June 12, 2021
De parte de La Haine
177 puntos de vista


El caso de Castillo en el Per煤 entra帽a, como en el estallido chileno y en el paro en Colombia, el potencial regreso de las masas al centro de la escena pol铆tica

Al momento de escribir estas l铆neas, Pedro Castillo es el presidente electo del Per煤. Solo resta la demorada e inevitable declaraci贸n oficial de parte del ONPE, la autoridad electoral competente.

Pero a煤n dejando en suspenso el veredicto de las urnas, de todos modos los acontecimientos producidos entre la primera vuelta electoral del 11 de abril y la celebraci贸n del balotaje de este 6 de junio, arrojan ya un enorme c煤mulo de lo que en honor al oficio del candidato Castillo llamaremos las 鈥渓ecciones鈥 de Per煤, as铆 como todo un correlato de hip贸tesis, indicios y anti-lecciones. Veamos algunas de ellas.

1. No hay generaci贸n espont谩nea en los procesos sociales y pol铆ticos

A煤n hoy, no del todo repuestos de la sorpresa, un c煤mulo de observadores, dirigentes, analistas, periodistas y cientistas pol铆ticos, insisten en realizar afirmaciones que, erradas hace dos meses, hoy demuestran poco m谩s que pereza intelectual a la hora de estudiar lo que hasta ayer nos era desconocido. Algunas llegan a ser de este tenor: 鈥淐astillo no representa un movimiento real de las masas que se hubiera desarrollado con antecedencia a estos comicios鈥.

Muy por el contrario, y como desarrollamos con Gonzalo Arm煤a en un art铆culo extenso destinado a trazar la genealog铆a de Castillo, Per煤 Libre y los movimientos y sectores sociales en que se asienta su ingreso a la arena electoral, y tambi茅n en nuestra entrevista a Santos Saavedra, presidente de las Rondas Campesinas del Per煤, esta historia viene de lejos. No es s贸lo la casualidad, la vacancia electoral o la crisis de representaci贸n producida por la err谩tica sucesi贸n de presidentes lo que explica su surgimiento y su 茅xito electoral. Detr谩s de Castillo, en torno de de Castillo y mucho antes que Castillo, hay una serie de fen贸menos organizativos que datan de las 煤ltimas d茅cadas y a帽os: la organizaci贸n radical del magisterio peruano y sus huelgas masivas, la consolidaci贸n de las Rondas Campesinas en buena parte del territorio nacional -con epicentro en el norte del pa铆s-, la completa reconfiguraci贸n pol铆tica y territorial del Per煤 tras la derrota de la guerrilla maoista de Sendero Luminoso, la ca铆da de la autocracia de Alberto Fujimori, el impacto de la 鈥済uerra contra las drogas鈥 de la DEA, etc. Esto, sin hablar de los fen贸menos recientes espec铆ficamente urbanos, como las masivas marchas juveniles contra la corrupci贸n sucedidas desde julio del a帽o 2018, con epicentro en Lima y r茅plicas en Cusco, Arequipa, Huaraz, Ayacucho y Trujillo, que costar铆an su cargo a 15 altos funcionarios de Estado.

Pero lo que es falso en t茅rminos de movimiento social, tambi茅n lo es en t茅rminos estrictamente electorales: nuevos partidos pol铆ticos, nuevos liderazgos regionales y luchas regionales antimineras han decantado en la conquista popular de gobernaciones como la de Walter Aduviri Calisaya en Puno o la de Vladimir Cerr贸n, el neurocirujano fundador de Per煤 Libre que gan贸 la gobernaci贸n de Jun铆n en dos oportunidades, siendo luego suspendido de su cargo.

2. El eterno retorno de los viejos (nuevos) programas

Quien haya seguido de cerca los dos debates electorales celebrados entre los contendores, el primero en la localidad cajamarquina de Chota (televisado, de forma in茅dita, para todo el p煤blico nacional, evidenciando la existencia de un otro Per煤), y el segundo, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones con pompa y circunstancia en Arequipa, se habr谩 percatado de que el posicionamiento de Castillo, a煤n en medio de una feroz campa帽a macartista, no se dej贸 nada en el tintero. Castillo no suaviz贸 consigna alguna ni maquill贸 su programa, como parecen demandar los manuales t谩citos de las candidaturas cada vez m谩s descafeinadas, centristas, tecnocr谩ticas y liberalizadas que proliferan en la regi贸n.

