June 22, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
117 puntos de vista

La guerra en Ucrania, como todas las guerras, nos debiera ayudar a extraer conclusiones. La principal es que el militarismo, lejos de defendernos de nada, nos pone a las personas y a aquello que sostiene la vida como objetivos a abatir. En este art铆culo se desarrolla esta idea principal en diez peque帽as reflexiones.

Entre los feos vicios del militarismo est谩 el no dar cuenta de sus resultados, amparado por el secreto, la prepotencia, nuestra 鈥渕inor铆a de edad鈥 y, en ocasiones, por la necesidad de ocultar la realidad de sus actos. As铆, casi veinte a帽os en Afganist谩n, m谩s de 4.000 millones invertidos y m谩s de un centenar de muertos espa帽oles no han sido suficientes para hacer una evaluaci贸n seria y p煤blica, en el Parlamento, que justificara nuestro compromiso con una 鈥渓ibertad duradera鈥 que nunca lleg贸 al pueblo afgano. Tampoco sabemos si esas 鈥渕isiones de paz鈥 que nuestros heroicos y abnegados soldados realizan en el B谩ltico contribuyen a la paz o han ayudado a acelerar la guerra de Ucrania. De las m谩s de cien intervenciones militares en el extranjero desde Felipe Gonz谩lez apenas tenemos noticias y menos, una evaluaci贸n seria y p煤blica a la que tenemos derecho. El problema de esta falta de transparencia militar es que, al no haber evaluaci贸n, podemos caer de nuevo en los mismos errores, y se da por hecho que todo estuvo bien.

De esta nueva guerra, no tan nueva, en la que estamos implicados, ya podemos ir sacando algunas lecciones que, a falta de explicaciones convincentes por parte de las autoridades, tenemos la sociedad civil el derecho y la obligaci贸n de hacer, pues act煤an en nuestro nombre, lo financian con nuestros impuestos y adem谩s, nos va literalmente la vida y la seguridad humana en ello. A modo casi de enunciados expongo algunas de las lecciones que no debemos olvidar de esta guerra, por si puede ayudarnos a acabarla pronto y a evitar la siguiente.

1. La guerra en Ucrania ha sido una guerra evitable

Como todas las guerras, la de Ucrania era evitable. Queda muy bien para alimentar el relato de buenos y malos verla como la guerra de Putin, un loco, autoritario, nacionalista e imperialista, pero ayuda poco a la hora de analizar la realidad del conflicto y, por tanto, a buscar soluciones duraderas que eviten m谩s muertes, ahora lo m谩s importante. Como poco, debemos analizar que pas贸 en el Euromaidan, qui茅n lo alent贸 y con qu茅 fines. Hemos de analizar por qu茅 se jale贸 al nacionalismo ucraniano que degener贸 en una guerra en el Donb谩s, preludio del estallido de este mes de marzo. Tambi茅n, qui茅nes y por qu茅 dejaron morir los acuerdos de Minsk, cuya justa resoluci贸n pudiera haber evitado la guerra. Si queremos mejorar el an谩lisis podemos preguntarnos por qu茅 tras la desaparici贸n de la URSS y la disoluci贸n del Pacto de Varsovia no solo no se disolvi贸 la OTAN, sino que fue incorporando a sucesivos pa铆ses del Este, traicionando las promesas hechas a Gorbachov y al sentido com煤n. Sin enemigo, no hab铆a necesidad de tal expansi贸n. Ayudar铆a tambi茅n un estudio de la historia de Ucrania en el siglo XX. As铆 como otras guerras, esta se ha ido cocinando a fuego lento, fomentando el nacionalismo, el militarismo, el rearme, el gasto militar, los agravios, odios ancestrales e intereses de las potencias. Preparamos la guerra y la guerra nos llega. No es una maldici贸n, es la consecuencia de la l贸gica militar.

