November 28, 2021
De parte de La Haine
350 puntos de vista


Art铆culo publicado en La Haine el 29/11/2016, qaue reproducimos en el quinto aniversario de la muerte del heroe.

Realizar el sue帽o de Mart铆 anunciando que ven铆a 鈥渦na revoluci贸n nueva鈥 fue un decir y hacer del Manifiesto del Moncada y del proceso revolucionario cubano. Desde entonces las expresiones personales o colectivas de Fidel y sus compa帽eros del 26 de Julio, y, despu茅s, del nuevo Partido Comunista Cubano, lograron una identidad entre la palabra y el acto que es necesario entender, pues si no, no se entiende nada.

La realidad es m谩s rica que la palabra, y ya enriquecida, 茅sta vuelve a enriquecerse con lo nuevo que deja ver el pensarla y hacerla. As铆, en la expresi贸n del p谩rrafo anterior se trae a la memoria un sue帽o, el de Jos茅 Mart铆, quien ser谩 realmente considerado como 鈥渁utor intelectual de la revoluci贸n cubana鈥.

Es un sue帽o del pasado, pero es un sue帽o que anunci贸 una revoluci贸n nueva en la que, con otros h茅roes e intelectuales cubanos, tendr铆an tambi茅n fuerte presencia Marx y Lenin, y en que al socialismo de estado, encabezado entonces por la URSS, la Rep煤blica Popular China y m煤ltiples movimientos de liberaci贸n nacional, Fidel y la Revoluci贸n Cubana a帽adir铆an objetivos y valores fundamentales 鈥搈artianos-, en los que no s贸lo destaca la moral como reflexi贸n 茅tica sino como moral de lucha, como arma contra la corrupci贸n, como meta para la cooperaci贸n, la solidaridad, y la mente. Esos sue帽os, renovados una y otra vez, buscaron y buscan superar, en todo lo que se puede, el 鈥渋ndividualismo鈥, el 鈥渃onsumismo鈥, el 鈥渟ectarismo鈥 y la 鈥渃odicia鈥, enemigos jurados de los oprimidos y explotados de la Tierra.

En algo no menos importante se diferenci贸 la Revoluci贸n Cubana, y es que en su paso por el socialismo de estado, siempre se empe帽贸 en lograr que sucediera a la insurrecci贸n y a la guerra de todo el pueblo un socialismo de estado de todo el pueblo. Ese objetivo plante贸 varios problemas ineludibles, entre ellos, la necesidad de combinar las organizaciones jer谩rquicas centralizadas y las descentralizadas, con las aut贸nomas y horizontales, en que las comunidades del pueblo ejercieran una democracia directa y otra indirecta nombrando a candidatos que sin propaganda alguna merecieran la confianza de quienes los conoc铆an.

All铆 no qued贸 el empe帽o. Como reto para realizarlo se plante贸, ante la opresi贸n y la enajenaci贸n, la necesidad de animar los sentimientos, la voluntad y la mente de los insumisos, para que hicieran suyo el nuevo arte de luchar y gobernar. Al mismo tiempo las propias vanguardias buscaron liberarse de los conceptos dogm谩ticos que sujetaban al pensamiento cr铆tico y creador.

Al desechar el 鈥渕odelo de la democracia de dos o m谩s partidos entre los que elegir鈥, un 鈥渕odelo鈥 que originalmente sirvi贸 a aristocracias y burgues铆as, para compartir el poder, el Partido Comunista Cubano tampoco sigui贸 los modelos de la URSS y China. A impulsos del Movimiento del 26 de Julio, que a ra铆z de su triunfo decidi贸 disolverse, al Partido Comunista Cubano le fue asignado el objetivo de asegurar y defender la Revoluci贸n de todo el pueblo, con la participaci贸n y organizaci贸n de sus trabajadores, campesinos, t茅cnicos, profesionales, estudiantes y en general con la juventud rebelde.

La l贸gica de organizar el poder del pueblo estuvo muy vinculada con la de hacer fracasar cualquier intento de golpe de estado, invasi贸n o asedio, lo que se probar铆a a lo largo de m谩s de medio siglo, frente a las reiteradas incursiones del imperialismo y frente al criminal bloqueo que habr铆a hecho caer a cualquier gobierno que no contara con la inmensa mayor铆a del pueblo organizado.

