January 10, 2022
De parte de A Las Barricadas
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Miguel G. G贸mez (@BlackSpartak)

Delegados del Congreso de 1922-23 de la AIT. Berl铆n. Fuente: La Alcarria Obrera.

El anarcosindicalismo ha sido 鈥 y es 鈥 la mayor corriente relacionada con las ideas anarquistas. Su caracter铆stica principal es la fusi贸n de unos principios claramente anarquistas con un movimiento de masas, el movimiento obrero. Adem谩s, sus organizaciones se declaran abiertamente comprometidas con el objetivo final: el comunismo libertario. Su t谩ctica principal es la acci贸n directa, aunque como veremos aqu铆, de todo hubo.

En este art铆culo veremos los debates del movimiento sindicalista revolucionario a lo largo de sus d茅cadas de mayor esplendor y nos centraremos en su actuaci贸n, a nivel internacional, durante la Guerra Civil espa帽ola, que supuso su mayor prueba a todos los niveles.

Los primeros a帽os

Desde finales de la primera d茅cada del siglo XX, el sindicalismo revolucionario pretend铆a organizarse a escala internacional. Como heredero de la Primera Internacional esta opci贸n socialista 鈥 el sindicalismo 鈥 carec铆a de organizaci贸n global. En cambio, la Segunda Internacional ya dispon铆a de un Secretariado Internacional de Centrales Sindicales desde 1893. De esta manera, logr贸 atraerse sindicatos que no estaban dirigidos por corrientes socialdem贸cratas como la CGT francesa y el National Arbeids Sekretariaat, NAS, holand茅s.

Sin embargo, tras el Congreso Anarquista Internacional de 脕msterdam de 1907, la organizaci贸n holandesa decidi贸 abandonar la Internacional Sindical Socialista y lanz贸 la propuesta de crear una nueva organizaci贸n que reuniese el sindicalismo revolucionario a escala internacional. En cambio, la CGT ignor贸 esta propuesta prefiriendo mantenerse en la Internacional Sindical Socialista.

Tras varios preparativos que se alargaron a帽os, el primer encuentro se ten铆a que realizar en Londres, en febrero de 1913. Se cursaron invitaciones a militantes sindicalistas de numerosos pa铆ses. Sin embargo, los franceses no estaban por la labor. La CGT era cr铆tica de la propuesta y pretend铆a preservar la unidad del movimiento obrero, mientras que otros militantes cegetistas libertarios franceses que s铆 que apoyaban el congreso pidieron aplazarlo. Quer铆an m谩s tiempo para convencer a sus compa帽eros m谩s reacios.

Finalmente, el congreso se celebr贸 el 27 de septiembre. Participaron 38 delegados pertenecientes a 65 organizaciones y peri贸dicos obreros con una representaci贸n aproximada de 250.000 afiliados entre todas. Por contraste el sindicalismo socialista reun铆a 7 millones ese mismo a帽o. Este congreso culmin贸 con una declaraci贸n de principios y la creaci贸n de un Bur贸 Internacional con sede en 脕msterdam. Por desgracia, el estallido de la guerra mundial dio al traste con todo el proyecto.  

Las circunstancias excepcionales de la guerra desorganizaron todo el movimiento obrero af铆n al sindicalismo revolucionario. Cada organizaci贸n tuvo que hacer la lucha por su cuenta y se perdieron los contactos durante a帽os. Quiz谩s la excepci贸n a esta situaci贸n fue el Congreso de la Paz de El Ferrol, celebrado en 1915 e impulsado por el movimiento libertario ib茅rico.

Sea como sea, el movimiento sindicalista revolucionario lleg贸 a 1918-19, a帽os donde las revoluciones estallaban en todas partes, sin organizaci贸n internacional. Pero esto no quitaba para que no estuviese vinculado a un proceso de revoluci贸n mundial. Hay muchos casos de huelgas declaradas en solidaridad con la Revoluci贸n rusa, tales como las que impuls贸 la FAUD alemana, por ejemplo.

En esta etapa se podr铆a decir que la oleada revolucionaria mundial benefici贸 a las organizaciones sindicalistas revolucionarias, pero 茅stas no se consiguieron organizar a escala mundial hasta que no fueron convocadas por los bolcheviques en 1921, como ahora veremos.

El nacimiento de la AIT

La Revoluci贸n Rusa benefici贸 a todas las ramas del socialismo que utilizaban m茅todos revolucionarios para llegar al socialismo. Este ambiente impuls贸 sobremanera el anarquismo y el sindicalismo revolucionario, como ramas antiautoritarias del socialismo. Aunque no hubiese casi ning煤n conocimiento de primera mano entre 1917 y 1919, sobre c贸mo se desarrollaba la revoluci贸n en Rusia, 茅sta serv铆a como aliciente para propagar la idea de la revoluci贸n por la revoluci贸n. Era un hecho hist贸rico incontestable: el proletariado ruso hab铆a logrado derrocar el zarismo. Rusia significaba que se pod铆a vencer. Era un s铆mbolo poderos铆simo. 

En general, todos los sindicatos de izquierda aumentaron su afiliaci贸n de forma exponencial. Haciendo un c谩lculo r谩pido podemos contabilizar la corriente sindicalista revolucionaria en algo m谩s de dos millones de adherentes entre 1919 y 1920. Evidentemente no hab铆a una simetr铆a a nivel global. Hab铆a pa铆ses con sindicatos muy relevantes (Espa帽a, Italia, Portugal y Argentina, sobre todo) y muchos otros donde estas ideas eran m谩s bien secundarias y no ten铆an posibilidades de generar las condiciones para una revoluci贸n social.

La convocatoria del Primer Congreso de la Internacional Sindical Roja en Mosc煤, el 3-19 de julio de 1921, fue un punto de partida para la reorganizaci贸n del sindicalismo revolucionario a escala mundial. El Congreso de Mosc煤 organiz贸 una internacional sindical af铆n al comunismo bolchevique que recibi贸 el nombre de Profintern. Pero en aquella ocasi贸n tambi茅n se pudieron ver las caras determinados sindicalistas de tendencia libertaria, tales como Armando Borghi de la USI italiana, Agust铆n Souchy de la FAUD alemana, 脕ngel Pesta帽a de la CNT espa帽ola o Gregory Maximov de los sindicatos rusos. De hecho, incluso los sindicatos comunistas de numerosos pa铆ses estaban constituidos en ocasiones por antiguos militantes sindicalistas revolucionarios, militantes que durante estos a帽os se 鈥渂olchevizaron鈥.

Como tantas veces, la falta de una organizaci贸n internacional bien estructurada se puso de manifiesto. El movimiento libertario carec铆a de estos elementos de coordinaci贸n que hac铆an fuertes a otras corrientes socialistas. Por ejemplo, el Congreso de Mosc煤 se posicionaba abiertamente contra la tendencia reformista de la Internacional Sindical de 脕msterdam, de tipo socialdem贸crata.

As铆 pues, se hizo necesario crear una nueva estructura internacional que aglutinase a la corriente sindicalista revolucionaria. De esta manera se celebr贸 en Berl铆n, entre el 25 de diciembre de 1922 y el 2 de enero de 1923, el Primer Congreso de la Asociaci贸n Internacional del Trabajo. Se recog铆a a prop贸sito el nombre oficial de la Primera Internacional.

Organizaciones representadas:

Federaci贸n Obrera de la Regi贸n Argentina

Argentina 200.000

Trabajadores Industriales del Mundo

Chile 20.000

Uni贸n para la Propaganda Sindicalista

Dinamarca 600

Freie Arbeiter Union Deutschland

Alemania 120.000

Unione Sindacale italiana

Italia 500.000

Confederaci贸n General del Trabajo

M茅xico 30.000

Norsk Syndikalistik Federation

Noruega 20.000

Confedera莽ao Geral do Trabalho

Portugal 150.000

Sveriges Arbertares Centralorganisation

Suecia 32.000

National Arbeids Sekretariaat

Pa铆ses Bajos 22.500
     
  TOTAL 1.095.100

Los datos proceden de Rudolf Rocker. Es posible que exagerase las cifras de algunos pa铆ses. Sin embargo, al faltar la mayor organizaci贸n, la CNT espa帽ola 鈥 que podr铆a tener medio mill贸n de afiliados en aquel 1923 鈥 sin duda se eleva el n煤mero de trabajadores representados hasta m谩s de mill贸n y medio. Rocker adem谩s, indica que envi贸 su adhesi贸n la Coordination Sindicaliste Revolutionaire de Francia, que por aquel entonces aglutinaba unos 100.000 sindicalistas m谩s. Era una red de sindicatos radicalizados que a煤n pertenec铆an a la CGT. Otro sindicato que no figura es Industrial Workers of the World, que ten铆a decenas de miles de afiliados, pero que en esos momentos sufr铆a una represi贸n gubernamental, llamada 鈥淩ed Scare鈥.

