November 25, 2021
De parte de La Haine
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El pueblo venezolano confi贸 en su conducci贸n pol铆tica, y el chileno, sin conducci贸n alguna, se alz贸 contra la partidocracia antinacional

En los comicios presidenciales y regionales celebrados en Chile y Venezuela volvi贸 a evidenciarse la diferencia entre lo nacional popular y el nacionalismo conservador: el primero responde a las luchas hist贸ricas del pueblo, y el segundo a los prejuicios de la sociedad, medi谩ticamente inducidos.

Ambos pa铆ses tuvieron pol铆ticos nacionales destacados. V. gr: Salvador Allende, socialista (1970-73), y Rafael Caldera, democristiano (1994-98). Allende fue traicionado por un militar nacionalista ultraconservador (Augusto Pinochet, 1973), y Caldera entreg贸 el poder a un militar nacional y revolucionario que gan贸 las elecciones presidenciales (Hugo Ch谩vez, 1998).

Con el respaldo de Washington, Pinochet impuso el terrorismo de Estado para ejecutar el modelo neoliberal de la escuela econ贸mica de Chicago, patr贸n que planific贸 la inclusi贸n y la exclusi贸n con lupa y escuadra, y que a partir de 1990 adopt贸 formas de alternancia, entre pol铆ticos que mal o bien se subordinaron a la voluntad del tirano.

Ch谩vez (y m谩s tarde el presidente Nicol谩s Maduro) impuls贸 la revoluci贸n bolivariana. Un modelo de inclusi贸n parejo que desde el arranque, a diferencia del chileno, fue hostigado, saqueado, bloqueado y desacreditado por Washington, Israel, la Uni贸n Europea, Colombia, y los poderes econ贸mico/financieros del capitalismo.

El nacionalismo ultraconservador pinochetista y la partidocracia antinacional coincidieron en manipular los vol谩tiles resortes sicol贸gicos y emocionales que subyacen en toda sociedad enajenada, logrando, con los a帽os, revertir el notable grado de conciencia nacional y memoria hist贸rica que, hasta 1973, caracteriz贸 al pueblo y parte de la sociedad chilena.

En sentido inverso, la revoluci贸n bolivariana empez贸 un proceso de liberaci贸n del pueblo y la sociedad, confront谩ndolos consigo mismo y explicando las causas de la exclusi贸n, clasismo, racismo, individualismo, y el s谩lvese quien pueda de la ideolog铆a neoliberal.

Millones de venezolanos que vivieron en un pa铆s petrolizado donde el whisky importado era m谩s barato que el agua embotellada, emprendieron el camino del exilio. Pero muchos millones m谩s, cerraron filas con la revoluci贸n bolivariana. Hasta que en noviembre de 2019, todo estall贸 por los aires. 驴En la dictadura venezolana? No: en la democracia chilena.

Con una diferencia: el pueblo venezolano confi贸 en su conducci贸n pol铆tica, y el chileno, sin conducci贸n alguna, se alz贸 contra la partidocracia antinacional. Combativas, heroicas, conmovedoras, las movilizaciones se mantuvieron en estado deliberativo durante buena parte de 2020. Fen贸meno que a la primera dama de la naci贸n, Cecilia Morel de Pi帽era, suscit贸 la sensaci贸n de que sus actores eran alien铆genas (sic).

En Venezuela tambi茅n hubo movilizaciones contra la revoluci贸n bolivariana. Aunque lideradas por mercenarios y pol铆ticos financiados por la USAID y la CIA, que en una plaza p煤blica de Caracas invistieron como presidente a un monigote que hasta la fecha reconocen Washington, la Uni贸n Europea y la OEA. Pero en su propio pa铆s nadie se acuerda de 茅l.

Las de Chile, en cambio, fueron espont谩neas y masivas, con centenares de v铆ctimas abatidas por francotiradores del Cuerpo de Carabineros, que con precisi贸n eran heridas en un solo ojo. Una de ellas, Fabiola Campillai, sin trayectoria pol铆tica, se postul贸 como senadora por Santiago. Ciega, sin olfato y con el rostro deformado, Cecilia consigui贸 la primera mayor铆a, con 15.4 por ciento de los sufragios.

Con todo, algo se logr贸: el acuerdo pol铆tico para generar una eventual nueva Constituci贸n, en remplazo de la pinochetista de 1980. Que nadie sabe c贸mo ser谩, luego del triunfo en primera vuelta del nacionalista ultraconservador Jos茅 Antonio Kast, aut茅ntica exponente de lo m谩s nauseabundo de la sociedad chilena (un mill贸n 961 mil votos, 27.1 por ciento).

Admirador confeso de Pinochet (y enemigo de lo que ni 茅l sabe qu茅 es comunismo), Kast fue seguido por el joven Gabriel Boric, heredero de la indignaci贸n popular en las calles (un mill贸n 814 votos, 25.8 por ciento). Mientras, en Venezuela, el Partido Socialista Unido (PSUV) ganaba 20 de las 23 gubernaturas en disputa, 335 alcaldes, 253 legisladores y 2 mil 471 concejales.

De reunir a todos los chilenos concientes de lo que est谩 en juego, Boric alcanzar铆a 46.5 por ciento de los votos. Si Kast lograra juntar al ultraconservadurismo nacionalista del otro bloque, sumar铆a 53.5 por ciento.

A pesar de la crisis econ贸mica y las amenazas del imperio, los pol铆ticos nacionales de la patria de Bol铆var (incluyendo los que no militan en el socialismo bolivariano) se multiplican con esperanza. Y en la m谩s estable de O鈥橦iggins, el casi seguro triunfo de Kast en el balotaje del 19 de diciembre, anticipa una desolaci贸n tanto o igual de preocupante que el golpe de Pinochet, perpetrado hace casi medio siglo.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org