Si en la invasi贸n de Playa Gir贸n y a lo largo de su desarrollo Cuba cont贸 con el apoyo de la URSS y del campo socialista, ni la estabilidad de su gobierno ni las reformas y pol铆ticas revolucionarias que logr贸 emprender se habr铆an realizado si el gobierno de todo el pueblo hubiera sido suplantado por un r茅gimen autoritario, burocr谩tico o populista. El gobierno del pueblo cubano no s贸lo mostr贸 ser una realidad militar defensiva, sino particularmente eficaz en el impulso a la producci贸n, a los servicios 鈥搎ue en medio de grandes trabas y errores inocultables鈥攍ogr贸 grandes 茅xitos, muchos de ellos reconocidos como superiores a los de pa铆ses 鈥渁ltamente desarrollados鈥.

A las garant铆as internas y externas de la democracia de todo el pueblo, de su coordinaci贸n y unidad necesarias, se a帽adi贸 el car谩cter profundamente pedag贸gico y dialogal del discurso pol铆tico, y todo un programa nacional de educaci贸n, que iba desde la alfabetizaci贸n integral 鈥搇iteral, moral, pol铆tica, militar, cultural, social, econ贸mica y empresarial- hasta la educaci贸n superior y el 鈥渋mpetuoso desarrollo de la investigaci贸n cient铆fica鈥.

Es cierto que en todos esos 谩mbitos, el movimiento revolucionario enfrent贸 problemas que no siempre pudo resolver, o resolver bien; pero en medio de los m谩s de 50 a帽os de criminal bloqueo y de incontables asedios por parte del poderoso vecino del Norte, de las corporaciones imperialistas y su complejo militar-empresarial, pol铆tico y medi谩tico, y tras la restauraci贸n del capitalismo en el inmenso campo socialista, Cuba fue y es el 煤nico pa铆s que mantiene su proyecto socialista de un 鈥渕undo moral鈥, o de 鈥渙tro mundo posible鈥 como se acostumbra decir, o de 鈥渙tra organizaci贸n del trabajo y la vida en el mundo鈥 como dijo el cl谩sico.

Entre las nuevas y viejas contradicciones, Cuba sigue hasta hoy poniendo en alto un socialismo que, con Mart铆 presente, es respetuoso de todos los humanismos laicos y religiosos. Es m谩s, Cuba sigue haciendo suya la lucha contra el poder de los dictadores y contra la opresi贸n y explotaci贸n de los trabajadores, sin que por ello haya olvidado la doble lucha, que sus avanzadas propusieron desde el l959: 鈥渦na rebeli贸n contra las oligarqu铆as y tambi茅n contra los dogmas revolucionarios鈥.

Si en tan notables batallas hay contradicciones innegables, no por eso han dejado de o铆rse, y en parte de atenderse, en茅rgicas reconvenciones que con frecuencia han hecho Fidel y numerosos dirigentes hist贸ricos de la Revoluci贸n contra corrupciones, incumplimientos, abusos, que con la econom铆a informal y el mercado negro, han sido y son 鈥揾oy m谩s que nunca- el peligro estructural e ideol贸gico m谩s agresivo, que renueva y ampl铆a la cultura de la tranza, del individualismo y el clientelismo, de la corrupci贸n, la cooptaci贸n y la colusi贸n.

No es cosa de referirse aqu铆 a todo lo que frente a las incontables ofensivas, nos ense帽an Fidel y la Revoluci贸n Cubana para la emancipaci贸n de los seres humanos y para la organizaci贸n del trabajo y de la vida en la tierra. Ni es cosa aqu铆 de profundizar en las lecciones que nos da un l铆der como Fidel que se neg贸 a que se hablara de 鈥渃astrismo鈥, y que logr贸 frenar todo culto a la personalidad. Pero si hasta para sus enemigos a menudo resulta imposible acallar el respeto que se ven obligados a tenerle, no son de olvidar tantos y tantos actos de su vida que se inscriben en un reconocimiento necesario.