La caracter铆stica m谩s importante de esta nueva organizaci贸n era la declaraci贸n de plena autonom铆a de los sindicatos respecto de los partidos pol铆ticos. De hecho, se entend铆a que el sindicato mismo ten铆a una personalidad pol铆tica propia. Los sindicatos eran a la vez una organizaci贸n social y una organizaci贸n pol铆tica. El sindicalismo revolucionario ten铆a la propuesta de organizar la sociedad post-revolucionaria en base a los sindicatos. Por tanto, 茅stos ten铆an que tener una visi贸n global de la sociedad.

El desarrollo del sindicalismo revolucionario en los a帽os 20

Como punto de partida, este anarcosindicalismo (que en su mayor铆a a煤n era conocido como 鈥渟indicalismo puro鈥 o sindicalismo revolucionario) no ten铆a mucho que envidiar a la Internacional Sindical Roja. Si bien esta era mayor 鈥 el Profintern declar贸 17 millones de adherentes en su primer congreso de 1921 鈥, si solamente contemplamos los que hab铆a fuera de la Uni贸n Sovi茅tica, entonces los n煤meros se acercaban a los de la AIT, aunque es cierto que los mejoraban.

Sin embargo, el mayor problema de la AIT obedec铆a a haberse fundado en un momento en el que las cosas se empezaban a calmar. El ciclo abierto en 1917 se cerraba. En algunos pa铆ses se estaban dando desafiliaciones masivas, en otros los gobiernos hicieron algunas concesiones y cooptaron el sindicalismo, mientras que en otros lugares la respuesta fue el autoritarismo y la dictadura militar. Este 煤ltimo caso golpe贸 a tres de las principales organizaciones anarcosindicalistas: a la italiana, la portuguesa y la espa帽ola. Todas quedaron fuera de juego entre 1923 y 1926.

Otro factor esencial fue la irrupci贸n de la corriente comunista en el sindicalismo internacional. No pocas centrales sindicales que acabaron en la ISR hab铆an tenido unos inicios anarcosindicalistas. La falta de militantes libertarios solventes, con buena formaci贸n y organizados espec铆ficamente se hizo notar, y el movimiento anarquista no tuvo nada que hacer ante militantes comunistas preparados para tomar las estructuras sindicales y arrastrarlas hacia el proyecto bolchevique. De alguna manera esta toma del sindicalismo por parte de los comunistas fue el motivo de la aparici贸n de muchas organizaciones anarquistas en los a帽os 20. O el anarquismo se organizaba o quedar铆a totalmente arrinconado ante el auge comunista.

En la segunda mitad de los a帽os 20 el foco se traslad贸 hacia Am茅rica Latina. All铆 floreci贸 una segunda oleada de anarcosindicalismo, incluso introduci茅ndose en nuevos pa铆ses: Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Per煤 o Paraguay. Mientras que sigui贸 gozando de cierta fuerza en los anteriores bastiones de Argentina, Brasil, Chile, Cuba, M茅xico y Uruguay. Para aglutinar este movimiento, en 1929 se cre贸 la Asociaci贸n Continental Americana de Trabajadores, ACAT.

Sin embargo, el desarrollo del anarcosindicalismo en estos pa铆ses se vio truncado por la divisi贸n del movimiento obrero en ramas que compet铆an entre s铆: anarquistas, anarcosindicalistas, comunistas, liberales, sindicalistas puros y socialistas, fundamentalmente. La divisi贸n del movimiento obrero lo debilit贸 ante la nueva oleada reaccionaria que golpe贸 el continente americano en aquellos a帽os. Las dictaduras militares trataron muy duramente al movimiento libertario. No estaba preparado para una clandestinidad sin medios y ante una competencia creciente de otras fuerzas que s铆 dispon铆an de ellos. Por si fuera poco, algunos dictadores jugaron muy bien sus cartas y favorecieron un sindicalismo populista de unidad nacional, que en pocos a帽os ser铆a hegem贸nico en algunos pa铆ses.

En cuanto al sindicalismo comunista, la Internacional Sindical Roja no volvi贸 a celebrar congresos desde 1929. Los sindicatos quedaron totalmente sometidos a los intereses del Partido y del Komintern. Y esos intereses en 1937 pasaron por liquidar esa internacional sindical e integrarla en la Federaci贸n Sindical Internacional que dirig铆a la socialdemocracia y que los bolcheviques llamaban peyorativamente Internacional de 脕msterdam.

El declive de los a帽os 30

Para 1931, la AIT era esto:

Secretariado de la AIT: Rudolf Rocker, Agustin Souchy, V. Orob贸n Fern谩ndez.

Freie Arbeiter Union Deutschland Alemania R眉idiger y Karl Windhof
Oficina Internacional Antimilitarista Pa铆ses Bajos Albert De Jong
Confedera莽ao Geral do Traballho Portugal Manuel Joaquim de Souza, Juan Miranda
Asociaci贸n Continental Americana de Trabajadores (A.C.A.T.) Am茅rica Latina Diego Abad de Santill谩n, Ismael Mart铆
Federaci贸n Obrera Boliviana Bolivia Jer贸nimo Rodr铆guez
Federaci贸n Obrera Regional Uruguaya Uruguay Joaqu铆n Cort茅s
Confederaci贸n General del Trabajo Sindicalista Revolucionaria (C.G.T.S.R.) Francia Pierre Besnard, Lucien Huart
Confederaci贸n Nacional del Trabajo Espa帽a Avelino Gonz谩lez, Eusebio C. Carb贸
Agrupaci贸n Obrera de Estudios Sociales Costa Rica Jos茅 Alberola
Grupos varios Bulgaria P. Wassilief. [Pano Vasilev]
Sveriges Arbetares Centralorganisation (S. A. C.) Suecia A. Jensen
Nederlandsch, Syndikalistich (N. S) Pa铆ses Bajos Wolthuis Rousseau, J. Woaci
Fondo de Socorro ruso Rusia Poliakoff
Federaci贸n Anarquista Polaca Polonia Soundy

Estas eran las organizaciones representadas en el Congreso de Madrid, celebrado el 16-21 de junio de 1931. La mayor铆a de las organizaciones representadas eran ya una sombra de las que se reunieron en Berl铆n. Otras eran grupos no sindicales, como las secciones de Costa Rica, Holanda, Polonia o Rusia. Se dec铆a en la prensa libertaria que en este congreso asistieron delegados que representaban 600.000 afiliados. No obstante, la CNT espa帽ola constitu铆a un grueso de 535.565 afiliados, contabilizados en el congreso que realiz贸 la CNT en Madrid en aquellas semanas. Si bien es cierto, que a帽os despu茅s, despunt贸 el anarcosindicalismo en otros lugares, tales como Bulgaria o Polonia, lo cierto es que en 1931 la AIT era bien poca cosa.

A finales de 1932, el ruso Alexander Shapiro fue enviado a Barcelona para mediar en el conflicto interno que separaba la CNT entre treintistas (partidarios de una l铆nea moderada, de car谩cter sindicalista) y fa铆stas (partidarios de la FAI, de la l铆nea revolucionaria). El Secretariado 鈥 procedente de 脕msterdam 鈥 estuvo residiendo un tiempo en Barcelona con Eusebio Carb贸 y Valeriano Orob贸n como miembros. Con esta composici贸n, la AIT no tom贸 partido por ninguno de los dos bandos y trat贸 de desempe帽ar un papel conciliador.