2. La guerra en Ucrania no es una guerra ideol贸gica

No estamos en la Guerra Fr铆a, donde capitalismo y comunismo pugnaban por su expansi贸n y mutua eliminaci贸n. La guerra de Ucrania es una guerra de poder y de control de dos potencias con muchas m谩s similitudes ideol贸gicas de las que a primera vista podr铆a parecer, y que se superpone a una guerra civil. En ambas potencias, se trata de un capitalismo salvaje que deja en la miseria a millones de ciudadanos, y es sostenido por magnates que deciden en 煤ltimo t茅rmino qui茅n puede ser presidente y qui茅n no, controla en buena medida medios de comunicaci贸n y comparte para铆sos fiscales.

Los argumentos de unos y otros para justificar la guerra, alentar a la tropa y subir en las encuestas son burdas mentiras para consumo propio, como viene sucediendo en todas las guerras. Ni la Rusia de Putin, nacionalista, autoritaria, militarista y poco respetuosa con los Derechos Humanos, est谩 en condiciones de desnazificar nada, ni la Ucrania de Zelenski, azuzada por la OTAN, est谩 luchando por la libertad y los Derechos Humanos. Hace a帽os que en Ucrania los derechos y las libertades cotizan a la baja, con partidos prohibidos, graves violaciones de Derechos Humanos, sobre todo en el Donbass, y con el gusano del fascismo metido en sus propias instituciones: mal modelo para dar la vida por 茅l.

3. Los ganadores de la guerra

Har铆amos un mal an谩lisis si, llevados por las ansias de paz y la evidencia de los desastres de la guerra, no nos par谩ramos a investigar qui茅nes sacan beneficio. Para empezar, las empresas de armamento americanas cotizadas en bolsa tuvieron una subida espectacular nada m谩s comenzar la guerra. A la lista de beneficiarios habr谩 que a帽adir altos cargos de los ej茅rcitos, asesores militares, exministros de defensa e interior, consejeros, proveedores, comisionistas, banca armada, empresarios del sector鈥

Sacar谩n beneficio las empresas energ茅ticas que podr谩n volver a explotar las entra帽as de la tierra porque la guerra ha vuelto a hacer rentable el fracking y porque, entre el fragor de las batallas, hemos vuelto a hacer o铆dos sordos a los gritos de emergencia del planeta. Sacar谩n beneficio quienes controlan los mercados del grano y otros productos y servicios b谩sicos, porque nuestro sistema prima el beneficio sobre las necesidades b谩sicas para la vida, condenando, en un mundo globalizado, a millones de personas a la emigraci贸n o a una muerte segura. Tambi茅n sacar谩n beneficio los partidos pol铆ticos m谩s autoritarios, nacionalistas, y partidarios de resolver los conflictos con la violencia y la guerra. Sus pol铆ticas militaristas e identitarias, sus mensajes de odio y su habilidad para crearnos enemigos podr谩n convencer a mayor铆as bien manejadas, para hacerse con el poder en democracias formales, apoyados por la prensa, sin cuyo concurso ser铆a m谩s dif铆cil hacer el mundo m谩s inhabitable.

El creciente aumento del gasto militar reducir谩 servicios p煤blicos y gastos sociales, har谩 m谩s grandes las desigualdades, la pobreza y el necesario gasto en seguridad para controlar el 鈥渙rden鈥. Como en la pandemia, tambi茅n sacar谩n beneficio estraperlistas, oportunistas de ocasi贸n, nobles sin escr煤pulos u otros 鈥渆mprendedores de 茅xito鈥.

Ucrania
Escena de la guerra de Ucrania.

4. La convivencia, por encima de la patria

La mayor铆a de los estados son producto de guerras ganadas o perdidas y de decisiones de reyes o gobernantes del pasado. Muy pocas veces lo son por voluntad de los pueblos que lo componen. Ucrania no es una excepci贸n, con una parte muy importante de su poblaci贸n de habla y cultura rusa, adem谩s de otras minor铆as. La voluntad de hacer una Ucrania grande y uniforme nacida del Euromaidan pas贸 por laminar los derechos de gran parte de la poblaci贸n, mirar a Occidente y despreciar sus lazos hist贸ricos con Rusia, y eso provoc贸 que buena parte de la poblaci贸n del Donbass se revelara contra tales pretensiones, inici谩ndose una guerra interna a la que Occidente aparentemente prest贸 muy poca atenci贸n p煤blica, aunque s铆 apoy贸 al centralismo ucraniano que ya mostraba maneras autoritarias. Los estados plurinacionales deben comprender que, si no son capaces de respetar y valorar su pluralidad, deber谩n aceptar f贸rmulas democr谩ticas que eviten derramamientos de sangre entre quienes hab铆an podido vivir en paz. Europa debe buscar la manera de solucionar sus conflictos internos sin acudir a la guerra y sin que otras potencias ajenas se metan a decidir por ella.