Este enunciado de algunas lecciones de Fidel que aparecen en sus discursos y no s贸lo en sus numerosas contribuciones a la Revoluci贸n Cubana, quiere ser m谩s bien un ejercicio de pedagog铆a por el ejemplo, un llamado que preste atenci贸n a aqu茅llos modos de pensar, actuar, construir, luchar y expresarse, que permiten comprender por qu茅, tras la restauraci贸n del capitalismo en el 鈥渃ampo socialista鈥, con la firmeza de Fidel y del pueblo cubano, s贸lo la peque帽a Isla de Cuba ha logrado mantener la verdadera lucha socialista, que incluye la democracia como gobierno de todo el pueblo, y como reorganizaci贸n de la vida y el trabajo por una inmensa parte de trabajadores y ciudadanos organizados. Y en esa lucha, que va a las ra铆ces de la condici贸n humana, se cultiva y defiende el respeto a los distintos modos de pensar y creer de laicos y religiosos, con b煤squeda permanente de la unidad en medio de la diversidad de insumisos y rebeldes y con una clara postura martiana y marxista.

Precisar 鈥揷on otros muchos– los pensamientos compartidos por Fidel y por las masas revolucionarias del pueblo cubano, es adentrarse en una historia particularmente rica de un pueblo en lucha por la emancipaci贸n. Fidel, el 鈥淢ovimiento 26 de Julio鈥 y el pueblo cubano son sucesores de vigorosas proezas rebeldes en las que destaca, la de Maceo, h茅roe primero de la larga lucha por la independencia y por la libertad, a la que sigui贸, como gran revolucionario, muerto en batalla, uno de los pensadores m谩s profundos y precisos de la historia universal, como fue Jos茅 Mart铆, expresi贸n m谩xima del liberalismo radical, pues no s贸lo fue uno de los primeros en descubrir el imperialismo como una combinaci贸n del colonialismo y el capital monop贸lico, sino en descubrir los lazos de los movimientos independentistas de su tiempo con las luchas de los pobres y los proletarios, posici贸n que lo hizo sumarse a los homenajes p贸stumos a Carlos Marx por haber sido 茅ste, como dijo 鈥渦n hombre que se puso del lado de los pobres鈥.

Fidel, y el Movimiento 26 de Julio vienen de esa cepa. En su pensar y luchar los acompa帽a incluso la inteligencia de aquellos te贸logos que destacaron en la Habana de fines del siglo XVIII y principios del XIX, y que son un antecedente de la teolog铆a de la liberaci贸n鈥 En las conversaciones de Fidel con Frei Betto y en numerosos actos en que el problema religioso se plante贸, Fidel dio amplias muestras de un gran respeto al humanismo que se expresa en la religi贸n cristiana y en otras religiones. Ese respeto es hoy m谩s necesario que nunca, pues corresponde a una de las viejas y nuevas formas de la liberaci贸n humana, en lucha por el derecho a lo diferente, por la igualdad en la diversidad, ya sea de religiones o de posiciones laicas, o de variaciones de razas y de sexos o de afinidades sexuales, o de edades y nacionalidades. Bien lo dijo Fidel muchas veces: 鈥淣o somos antiamericanos. Somos antiimperialistas鈥

Orientarse en las lecciones de Fidel para entender y actuar en la emancipaci贸n humana, contribuye a desentra帽ar lo que sus palabras tienen de ejemplar y de actos para pensar y actuar en circunstancias similares, captando lo parecido y lo distinto, e incluso el quehacer del 鈥渉ombre concreto que se es y que se descubre a s铆 mismo鈥, como dijo Armando Hart.

Con ese objetivo de comprensi贸n y acci贸n, cabe se帽alar –a manera de profundizar en el hilo del pensamiento–, lo que las lecciones de Fidel tienen de metas y valores: 1潞 para la organizaci贸n, 2潞 para la estrategia y la t谩ctica, y 3潞 para el juicio favorable o contrario a la emancipaci贸n en que se defienden y renuevan concretamente las verdaderas metas de la lucha.

El discurso pol铆tico de Fidel ha sido 鈥搃nsistimos y precisamos otra gran tarea– para que pueblo y trabajadores puedan defender y participar cada vez m谩s, en la organizaci贸n y marcha de un estado de todo el pueblo. El objetivo de organizaci贸n se mantuvo y mantiene en m谩s de medio siglo de bloqueo del imperialismo, y se inscribe en una cultura de la confrontaci贸n y de una concertaci贸n, que sin aferrarse a la lucha abierta, y sin ceder en los principios en 鈥渓a lucha suave鈥, parece caracterizar a los procesos revolucionarios de nuestro tiempo. Tanto la pr谩ctica de la confrontaci贸n como la de la concertaci贸n implican medidas de organizaci贸n de la moral, de la conciencia y de la voluntad colectivas. Suponen tambi茅n un claro planteamiento de que la concertaci贸n puede darse en medio de conflictos y en medio de una lucha de clases que sigue incluso cuando parecen predominar los consensos. La experiencia de Cuba a ese respecto es inmensa, y no s贸lo en defensa de su propia revoluci贸n y por los variados enfrentamientos y acuerdos con EEUU, sino por haber participado en la guerra de Angola contra el ej茅rcito del antiguo pa铆s colonialista y racista de 脕frica del Sur, –el m谩s Poderoso del Continente-, y tras haber ayudado a su derrota, y haber logrado que se sentara en la mesa de negociaciones hasta llegar a un compromiso de paz.