Aun as铆, en pleno octubre de 1934, estando Asturias en plenos combates revolucionarios, Shapiro present贸 un informe sobre el funcionamiento de los comit茅s de defensa hasta entonces. En 茅l se criticaba ampliamente la t谩ctica insurreccional seguida hasta entonces, que hab铆a sido de improvisaci贸n constante y que hab铆a dejado exhausta la Organizaci贸n confederal, dej谩ndola casi fuera de juego ante una revoluci贸n proletaria como la que se viv铆a en esos mismos d铆as.

Aunque este informe estaba alineado con la postura mayoritaria dentro de la CNT de aquellos meses, en los que se termin贸 abandonando la t谩ctica insurreccional en beneficio de algo m谩s s贸lido, hacemos notar que estaban tomando partido por un sector de una secci贸n de la Internacional.

En paralelo, en aquellos mismos a帽os, se estaban desarrollando otros debates respecto a forma que tendr铆a que tener la organizaci贸n espec铆fica libertaria. Fueron los a帽os de los debates sobre la Plataforma de Makhno, Archinov e Ida Mett. Era una propuesta organizativa para la militancia anarquista. Ped铆an la uni贸n general de los anarquistas en una organizaci贸n y que establecieran un programa de acci贸n bas谩ndose en una unidad t谩ctica y estrat茅gica y asumiendo una disciplina interna.

Esta propuesta fue combatida por considerarla autoritaria por Malatesta o Sebastian Faure, quienes propusieron un anarquismo de s铆ntesis, que combinase distintas formas de entender el anarquismo juntando desde individualistas hasta sindicalistas. Esta 煤ltima propuesta fue muy del gusto de las corrientes libertarias no obreristas, m谩s partidarias de generar estilos de vida libres que de organizar a la clase trabajadora.

La Plataforma tuvo repercusi贸n en Francia a trav茅s de Union Anarchiste y en Bulgaria, con la Federaci贸n Anarquista Comunista de Bulgaria, que inici贸 su propio proceso revolucionario 鈥 que no pudo culminar. No solo esto, sino tambi茅n hubo otros compa帽eros de ruta del 鈥減lataformismo鈥, del estilo British Anti-Parliamentarist Communist Federation, la Federaci贸n Anarco Comunista Argentina y la tambi茅n argentina Asociaci贸n Obrera Spartacus. Eran organizaciones espec铆ficas de ra铆z anarquista que buscaban la intervenci贸n estrat茅gica all铆 donde lo estimaran oportuno (en el movimiento obrero, en los barrios, en el movimiento campesino o entre la juventud) y bajo la t谩ctica que estimaran m谩s conveniente a sus ideas. Por ejemplo, el anarquismo b煤lgaro impuls贸 sindicatos campesinos y obreros, y luego guerrillas. El comunismo libertario franc茅s apost贸 por militar en la CGT socialista, olvid谩ndose de la CGTSR anarcosindicalista, a la que ve铆an en plena deriva hacia la marginalidad y el dogmatismo.

Parecido proceso al franc茅s tuvo lugar en Argentina, con una FACA y una AOS orientadas a la organizaci贸n de sindicatos industriales sin meterse en la FORA, que entend铆an anquilosada y anclada en el gremialismo. La particularidad de la FORA era su auto-consideraci贸n como organizaci贸n anarquista. Es decir, el 鈥渇orismo鈥 entend铆a el sindicato como organizaci贸n anarquista en s铆 mismo. Esto lo hac铆a distinto del resto del anarcosindicalismo, que entend铆a que los sindicatos eran una cosa y las organizaciones anarquistas otra distinta (lo que se conoce como 鈥渄ualismo organizativo鈥). Como se ve, son dos l铆neas t谩cticas distintas. A煤n hoy en d铆a existen sindicatos anarcosindicalistas que se tienen m谩s bien las caracter铆sticas de un grupo anarquista, antes que de un sindicato. Tambi茅n podemos mencionar la Federaci贸n Anarco-Comunista de Corea, que en 1929-31 realiz贸 una revoluci贸n, aunque era desconocida por completo en Europa y Am茅rica.

Para 1935, la AIT celebr贸 un congreso en Par铆s. Era el punto m谩s bajo para el anarcosindicalismo desde su fundaci贸n. La 煤nica funci贸n relevante del congreso fue sustituir el Secretariado, que recay贸 en Pierre Besnard, Helmut R眉diger y el espa帽ol Nemesio Galve. No hubo ninguna referencia sobre el congreso en la prensa confederal m谩s destacada en Espa帽a. La mayor parte de las declaraciones de la AIT se centraron en condenar la invasi贸n de Etiop铆a por parte de la Italia fascista.

Pero en el a帽o 1936 la situaci贸n cambi贸 radicalmente. En Francia el Frente Popular, compuesto por una coalici贸n de republicanos de izquierda, socialistas y comunistas, gan贸 las elecciones el 3 de mayo. Este pacto se combin贸 con la fusi贸n de las dos centrales sindicales m谩s importantes, la CGT, socialista, y la CGTU, comunista. A los pocos d铆as de las elecciones, desde el 11 de mayo, se desat贸 por todo el pa铆s una lucha de clases de una escala nunca vista con anterioridad. Se produjeron unas 17.000 huelgas, en las que participaron unos 2,5 millones de trabajadores. Adem谩s, en muchos centros de trabajo, unos 300, la plantilla decidi贸 ocupar las f谩bricas evitando la entrada de esquiroles o cierres patronales (lock-outs). Las huelgas terminaron con la firma de un acuerdo entre el nuevo gobierno de L茅on Blum y la CGT que mejor贸 las condiciones.

En la extrema izquierda este momento se vivi贸 como una etapa pre-revolucionaria. La CGTSR anarcosindicalista, que no entr贸 en el proceso de fusi贸n de la CGT gan贸 nueva afiliaci贸n llegando a 8.000 afiliados (otras fuentes lo rebajan a 5 o 6.000), mientras que Union Anarchiste, lleg贸 a 4.000 adherentes. La militancia de esta organizaci贸n, la UA, estuvo activa dentro de la CGT mayoritaria y consideraba la organizaci贸n anarcosindicalista como un grupo sectario con el que era dif铆cil entenderse. Indiquemos que la CGT contar铆a con cuatro millones de afiliados a finales de ese a帽o.

Otro caso fue Portugal. En enero de 1934 comunistas y anarcosindicalistas lanzaron una huelga general insurreccional, que no tuvo 茅xito, aunque tuvo el pa铆s en vilo durante semanas. El estado luso viv铆a una dictadura militar asfixiante. Para 1936, antes de la Guerra Civil espa帽ola, hubo algunos motines entre los marineros e incluso un barco de la marina lusa lleg贸 a izar la bandera roja.

Estas informaciones eran recogidas en la prensa confederal espa帽ola, as铆 como importantes huelgas en Estados Unidos, Argelia, Argentina o M茅xico, intentos revolucionarios en Brasil o Paraguay y numerosos golpes de estado y hasta magnicidios. Eran a帽os muy movidos y de gran violencia pol铆tica.

Y de esta forma lleg贸 la guerra civil. 

La guerra y la revoluci贸n

A nivel pr谩ctico, el mismo 22 de julio, Agust铆n Souchy propuso la creaci贸n de la Oficina de Propaganda Exterior de la CNT-FAI. La confederaci贸n confi贸 en el alem谩n. Souchy fue el representante de la AIT en Barcelona durante los primeros meses. Desde bien pronto se editaron boletines en diversos idiomas desde los que se difund铆an noticias de la guerra, de la pol铆tica y de la revoluci贸n. Hubo boletines en franc茅s, ingl茅s, sueco, alem谩n, portugu茅s, esperanto, b煤lgaro, ruso y uno especial para Am茅rica Latina. As铆 pues, la AIT particip贸 desde el comienzo en las iniciativas del anarcosindicalismo ib茅rico tanto en la propaganda como en el env铆o de ayuda material. 

