June 2, 2021
De parte de Nodo50
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Las Mam谩s de la Primera L铆nea junto a la madre de Dilan Cruz, joven asesinado por el ESMAD en las protesta de 2019. 28 de mayo, Bogot谩. MARINA SARDI脩A

Dos grandes ollas de lat贸n yacen al fuego bajo un letrero que dice 鈥淧ortal Resistencia鈥 reescrito con tinta roja. El grupo de cocina camina de un lado a otro, alguien don贸 varias libras de arroz y toca ponerlas a hervir. Unos metros m谩s all谩, en la plazoleta de lo que antes se llamaba Portal Am茅ricas, la terminal de la l铆nea sur de TransMilenio, el sistema de transporte masivo de Bogot谩 (Colombia). 

Este ser谩 el almuerzo de muchos manifestantes y curiosos que se acercan a la improvisada cocina atra铆dos por el olor que desprende la sopa. 鈥淟a olla comunitaria puede dar de comer a entre 200 y 300 personas diarias鈥, explica su cocinera principal, Rub铆, con un acento coste帽o que no se le ha borrado pese a llevar ocho a帽os en Bogot谩. 鈥淭engo la esperanza de que Colombia despert贸鈥, dice la cocinera desempleada, de 43 a帽os. 鈥淟os mayores viendo esa lucha de los j贸venes, donde se han puesto vidas y sangre, van a tener una mejor mentalidad de cara a las elecciones del pr贸ximo a帽o鈥, sostiene..

鈥淓l Bogotazo [una ola de protestas y violentos disturbios que se iniciaron en la capital en 1948] fue hace muchos a帽os. Ahora, 驴c贸mo lo llamar铆amos?鈥. Duda, mira a su alrededor y sigue: 鈥淓s el paro humanitario. El paro por una Colombia mejor, m谩s justa, por reformas que s铆 convienen al pueblo colombiano鈥, concluye Rub铆, sujetando un cuchar贸n de madera gigante, antes de volver al 鈥渃alor de la olla鈥. 

Colombia celebr贸 el 28 de mayo su primer mes de protestas, replicadas de forma masiva por todo el pa铆s. Si bien la reforma tributaria 鈥搑etirada por el gobierno de Iv谩n Duque durante la primera semana de movilizaciones鈥 fue la mecha del estallido social, las movilizaciones sociales han sido un catalizador de frustraciones, demandas y necesidades m谩s amplias, derivadas de a帽os de carencias estructurales en el segundo pa铆s m谩s desigual de Am茅rica Latina

El sistema de estratificaci贸n 

No es casualidad que los puntos de resistencia de las marchas en las grandes ciudades colombianas confluyan en las periferias, en los barrios populares, empobrecidos. El 80% de las familias de menores ingresos perdieron su empleo por la pandemia. En un pa铆s donde la sociedad se divide por estratos (del 1 al 6, siendo el primero la poblaci贸n m谩s vulnerable), la estratificaci贸n marca casi de por vida las oportunidades de las personas

Pese a que el sistema de estratos fue dise帽ado en los a帽os noventa como una manera de clasificar a la poblaci贸n respecto a las cualidades de la vivienda y poder ofrecer as铆 subsidios, este sistema 煤nico en Latinoam茅rica 鈥渆mpez贸 a cristalizar esa segregaci贸n socioecon贸mica de la ciudad鈥, explica a lamarea.com Adriana Hurtado, urbanista y antrop贸loga de la Universidad de los Andes, apelando a que el sistema hace m谩s dif铆cil la diversidad: 鈥渆l estrato termina siendo un indicador, incluso un predictor, de las oportunidades educativas o laborales鈥. 

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Los cocineros de la olla comunitaria del punto de encuentro de manifestantes en el sur de Bogot谩, en el renombrado Portal Resistencia. 21 de mayo. MARINA SARDI脩A

鈥淟o que pasa en las grandes ciudades de Colombia no es nada comparado con lo que vivimos en los territorios que habitamos los pueblos negros. No es un fen贸meno nuevo, sino una lucha de a帽os. Nuestra lucha es m谩s fuerte por toda la carga hist贸rica que acarreamos鈥, dice Angie, una joven procedente de Tumaco, Nari帽o, una de las regiones del sur del pa铆s m谩s afectadas por el conflicto armado y las guerras del narcotr谩fico. 