Aunque con diferencias de tono, y visiblemente m谩s c贸modo oficiando de anfitri贸n, Castillo habl贸 de refer茅ndum constituyente; denost贸 frente a su rival las esterilizaciones forzosas bajo la dictadura de Alberto Fujimori; puso sobre el tapete la necesidad de una (segunda) reforma agraria que a la vez complete y rectifique la de Velasco Alvarado; propuso pol铆ticas econ贸micas de industrializaci贸n soberana; habl贸 de la necesidad de poner coto a las corporaciones y de la necesaria reapropiaci贸n de la renta minera y agraria; manifest贸 el inicio de una coordinaci贸n geopol铆tica con Rusia y otras naciones para la obtenci贸n de vacunas; y se refiri贸 en extenso a la lucha anticorrupci贸n -quiz谩s una de las principales demandas populares del Per煤, pero no para cazar corruptos de poca monta ni hacerle el caldo gordo al lawfare, sino a trav茅s de una cruzada 芦que comience por arriba禄.

Un programa, en suma, nacionalista radical, industrialista, soberanista y popular, entroncado en la propia historia del Per煤, cuya 煤ltima referencia de bienestar y 鈥減rogreso鈥 para la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n fue el gobierno militar nacionalista de Velasco Alvarado entre los a帽os 1968 y 1975, cuya gesta fuera tan bien retratada por el reciente documental 鈥淟a revoluci贸n y la tierra鈥 -altamente recomendable-. Vale remitirse al 鈥淚deario y programa鈥 elaborado por el ide贸logo Vladimir Cerr贸n, firmado en Huancayo en el a帽o 2020. Una primera mirada puede dar la impresi贸n de un programa cl谩sico, tradicional, 鈥渄uro鈥, plet贸rico de definiciones ideol贸gicas como el marxismo, el leninismo y el mariateguismo, con apelaciones recurrentes a la 鈥渄ictadura del mercado鈥, la 鈥渓ucha de clases鈥, la 鈥渘eocolonia鈥 o la 鈥渋ndustrializaci贸n鈥.

Pero una lectura atenta nos mostrar谩 un programa enormemente actual y 鈥渕oderno鈥, bien informado y atento de las m谩s recientes experiencias gubernamentales latinoamericanas. Programa que tiene, por ejemplo, importantes desarrollos en torno a la protecci贸n ambiental y la ecolog铆a pol铆tica, los derechos sociales y reproductivos de la mujer, y la constituci贸n de un Estado Plurinacional, tomando como referencia expl铆cita en esta materia a los avances constitucionales de Ecuador y Bolivia. Consideremos que Per煤, pese a no contar con un fuerte movimiento 鈥渋nd铆gena鈥 comparable al de estos pa铆ses, no alberga una menor diversidad, como lo atestiguan las 4 lenguas ind铆genas habladas en la zona andina y las otras 43 en su regi贸n amaz贸nica.

Quiz谩s haya quien, abrumado por la campa帽a que busc贸 instalar la lucha entre dos presuntos conservadurismos -los que en teor铆a representar铆an Fujimori y Castillo- se sorprenda al saber que el programa de Per煤 Libre aboga, entre otras cosas, por la despenalizaci贸n del aborto, por el combate frontal a la trata, por la despatriarcalizaci贸n de la sociedad y el estado, por la promoci贸n y el respeto de los derechos reproductivos de la mujer peruana, por la desnaturalizaci贸n del 谩mbito dom茅stico como 鈥渘atural鈥 o consustancial a la condici贸n femenina, y por la promoci贸n de la organizaci贸n pol铆tica de la mujer en todos sus niveles. Quien busque all铆 un culto a la identidad, pol铆ticas multiculturales de corte norteamericano, ancestralismo oenegeista o pol铆ticas de la diferencia, no va a encontrarlo: ni en el programa, ni en el partido, ni en el magisterio, ni en las Rondas Campesinas ni en sus bases sociales organizadas.

Pero resulta problem谩tico, cuando no peligroso, comparar este programa -con m谩s aciertos que yerros si consideramos su 茅xito electoral- con el del clan Fujimori, quienes ocultan a煤n la pol铆tica eugen茅sica llevada adelante por su gobierno, el que seg煤n la investigaci贸n desarrollada entre 1996 y el a帽o 2000 por una comisi贸n del Congreso, habr铆a impuesto la 鈥渁nticoncepci贸n quir煤rgica鈥 a trav茅s del Programa de Anticonceptivos Quir煤rgicos Voluntarios (LCA), esterilizando de forma forzosa a 314.605 mujeres, la mayor铆a de ellas campesinas e ind铆genas.