A nivel pol铆tico, en julio de 1936 la CNT-FAI renunci贸 a tomar el poder estableciendo un pacto antifascista con otras fuerzas pol铆ticas y sindicales. En las zonas que pod铆a influir apoy贸 o impuls贸 la revoluci贸n social. En ning煤n momento puso en cuesti贸n la continuidad de la Rep煤blica. Eso s铆, entend铆an que la guerra hab铆a dado lugar a un nuevo modelo de pa铆s, de car谩cter federal y socialista, sobre el que influ铆an en buena manera. Esta opini贸n se concret贸 en el Pleno Nacional del Movimiento Libertario de Espa帽a (enti茅ndase por ello, la coordinaci贸n entre CNT, FAI y Juventudes Libertarias) de septiembre de 1937. El Movimiento acab贸 adoptado el modelo de Rep煤blica Federal, que en la pr谩ctica implicaba implantar una especie de 鈥渆stado sindical鈥 en las zonas que controlaban. Ahora lo veremos.

Antes de eso, en noviembre de 1936 la CNT entr贸 en el gobierno de la Rep煤blica y la organizaci贸n anarcosindicalista pas贸 a controlar cuatro ministerios. Esta decisi贸n fue del desagrado del Pleno Internacional de la AIT, celebrado en aquellos d铆as. La entrada en el gobierno tambi茅n provoc贸 protestas por la base, que opinaba que la CNT-FAI estaba renunciando a su programa del Congreso de Zaragoza (mayo de 1936), que consist铆a en implantar el comunismo libertario en todo el pa铆s. Aunque no entraremos a especificar estos conflictos internos, cabr铆a indicar que tuvieron su apogeo entre abril y agosto de 1937. Del mismo modo, la AIT acataba la decisi贸n de la secci贸n espa帽ola debido a las condiciones an贸malas de la guerra, pero tambi茅n afirmaba que deb铆a 鈥渢omar en sus manos鈥 la propaganda exterior, si bien de acuerdo con la CNT.

Otro factor de discordia fue la aceptaci贸n de la militarizaci贸n de las milicias por parte de la CNT y la FAI. Los anarquistas extranjeros la rechazaban, aunque finalmente la acataron a rega帽adientes. As铆, por ejemplo, la Secci贸n francesa de la CNT (es decir, franceses que viv铆an o fueron a Espa帽a durante la guerra) celebr贸 una asamblea sobre este asunto. Se acept贸 que quienes rechazasen la militarizaci贸n abandonaran las milicias, mientras que el resto se militarizar铆a sin causar problemas. Esto ahond贸 a煤n m谩s las diferencias t谩cticas entre la CGTSR y la CNT. Y como era la secci贸n francesa la que dominaba la AIT, esta divisi贸n se convirti贸 en una cuesti贸n oficial. En Francia incluso se lleg贸 a crear en mayo de 1937 una Association R茅volutionnaire des Milicies d鈥橢spanges, ARME, que agrupaba milicianos retornados, algunos huyendo de la persecuci贸n de los estalinistas y otros desanimados por lo que entend铆an como renuncias o hasta traici贸n de la CNT a los principios.

En abril, por acuerdo de la AIT, R眉diger pas贸 a encabezar la Oficina de Propaganda, destituyendo a Souchy en contra de la opini贸n de la CNT. Es de notar que ambos estaban enemistados. La CNT protest贸 diciendo que el nuevo delegado de la AIT actuaba como si la Internacional estuviese al mando de la propaganda. Como hemos visto, en noviembre as铆 lo hab铆a acordado la Internacional y as铆 se le inform贸 al delegado de la CNT en una reuni贸n en Par铆s. La AIT quer铆a ejercer el control sobre la propaganda exterior. El secretariado de esta Oficina estaba compuesto, adem谩s de R眉diger (por la AIT), por Joaqu铆n Cort茅s (por la FAI) y Mart铆n Gudell (por CNT). Hab铆a en n贸mina entre una docena y veinte personas.

Respecto a la ayuda humanitaria, la CNT se dio cuenta que necesitaba un organismo m谩s 谩gil que la AIT para canalizarla mejor. Hasta entonces cada secci贸n de la AIT (en especial Argentina, Uruguay, Francia y Suecia) crearon comit茅s de solidaridad que recog铆an aportaciones econ贸micas y materiales que enviaban a Espa帽a. El flujo de voluntarios internacionales para las milicias iba por otros cauces.

Viendo el tremendo 茅xito del Socorro Rojo Internacional, controlado por la Internacional Comunista, al que incluso recurr铆an algunas unidades militares anarquistas y al que estaban afiliados no pocos confederales, la CNT-FAI decidi贸 lanzar su propia organizaci贸n humanitaria. En el mes de abril la documentaci贸n interna se refer铆a a esta futura entidad como la Sociedad de Amigos de la Revoluci贸n Espa帽ola. El informe comentaba que 鈥las organizaciones puramente anarquistas o anarcosindicalistas, no constituyen en ning煤n pa铆s, salvo en Suecia, una fuerza apta para este trabajo; estas organizaciones no representan m谩s que una 铆nfima minor铆a de obreros y sus m铆tines no atraen m谩s que el inter茅s de peque帽os grupos simpatizantes鈥. Aunque esencialmente cierto, esto 煤ltimo podr铆a ser injusto para el esfuerzo real que hicieron las organizaciones libertarias, en especial las de Argentina, Estados Unidos, Francia y Uruguay. La CNT ve铆a que el discurso oficial en el exterior era el de una guerra entre el fascismo y la democracia. Necesitaba de una mayor proyecci贸n de su ideario. Por eso requer铆a de una nueva organizaci贸n internacional que ampliase su base social.

El 27 de mayo se constituy贸 definitivamente esta organizaci贸n, llamada Solidaridad Internacional Antifascista, SIA. Detr谩s de ella estaba el Movimiento Libertario Espa帽ol. La SIA estaba planteada como organismo separado de las organizaciones anarcosindicalistas y sus secciones ten铆an que estar presididas por alguna personalidad destacada del movimiento anarquista. Y, por supuesto, no pod铆a haber dentro grupos que hiciesen propaganda comunista. 

Y a todo esto, la CNT en su Pleno Nacional de Regionales del 29 de mayo de 1937, indic贸 que la sede de la AIT deber铆a residir en Espa帽a, quedando en Par铆s un secretariado dependiente de la sede espa帽ola. Ah铆 se lanzaba un 贸rdago. A su vez, la AIT celebr贸 un Pleno en Par铆s unos d铆as despu茅s, el 11-13 de junio, con delegados de Suecia, Holanda, Francia, Italia, Polonia, B茅lgica y Chile. La resoluci贸n ped铆a que la CNT 鈥減ermaneciera fiel a los principios y doctrinas de la AIT鈥. La secci贸n espa帽ola se abstuvo, puesto que en esos d铆as iba a pedir su reingreso en el gobierno (hab铆a salido del gobierno republicano tras los Hechos de Mayo). La ruptura estaba en el aire.

Planteamiento del conflicto entre la secci贸n francesa y la espa帽ola

Ahora trataremos el conflicto de intereses entre la secci贸n francesa y la espa帽ola dentro y fuera la AIT. El conflicto tiene una base ideol贸gica: la secci贸n francesa denunciaba que CNT hab铆a aceptado entrar en el gobierno de la Rep煤blica y al hacerlo hab铆a pisoteado los principios anarquistas m谩s elementales. Por el contrario, la CNT defend铆a que entrar en el gobierno era defender la revoluci贸n social de sus oponentes contrarrevolucionarios. Pero tambi茅n hay un trasfondo pol铆tico en este conflicto, el control de la AIT por una u otra organizaci贸n. Estos problemas se dirim铆an tambi茅n en Francia de otras maneras.

En agosto de 1936, la Federaci贸n de Grupos Anarquistas de Lengua Espa帽ola en Francia (que formaba parte de la FAI ib茅rica) propuso crear un comit茅 unitario para apoyar la revoluci贸n espa帽ola. La CGTSR, la Federaci贸n Anarquista Francesa y Union Anarchiste (UA) entre otras entidades menores, se unieron para crear el Comit茅 anarcho-syndicaliste pour la d茅fense et la lib茅ration du prol茅tariat espagnol.