La guerra en Ucrania no es solo ni fundamentalmente un conflicto interno, pero s铆 es, a la hora de la verdad, una guerra civil que ha roto estrechos lazos entre culturas, pueblos, barrios y hasta familias, por el af谩n identitario y los intereses econ贸micos que los sustentan, del nacionalismo central y el perif茅rico. Sin necesidad de que acabe la guerra podemos decir ya que los pueblos de Ucrania la han perdido. El tr谩gico desmoronamiento de Yugoslavia nos dio algunas lecciones de lo que no se debe hacer, que no hemos aprendido.

5. Cuidado con el hero铆smo, 隆perro peligroso!

La guerra ha destapado de nuevo el sentimiento de hero铆smo de quienes toman las armas dispuestos a dar la vida鈥 y sobre todo, a quitarla. Por la patria. Nadie pone en duda el derecho a la leg铆tima defensa pero eso no quiere decir que la defensa armada sea la 煤nica manera de defenderse y ni siquiera, que sea la mejor ni la m谩s eficaz. El hero铆smo y las resistencias numantinas quedan muy bonitas para la propaganda patri贸tica, los libros de historia o alguna pel铆cula de haza帽as b茅licas, pero ni salvan vidas ni aportan soluciones y, en t茅rminos de eficacia, son un fracaso porque nadie sobrevive.

Cada ciudadano tenemos el derecho de leg铆tima defensa pero nos cuidamos muy mucho de no buscar broncas innecesarias, de no exhibir armas ni navajas ni bates que aumenten la tentaci贸n de defender-atacar y, por tanto, de ser agredidos. Buscamos f贸rmulas de cortes铆a, de buena vecindad, de convivencia, de apaciguamiento, de evitaci贸n y no descartamos la huida en caso de que las posibilidades de victoria sean escasas o cruentas. No es una deshonra, es un aprendizaje biol贸gico que practican numerosas especies y una pr谩ctica de sentido com煤n. Solo la estupidez y los intereses del patriarcado machista ponen el honor por encima de la vida.

El env铆o masivo de armas a Ucrania sustentado en la leg铆tima defensa ha agravado el conflicto con esperanzas de victoria que multiplicar谩n el sufrimiento, la destrucci贸n y las muertes, y dificultar谩n la restauraci贸n de la convivencia cuando miles de civiles est茅n armados en un mercado inundado de armas por la guerra. Sorprende que muchos pol铆ticos entusiastas de la entrega de armas no tengan hijos tan entusiastas que vayan voluntariamente a combatir por la libertad junto al batall贸n Azov, aunque s铆 est茅n dispuestos a pagar a mercenarios. No sabemos qu茅 hubiera sucedido si el pueblo ucraniano hubiera recibido desarmado a los tanques rusos, como hicieron los ciudadanos checos en la primavera de Praga. Hemos de suponer que al menos estar铆an vivos, que no es poco, pues mientras hay vida hay esperanza y posibilidades de lucha.

Las guerras tienen un gran defecto y es que la inteligencia militar todav铆a no ha encontrado la manera de resucitar a los muertos y hacer justicia cuando acaba la guerra. La entusiasta puesta en escena como h茅roes del batall贸n Azov tiene su contrapartida en la presentaci贸n como villanos y traidores de quienes no quieran participar en una guerra fratricida, no tomar las armas, perdiendo sus derechos fundamentales y el m谩s m铆nimo respeto, pues all谩 como ac谩, por la patria est谩 todo permitido. No s茅 hasta d贸nde Europa es consciente de que est谩 alimentando a un monstruo que puede de nuevo acabar devor谩ndola.