Si la historia de la guerra y de la paz en 脕frica, con un inmenso destacamento de fuerzas cubanas dirigidas por Fidel desde La Habana, es una de esas formas de la realidad que superan la imaginaci贸n, tambi茅n es otra experiencia, que junto con la resistencia inconcebible a un bloqueo de m谩s de cincuenta a帽os confirma la capacidad de Cuba para actuar en una historia en que como la de Colombia, tambi茅n combina un proceso revolucionario que alterna confrontaciones y concertaciones. Si semejante posibilidad est谩 y estar谩 llena de inc贸gnitas, nada impide explorar los nuevos terrenos de la guerra y la paz en un mundo cuyo sistema de dominaci贸n y acumulaci贸n se encuentra en crisis terminal.

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Las lecciones Fidel en el juicio de las conductas seguidas son tambi茅n particularmente creadoras y fecundas en la cr铆tica de aciertos y desaciertos, y no s贸lo de conductas pol铆ticas o morales –con llamados de atenci贸n, dict谩menes favorables o desfavorables, aprobaciones y reprobaciones, elogios y est铆mulos, sino, con sus reflexiones sobre las mejores formas de actuar para alcanzar las metas emancipadoras.

En cualquier caso es indispensable tener presente que las lecciones de Fidel, incluso cuando a primera vista suenen a veces como meras formas de hablar, obvias o elementales, encierran a menudo formas de incesante conducta real antes desacostumbrada, antes desentendida y deso铆da como gu铆a de la acci贸n que se vive, y que s贸lo aparece con la vinculaci贸n de la palabra y el acto. Con esa amalgama se hace la historia.

En aqu茅l discurso que Fidel pronunci贸 la noche del 8 de enero de 1959, a su llegada a la Habana, dijo entre sus primeras palabras: 鈥溾a tiran铆a ha sido derrocada. La alegr铆a es inmensa鈥 sin embargo queda mucho por hacer todav铆a. No nos enga帽amos creyendo que en lo adelante todo ser谩 f谩cil: quiz谩s en lo adelante todo sea m谩s dif铆cil鈥︹ Y a esa afirmaci贸n que pod铆a frenar el ilimitado entusiasmo reinante a帽adi贸, m谩s como explicaci贸n que como excusa: 鈥淒ecir la verdad es el primer deber de todo revolucionario鈥︹ Aclar贸 lo que entra帽a no enga帽ar ni enga帽ase. 鈥溌緾贸mo gan贸 la guerra el Ej茅rcito Rebelde? Diciendo la verdad. 驴C贸mo perdi贸 la guerra la tiran铆a? Enga帽ando a los soldados.鈥 El mensaje era la primera lecci贸n del arte revolucionario de gobernar para ganar. No enga帽ar al pueblo ni dejar que el pueblo se enga帽e con los triunfos. Y tras narrar, como ejemplo, en qu茅 forma, decir la verdad, hab铆a servido para el triunfo del ej茅rcito rebelde, concluy贸: 鈥淵 por eso yo quiero empezar 鈥搊 mejor dicho, seguir鈥攃on el mismo sistema, el de decirle al pueblo siempre la verdad.鈥.

La pr谩ctica de la verdad y la pr谩ctica de la moral ser铆an los valores y los medios de una lucha revolucionaria, que adem谩s organizar铆a su leg铆tima defensa, frente a las tradicionales ofensivas de 鈥渓a zanahoria y el garrote鈥, de la corrupci贸n y la represi贸n permanentemente renovadas y armadas por la oligarqu铆a y el imperio. Tanto la verdad como la moral practicadas ser铆an constitutivas de un proceso que necesariamente tendr铆a que armarse para defenderse.