Antes de nada, hay que decir que la UA hab铆a acordado, en su congreso de abril de 1936, favorecer el entendimiento con otras fuerzas de izquierdas para combatir el fascismo. M谩s tarde, ya durante la guerra espa帽ola, sufri贸 una escisi贸n por parte de un sector de militantes que se quejaban del excesivo obrerismo de esta organizaci贸n espec铆fica. Esta escisi贸n se constituy贸 como la Federaci贸n Anarquista Francesa, organizaci贸n de s铆ntesis anarquista.

El motivo final de la ruptura entre UA y CGTSR fue el mitin celebrado el 23 de octubre de 1936 en Par铆s ante 15.000 personas. Lo organizaba la UA y estaba presidido por su secretario, Louis Lecoin. En la tribuna participaron Magri帽谩, Travall y Mavilla por la CNT, Jaume Miravitlles por ERC y Juli谩n Gorkin por el POUM. Pero tambi茅n tomaron parte las organizaciones francesas: Jean Zyromski por la SFIO socialista, Josse de Jeunes y L茅on Jouhaux por la CGT. Esta presencia horroriz贸 a la CGTSR. Aunque estaba invitado, Besnard declin贸 su participaci贸n en el evento. Desde el punto de vista de la UA este mitin era la conclusi贸n l贸gica del proceso de creaci贸n de un frente revolucionario. En cambio, la CGTSR ve铆a en Jouhaux su bestia negra, ya que fue impulsor de la 鈥淯ni贸n Sagrada鈥 de 1914 que se llev贸 a m谩s de un mill贸n y medio de franceses a la tumba en la Gran Guerra.

En definitiva, todo esto acab贸 provocando la expulsi贸n de la UA del Comit茅 Anarcho-syndicaliste. As铆 que 茅sta decidi贸 crear por su cuenta el Comit茅 pour l鈥橢spagne Libre. Y este nuevo comit茅 recibi贸 el apoyo de la CNT-FAI en 1937. La CEL realiz贸 numerosos actos en apoyo de la causa de la CNT-FAI, destacando el mitin de Federica Montseny y Joan Garc铆a Oliver en Par铆s, en junio de 1937. En 茅l defendieron la postura oficial de la CNT y unos militantes de la CGTSR presentes en el acto protestaron. 脡stos a su vez fueron tratados de 鈥渇an谩ticos鈥. Adem谩s, en el mes de mayo desapareci贸 la Secci贸n francesa de la CNT por desavenencias internas entre los partidarios de cada sector.

En octubre, tras un congreso de la UA, la CEL se transform贸 en la secci贸n francesa de la Solidaridad Internacional Antifascista, ampli谩ndose a otros sectores libertarios, sindicalistas e incluso socialistas. Lleg贸 a contar con 45.000 personas asociadas (otras fuentes dicen que 15.000) y sobrepas贸 ampliamente el p煤blico al que pod铆a llegar el movimiento libertario franc茅s. No pretend铆a ser una Cruz Roja, sino una organizaci贸n humanitaria revolucionaria. Estaba presidida por Louis Lecoin, director de Le Libertaire y militante destacado de la UA.

Pero volvamos a Espa帽a. En Valencia, el 17 de septiembre, el antes mencionado Pleno Nacional de Regionales del Movimiento Libertario de Espa帽a (CNT-FAI-FIJL), llegaba a la conclusi贸n que el Movimiento solamente contaba con sus propias fuerzas. No le iba a llegar apoyo sustancial de ning煤n pa铆s como para cambiar la correlaci贸n que sufr铆a en su contra. Por ello, el Movimiento Libertario se sinti贸 impulsado a hacer un cambio dr谩stico de planteamientos, caminando hacia una mayor centralizaci贸n y renunciando definitivamente al programa comunista libertario del Congreso de Zaragoza.

A partir de entonces la CNT-FAI-FIJL aparecieron defendiendo la Rep煤blica Federal Socialista y un socialismo corporativo y de base sindical. En su cuerpo te贸rico aparec铆a claramente el sindicalismo vinculado al nuevo modelo de estado, en lo que algunas ocasiones calificaban de 鈥渆stado sindical鈥.

Es decir, al Movimiento Libertario Espa帽ol ya no le aportaba demasiado el internacionalismo libertario, al contrario, le estaba dando problemas ya que 茅ste daba alas a una oposici贸n interna de car谩cter revolucionario (Los Amigos de Durruti, peri贸dico Acracia, sectores de las Juventudes Libertarias, etc.) que cuestionaba las decisiones estrat茅gicas y la forma de funcionar de los comit茅s dirigentes del Movimiento.

Por ello, al aparecer grupos internacionales que compart铆an su estrategia de frente internacional antifascista y que le conced铆an su apoyo sin condiciones (tales como la FACA argentina, la UA francesa o la SAC sueca) la CNT-FAI apost贸 por profundizar en esta colaboraci贸n mediante la SIA.

Pero a煤n exist铆a la AIT. 

El congreso de la AIT de 1937

Del 6 al 17 de diciembre de 1937 tuvo lugar el Congreso Extraordinario de la AIT en Par铆s. Hab铆a diversas materias a resolver. Entre otras, valorar la actuaci贸n de la CNT espa帽ola.

En este sentido, meses antes, en ese contexto de mal ambiente, el secretario Besnard hab铆a enviado a las secciones una circular en donde se hac铆an cinco preguntas. En ellas se puede observar un cierto grado de hostilidad:

1.- 驴Debe entregar la Secretar铆a de la AIT al Delegado de la CNT todas las cantidades recibidas para el fondo internacional antes del 11 de junio de 1937 y el 80% desde aquella fecha a煤n si los dirigentes no responden a las cartas de la AIT o si ellos informan que la CNT se separa de la AIT?

2.- En caso de retiro, 驴debe la Secretar铆a exigir que las cuotas que debe la CNT de los a帽os 1936 y 1937 sean pagadas? La CNT no ha pagado ninguna cuota desde la fundaci贸n de la AIT.

3.- 驴Debe la Secretar铆a de la AIT considerar la existencia de una oposici贸n dentro de la CNT? 驴una oposici贸n que podr铆a cambiar la orientaci贸n de la Central espa帽ola y afirmar la adhesi贸n de la CNT a la AIT?

4.- Si la CNT se retirase de la AIT, 驴Qu茅 actitud tomar铆a entonces esta oposici贸n en cuesti贸n de las doctrinas, decisiones y principios de la AIT o en cuesti贸n de las decisiones de sus Congresos y Plenos? 驴Debe la Secretar铆a, entonces, darle su apoyo pecuniario del fondo internacional de la AIT?

5.- Finalmente, 驴en caso que consider茅is imposible responder a estas preguntas y si la CNT no responde a las cartas o informa de su retirada de la AIT, 驴debe esta secretar铆a convocar dentro de dos meses un congreso extraordinario de la AIT, el cual reemplazar谩 al congreso ordinario de 1938, para discutir la situaci贸n creada?

La circular est谩 fechada el 13 de julio de 1937. Por tanto, los meses siguientes presenciaron un intercambio de circulares de respuesta y contra-respuesta, con acusaciones veladas de unos a otros, y con la defensa de la SAC a la CNT.

Ante la afirmaci贸n de no haber pagado ninguna cuota a la AIT desde la fundaci贸n de la Internacional, la CNT se defendi贸 sacando a la palestra su complicada historia, cargada de 茅pocas de ilegalidad. Adem谩s, argumentaban en su favor haber donado 50.000 francos a la Internacional en abril de 1937, que fueron destinados a propaganda y difusi贸n. Cierto es que esto era un donativo y no una cuota.

Ante esta circular, que insinuaba que la CNT iba abandonar la AIT, tanto la SAC como la CNT respondieron que esto era un asunto interno y que la AIT no deber铆a inmiscuirse. De seguir as铆 las cosas entend铆an que la AIT podr铆a favorecer una escisi贸n apoyando sectores de la oposici贸n revolucionaria y esto no era lo que tocaba en ese momento. La CNT ped铆a un cierre de filas.

