January 14, 2022
De parte de El Topo
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Estamos rodeadxs de tantos bloques, tantos pisos, tantas urbanizaciones, tantos chal茅s y tantas ventanas que parece imposible que habitar una vivienda sea un privilegio. 驴Una casa vac铆a es una casa o es otra cosa? Javier Gil, investigador y portavoz del Sindicato de Inquilinxs de Madrid, nos trae las claves para desmontar el sistema inmobiliario-especulativo que maneja los metros cuadrados de nuestra precariedad.

驴A qu茅 te dedicas?

Actualmente estoy trabajando para un Instituto de Urbanismo y Vivienda, el Institute for Housing and Urban Research de la Universidad sueca de Uppsala, donde investigamos los procesos de financiarizaci贸n de la vivienda en Espa帽a en relaci贸n a las pol铆ticas y a los movimientos de protesta que este tema ha generado. Tambi茅n estoy en otros proyectos colectivos donde estudiamos los impactos de Airbnb en distintas ciudades en Espa帽a, y le dedico mucho tiempo al sindicato de inquilinas e inquilinos de Madrid, que es una organizaci贸n que fundamos en 2017 junto a compa帽erxs de otras ciudades. Desde ah铆, las personas que vivimos de alquiler presionamos para que no haya abuso por parte de los caseros, para que haya cambios legislativos, para visibilizar lo que ocurre en torno a la vivienda, etc.

Parece que toda presi贸n es poca

Hay que presionar todo lo posible porque nos enfrentamos a un contexto muy desfavorable para las personas que vivimos de alquiler. En el Estado espa帽ol el modelo inmobiliario que se ha desarrollado desde el Franquismo hasta la actualidad ha sido impulsar el mercado en propiedad como la 煤nica forma digna de vivir. Ese modelo surge a costa de desproteger el mercado del alquiler, atacarlo y convertirlo en precario e indigno, ya que vivir de alquiler en Espa帽a se asociaba con gente joven o gente que hab铆a fracasado socialmente; incluso el concepto
de clase media pasaba obligatoriamente por tener una casa en propiedad o incluso, a partir de los 2000, tener una segunda casa en la playa. Eso era ser clase media, en lugar de tener un capital econ贸mico o cultural. En 2008 el modelo se rompe, pero en ese momento no solo nos enfrentamos a la crisis del modelo hipotecario, sino que tambi茅n nos encontramos con un contexto de ausencia de pol铆ticas de vivienda reales y con un mercado del alquiler muy desprotegido. Cuando fundamos el sindicato de inquilinxs pens谩bamos que la ley de ordenamientos urbanos era muy chunga, y luego nos dimos cuenta de que los propietarios intentan vulnerarla, salt谩rsela y ser aun m谩s duros con lxs inquilinxs. Los inquilinxs desprotegidxs, no organizadxs, son inquilinxs a lxs que se les puede hacer de todo en este pa铆s, por eso es muy importante organizarse para luchar contra los grandes grupos de presi贸n financieros inmobiliarios, pero tambi茅n para no permitir que en la cotidianidad de nuestros barrios y de nuestras ciudades se permitan abusos que van desde firmar contratos con cl谩usulas abusivas, que no te quieran arreglar la caldera o no te quieran devolver la fianza; y, sobre todo, que no te suban el alquiler de forma abusiva, que es algo que lleva pasando en Espa帽a desde 2014. La PAH ha parado miles de desahucios, por medio de la desobediencia civil se han solucionado los casos de miles y miles de personas y aun as铆 no ha habido cambios legislativos (precisamente por el poder de los bancos), es un ejemplo muy claro de que o te organizas y luchas o est谩s perdida.

驴Alguna vez las pol铆ticas sociales le han hecho caso a la falacia constitucional de que la vivienda es un derecho fundamental?