En una nota de opini贸n reciente, escrita desde su breve escala en Lima tras ser deportado por el Estado colombiano, Juan Grabois adelantaba una consideraci贸n importante sobre la naturaleza de la fuerza social y pol铆tica de Castillo y de los sectores progresistas representados por Ver贸nika Mendoza y Juntos por el Per煤: 鈥淓sta alianza presenta m煤ltiples puntos de tensi贸n pero tambi茅n m煤ltiples potencialidades porque, por primera vez, la alianza progre-popular la conducen los pobres.鈥 Potencialidad que refiere no s贸lo a la capacidad de construir un programa de gobierno capaz de apalancar importantes transformaciones sociales en el Per煤 del bicentenario, sino tambi茅n de aportar a la sutura entre una historia de fuerzas regionales/rurales/populares sin pregnancia en la decisiva capital, o de izquierdas y progresismos lime帽os vueltos de espaldas al Per煤 profundo y popular.

Adem谩s, esta alianza y su vector principal, son relevantes tambi茅n si consideramos que en el 2020 UNICEF estimaba para este a帽o una pobreza del 30 por ciento en la poblaci贸n general, y del casi 40 para la ni帽ez y adolescencia, en un pa铆s con un 75 por ciento de informalidad y precarizaci贸n laboral. Esto, sumado a la conocida riqueza h铆drica, minera, pesquera e hidrocarbur铆fera del Per煤, explica el poder de convocatoria de una consigna en apariencia tan simple: 鈥渘o m谩s pobres en un pa铆s rico鈥. Las virtudes y errores de Castillo deben medirse entonces en funci贸n de su propia base social. 鈥淎rtificios no鈥 sol铆a decir el amauta Jos茅 Carlos Mari谩tegui, sepultado ayer en el Per煤 en las librer铆as izquierdistas y sus mesas de saldos, pero insospechadamente vigente y vivo en estos nuevos vuelcos de la historia.

3. La pol铆tica de a caballo: nuevos outsider y viejos caudillos

Llegado cierto punto del ascenso del llamado 鈥渃iclo progresista y de izquierda en Am茅rica Latina y el Caribe鈥, el continente vivi贸 una suerte de estabilizaci贸n: conservadora en su eje andino, en los pa铆ses de la tambaleante Alianza del Pac铆fico, y progresista o de izquierda (en una amplia gama de tonalidades) en numerosos pa铆ses de Sudam茅rica, Mesoam茅rica y el Caribe. Sus ejemplos paradigm谩ticos: el 鈥渙asis鈥 chileno de un lado -no exento de procesos de movilizaci贸n como las sucesivas rebeliones estudiantiles y las luchas mapuches en el wallmapu-, y la estabilidad macroecon贸mica y pol铆tica de Bolivia en el otro lado del espectro pol铆tico.

Dicha estabilidad hace tiempo que salt贸 por los aires: primero en las naciones que hab铆a sido protagonistas de importantes transformaciones sociales, por obra y gracia de sus propios yerros y vacilaciones, pero ante todo por la contraofensiva del imperialismo norteamericano y las derechas vern谩culas, lo que deriv贸 en triunfos conservadores en elecciones condicionadas por el lawfare o en golpes de Estado de blandos a duros, de militares a parlamentarios.

Lo que reina hoy es, m谩s bien, la inestabilidad, transversal a todo el arco pol铆tico, ante la creciente dificultad de gobernar sociedades neoliberales (porque eso son, sin importar cual sea el car谩cter de sus gobiernos) cada vez m谩s violentas, desiguales, excluyentes y polarizadas, m谩xime si a las contradicciones precedentes sumamos el demoledor impacto de la pandemia, que implic贸 un retroceso global y simult谩neo en casi todo los indicadores sociales (pobreza, desempleo, precariedad, informalidad, desigualdad, violencia, hambre, compulsi贸n migratoria, etc).