En aquel discurso en la Plaza de la Revoluci贸n en que Fidel empez贸 a definir c贸mo ser铆a la democracia en Cuba, y en aquella plaza donde hab铆a un inmenso 鈥渓leno鈥 de guajiros y de trabajadores de la ca帽a, de las f谩bricas y de los servicios, Fidel le pregunt贸 al pueblo: 鈥淓n caso de tener que escoger, 驴qu茅 preferir铆an? 驴Un voto o un rifle?鈥 Y se oy贸 un grito gigantesco: 鈥溌n rifle!鈥 El clamor vehemente y el gozo inmenso de la multitud, determin贸 la meta y la organizaci贸n de un ej茅rcito y un estado del pueblo y de los trabajadores. De paso expres贸 la temible dificultad que para los imperialistas presentar铆a invadir a Cuba鈥ue esa una de las primeras clases para aprender a tomar decisiones. Plante贸, adem谩s, uno de los m谩s dif铆ciles problemas a resolver: el de la lucha pol铆tica y armada de todo el pueblo, y el de la construcci贸n de un estado de todo el pueblo, con mediaciones que de por s铆 eran distintas a las mediaciones de los estados de corporaciones y complejos, pero que requer铆an combinar a la vez los conocimientos especializados que se trasmiten en institutos y universidades con el saber de los pueblos.

Lograr una decisi贸n acorde con el proyecto del estado del pueblo, y lograrla con el saber del pueblo y con el uso 贸ptimo de los conocimientos t茅cnicos y cient铆ficos m谩s avanzados ser铆a a lo largo de toda la historia cubana, una de las principales tareas de toda la poblaci贸n militante y trabajadora con sus distintas especialidades y conocimientos. En ella el aprender a aprender fue y es una experiencia muy rica para cada uno y todos los participantes. En ella tambi茅n destaca la organizaci贸n de un estado y un sistema pol铆tico que para ser de todo el pueblo y para ser a la vez eficaz en la defensa, en la producci贸n, en la distribuci贸n, en el intercambio, en los servicios tiene que plantearse constantemente el problema de la libertad y la disciplina sin que una avasalle a la otra ni disminuya su respectivo peso en las argumentaciones y las decisiones. A ese objetivo 鈥搎ue necesariamente debe vencer muchas contradicciones– se a帽aden combinaciones de estructuras y comportamientos que tradicionalmente se plantearon como opuestos.

Para funcionar en el interior de la Isla y en sus relaciones internacionales, el estado del pueblo revela una necesidad ineludible el combinar las organizaciones coordinadas con las jer谩rquicas centralizadas y descentralizadas; el combinar la democracia directa con la democracia representativa, de donde deriva el problema del Estado de todo el pueblo y del Partido Comunista de la Revoluci贸n Nueva, Martiana y Marxista, con militantes cuyos m茅ritos comprobados puedan ser confirmados una y otra vez y cuya misi贸n consiste en lograr el mejor funcionamiento y coordinaci贸n de las fuerzas y empresas estatales, y en la defensa e impulso de una revoluci贸n democr谩tica y socialista, de veras nueva por sus pr谩cticas y principios, por su moral comprobada en la conducta, y por 鈥渟u hablar a la conciencia del hombre, al honor del hombre, a la verg眉enza del hombre鈥︹

Las contradicciones que en el proceso necesariamente aparecen corresponden por un lado a las de una 鈥渃lase subordinada鈥 鈥揷omo dir铆a Gramsci-; pero subordinada al Poder del Pueblo y no al de las corporaciones, y en que al motor moral e ideol贸gico de exigencias ejemplares en sus miembros, se a帽aden los o铆dos y los ojos del propio pueblo, organizado desde las asambleas locales hasta la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Si en todo este proceso, la moral de lucha y cooperaci贸n es fundamental, precisamente lo es porque se trata de hacer una 鈥渞evoluci贸n nueva鈥 como dijo el Manifiesto del Moncada, cuyo prop贸sito vital consiste en 鈥渞ealizar el sue帽o irrealizado de Mart铆鈥, y en la que 鈥溾o decente y lo moral es ra铆z fuerte y poderosa de lo revolucionario recordando que la base de la moral est谩 en la verdad鈥 como tambi茅n se帽al贸 Fidel en su lecci贸n sobre la vanguardia. 鈥淟a vanguardia 鈥 sostuvo鈥攖rasmite con su acci贸n y su pensamiento, la teor铆a, la ideolog铆a revolucionaria que viene de un marxismo no s贸lo aprendido de los libros sino de las experiencias propias en la vida鈥. Y en relaci贸n al conocimiento, desde los inicios de la Revoluci贸n, Fidel precis贸 que como parte esencial, el m茅todo del saber y el hacer se apoya en el saber anterior del pueblo y en el que adquiere en el curso de la lucha, como hab铆a dicho el 鈥淐h茅鈥.