El problema con la vivienda es que el modelo espa帽ol est谩 basado en criterios especulativos. Durante los primeros a帽os del Franquismo y despu茅s de la guerra civil hab铆a que solucionar los problemas de vivienda y ah铆 s铆 que se aprobaron determinadas leyes como contratos de alquiler de duraci贸n indefinida o pr贸rroga forzosa. Muy pronto la pol铆tica de vivienda fue utilizada por el Franquismo en una direcci贸n que no nos gusta, cuando aquel ministro dec铆a: 芦No queremos un pa铆s de proletarios, sino de propietarios禄. El acceso a la vivienda en propiedad era una forma de pacificar a esos movimientos obreros que empezaban a surgir en torno a las ciudades industriales, movimientos que en otros lugares de Europa ten铆an mucha fuerza, para que se adhirieran a los principios de las 茅lites y del r茅gimen. Aunque se reconozca en la Constituci贸n como un derecho a cumplir y, adem谩s, se menciona que la administraci贸n tendr谩 que intervenir contra
la especulaci贸n, vemos que ha sucedido todo lo contrario. Da igual lo jur铆dico y lo legislativo porque se ha incumplido y porque lo que ha pasado en Espa帽a es reconocido internacionalmente como un modelo fallido, basado en la especulaci贸n. Lo m谩s preocupante es que de 2008 en adelante, en vez de reestructurar el sistema ya que est谩 claro que ha fallado, lo que ha pasado es que se ha intentado restaurar en lugar de buscar uno nuevo.

驴Tendremos una ley de vivienda?

De momento parece que el acuerdo es real y que va a salir algo; es un avance muy importante que haya una ley de este tipo en Espa帽a porque aqu铆 todo lo que sea limitar las posibilidades de especular nunca se ha legislado. En este acuerdo se determina que por ley no puedan subirte el alquiler o que si el casero es un gran propietario, que te lo bajen. Aun as铆 tiene un alcance limitado porque se deja un mont贸n de cosas fuera: que una persona que tenga 15 viviendas y no se considere multipropietario es un error. Es una medida que de por s铆 es importante pero que se queda a medio camino, y sabemos que es por la presi贸n que est谩 recibiendo. Esta ley deber铆a avanzar, salir y ser m谩s garantista de lo que ya es, pero est谩 habiendo mucha presi贸n para que no salga adelante. En Espa帽a se ha legislado para que suba el precio de la vivienda y los alquileres, ese ha sido el modelo de desarrollo del pa铆s. Ahora aprobar una ley que vaya en la direcci贸n contraria es muy dif铆cil porque hay mucho dinero en juego y sobre todo porque son los bancos y los grandes fondos de inversi贸n que han entrado de 2014 en adelante los que tienen que perder o, mejor dicho, menos que ganar.

El programa de ayudas al alquiler que acaba de sacar el Gobierno para j贸venes, 驴sirve para algo?

Solo ayuda al sector financiero, al sector de los propietarios, porque es una forma de transferir dinero p煤blico al sector privado. Cuando tienes problemas con los alquileres abusivos, la soluci贸n no es que el Gobierno te pague parte de ese alquiler, la cuesti贸n deber铆a ser que el Gobierno intervenga para que baje ese precio, porque no hablamos de que no haya vivienda para todo el mundo: Espa帽a es uno de los pa铆ses de Europa con m谩s viviendas construidas por habitante; el problema es c贸mo se organiza y c贸mo se regula ese mercado. Los precios de la vivienda se han disociado de la econom铆a de los hogares y de la econom铆a del pa铆s porque hemos vivido un proceso especulativo. En Espa帽a se ha regulado para que vuelvan a subir los precios precisamente porque los bancos, despu茅s de desahuciar a medio mill贸n de personas, se hab铆an convertido en las grandes inmobiliarias del pa铆s, entonces no se pod铆a permitir que los bancos vieran c贸mo
el valor de sus activos, todo ese ladrillo
t贸xico, fueran perdi茅ndose con el paso del tiempo, por eso hab铆a que
intervenir en el mercado para que esos precios subieran.

Volviendo a la pregunta, si tu casero te sube el alquiler y t煤 no tienes dinero para pagarlo, a lo mejor estas dispuesta a abrir un conflicto con 茅l, eso es lo que decimos en el sindicato: frente a un alquiler abusivo, ni茅gate a pagarlo, organ铆zate con nosotras y lucha. Si de repente te dan 200 euros se puede asumir la subida abusiva. Esto es transferir dinero al sector privado, no es pol铆tica de vivienda. Si los precios son elevados y est谩n disociados se tendr谩 que intervenir para que bajen, para que sean acordes y la poblaci贸n con sus ingresos pueda pagarlo. No es normal que la poblaci贸n que no es 芦vulnerable禄 , que tiene trabajo y salarios medios, de repente no pueda pagar el alquiler o este se lleve un 40% de su sueldo.