Junto con sus fundamentos materiales, lo que ha saltado por los aires es la institucionalidad dominante, tanto la de las 茅lites conservadoras, como la de las 鈥溍﹍ites鈥 progresistas (se trata, claro, de una provocaci贸n). Esto, sumado a la propia radicalizaci贸n end贸gena de las derechas latinoamericanas, ha generado una serie de procesos de-constitituyentes (que, formal o t谩citamente buscan hacer tabula rasa con las conquistas del constitucionalismo de principios de siglo), as铆 como la emergencia de nuevos liderazgos autoritarios (el resonar, de nuevo, de lo que Leopoldo Lugones supo llamar 鈥渓a hora de la espada鈥) y el colapso o completo descr茅dito de instituciones como las judiciales o parlamentarias en varias de nuestras naciones.

Algo conecta a figuras tan dis铆miles como las de Jair Bolsonaro en Brasil, Yaku P茅rez en Ecuador, Pedro Castillo en Per煤, Luis Fernando Camacho en Bolivia o los 鈥渋ndependientes鈥 en Chile: no se trata, evidentemente, de sus ideas, sus programas o los sujetos que representan, pero s铆 de su capacidad por interpretar y capitalizar el desgaste de sus respectivos sistemas pol铆ticos, y de ganar legitimidad como outsiders llamados a patear el tablero pol铆tico.

La utilizaci贸n, por ejemplo, de los Congresos como armas de guerra contra los ejecutivos nacionales, promoviendo destituciones y mociones de censura, han producido efectos muy dispares: desde despejar el camino para el gobierno de lo que hasta ese momento era apenas una figura pintoresca del bestiario conservador local en el pa铆s m谩s extenso del continente (Bolsonaro), hasta abrir el camino para la irrupci贸n de un maestro rural, ex rondero y sindicalista del interior del Per煤 (Castillo). Para orientarse en las aguas turbulentas de la pol铆tica latinoamericana, parece importante convenir en el car谩cter de la crisis en curso, la cual no es s贸lo econ贸mica sino tambi茅n pol铆tica e institucional.

Quiz谩s una de las im谩genes m谩s notorias del proceso electoral haya sido la de Castillo, este maestro rural que suele llevar sombrero y chicote, yendo a votar en una yegua encabritada. Y es que tal vez lo m谩s singular de este outsider del siglo XXI es cu谩nto se parece a los caudillos del siglo XIX, lo cual nos lleva a preguntarnos cu谩nto se parece a s铆 misma la sociedad peruana, o c贸mo ha evolucionado de forma tan dispar una sociedad no solo surcada por el clivaje clasista y por el clivaje territorial Ande-Costa-Amazon铆a, sino tambi茅n por el r茅gimen m谩s violentamente centralista que jam谩s ciudad-puerto alguna haya impuesto a su territorio circundante. Si a eso sumamos una larga historia de secular racismo, gamonalismo, servidumbre y pongueaje, podremos comprender cu谩ntos Per煤s coexisten en el Per煤.

Lo que explica a su vez el otro desconcierto recurrente de analistas externos al pa铆s (tanto los que viven fuera del pa铆s como algunos lime帽os, igualmente 鈥渆xternos鈥): el fracaso rotundo de todos los manuales consagrados del marketing y la comunicaci贸n pol铆tica. Pod铆a parecer evidente, pero no lo fue para todos, que el hecho de que fuera de Lima Metropolitana la conectividad a internet no llegar谩 al 40 por ciento (y en algunas regiones en donde Castillo se impuso con holgura a mucho menos), dar铆an otra centralidad y contundencia a viejas estrategias como las campa帽as de a pie o de a caballo, los m铆tines en las plazas de los pueblos, el uso de radios campesinas y populares, o el a煤n m谩s antiguo boca-a-boca. Incluso, en el campo espec铆fico de las redes sociales, el eterno twitter y los pujantes tik tok e instragram, sucumbieron frente al regreso de un facebook redivivo, que en muchos pa铆ses de nuestro continente no ha perdido su centralidad ni un 谩pice.

4. El regreso de las masas: la democracia con apellidos

Sin duda, uno de los elementos m谩s virtuosos de la llamada 鈥減rimavera latinoamericana鈥 fue la combinaci贸n de m煤ltiples formas democr谩ticas: liberales y procedimentales, si, pero tambi茅n protag贸nicas y movilizacionales. El pueblo como ciudadan铆a y como masa. La urna y la calle: la urna para refrendar las calles, y las calles para proteger las urnas. En palabras de su m谩s consecuente promotor, Hugo Ch谩vez Fr铆as: 鈥淣o es lo mismo hablar de revoluci贸n democr谩tica que de democracia revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador鈥.

