May 15, 2022
De parte de Acracia
240 puntos de vista
Todd May, para los amantes de las etiquetas, es un propulsor del llamado postanarquismo, cuyo prefijo pretende diferenciarlo del anarquismo cl谩sico (ya etiquetado a su vez por el a帽adido de un apelativo, por lo que somos partidario de hablar de anarquismo sin m谩s). Veamos, en esta ocasi贸n, lo m谩s importante, algo de las propuestas de May.

Este autor considera, y no podemos estar m谩s de acuerdo con 茅l, en que lo que convierte al anarquismo en actual e innegablemente atractivo es su permanente cr铆tica antiautoritaria en todos los 谩mbitos de la vida. Si el poder est谩 en todas partes, tal y como dijo Foucault, la necesidad de cr铆tica y reflexi贸n debe tambi茅n estarlo. Por lo tanto, May considera que no hay que focalizar la lucha, de una manera totalizador, contra el Estado y el capitalismo; si finalmente desapareciera, ello nos abrir铆a la puerta a una sociedad ut贸pica, pero resulta una soluci贸n demasiado sencilla digna de cr铆tica y reflexi贸n previas. Hay que comprender c贸mo el poder, poli茅drico, conduce nuestras vidas; no es reducible ese an谩lisis, por lo tanto, a una 煤nica instancia ni a una sola operaci贸n. La pr谩ctica libertaria, desde este punto de vista, es resultado de una reflexi贸n y profundizaci贸n en c贸mo la dominaci贸n se produce a nivel cotidiano. Recordemos que ya Bakunin se opuso a toda forma de representaci贸n pol铆tica, ya que se consideraba esa cesi贸n de poder como una invitaci贸n al abuso.

Desgraciadamente, por lo que he podido comprobar al leer sobre Todd May, sus cuestiones y reflexiones, o al menos las que hacen a veces terceras personas, parecen v铆ctimas de un prejuicio. Sus conclusiones son interesantes, pero se parte de la premisa falsa de que existe en la visi贸n anarquista cl谩sica una condici贸n, supuestamente buena, de la naturaleza humana. Ya hemos expuesto esto en otras ocasiones, nunca ha habido una afirmaci贸n tan categ贸rica en el anarquismo y siempre se ha insistido en las condiciones ambientales para la maleabilidad del ser humano. Es en base a este prejuicio, tal vez, que se realiza una separaci贸n radical entre el anarquismo cl谩sico y lo que se ha venido a llamar anarquismo posmoderno. En cualquier caso, lo importante de la cuesti贸n, es que el anarquismo, lejos de cualquier visi贸n esencialista sobre la condici贸n humana (recuperable, por lo tanto) insiste en las condiciones 茅ticas adecuados para que podamos desenvolvernos socialmente. As铆 lo dice May, pero antes lo dijeron muchos otros anarquistas.

Seg煤n la visi贸n anarquista, lejos de proponer un programa pol铆tico totalizador, son los propios protagonistas en situaciones concretas los que deben tomar sus propias decisiones. Los cambios propuestos en determinadas circunstancias deben ser llevados a cabo, si lo decimos con otras palabras, por los propios afectados. Para May, conceptos como 芦pueblo禄, resultan demasiado abstractos y limitadores, hay que hablar de actores concretos en situaciones concretas. As铆, los cambios producidos, su profundidad e incidencia real, ser谩n finalmente producto de un an谩lisis muy concreto de c贸mo opera el poder en un 谩mbito social. May, junto a todo el pensamiento posmoderno, es reacio al t茅rmino 芦revoluci贸n禄, por ser demasiado totalizador y sospechoso de un mero cambio de manos en el poder (y, consecuentemente, de una nueva forma de dominaci贸n).  Incluso, la habitual dicotom铆a entre revoluci贸n o reforma desaparece, seg煤n esta visi贸n, ya que se preconiza un cambio real producto de las reflexiones acerca de c贸mo y cu谩nto debe realizarse.

Todo esto, por supuesto, no supone que no haya que luchar por la eliminaci贸n de las instituciones represivas, pero sin f贸rmulas simplistas ni un af谩n totalizador siempre cuestionable. Adem谩s de en esa lucha contras las instituciones, hay que incidir en pr谩cticas muy concretas contra el sexismo, el racismo, la opresi贸n econ贸mica, etc., determinadas por la experiencia y el an谩lisis de los propios afectados. Las ideas anarquistas son muy atractivas, pero necesitan de una pr谩ctica real o las alejamos de nuestra cotidianidad. El anarquismo debe cuestionar siempre el sometimiento de las personas a un ideal, ya que ello conlleva el peligro de la anulaci贸n de nuestra capacidad de reflexi贸n cr铆tica sobre situaciones concretas.

Es por esto que tantas veces decimos que el anarquismo no es una ideolog铆a (entendida como un agente externo al propio individuo); si as铆 fuere, ser铆a identificable con una f贸rmula abstracta que, como cualquier otra, propone soluciones desde arriba. May propone, en lugar de esas f贸rmulas abstractas, an谩lisis precisos de c贸mo se produce la opresi贸n. El anarquismo no es una ideolog铆a, como hemos dicho, ya que no constituye una forma de representaci贸n; por lo tanto, no se construye sobre una serie de conceptos cerrados y dados para siempre. Son (somos) los oprimidos los que deben decidir c贸mo liberarse, pero no en base a una teor铆a general y preestablecida. El peligro de la abstracci贸n, algo sobre lo que en mi opini贸n siempre han advertido los anarquistas, obliga a una pr谩ctica de liberaci贸n concreta y muy real. No sabemos si la sociedad anarquista ser谩 o no posible alg煤n d铆a, pero s铆 que estamos obligados a abrir espacios de libertad para lograrla.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org