Las personas que tienen una hipoteca tambi茅n est谩n desprotegidas

Claro, el modelo hipotecario ha fallado y ahora solo puede ser una soluci贸n para aquellas personas a las que sus familias pueden adelantarle 30 000 o 40 000 euros. Sin ayuda familiar no hay hipoteca, es un modelo al que solo las personas m谩s privilegiadas pueden acceder o determinados sectores de las clases medias, pero no es un modelo por el que se pueda apostar ni que reconozca la vivienda como derecho: no garantiza que todo el mundo al margen de su renta o patrimonio familiar pueda acceder a una casa.

La Sareb, Idealista鈥 驴qu茅 hay detr谩s de esos personajes y c贸mo nos afectan a la gente que buscamos un hogar?

La Sareb forma parte de la gran estafa que ha sido el ladrillo en Espa帽a. Es una entidad que se crea supervisada por la Uni贸n Europea, es un intento de que los bancos espa帽oles no quiebren porque eso supondr铆a una amenaza para el euro y para el sistema financiero europeo, ya que, si Espa帽a cae, puede llevarse a Europa por delante. Es una forma de garantizar que todos los bancos pueden encasquetar todos sus activos t贸xicos, ya que la Sareb se los compra a muy buen precio. Es otra forma de socializar las p茅rdidas del sector privado. En cuanto a Idealista, est谩 comprado por un fondo de inversi贸n muy importante y se ha convertido durante los 煤ltimos a帽os en el Ok diario del sector inmobiliario, porque genera un ataque constante a todo lo que vaya en contra del sistema especulativo.

驴Qu茅 modelos de vivienda pueden ser referentes a seguir?

Los modelos que nos sirven deber铆an pasar por desmercantilizar la vivienda. Durante a帽os el modelo ha girado en torno a que cada vez m谩s la vivienda
sea un recurso intercambiable de los mercados globales de capital y ahora el objetivo ser铆a todo lo contrario, que no haya fondos de inversi贸n jugando con el dinero de la clase trabajadora estadounidense, comprando viviendas en la periferia de Madrid porque esas viviendas solo les sirven par obtener una rentabilidad y que las viviendas sean para las personas; y que tras el fracaso del modelo propietario de hipoteca que ha sido la causa de a donde hemos llegado, apostar por la propiedad colectiva o municipal ser铆a una desmercantilizacion hacia la remunicipalizaci贸n del suelo y de la vivienda. Eso de dar suelo p煤blico a lo privado es una locura: en el suelo p煤blico se deber铆a construir vivienda p煤blica para la poblaci贸n, no vivienda privada para especular. Hay que apostar por parques de viviendas p煤blicas donde toda la poblaci贸n pueda vivir en vivienda p煤blica, no que sea algo de pobres, que sea un derecho igual que garantizar la sanidad universal al margen de su renta, deber铆a suceder lo mismo con la vivienda, y apostar tambi茅n, ya que el modelo de la hipoteca est谩 asociado a un tipo de familia, por otros modelos de convivencia, m谩s comunitarios, donde se fomente las relaciones de cuidados y ocio entre las personas que habitan los bloques. Estos son proyectos que ya se est谩n dando.

驴Est谩 funcionando la ley catalana de control del alquiler?

Lleva vigente trece meses, es pronto para evaluar pol铆ticas, pero de momento lo que vemos es que los municipios donde el precio de los alquileres se ha regulado, han bajado mucho m谩s que en el resto. Adem谩s siempre dicen que cuando se regularizan los precios baja la oferta, pero en este caso la oferta ha crecido, tanto que ha batido r茅cords de contratos de alquiler firmados.

Si no podemos alquilar, comprar ni okupar: 驴d贸nde vamos a vivir?

Cada vez tenemos menos posibilidades de habitar las ciudades, ya no solo los centros urbanos, sino las ciudades en s铆 mismas. Se van generando procesos de especulaci贸n, turistizaci贸n, se facilitan los desahucios legislativamente, se permiten los desokupas, que son grupos parapoliciales que se encargan de desahuciar a familias vulnerables que han tenido que recuperar una vivienda vac铆a a un banco para echarles al margen de un procedimiento judicial, entonces te das cuenta de que la ciudad no facilita que pueda ser habitada por la poblaci贸n y es m谩s habitable por turistas, por gente que est谩 de paso y la poblaci贸n local se ve cada vez m谩s expulsada, m谩s lejos, con las consecuencias negativas que eso tiene sobre las vidas de las personas. Por eso nos toca no permitirlo, resistir contra ellos, visibilizarlo, obligar a los pol铆ticos a posicionarse y a apostar por modelos de desarrollo econ贸mico para las ciudades que, de alguna manera, no se basen en este tipo de procesos.




Fuente: Eltopo.org