August 10, 2021
De parte de SAS Madrid
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La tecnolog铆a de los f谩rmacos contra la COVID-19 de Pfizer o Moderna potencia nuevos tratamientos contra patolog铆as hasta ahora muy resistentes: “Es como si le di茅semos a nuestro sistema inmune diferentes mapas de instrucciones para que se produzcan las defensas necesarias”, explican los expertos.

Con la crisis mundial por la pandemia de la COVID-19 se ha asistido a una carrera biotecnol贸gica por conseguir una vacuna contra el coronavirus en el menor tiempo posible. Este esfuerzo del conocimiento cient铆fico mundial ha sido el impulso necesario para la aplicaci贸n de un tipo de tecnolog铆a que puede suponer el futuro para las vacunas y tratamientos de diferentes enfermedades: el ARN mensajero (ARNm).

Aunque es pronto para saberlo con exactitud, las vacunas basadas en esta tecnolog铆a “van a suponer una revoluci贸n. Ya lo han hecho con la COVID-19, y las personas que han desarrollado esta tecnolog铆a de vacunaci贸n son claros candidatos al premio Nobel”, afirma Ra煤l Rivas, catedr谩tico de Microbiolog铆a y divulgador cient铆fico.

El uso de este tipo de medicamentos no solo ha servido para la lucha contra el coronavirus, como es el caso de Pfizer/BioNTech y Moderna, sino que tambi茅n puede servir de plataforma en investigaciones contra otras enfermedades como la “malaria, algunos tipos de c谩ncer y la esclerosis m煤ltiple”, esta 煤ltima con investigaciones ya avanzadas, seg煤n Rivas, y algunos pat贸genos como el virus del zika, el VIH o el citomegalovirus, un virus que afecta sobre todo a personas embarazadas.

Este tipo de medicamentos inoculados est谩n basados en el 谩cido ribonucleico: mol茅culas que contienen una serie de instrucciones que son convertidas 鈥搕raducidas鈥 en prote铆nas por la maquinaria celular. La prote铆na ser谩 reconocida por el sistema inmune como un cuerpo extra帽o, con lo que el organismo comenzar谩 a producir anticuerpos para eliminarlo. As铆, otras c茅lulas inmunitarias se encargar谩n de memorizar estas prote铆nas, con lo que el sistema inmune se volver谩 a activar en caso de detectar la presencia de esa prote铆na, ya sea como respuesta a una vacuna o a una infecci贸n por el pat贸geno.

Las vacunas de ARNm son “r谩pidas de dise帽ar y producir”, explica Rivas. Y no solo son r谩pidas, sino que tambi茅n se pueden aplicar para enfermedades muy diferentes: “La tecnolog铆a es similar en todas, pero los ARN mensajeros son diferentes. Es como si le di茅semos a nuestro sistema inmune diferentes mapas de instrucciones para que se produzcan las defensas necesarias. Lo que cambiar铆a es lo que viene escrito en ese ARN mensajero”.

Par谩sito que causa 400.000 muertes al a帽o

Hace unos d铆as, la empresa alemana BioNTech, creadora de una de las dos vacunas de ARNm 鈥揚fizer/BioNTech y Moderna鈥 contra la COVID-19, ha anunciado que est谩 trabajando en una nueva sustancia con la misma t茅cnica de ARN mensajero para luchar contra la malaria, una enfermedad provocada por un par谩sito que se transmite a trav茅s de la picadura de mosquitos infectados y que solo en el a帽o 2019 produjo m谩s de 400.000 muertes.

“Las tres enfermedades infecciosas que m谩s muertes han causado a lo largo de la historia de la humanidad son la viruela, provocada por un virus, la tuberculosis, provocada por una bacteria, y la malaria, provocada por un par谩sito. Y en la lucha que ha enfrentado a la medicina con cada una de estas enfermedades, el resultado ha sido absolutamente asim茅trico”, explica Jos茅 Antonio Garrido, investigador de Parasitolog铆a y director de divulgaci贸n, quien ve la batalla contra la malaria como “uno de los grandes retos de la ciencia en la actualidad”.

Los logros de la ciencia con el paludismo, seg煤n se帽ala el biotecn贸logo, son “muy modestos”, ya que a pesar de que se lleva probando una vacuna desde el a帽o 2019, conocida como Mosquirix, “se est谩 viendo que su eficacia no alcanza ni un 30%”, indica Garrido. Sin embargo, aunque los resultados de las vacunas de ARNm son “esperanzadores”, el investigador recuerda que puede ser una tarea complicada: “La capacidad adaptativa del par谩sito, su enorme variabilidad gen茅tica y su complejo ciclo de vida son solo algunas de las caracter铆sticas que convierten al plasmodio, el par谩sito que da lugar a la enfermedad, en un terrible enemigo”.

De conseguir que se apruebe la vacuna de ARNm de la empresa alemana, se producir铆a “un gran cambio en la mortalidad, sobre todo infantil, en los pa铆ses end茅micos de malaria”, asegura Miriam Al铆a, experta en vacunaci贸n de M茅dicos Sin Fronteras (MSF). Para Al铆a, esta tecnolog铆a va a “cambiar el paradigma de las enfermedades prevenibles” por su flexibilidad, que hace que las vacunas sean f谩cilmente modificables, y su eficacia, “como se ha podido demostrar con las vacunas contra la COVID-19”.

Adem谩s de ayudar contra el paludismo, la revolucionaria biotecnolog铆a puede ser una gran aliada frente a otras enfermedades con tendencia a empeorar con el cambio clim谩tico, como aquellas causadas por el virus del zika o el dengue, y que son transmitidas por “mosquitos que est谩n subiendo a otras latitudes, como a Europa”, indica Ra煤l Rivas.

“No pueden ser vacunas para el viajero”

En la actualidad, diferentes estudios investigan la flexibilizaci贸n de la necesidad de fr铆o 鈥揳lgunas necesitan temperaturas de -70 grados鈥 de las vacunas de ARNm, ya que puede suponer un problema para algunos pa铆ses con enfermedades end茅micas como la malaria, con lo que es necesario investigar de manera “茅tica, teniendo en cuenta las condiciones en los sitios en los que se van a a poner estas vacunas“, incide la experta en vacunas de MSF.

Si finalmente la vacuna de ARNm de la malaria se lleva a t茅rmino, Al铆a insiste en que esta “no sea una vacuna para el viajero”. Es decir, que no sea un medicamento pensado para los turistas que van a visitar un pa铆s con enfermedades como la malaria o el dengue: “Para eso tiene que ser barata, que ocupe poco volumen para poder acumular m谩s dosis y lo m谩s termoestable posible”.

Las investigaciones sobre la aplicaci贸n del ARNm a tratamientos y vacunas contra diferentes patolog铆as son “un primer paso”, como explica Garrido, “una forma de sentar las bases para seguir trabajando” en una tecnolog铆a que no es nueva, ya que se empez贸 a hablar de ella a finales de 1990, a partir de las investigaciones iniciales que la cient铆fica Kati Karik贸 desarroll贸 en 1978. Como relata Rivas, “la COVID-19 ha dado el impulso necesario para su desarrollo, pero no pasamos de un carro tirado por caballos a un coche de F贸rmula 1. Esos saltos no existen en ciencia”, sino que han sido el resultado de a帽os de trabajo acad茅mico.

Enlace relacionado ElDiario.es 08/08/2021.




Fuente: Sasmadrid.org