Es cierto que al destacar palabras y actos a los que ninguna revoluci贸n hab铆a dado semejante peso ni en sus teor铆as, ni en sus ideolog铆as, ni en su pr谩ctica, es necesario a帽adir dos comentarios m谩s que de ellas derivan: uno es que representan no s贸lo a la nueva revoluci贸n que se inicia en Cuba, sino a la que debe plantearse en el mundo entero 鈥揷on el pensar y el hacer de la inmensa variedad de pueblos, naciones y condiciones en la lucha de clases.

Dominar totalmente la actual desesperanza que deriva del fracaso de reformas y revoluciones que dieron al traste con la moral como filosof铆a vital y como pr谩ctica colectiva e individual, es sin duda el camino que habr谩 de seguir la Humanidad para salir de esa terrible desesperanza que se帽al贸 recientemente Noam Chomsky en palabras precisas.

Superar la desesperanza es la nueva batalla y en ella Fidel con Cuba tienen otra gran experiencia que ofrecer a la Humanidad. A partir de movimientos como el de Cuba, y tomando en cuenta el estado actual de las luchas, de las organizaciones y de la conciencia rebelde, como en el llamado del Moncada, se ha vuelto necesario plantear en el mundo entero una Revoluci贸n realmente nueva. Y si en Cuba encontramos logros incre铆bles alcanzados en la lucha por una independencia, un socialismo, una democracia y una libertad de veras, y vemos que en ella hay a煤n serias limitaciones a superar, en ella encontramos tambi茅n lo m谩s avanzado que en la organizaci贸n del trabajo y la vida ha alcanzado la Humanidad. Cualquier intento por salir de la desesperanza necesitar谩 m谩s pronto de lo que nos imaginamos tomar en cuenta las aportaciones de Cuba para la organizaci贸n de otro mundo posible Y al hacerlo encontrar谩 confirmada la aportaci贸n de Cuba a una nueva revoluci贸n democr谩tica y socialista, leyendo la sentencia que se dict贸 contra los intentos conspirativos de un grupo que bajo los auspicios de la URSS pretendi贸 organizar un Estado y un Partido como los que 鈥揺n su largo ocaso鈥攍a URSS implant贸 en los pa铆ses sat茅lites y en su propia tierra.

Abordar el problema en relaci贸n al debate que se da sobre la democracia directa y la representativa, y de la Revoluci贸n social en que los pueblos se organicen en formas puramente horizontales, es fundamental para advertir el sentido que Fidel ha dado a una y otra posici贸n en el curso de sus palabras y sus juicios.

Entre los problemas que plantea la alternativa uno es el que se refiere a las limitaciones y contradicciones internas de los propios partidos y organizaciones comunistas, socialistas, populares y de liberaci贸n nacional o regional. Es cierto que el control de los gobiernos por los pueblos es la soluci贸n fundamental pero que su organizaci贸n debe hacerse, a sabiendas 鈥揺ntre otras fuentes鈥攄e lo que le dijo Fidel en Chile a una inmensa multitud, cada vez m谩s presionada por los agentes provocadores de la CIA, por los 鈥渕ao铆stas鈥, ya infiltrados de arriba abajo, y por organizaciones supuestamente m谩s radicales que la Unidad Popular encabezada por el Presidente Allende. Cuando Fidel, tras un emocionante discurso en la Plaza Municipal de Santiago, ya ten铆a ganada a la multitud y levantando la mano y la voz le pregunt贸 animoso: 鈥溌縐stedes creen que el pueblo se equivoca?鈥 y el pueblo le contest贸 con un clamoroso 隆NOOOOOO! Fidel le contest贸 a toda voz, como si estuviera conversando: 鈥淧ues f铆jense que s铆鈥. A lo que sucedi贸 una inmensa risa solidaria contra los provocadores del golpe, y en apoyo a Fidel y la Unidad Popular.