6. Ucrania, el escenario

Sin quitar un 谩pice de responsabilidad al gobierno de Putin en el estallido de la guerra, lo cierto es que Ucrania est谩 sirviendo de escenario a una confrontaci贸n de dos potencias, Rusia y EEUU, con Europa de perplejo actor secundario, sin que la libertad o el bienestar de los ciudadanos ucranianos importe a ninguno de los actores. Como ya hemos visto en Siria, es lo peor que le puede pasar a un pueblo, pues le toca poner la mayor铆a de los muertos, sufrir la destrucci贸n, el exilio, y ver destrozada su convivencia. Esta vez tenemos sobre el escenario a un excelente actor, Zelenski, que no ha dudado en poner en pr谩ctica sus dotes interpretativas en distintos escenarios de Europa, para contrarrestar su escasa habilidad pol铆tica al no haber sabido mantenerse en una m谩s que razonable neutralidad. Los gui帽os mutuos entre la OTAN y Zelenski est谩n entre los detonantes del conflicto.

7. No hagas a los dem谩s lo que no quieres que te hagan a ti

No solo es un principio de 茅tica elemental sino tambi茅n una afirmaci贸n de sentido com煤n que vale tanto para las personas como para los estados. Si a eso le sumamos ese ejercicio de yoga pol铆tico consistente en ponerse en el lugar del otro evitar铆amos numerosos conflictos. En octubre de 1962 los EEUU descubren que la Uni贸n Sovi茅tica ha instalado en Cuba bases militares con misiles nucleares de medio alcance originando una tensi贸n militar extrema. La Uni贸n Sovi茅tica accedi贸 a retirar los misiles, con el compromiso americano de no atacar Cuba y de retirar los misiles nucleares que hab铆a instalado en Turqu铆a, cre谩ndose entre ambos contendiente una l铆nea de comunicaci贸n directa que evitara la guerra, el tel茅fono rojo. Triunf贸 el sentido com煤n, m谩s all谩 de la libertad soberana de Cuba de albergar lo que quisiera en su territorio. La posibilidad de que Ucrania pudiera albergar bases americanas en Ucrania cerca de la frontera rusa con misiles nucleares capaces de alcanzar en pocos minutos Mosc煤 y otras ciudades sin ser detectados o con escaso margen de maniobra, est谩 entre los detonantes de la guerra.

La apelaci贸n ahora a la soberan铆a del pueblo ucraniano no deja de ser de un cinismo exasperante. No deber铆a ser dif铆cil de entender que si alguien se siente amenazado por m铆, mi seguridad tambi茅n est谩 en peligro. Los gestos de confianza aportan mucho m谩s que las amenazas a una seguridad global. Por ello es necesario avanzar hacia el desarme y la desmilitarizaci贸n.

8. La guerra nuclear

La guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto una realidad que pasaba bastante desapercibida: el hecho de que vivimos como humanidad sobre un polvor铆n nuclear y que, un accidente, una mala interpretaci贸n, el c谩lculo de que siendo el primero tienes ventaja, o un abierto conflicto armado鈥 pueden acabar con el planeta tal como lo conocemos. Que como ciudadanos no nos preocupe el tema da buena cuenta de la fe ciega que tenemos en el militarismo y de la escasa informaci贸n que nos aportan los medios de comunicaci贸n.

La 煤nica garant铆a de que no se vayan a usar las armas nucleares es su eliminaci贸n total. Por ello es fundamental que todos los estados firmen el Tratado sobre la Prohibici贸n de Armas Nucleares (TPAN) de Naciones Unidas. Pensar que puedan utilizarse armas de destrucci贸n tan masivas como las nucleares para defender una 鈥渃ausa justa鈥 da buena cuenta del desvar铆o de la l贸gica militar, de las pol铆ticas que la sustentan y de nuestra pereza mental civil en poner todos los medios para que semejante l贸gica no pueda triunfar. Las guerras, como los incendios, son m谩s f谩ciles de prevenir que de parar, y se apagan mejor si se cogen a tiempo, antes de que se hayan descontrolado. Corren tiempos muy favorables al militarismo y las soluciones autoritarias; pero, aun cuando s贸lo sea por supervivencia, no debemos echar m谩s le帽a al fuego y s铆 hacer lo posible por apagar llamas y rescoldos.

