November 14, 2021
De parte de Amor Y Rabia
1,804 puntos de vista

por James Bolt

30 de septiembre de 2021

En el verano, cuando el resto del mundo se estaba abriendo, estado tras estado en Australia comenzaron a imponer nuevas restricciones para lidiar con un pu帽ado de casos de Covid. Nos convirti贸 en un hazmerre铆r mundial. Pero nadie se r铆e ahora.

Hubo un tiempo en el que, incluso en Melbourne, pod铆amos re铆rnos de lo absurdo de nuestras medidas contra el Covid. Nos dijeron que pod铆amos quitarnos las mascarillas, que siguen siendo obligatorias en el interior y en el exterior, para tomar un caf茅, pero no para beber una cerveza. Tambi茅n nos dijeron que si viv铆amos con otros cinco adultos, no se nos permit铆a salir todos de la casa en un grupo. En el interior, no corr铆amos ning煤n riesgo el uno para el otro, pero afuera aparentemente 茅ramos un bocado para virus.

Desde entonces, la risa se ha convertido en ira. Despu茅s de m谩s de 230 d铆as de confinamiento, lo que quedaba del tejido social de Melbourne ha desaparecido. Y la ciudad ha sido sacudida por semanas de protestas y violencia.

El 17 de septiembre, el gobierno de Victoria anunci贸 que ordenar铆a la vacunaci贸n obligatoria para la industria de la construcci贸n. Dio a los trabajadores de la construcci贸n seis d铆as para recibir su primera vacuna o se les prohibi贸 trabajar. Como era de esperar, no todos los trabajadores de la construcci贸n estaban satisfechos con esto. Descargaron su ira contra su sindicato el lunes siguiente protestando frente a sus oficinas. El sindicato afirm贸 extra帽amente que la protesta estaba compuesta por agitadores neonazis y de extrema derecha. De manera igualmente extra帽a, el gobierno victoriano decidi贸 parar toda la industria de la construcci贸n durante dos semanas. Incluso a los vacunados se les prohibi贸 trabajar. Los manifestantes regresaron en mayor n煤mero al d铆a siguiente, atrayendo a personas de muchos otros 谩mbitos de la vida.

La polic铆a adopt贸 una l铆nea muy dura. Los videos de brutalidad policial se han extendido por todo el mundo. A una anciana la tiraron al suelo y le rociaron con gas pimienta en la cara. Un hombre que hablaba pac铆ficamente con los agentes de polic铆a en una estaci贸n de tren fue empujado por la espalda por otro agente y su cabeza se estrell贸 contra el suelo duro. La polic铆a tambi茅n ha disparado balas de goma contra los manifestantes.

Sin embargo, la violencia no solo proviene de la polic铆a. Otro video que circula en l铆nea muestra solo una l铆nea de oficiales de polic铆a parados hombro con hombro, tratando de detener a una multitud rebelde de cientos. La multitud se abri贸 paso. Numerosos agentes fueron hospitalizados tras el caos de ese d铆a.

Este es el precio de nuestra 鈥榲ictoria鈥 contra el Covid. S铆, nuestras muertes por Covid son bajas, mucho m谩s bajas que las del resto del mundo. Pero, 驴cu谩nto tiempo m谩s podemos vivir as铆?

Pues bien, a los habitantes de Melbourne se les ha ordenado vivir as铆 hasta el 26 de octubre como muy pronto. Ah铆 es cuando est谩 programado que termine el sexto confinamiento de Melbourne, aunque ser铆as una persona afortunada si encontraras una sola persona que piense que realmente terminar谩 ese d铆a. Para entonces, Melbourne habr谩 estado sometida a confinamiento por m谩s tiempo que cualquier otra ciudad del planeta.

Llegamos a este punto porque nuestros l铆deres han estado persiguiendo el objetivo de Zero Covid. Los 茅xitos de 2020 se les subieron a la cabeza y cre铆an que pod铆an hacer lo que ning煤n otro pa铆s ha hecho: eliminar el virus. Esta mentalidad fue lo que llev贸 a Melbourne a un confinamiento el 5 de agosto tras registrar solo ocho casos. Ha estado confinada desde entonces.

Sin embargo, hay algunos signos de esperanza. El primer ministro del estado de Victoria, Daniel Andrews, ha reconocido que la variante Delta es demasiado virulenta para ser eliminada. Ahora dice que los victorianos tendr谩n que aprender a vivir con el Covid.

Las palabras de Andrews son prometedoras, pero sus acciones no lo son. Melbourne no est谩 aprendiendo a vivir con el virus, est谩 aprendiendo a vivir con el autoritarismo. Vivir con el virus significa que te tienen que permitir poder reunirte en grupos, estar con otras personas, disfrutar de todo lo que la vida tiene para ofrecer: m煤sica, arte, cine, deporte, salir de noche. Todas estas actividades siguen estando muy restringidas o est谩n totalmente prohibidas. 驴En qu茅 planeta est谩 cumpliendo con el toque de queda de las 21:00  mientras se 鈥榲ive con el Covid鈥?

Quienes apoyan las restricciones siempre dicen que a煤n no nos hemos vacundo lo suficiente para poder vivir con el Covid. Pero es probable que el estado de Victoria no cumpla con sus objetivos de vacunaci贸n hasta alg煤n momento de noviembre. Solo entonces las personas podr谩n ir a las casas de los dem谩s y quitarse las m谩scaras en p煤blico.

Aunque el sue帽o de Zero Covid est谩 muerto sobre el papel, todav铆a tratamos de contener el Covid a toda costa. Las personas que ya han sido empujadas m谩s all谩 de sus l铆mites todav铆a sufren restricciones draconianas en todos los aspectos de la vida.

Mientras los australianos ven a sus compatriotas siendo rociados con gas pimienta, rodeados de negocios cerrados, se desesperan por el legado que Zero Covid ha dejado para su otrora gran naci贸n.

Este texto es parte de un dossier sobre la dictadura sanitaria australiana publicado en el n煤mero 45 de la revista Desde el Confinamiento, que puede descargarse gratuitamente aqu铆. Una introducci贸n puede leerse aqu铆.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com