Tiene raz贸n Marta Harnecker cuando en su Am茅rica Latina y el socialismo del siglo XXI a diferencia de lo ocurrido en el XX afirma que 鈥渄ebe ser la propia gente la que defina y fije las prioridades鈥, la que controle eficiencia y honestidad de un trabajo 鈥渘o alienado鈥 y de cualquier vicio burocr谩tico, administrativista, centralista y autoritario. Ella misma hace ver que no estamos contra la democracia representativa sino contra la que no es representativa de los trabajadores y las comunidades. Marta Harnecker recuerda que Marx plantea que hay que descentralizar todo lo que se pueda descentralizar, y sostiene con raz贸n que el estado que tiene fines sociales lejos de debilitarse se fortalece con la descentralizaci贸n. Hoy, en M茅xico, el zapatismo por su lado ha realizado el m谩ximo empe帽o para que los pueblos y comunidades aprendan a gobernar y para que el estado del pueblo se integre de tal modo al pueblo que ya no se pueda hablar del estado sin referirse al pueblo, y a las comunidades, no s贸lo organizadas en formas coordinadas y jer谩rquicas, sino en redes de resistencia, cooperaci贸n y 鈥渃ompartici贸n鈥, que dominen las artes y las ciencias as铆 como el saber popular, y que a la cultura general del aprender a aprender y a informarse a帽adan conocimientos especializados, que puedan cambiar si lo quieren a lo largo de la vida.

Por su parte ese gran pensador que fue el comandante bolivariano Hugo Ch谩vez hizo particular 茅nfasis en que 鈥渟in la participaci贸n de fuerzas locales, sin una organizaci贸n de las fuerzas desde abajo, de los campesinos y los trabajadores por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida鈥. La Venezuela del Presidente Nicol谩s Maduro hizo realidad ese objetivo, al organizar sus fuerzas desde abajo, dispuestas a dar la vida para defender su independencia, su libertad y su proyecto socialista鈥or eso precisamente la oligarqu铆a y el Pent谩gono, no pudieron realizar el 鈥済olpe blando鈥 que tanto prepararon en todos los terrenos contra el peque帽o pueblo del Caribe, rico en petr贸leo鈥

En el p谩rrafo citado, Ch谩vez recuerda que el proyecto del control del poder por las comunidades, fue el de los soviets con que Lenin quiso estructurar el estado de los trabajadores y las comunidades de la Uni贸n Sovi茅tica, y a帽adi贸 con raz贸n que con el tiempo, la URSS 鈥渟e convirti贸 en una rep煤blica sovi茅tica s贸lo de nombre鈥 y, ahora, hasta el nombre se ha quitado.

Si tras esta exploraci贸n del cuerpo pol铆tico y revolucionario del siglo XXI volvemos a las lecciones de Fidel, recordamos aqu茅lla, entre muchas, m谩s con que queremos dar t茅rmino a este breve recuento. En el juicio a Escalante y a prop贸sito de las intromisiones de la Uni贸n Sovi茅tica -que en tantos otros casos apoy贸 a Cuba, pero que no por su solidaridad ten铆a derecho alguno de patrono-, el pensamiento de Fidel, del Fiscal, del Partido, y de Cuba Revolucionaria precis贸 claramente lo que la Revoluci贸n en esa Isla es dentro de la historia universal y por lo que puede contribuir tanto –con sus experiencias鈥攁 la historia universal.