La CNT envi贸 una circular de respuesta respondiendo al ataque. Lo m谩s interesante del documento es que ped铆a el relevo de Besnard. En el intercambio de misivas de aquellas semanas previas al Congreso, cabe destacar una carta de Rudolf Rocker a Helmut Rudiger, en la que entend铆a como un desastre que la AIT le volviera la espalda a la CNT, cosa que implicar铆a la disoluci贸n de la Internacional. Pero 茅sta no estaba muy boyante por entonces: las 煤nicas organizaciones que hab铆an demostrado alguna actividad en la Internacional durante esos meses fueron la CNT, la SAC y la CGTSR.

En el congreso 鈥 seg煤n Peirats 鈥 estuvieron representadas directamente, adem谩s de la CNT espa帽ola, la SAC de Suecia, la CGT de Portugal, la CGTSR francesa, la NSV de Holanda, la USI de Italia, la CGT chilena, la FAUD de Alemania, los Grupos anarcosindicalistas de B茅lgica, la Federaci贸n Anarquista de Polonia, los Grupos anarcosindicalistas de la misma naci贸n, y la FORA argentina. Mandaron adhesi贸n la IWW norteamericana y la FORU del Uruguay.

Otro punto de inter茅s en ese congreso era valorar la trayectoria de la secci贸n anarcosindicalista polaca. Entrando un poco en este asunto, cabe mencionar que la organizaci贸n sindical llamada ZZZ se hab铆a creado en 1931 a partir de la fusi贸n de diversas iniciativas. Tambi茅n se hab铆an adherido todos los sectores anarquistas y anarcosindicalistas del pa铆s, vehiculados a trav茅s de la Federaci贸n Anarquista Polaca. En sus primeros a帽os (1930-1936) la mayor铆a de la organizaci贸n era pro-gubernamental y nacionalista. Esto no supuso un problema. El sector libertario realiz贸 tal trabajo interno que en 1937 ya se pod铆a considerar la uni贸n de sindicatos ZZZ como una organizaci贸n lo suficientemente sindicalista revolucionaria como para integrarse en la AIT. Desde luego, esto fue una victoria muy inesperada, dado que la ZZZ contaba con 120.000 adherentes 鈥 o 170.000 seg煤n otras fuentes. Los podemos comparar con los 400.000 de la mayoritaria, central socialista. Como vemos, no estaban tan alejadas.

La secci贸n belga, Centrale Unitaire Belge, contaba con solo 3.000 afiliados. Aun as铆, se mostraban quiz谩s exageradamente optimistas y consideraban que el pa铆s viv铆a un momento pre-revolucionario, con una situaci贸n social explosiva debido a las huelgas generales. Otra de las adhesiones fue la Confederaci贸n del Trabajo B煤lgara, impulsada desde la Federaci贸n Anarco-Comunista B煤lgara, con mucho trabajo por delante. Su momento de gloria llegar铆a tras la Guerra Mundial. Por el contrario, se constataba la p茅rdida de la CGT mexicana. Siguiendo el camino contrario que la secci贸n polaca, la secci贸n mexicana cay贸 en manos del reformismo pol铆tico y se acab贸 disolviendo en 1936. 

En total, como hemos visto, el peso de la SAC, con 31.000 afiliados, y la ZZZ, elevaban el total de adherentes a la AIT fuera de Espa帽a a cerca de 200.000. La CNT espa帽ola, por su parte, se hab铆a convertido en un gigante. En el momento de m谩ximo apogeo, en el verano de 1937, la CNT contaba con 1,7 millones de afiliados, seg煤n sus propios c谩lculos. La AIT en su conjunto ahora se aproximaba a los 2 millones.

El orden del d铆a del Congreso Extraordinario comenzaba con una valoraci贸n de la trayectoria seguida por la CNT durante la guerra, desde el 19 de julio, y continuaba con la propuesta de un frente antifascista internacional. En aquellos d铆as Italia hab铆a abandonado la Sociedad de Naciones.

Como hemos visto antes, la CNT espa帽ola parec铆a estar a la defensiva, como esperando recibir los ataques de la CGTSR, fundamentados en la ruptura de los principios. Sin embargo, el Congreso aprob贸 el informe de valoraci贸n de trayectoria de la CNT. R眉diger present贸 un informe sobre Espa帽a en el que se defend铆a la t谩ctica de la CNT-FAI de participar en el gobierno. Como gust贸 tanto a los anarcosindicalistas espa帽oles, en 1938 la CNT, por medio de Horacio Prieto, lo public贸 como folleto bajo el t铆tulo de El anarcosindicalismo en la revoluci贸n espa帽ola

Una vez aprobado el informe de la CNT, 茅sta fue mucho m谩s all谩. Present贸 la propuesta de crear un Comit茅 de Enlace con las dem谩s internacionales obreras, establecer un pacto de no agresi贸n entre ellas, convocar un congreso mundial de unificaci贸n para la salvaguarda de los pueblos democr谩ticos y para apoyar la revoluci贸n espa帽ola y otras naciones oprimidas atacadas por el fascismo internacional y para propagar el socialismo 鈥 se puede leer en Solidaridad Obrera (8 de diciembre) 鈥. El Consejo Internacional resultante de esa unificaci贸n estar铆a facultado para colaborar con los partidos burgueses antifascistas para poder derrotar el fascismo. Esta propuesta era la concreci贸n de la idea cenetista del Frente Antifascista Proletario Internacional, frente que se tendr铆a que realizar con otras internacionales obreras con la intenci贸n de movilizar a las masas obreras contra la no intervenci贸n en Espa帽a.

La ambiciosa propuesta fue aprobada a pesar de que 鈥 seg煤n como se interprete 鈥 se podr铆a leer como una petici贸n de fusi贸n de las internacionales y por tanto la liquidaci贸n de la AIT. A primeros de 1938, cumpliendo el mandato del congreso, la AIT le envi贸 una solicitud de colaboraci贸n en la lucha contra el fascismo a la Federaci贸n Sindical Internacional. La propuesta no lleg贸 a buen puerto. La socialdemocracia no se acababa de decidir.

Otro de los asuntos a tratar era el funcionamiento del Secretariado. Hasta entonces 茅ste se compon铆a de un secretario general y dos secretarios adjuntos. Ten铆an un per铆odo de actuaci贸n de tres a帽os y estos miembros no pod铆an ser reelegidos. En 1937, la SAC propuso un comit茅 administrativo que funcionase en una misma sede. La SAC se quej贸 de que, tras la dimisi贸n de Galve, el secretariado de la AIT hab铆a quedado en manos de Pierre Besnard, con el que no ten铆an buenas relaciones, acompa帽ado solo por R眉diger. La SAC propon铆a un comit茅 de cinco personas, que pod铆an repartirse la carga de trabajo de forma m谩s equitativa. Abr铆a la posibilidad de reelegir a miembros del secretariado anterior, debido a la dificultad de encontrar militantes con la val铆a suficiente para el cargo.

El Congreso apoy贸 esa propuesta de establecer un Secretariado ampliado. En enero fueron elegidos Horacio Prieto y Manuel Mascarell por la CNT; Pierre Besnard, por la CGTSR; Helmut R眉diger, por la FAUD; y, por la CGT portuguesa, Agostinho das Neves. Adem谩s F. Roca y Nemesio Galve ser铆an delegados adjuntos, por la CNT. La SAC se extra帽贸 de no contar con ning煤n representante. El plebiscito que decidi贸 la composici贸n definitiva se celebr贸 el 31 de enero de 1938. Los cinco componentes eran: Prieto, Roca, Besnard, R眉diger y das Neves. Sin embargo, Horacio Prieto dimiti贸 nada m谩s conocer el resultado, argumentando motivos de salud. Fue sustituido por Mascarell, que ser铆a el secretario general interino hasta el futuro congreso ordinario. Sin embargo, Mascarell a煤n pas贸 un tiempo en Espa帽a y Roca tampoco pudo ejercer. As铆 pues, el Secretariado volvi贸 a estar ocupado por tres personas hasta la incorporaci贸n definitiva de Mascarell, que fue nombrado secretario general.