9. Un minuto de silencio por los olvidados

Son los soldados rusos, en su inmensa mayor铆a, j贸venes de poco m谩s de veinte a帽os. Se han visto envueltos en una guerra no declarada como actores involuntarios en un escenario no deseado por la inmensa mayor铆a. Son v铆ctimas de un reclutamiento militar que les ha instruido en la obediencia ciega, en el odio al enemigo, la 茅pica del guerrero y el fervor patri贸tico, como en todos los ej茅rcitos. A pesar de todo ello sabemos que muchos han tenido el valor de desertar, con el riesgo de ser tratados como traidores y cobardes por el militarismo aut贸ctono. Entre los fieles, est谩 buena parte de la carne de ca帽贸n que nos ofrece el men煤 de esta guerra. Con suerte, si recuperan sus cuerpos, recibir谩n discretamente digna sepultura, con un emotivo discurso de alguna autoridad, una medalla y una bandera, para consuelo de padres, familiares y amigos, asegurando que nunca olvidar谩n a quienes dieron la vida por la patria, triste consuelo y triste mentira para un triste final. Tampoco faltar谩n los elogios de la iglesia ortodoxa rusa, asegur谩ndole un lugar en el para铆so, mientras la iglesia ortodoxa ucraniana dar谩 gracias al Alt铆simo por haber mandado a un ruso m谩s al infierno. Pens谩ndolo bien, no son menos v铆ctimas los soldados ucranianos que dar谩n su vida por una patria que a muchos les neg贸 la educaci贸n, un trabajo digno y una vida digna. Vaya tambi茅n por ellos este minuto de silencio.

10. Una guerra patriarcal

Como no pod铆a ser de otra manera, la guerra en Ucrania ha mostrado su aire patriarcal, reavivando el valor del macho como protector, obligado a la sucia pero ennoblecida tarea de acabar con el enemigo. De nuevo nos encontramos con la m铆tica figura del h茅roe entronizado en los altares del patriarcado. En consecuencia, todos los varones entre 18 y 60 a帽os tienen requisados sus derechos fundamentales y sus libertades, pasando a ser propiedades del estado, para situarlos donde mejor le parezca a la autoridad militar de turno. Pese al car谩cter salv铆fico y protector que el patriarcado otorga al macho, no ha podido garantizar ning煤n derecho a las personas m谩s vulnerables, ancianos ni帽os y mujeres, que deben buscar refugio y protecci贸n fuera de sus territorios, arriesg谩ndose a ser blanco de m煤ltiples abusos y, en ocasiones, a sufrir el rechazo y el desprecio m谩s absoluto de las poblaciones por donde pasan o en las que esperan ser acogidos. No es el caso de los refugiados ucranianos, donde las autoridades europeas han demostrado que, si se quiere, se puede acoger, dejando en evidencia su hipocres铆a y racismo. La guerra no solo deja en evidencia la desprotecci贸n de la sociedad civil, especialmente de la m谩s vulnerable, sino que deja en evidencia el desprecio por el mundo civil tomando como rehenes a la propia poblaci贸n, someti茅ndola a ser escudo humano de los valerosos guerreros.

驴Qui茅n defiende a qui茅n?

No son menos v铆ctimas los soldados ucranianos que dar谩n su vida por una patria que a muchos les neg贸 la educaci贸n, un trabajo digno y una vida digna.

La misma poblaci贸n civil puede ser v铆ctima del fanatismo patriarcal, que no dudar谩 en abusar y violar a quienes se muestren poco entusiastas con la causa patri贸tica, acusadas de traici贸n. Como el machismo, en la guerra, quienes dicen ser tus protectores, con frecuencia se convierten en tus abusadores, en tus enemigos. La guerra y su preparaci贸n se han convertido en una pesadilla para los pueblos, justificada en nuestra protecci贸n, evidenciando nuestra minor铆a de edad. Es urgente que comencemos a pensar como sociedad civil qu茅 queremos defender, de qui茅n tenemos que defendernos y c贸mo lo vamos a hacer.

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Fuente: Grupotortuga.com