La tasa de desempleo juvenil se sit煤a en el 24% en Colombia. 鈥淓sa desigualdad social est谩 tambi茅n espacialmente delimitada. Es muy f谩cil que en las protestas tambi茅n se puedan rastrear de manera diferenciada en el espacio鈥, prosigue Hurtado, 鈥渢odas las periferias o los barrios populares, de origen informal, concentran la mayor cantidad de j贸venes con dificultades de acceder al empleo y a la educaci贸n鈥. Ese es motivo por el que las protestas terminan masific谩ndose all铆 y 鈥la represi贸n policial se concentra m谩s en estas zonas respecto a las movilizaciones convocadas en otros barrios de estratos m谩s altos y acomodados鈥, concluye la urbanista.

Los j贸venes al frente de las protestas en Colombia

Es la inequidad, que golpea con m谩s dureza a los j贸venes de los barrios populares, sumidos en la precariedad e informalidad, lo que sac贸 a miles de ellos a las calles. Como presagio a esta premisa, en el concierto de 鈥淧ortal Resistencia鈥, una banda local interpreta el Baile de los que sobran, del grupo chileno Los Prisioneros. Custodiando el escenario est谩n los muchachos de la Primera L铆nea que tararean bajo sus pasamonta帽as la letra de la ic贸nica canci贸n protesta: 鈥溍歯ete al baile / de los que sobran / nadie nos va a echar de m谩s / nadie nos quiso ayudar de verdad鈥. Su vestimenta destaca entre los manifestantes: cascos de obrero baratos, guantes, m谩scaras de gas. Solo dejan ver sus ojos, as铆 evitan ser identificados por la Polic铆a. 

Soga, como se hace llamar un joven alto y delgado, cuenta que lleva peleando por la democracia del pa铆s desde 2017, cuando entr贸 en la Universidad Nacional de Colombia, una de las 煤nicas dos universidades p煤blicas de la capital, Bogot谩. 鈥淧rimero que todo me mueve el abuso policial, no es justo que nos repriman de esta manera鈥, se queja. M谩s de 60 personas han muerto desde el inicio de las manifestaciones y 43 estar铆an presuntamente vinculadas a la fuerza p煤blica, seg煤n la ONG local Temblores. 

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J贸venes manifestantes celebran el primer mes de Paro Nacional en el Monumento de H茅roes. 28 de mayo, Bogot谩. MARINA SARDI脩A

Los chavales de la Primera L铆nea sienten el miedo de ser un n煤mero m谩s en ese recuento aproximado: 鈥淒esde que sales de casa no sabes si vas a volver. Como miembro del grupo tienes que estar mentalizado de que puedes morir鈥, dice Soga, mientras recibe un jugo y un pl谩tano de una compa帽era. 鈥淣os organizamos de una manera que tanto el pueblo como la Polic铆a nos identifiquen para que no crean que somos v谩ndalos, porque as铆 es como nos ven鈥. Y reitera: 鈥渘o somos un grupo de ataque, sino de respuesta鈥. 

Durante este Paro Nacional han surgido con fuerza los grupos de Primera L铆nea, similares a los que se vieron en las protestas de Chile en 2019. Son 鈥減elaos鈥, como llaman a los j贸venes en Colombia, la mayor铆a procedentes de barrios populares, que ponen el cuerpo frente a los ataques del ESMAD (Escuadr贸n M贸vil Antidisturbios) y la Polic铆a cuando estos reprimen violentamente las manifestaciones. 

Su 煤nica protecci贸n son los improvisados escudos, hechos con madera, se帽ales de tr谩fico y cubos de lat贸n. 鈥淩esistencia con ovarios. Detr谩s de esta m谩scara hay una idea y las ideas son a prueba de balas鈥, escribi贸 en su escudo rosa Yarl铆n, miembro Escudos Azules, un grupo que surgi贸 en las marchas de 2019. 

Casi todos los muchachos tienen marcas de combate. Los que corren m谩s suerte muestran sus quemaduras por los impactos de las aturdidoras o los gases lacrim贸genos. Otros han perdido ojos e incluso han recibido disparos con armas de fuego. Al menos 3.400 personas han resultado heridas en poco m谩s de treinta d铆as de movilizaciones. Las mujeres que salen a las calles a protestar se enfrentan adem谩s a los abusos sexuales, m谩s de 22 casos registrados de violencia sexual por parte presuntamente de la Polic铆a Nacional, seg煤n la ONG Temblores. 