Ahora bien, este aspecto fue uno de los primeros en estancarse e incluso retroceder: en algunos pa铆ses el movimiento popular entr贸 en un estado de letargo (como en Bolivia, uno de los hechos que seg煤n los propios dirigentes del MAS contribuy贸 a la eficacia del golpe), en algunos de produjo una mutaci贸n estructural de los sujetos protag贸nicos del ciclo precedente (como en el caso del movimiento piquetero argentino), mientras en otros estos parecen haberse desestructurado profundamente (como en Ecuador). Las 煤ltimas conquistas electorales, las del Frente de Todos en la Argentina y la del MORENA en M茅xico (no as铆 en Bolivia, dado el protagonismo de los movimientos obreros y campesino-ind铆genas en la recuperaci贸n democr谩tica), no se dieron, claramente, bajo 鈥渆l signo de las masas鈥 ni tras el impulso de grandes rebeliones sociales

Pero el caso de Castillo en el Per煤, entra帽a, como en el estallido social chileno y su canalizaci贸n constituyente, y en el portentoso paro nacional en Colombia frente a la crisis terminal del uribismo, el potencial regreso de las masas al centro de la escena pol铆tica. No es casual que un proceso de movilizaci贸n permanente haya acompa帽ado estos d铆as de vigilia ante el lento recuento electoral.

Tampoco el que los Ronderos hayan movilizado a varios miles de personas, y amenazado con poner en acci贸n a una base social estimada en unos 2 millones y medio de peruanos y peruanas. Tampoco la acci贸n atenta, diligente y protag贸nica del magisterio en las mesas de votaci贸n m谩s apartadas del pa铆s. Ni tampoco la presencia en la calle de una juventud urbana que ya estaba en ella, de forma intermitente, desde mediados del a帽o 2018. Claro que en t茅rminos relativos, el movimiento social peruano es d茅bil en comparaci贸n con el de sus pa铆ses vecinos: sin embargo, es claro que est谩 en marcha un proceso de repolitizaci贸n creciente, sobre todo en las zonas rurales y en las nuevas generaciones de j贸venes.

Movilizar lo organizado, organizar lo desmovilizado, y tender puentes firmes que logren suturar la fractura entre el mundo rural y urbano y entre la izquierda popular y las clases progresistas urbanas, ser谩 fundamental en el tiempo por venir. De lo contrario, el ejercicio de una democracia meramente procedimental pronto se ver谩 desbaratado por los poderes f谩cticos que concentran en torno de as铆 al poder medi谩tico (visible fue su actuaci贸n en la llamada 鈥渃ampa帽a del miedo鈥, al poder econ贸mico (cuyas maniobras de terrrosimo financiero como la ca铆da de los valores de la bolsa y le devaluaci贸n del sol peruano reci茅n comienzan) y al poder parlamentario (con la unidad de las bancadas conservadoras en un congreso fragmentado en donde Per煤 Libre ser谩 apenas la primera minor铆a).

Por estas horas, el establishment peruano se debate entre al menos tres estrategias. En primer lugar el golpismo sin atenuantes, lo que explica el 鈥渞uido de sables鈥 que se escuch贸 en las 煤ltimas horas y llev贸 al Ministerio de Defensa a reiterar lo que deber铆a ser obvio: el car谩cter no deliberante de las Fuerzas Armadas y su no derecho a la intromisi贸n en los resultados electorales. En segundo lugar, la guerra de asedio y desgaste, con la acci贸n concertada de las corporaciones medi谩tica, judicial y parlamentaria, que buscar谩n imponer al presidente electo una nueva moci贸n de censura en continuidad con los 煤ltimos a帽os de intrigas palaciegas. Y en tercer lugar, y no menos probable, la estrategia de 鈥渃anibalizaci贸n鈥 de Castillo y Per煤 Libre, por la cual candidatos que llegaron al poder con programas populares como los de Alejandro Toledo y Ollanta Humala, acabaron siendo cooptados por las 茅lites gobernantes. Frente a todas estas estrategias, ser谩 fundamental el ejercicio de una democracia 鈥渃on apellidos鈥, popular, protag贸nica, organizada y con pueblo en la calle, tal como la que viene ense帽ando en su campa帽a este maestro de a caballo.

todoslospuentes.com




Fuente: Lahaine.org