Con el juicio a Escalante y su grupo se derrot贸 deliberadamente la intenci贸n de hacer de Cuba un sat茅lite de la URSS. La sentencia del Fiscal expres贸 todas las lecciones de Fidel al rechazar las falsas acusaciones de Escalante y su 鈥済rupo de conspiradores鈥 que se hab铆an vuelto agentes de la Gran Potencia. El Fiscal, en su sentencia, neg贸 terminantemente la falsa acusaci贸n de los conjurados contra el gobierno cubano de que estaba persiguiendo a los miembros del antiguo Partido Comunista, antes llamado Partido Socialista Popular, y afirm贸 que no s贸lo gozaban 茅stos de todo respeto sino que se les consideraba como miembros activos de la Revoluci贸n. El Fiscal denunci贸 calumnias miserables, como que hab铆a un frente antisovi茅tico y tach贸 de serviles a quienes lanzaban tales infundios. Y lo m谩s importante, se expres贸 en un p谩rrafo en que se advierte que las lecciones de Fidel ya se hab铆an vuelto lecciones de colectividades, Ese p谩rrafo dec铆a 鈥淟o que no nos perdonan estos enanos es ser capaces de pensar y actuar independientemente, al apartarnos de los clis茅s de los manuales, lo que no nos perdonan es la fe en la capacidad de nuestro pueblo para seguir su camino, la decisi贸n de dar nuestro aporte a la causa revolucionaria.鈥 Y a帽ad铆a: 鈥淣adie puede endilgarnos el calificativo de sat茅lites y por eso se nos respeta en el mundo. Y 茅sta nuestra pr谩ctica revolucionaria, es una actuaci贸n conforme al marxismo鈥攍eninismo, a la esencia del marxismo-leninismo鈥, una esencia que concretamente deriva de la acci贸n y la reflexi贸n del pensar y el hacer revolucionario en el ac谩 y el ahora y no en el antes y el all谩.

Si la situaci贸n cr铆tica del mundo y de sus alternativas ha sembrado la desesperanza, hay grandes experiencias para la organizaci贸n de la libertad, de la vida y el trabajo en otro mundo posible y necesario. Entre ellas destaca la Cuba marxista y martiana.

Podr铆amos detenernos en muchas otras lecciones fundacionales, precisarlas y ampliarlas, pero en la imposibilidad de incluir su inmenso n煤mero y de analizar con detalle las formas de actuar a que las lecciones conducen, voy a destacar algunas m谩s, relacionadas con las motivaciones y acciones conducentes al logro de las metas revolucionarias.

Fidel 鈥揺n sus reflexiones y acciones- plantea una lucha, una construcci贸n y, una guerra integral que incluye los problemas empresariales, militares, pol铆ticos, ideol贸gicos y culturales, as铆 como los de la comunicaci贸n y la informaci贸n. Aqu铆 las lecciones adquieren un car谩cter de tal modo colectivo que s贸lo se pueden expresar como obra de la Revoluci贸n y de las crecientes avanzadas de un pueblo que ven铆a del 鈥淓stado del Mercado Colonial鈥 y del 鈥淐omplejo empresarial-militar-pol铆tico y medi谩tico鈥 y que as铆 como lo dejaron, con la cultura que lo dejaron, con la moral que en a muchos de sus miembros enajenados dejaron –a muchos de sus miembros enajenados–, con el analfabetismo integral que a tantos de ellos la opresi贸n les impuso, y, eso s铆 y tambi茅n con numeros铆simos contingentes de admirable resistencia moral, intelectual y colectiva, que entre todas esas desigualdades, frenos y tambi茅n virtudes innegables, inici贸 la marcha de la emancipaci贸n y aprendi贸, con las juventudes revolucionarias, a aprender mucho de lo que su memoria y saber ignoraban, y que 茅l y las juventudes fueron haciendo suyo.

La construcci贸n del nuevo poder se inici贸 al mismo tiempo en el estado, en el sistema pol铆tico, en la sociedad, en la defensa integral, en la cultura y la econom铆a, en la informaci贸n y la comunicaci贸n, el arte y la fiesta. Adentrarse en ella puede empezar por la construcci贸n y la transici贸n a un estado del poder del pueblo. En ese terreno Ricardo Alarc贸n de Quesada ha escrito 鈥揷on toda experiencia- un libro sobre Cuba y su lucha por la democracia. En ese y muchos otros escritos puede verse que al objetivo de la democracia como poder (Kratia) del pueblo (Demos) en un Estado-Naci贸n corresponde necesariamente a una variante historia de la lucha de clases y por la independencia. Entre las variaciones m谩s profundas de esa historia se encuentra el 鈥淧er铆odo Especial鈥 tras la disoluci贸n del bloque socialista, y el que hoy vive Cuba con el paulatino cese del Bloqueo a que la someti贸 EEUU.

Hoy, m谩s que nunca, la principal defensa del proceso revolucionario cubano consistir谩 en la atenci贸n creciente a la democracia integral, y en ella a la organizaci贸n permanente del di谩logo y la interacci贸n entre sus miembros, como tarea prioritaria. Nuevamente, la democracia de todo el pueblo ser谩 el arma m谩s poderosa con que cuente Cuba. 隆Vencer谩! 隆Venceremos!

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org