鈥淭uve el caso de una chica de Primera L铆nea que la retuvieron y la manosearon. Le hicieron desnudarse entera鈥, relata Sami, l铆der del grupo en 鈥淧ortal Resistencia鈥. La joven de 25 a帽os, pedagoga infantil y madre de dos ni帽as, expresa que siente miedo de ser un 鈥渇also positivo鈥, como se conocen a las desapariciones forzosas de civiles a manos de los militares en el marco del conflicto armado colombiano. Su temor no es irracional, m谩s de 100 personas siguen desaparecidas en el marco de las protestas.

Mam谩s de Primera L铆nea

Ante la represi贸n cometida por la fuerza p煤blica cuando cae la noche, un grupo de madres de la localidad de Kennedy, en Bogot谩, decidieron formar la Primera L铆nea de Mam谩s, lideradas por Vanessa. Son madres cabeza de familia guiadas por ese instinto primario de madre: el de proteger a sus hijos y a los j贸venes del barrio. 鈥淣adie nos ha entrenado, simplemente nos paramos duro frente al ESMAD y resistimos lo que venga鈥, cuenta bajo el anonimato una de las seis integrantes. 

Su espontaneidad es patente. 鈥淢i mam谩 es una bandolera鈥, fue la respuesta del hijo peque帽o de una de ellas cuando la reconoci贸 en los informativos de una televisi贸n local. 鈥淣osotras les decimos que no tengan miedo, que vamos a volver a casa y que estamos aqu铆 por su futuro鈥, repiten estas mujeres que se han ganado el respeto de los m谩s j贸venes y veteranos en los enfrentamientos con la Polic铆a. 

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Sof铆a y Juan Carlos, polit贸logos, se manifiestan en apoyo a los j贸venes en el primer mes de Paro Nacional. 28 de mayo, Bogot谩. MARINA SARDI脩A

Son madres colombianas que no aguantaban m谩s el dolor de ver morir a sus hijos e hijasMam谩s de Primera L铆nea en las manifestaciones y en el frente del cuidado, en sus hogares. Las m谩s golpeadas por las crisis derivadas de la pandemia han sido las mujeres j贸venes, una afectaci贸n mayor para las mujeres j贸venes del campo. 

Ellas cargan con ese contexto hist贸rico y representan a todas las mujeres invisibilizadas bajo el patriarcado y machismo estructural de la sociedad colombiana. Sus relatos fueron escritos en los m谩rgenes de las historias durante a帽os y ahora, gracias a este estallido social, alzan la voz y se reivindican como protagonistas bajo un aplauso colectivo de sororidad

Liliana tambi茅n es madre, acude cada d铆a a los puntos de encuentro de los manifestantes del sur de la ciudad con sus cuatro hijos. 鈥淟es gusta que venga con ellos porque muchas veces los pap谩s no les creen. 驴Qu茅 es lo que pasa? Todo el mundo lo ve desde la televisi贸n, con los medios que solo miran para un lado. Y los pap谩s creen que son los ni帽os los que est谩n haciendo las cosas mal. 隆No es as铆!鈥, dice sobre el papel de los medios tradicionales que con frecuencia acusan de 鈥渧谩ndalos鈥 y promueven la polarizaci贸n extrema que existe en el pa铆s, bajo el discurso oficialista

Eventos culturales y manifestaciones art铆sticas en Colombia

En otro punto de concentraci贸n, en el Monumento de H茅roes, dos ni帽os bailan al son de una batucada, arropados por la bandera colombiana. Su madre, Olga Luc铆a Ponte, les sigue el ritmo y dice: 鈥淐olombia lleva pidiendo auxilio desde hace d茅cadas y es el momento de que nosotros le entreguemos una herencia correcta a nuestros hijos鈥. Otra madre lleva a su hija a hombros, que muestra orgullosa a la c谩mara su pancarta: 鈥淕racias a ustedes que a煤n sin querer tener hijas, luchan por los derechos de las ni帽as鈥. 

Desde lo alto del monumento, Luz Neli Vargas, de 75 a帽os, da un discurso ante los miles de j贸venes y familias congregadas. Apoyada sobre su bast贸n expresa su entusiasmo por las protestas: 鈥淣o importa la edad que tengamos, estamos aqu铆. Estamos fuertes para que no mueran los sue帽os de los j贸venes, jam谩s鈥.