De alguna manera, el Congreso Extraordinario de 1937 sirvi贸 para aliviar la tensi贸n entre la CNT y Besnard. La CNT espa帽ola sali贸 completamente reforzada. Pero esto no implicaba recuperar la relaci贸n con la CGTSR. Uno de los puntos de fricci贸n entre las organizaciones fue la utilizaci贸n del Fondo de Socorro Internacional para costear la llegada de refugiados anarquistas que hu铆an de Espa帽a. La CNT no quer铆a que se los atendiera puesto que hu铆an de su responsabilidad o se trataba de gente que no respetaba la disciplina interna y no quer铆a que recibieran apoyo. 

Por 煤ltimo, otro de los proyectos congresuales fue la creaci贸n de la revista llamada Internacional, que tendr铆a que ser dirigida por Andr茅 Prudhommeaux, muy cr铆tico con la l铆nea gubernamentalista de la CNT-FAI. La revista vio la luz en junio de 1938, tras algunos retrasos, pero esta vez dirigida por un R眉diger ya favorable a las tesis de la CNT espa帽ola, como hemos visto. 脡ste incluso logr贸 influir en (y atenuar) la l铆nea cr铆tica contra la CNT de Le Combat Syndicaliste, 贸rgano de la CGTSR. 

Mientras tanto la CNT estaba impulsando decisivamente la SIA. En los 煤ltimos meses de 1937 se crearon secciones en Portugal, Reino Unido, Suecia y en el Norte de 脕frica, adem谩s de Francia. Su m茅todo de constituci贸n era similar en todas partes. Al frente se pon铆a una figura de prestigio y se constitu铆a un comit茅. Luego se animaba a toda la gente libertaria y sindicalista a hacerse socia. En Gran Breta帽a fue Emma Goldman quien se encarg贸, mientras que en Estados Unidos fue Rudolf Rocker. En el primer semestre de 1936 se crearon secciones en Argentina, Australia, Chile, M茅xico y Uruguay. Y m谩s tarde en Estados Unidos, Pa铆ses Bajos e incluso en China. Para primeros de 1939 la SIA hab铆a crecido hasta contar con 20 secciones. Era un 茅xito notorio.

El congreso de la AIT de 1938

Muchas de las decisiones del Congreso Extraordinario tendr铆an que refrendarse en un Congreso Ordinario programado para la primera semana de agosto. Sin embargo, la CNT espa帽ola y la CGT chilena pidieron su aplazamiento y se program贸 para octubre de ese a帽o. Ahora bien, antes de celebrarse tuvo lugar un conflicto que estuvo a punto de hundir la Internacional para siempre.

El 24 de septiembre, estando reunido Manuel Mascarell con el representante de la CNT irrumpieron en su despacho el secretario general y el tesorero de la CGTSR, Jacques Toublet y Ren茅 Doussot, respectivamente. Despu茅s de excusarse, Mascarell les dio largas, haci茅ndoles esperar, ante sus airadas protestas. Al rato, Mascarell, R眉diger y das Neves se reunieron con los delegados franceses. La causa de su visita era pedir urgentemente medios econ贸micos para octavillas, carteles y un n煤mero de Le Combat Syndicaliste dedicado en exclusiva contra la guerra, incitando al pueblo a la revoluci贸n social. El secretariado pidi贸 una hora para deliberar. Los delegados franceses demostraron impaciencia. Aun as铆, acataron la espera y salieron del local.

Tras este rato, se les entreg贸 una carta que denegaba la petici贸n por razones econ贸micas. Adem谩s, indicaba que si se le conced铆a esta ayuda a la CGTSR otras secciones podr铆an argumentar lo mismo ya que todas estaban contra la guerra. El Secretariado hab铆a salido del local para redactar esta carta. Pero al volver a su sede, se encontraron con los delegados de la CGTSR en la puerta. 脡stos leyeron esta carta inmediatamente, delante del Secretariado. Tras asimilar su contenido, los franceses la emprendieron a insultos y despu茅s se marcharon visiblemente molestos.

Por la tarde, Secretariado estaba reunido con un delegado polaco, Andr茅, por unos puntos sobre el Congreso de la AIT 鈥 a celebrarse el 24 de octubre. De pronto, se escuch贸 un gran alboroto. Unos 30 individuos irrumpieron en el local, capitaneados por los mismos Toublet y Doussot. En cuanto vieron a Mascarell, le dijeron 鈥Esta ma帽ana hemos venido una Delegaci贸n a pediros dinero, y como nos lo hab茅is denegado, ahora venimos una Comisi贸n a exigirlo鈥. Mascarell les espet贸 que si quer铆an dinero se lo pidieran a Besnard, que era el tesorero de la AIT. La tensi贸n subi贸 de tono con diversos intercambios de opiniones, a cu谩l m谩s tenso. En un momento dado, Agostinho das Neves se levant贸 de la silla para reprocharles su comportamiento. En seguida se le echaron encima tres individuos, que le propinaron varios pu帽etazos y patadas, haci茅ndole rodar por el suelo. Tambi茅n recibi贸 varios golpes el delegado polaco. A das Neves y a Mascarell los cogieron por la solapa y les quitaron sus carteras. El dinero que ten铆a Mascarell 鈥 8.500 francos 鈥 se lo hab铆an enviado diversos sindicatos internacionales para la CNT. A das Neves le sacaron otros 4.000 francos. Bajo coacci贸n les hicieron firmar unos recibos con las cantidades como si las hubieran entregado de buen grado. Los atacantes se llevaron documentaci贸n diversa, destacando una carpeta con la correspondencia entre el secretariado de la AIT y la SAC sueca.

La protesta conllev贸 la ruptura temporal de relaciones, que incluso secund贸 Besnard tras su vuelta. No olvidemos que era el representante de la CGTSR ante la AIT. El secretariado dej贸 que escribiera 茅l mismo la carta de protesta. Su misiva a la CGTSR es de total reproche moral, aunque les dejaba abierta la posibilidad de una reparaci贸n. La CGTSR respondi贸 la carta diciendo que hab铆an encontrado una carta en franc茅s, entre la correspondencia de la SAC, en la que el Secretariado se mostraba a favor de la guerra. Sin conocer qu茅 opiniones se vert铆an en ese documento, hay que poner sobre la mesa que en aquellos momentos en la Rep煤blica espa帽ola se valoraba arrastrar a otros pa铆ses hacia la guerra, para salvar as铆 la situaci贸n espa帽ola. As铆 que es posible que se tratase de opiniones en ese sentido vertidas por el Secretariado.

Cuando esta noticia lleg贸 al Pleno Nacional de la CNT, la Regional Catalana pidi贸 la expulsi贸n de la CGTSR. La posici贸n final de CNT fue exigirle a la CGTSR que Toublet y Doussot no pudiesen ejercer de secretarios y esperar si la central francesa lo cumpl铆a o se solidarizaba con ellos. Tras las disculpas correspondientes la situaci贸n se recondujo y se evit贸 el desastre.

El Congreso de Par铆s, en s铆, no fue muy resolutivo. Fue un congreso de declaraciones en contra de la guerra mundial, que ya se vislumbraba. Por aquellos d铆as se hab铆a producido la partici贸n de Checoslovaquia, lo cual era visto como una infamia ante la cesi贸n de las potencias democr谩ticas a los intereses fascistas. Respecto a Espa帽a se declaraba el 鈥渞espeto hacia el sacrificio del proletariado espa帽ol y la oposici贸n a la pol铆tica de no intervenci贸n de las potencias burguesas, retomando la acci贸n solidaria鈥. Apuntemos que criticar la 鈥渘o intervenci贸n鈥 es favorecer la intervenci贸n, y por ende la guerra.

Es interesante hacer notar que Solidaridad Obrera no public贸 ninguna nota referente al Congreso de la AIT hasta el 10 de noviembre. Y lo hizo en un recuadro peque帽o de apenas 11 l铆neas en la 煤ltima p谩gina. Resulta significativo este desinter茅s con el que la CNT trataba en ese momento los asuntos de la Internacional.

Esta impresi贸n se puede constatar por la publicaci贸n en aquellos mismos d铆as en la prensa confederal de las resoluciones del Pleno Nacional del Movimiento Libertario de Espa帽a. En 茅l no hay una sola menci贸n a la AIT y s铆 que hay varias al proletariado internacional. No s贸lo esto, sino que el Pleno le envi贸 efusivos saludos a la CGT francesa y a las Trade Union brit谩nicas.