En la celebraci贸n del primer mes de protestas el ambiente es festivo. Los artistas realizan performances en las avenidas, pasean sus mejores maquillajes entre los manifestantes, suenan arengas y c谩nticos que no cesan pese a la lluvia. Si bien los j贸venes est谩n siendo los protagonistas de la resistencia, cientos de adultos expresan su apoyo, conscientes de que esta lucha es por las nuevas generaciones. 鈥淎hora estamos viendo esa explosi贸n social, estamos d谩ndole la oportunidad a los j贸venes por primera vez en la historia para que se expresen鈥, dice Sof铆a, polit贸loga colombiana, sosteniendo la wiphala ind铆gena. 

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Soga, joven de Primera L铆nea en 芦Portal Resistencia禄, Bogot谩, durante un concierto para recaudar fondos. 21 de mayo. MARINA SARDI脩A

鈥淣uestra s煤plica es que el Gobierno no siga matando a estos j贸venes que protestan鈥, a帽ade su marido Juan Carlos Gonz谩lez, tambi茅n polit贸logo de la Universidad Pontificia de la Javerian. 鈥淓so es inconcebible en un pa铆s que se precie a tener una Constituci贸n donde establece que es un Estado social de derecho鈥 se帽ala. 

Ambos acad茅micos coinciden desde las marchas c贸mo las acciones del Gobierno han conseguido polarizar a煤n m谩s a la sociedad colombiana, volviendo al pa铆s en un gran campo de batalla. 鈥淭enemos que presionar para que esto se transforme y salga esa estructura de poder imperante; se generen nuevos liderazgos que tienen que estar necesariamente vinculados a los j贸venes鈥, concluyen antes de proseguir lanzando mensajes de aliento a los chavales.

Su mensaje, pese a la diferencia de edad, coincide con el de Efi, estudiante de 18 a帽os: 鈥淒ebemos tomar consciencia de que la lucha popular influye much铆simo y es m谩s educativa y recreativa que muchas de las clases doctrinales que tenemos鈥.

M谩s abusos policiales contra manifestantes

Unos reclamos que no est谩n siendo escuchados por la clase dirigente y el mandatario Duque, quien 鈥揷on tono belicista鈥  est谩 aplacando las protestas sociales a trav茅s de la fuerza. El pasado viernes, tras la escalada de violencia en la ciudad de Cali, en el suroccidente, al menos 13 personas perdieron la vida. La tercera ciudad del pa铆s es tambi茅n el epicentro de las movilizaciones. All铆 se han vivido los episodios m谩s cruentos de la represi贸n policial y de civiles armados que disparan armas de fuego bajo el amparo policial contra los manifestantes.

鈥淓stamos ante un panorama en el cual vemos grupos parapoliciales y paramilitares apoyando a la fuerza p煤blica en su tarea de reprimir a la ciudadan铆a. No solo es una violaci贸n de todos los est谩ndares internacionales en materia de derechos humanos, sino que constituye un grave delito de lesa humanidad que eventualmente tendr谩 que ser juzgado por las autoridades competentes鈥, explica Sebasti谩n Lanz, co-fundador de la ONG Temblores

En respuesta, el mandatario volvi贸 a desplegar la fuerza militar en las ciudades, ignorando la principal demanda de las manifestaciones: el cese de la violencia policial y la desmilitarizaci贸n de las urbes. El investigador de DeJusticia, Rodrigo Uprimny, se cuestiona el 煤ltimo movimiento del presidente, atrapado en una visi贸n de 鈥済uerra fr铆a鈥 que le est谩 impidiendo dar un manejo democr谩tico al estallido social. 鈥淥 quiz谩s es una estrategia m谩s perversa de tratar de empeorar a煤n m谩s la situaci贸n y ganar apoyos entre la clase media, muy afectada por los bloqueos y aburrida delparo, que demandan mano dura鈥. 

La pr贸xima semana, la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos podr谩 finalmente ingresar al pa铆s para verificar los abusos cometidos durante las manifestaciones. La visita m谩s aclamada por la calle y las organizaciones de derechos colombianas e internacionales trae un atisbo de esperanza para que la violencia de las 煤ltimas jornadas no quede en la impunidad. 

De camino a casa, el taxista, un exmilitar que luch贸 durante diez a帽os en el Ej茅rcito colombiano durante la 茅poca m谩s sangrienta del pa铆s, sentencia: 鈥淎qu铆 ya no necesitamos m谩rtires de la guerra; no necesitamos m谩rtires de los pol铆ticos; necesitamos gente profesional, gente nueva, que piense por el bien del pueblo, por todos鈥. 




Fuente: Lamarea.com