A primeros de noviembre, la CNT envi贸 a Mariano R. V谩zquez al congreso de la CGT francesa, en el que particip贸 junto al secretario de la UGT, Rodr铆guez Vega. Recibieron un aplauso entusiasta de los 15.000 delegados presentes. Solidaridad Obrera cubri贸 este congreso en varios n煤meros y transmit铆a que esta CGT ten铆a tres l铆neas, una centrista (que defend铆a el Congreso de M煤nich, que acababa de sellar el destino de Checoslovaquia) y dos izquierdistas: Vie Ouvri猫re, de car谩cter comunista, y, la otra, la de los 鈥渕aestros鈥 o del semanario Syndicats, que el corresponsal de Solidaridad Obrera (publicado el 15/11/1938) calificaba de 鈥減acifista integral鈥 representando a los 鈥渧iejos sindicalistas鈥 y que ped铆a la independencia total de la Confederaci贸n de todos los partidos pol铆ticos. Esta era la tendencia que apoyaban los afines al sindicalismo revolucionario. Aun as铆, el congreso apoy贸 la l铆nea proclive al Frente Popular, defendida por centristas y comunistas. Tambi茅n se escucharon algunos discursos de apoyo a intervenir militarmente en Espa帽a, que era lo que los enviados espa帽oles quer铆an o铆r. Pero esto quedaba en manos del gobierno franc茅s, que nada hizo en este sentido.

La derrota republicana en la guerra de Espa帽a en 1939 supuso el final de todo este per铆odo. El anarcosindicalismo espa帽ol se dedic贸 a luchar por sobrevivir en los campos de concentraci贸n franceses o en los presidios y campos espa帽oles.

Poco m谩s tarde, nada pudo hacer la AIT ante la inminencia de la guerra europea. La guerra no se paraba con declaraciones ni manifiestos. En los primeros compases de la guerra Alemania invadi贸 Polonia, quedando liquidada la secci贸n polaca con ello, y en el primer semestre de 1940, Noruega, Dinamarca, Pa铆ses Bajos y B茅lgica, cayeron como fichas de domin贸 ante el empuje alem谩n. Todos contaban con peque帽as secciones de la Internacional sindicalista que desaparecieron.

Adem谩s, al poco de declararse la guerra, el gobierno franc茅s ilegaliz贸 todas las organizaciones que se opon铆an al conflicto b茅lico. Esto afectaba a comunistas y anarquistas por igual. Con este golpe la AIT quedaba desarticulada. A partir de ese momento, la sede del Secretariado Internacional se traslad贸 a Suecia, reducido ya a una oficina sin contacto real con las secciones.

En 1940 la AIT sobreviv铆a en pa铆ses neutrales como Suecia y Am茅rica Latina. Y en este 煤ltimo caso, languideciendo hasta su desaparici贸n definitiva. En la postguerra la CNT espa帽ola cambiar铆a dr谩sticamente de orientaci贸n, llevando a cabo un ejercicio de revisi贸n y balance que conden贸 su actuaci贸n de la guerra espa帽ola. Este viraje dejar铆a a la SAC fuera de juego, con lo que comportar铆a en el futuro. Seguramente sin pretenderlo, la CNT espa帽ola del exilio ocup贸 ese papel que antes hab铆a jugado la CGTSR.

Conclusiones

Tal como hemos podido leer, el Secretariado de la AIT tiene su importancia pol铆tica interna. Seg煤n las personas que lo componen, 茅ste podr谩 tomar una direcci贸n u otra distinta. As铆 que su composici贸n nunca fue un mero tr谩mite en absoluto, si no que influ铆a el desarrollo de toda la Internacional dado que siempre hay secretarios m谩s proactivos que otros.  

No deja de llamar la atenci贸n que el control de la AIT durante la Guerra Civil espa帽ola estuviera en Par铆s, antes que en otros lugares. Las secciones espa帽ola, polaca y sueca siempre fueron m谩s fuertes que la francesa y, en cambio, permitieron que la sede de la Internacional residiera en el pa铆s galo. Quiz谩s se deber铆a a la centralidad hist贸rica de Francia a nivel pol铆tico, econ贸mico y cultural. Incluso se podr铆a a帽adir que Par铆s era central a nivel geogr谩fico, dada su ubicaci贸n en Europa, as铆 como sus buenas comunicaciones. O quiz谩s se debi贸 a que fue la 煤nica secci贸n que se ofreci贸 en su momento, como tantas veces ocurre.

Sin embargo, la CGTSR no era una organizaci贸n sindical al uso, sino que para entonces era m谩s bien una organizaci贸n pol铆tica no muy distinta de las dem谩s organizaciones espec铆ficas anarquistas, aunque con caracter铆sticas sindicales. Sus rivales la descalificaban llam谩ndola la CGT Sans-Rien (o la CGT 鈥淪in Nada鈥). Otros libertarios (como la UA) se organizaban al margen de este proyecto y prefer铆an sindicarse en la CGT mayoritaria y no perder el contacto con los trabajadores.

A la hora de la verdad la AIT contribuy贸 como pudo a la Revoluci贸n espa帽ola, con una fuerza peque帽a, pero nada desde帽able. Sin embargo, la secci贸n francesa le intent贸 imponer una l铆nea estrat茅gica distinta a la que llevaba la secci贸n espa帽ola. Y lo hac铆a desde una realidad org谩nica fundamentalmente distinta: la secci贸n francesa era una organizaci贸n pol铆tica libertaria (con estructura de sindicato), siendo casi toda su militancia af铆n a una ideolog铆a, a unos an谩lisis y unas pr谩cticas comunes, mientras que la secci贸n espa帽ola era un movimiento de masas con distintas corrientes en su seno que afrontaba una guerra y una revoluci贸n y que, adem谩s, seg煤n su punto de vista, representaba los intereses la clase obrera espa帽ola en su conjunto. Esta visi贸n pes贸 decisivamente en su propuesta de frente antifascista internacional.

Este conflicto de intereses perjudic贸 a toda la AIT y eventualmente provoc贸 que la secci贸n espa帽ola crease otra internacional al margen 鈥 de car谩cter humanitario, pero internacional, al fin y al cabo 鈥, la SIA, apoy谩ndose en sus organizaciones sindicales y espec铆ficas afines del 谩mbito internacional.

Entre unas cosas y otras, la CNT sinti贸 que la AIT no serv铆a a sus intereses y mediante la propuesta de frente antifascista de la secci贸n espa帽ola la AIT bien se pudo haber acabado integrada en la Federaci贸n Sindical Internacional. De hecho, ese inter茅s podr铆a deducirse al ver el acercamiento de la CNT a la CGT francesa mientras ignoraba la Internacional anarcosindicalista a finales de 1938.

La debilidad estructural acompa帽贸 a la AIT durante toda su andadura en este per铆odo de entreguerras. Las organizaciones anarcosindicalistas sufrieron divisiones, ilegalizaciones, ataques, participaron en huelgas e insurrecciones, siempre seg煤n el contexto. Pr谩cticamente nunca goz贸 de estabilidad alguna. La Internacional sirvi贸 para tener relaciones formales con el movimiento libertario de otros pa铆ses, para recibir o enviar apoyo social y humanitario o para tener un lugar al que ir en caso de necesitar exiliarse.

Incidamos en este asunto. A falta de una internacional anarquista, para varias secciones, el relacionarse en la AIT era m谩s una cuesti贸n espec铆fica libertaria que sindical. En este caso podemos destacar que el movimiento libertario de esos a帽os careci贸 de una entidad org谩nica espec铆fica de car谩cter internacional, como la que hubo en los tiempos de la Primera Internacional. Nos referimos a una org谩nica que pudiera decidir estrategias, valorar t谩cticas, sistematizar un cuerpo te贸rico o generar corrientes de apoyo a las ideas libertarias en campos en los que el sindicalismo industrial no podr铆a llegar. Precisamente la 煤nica coordinaci贸n internacional del momento fue la Federaci贸n Anarquista de Asia Oriental, que quedaba fuera del radar de un anarquismo demasiado euroc茅ntrico.

Bibliograf铆a

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Fuente: Alasbarricadas.org