September 4, 2022
De parte de Lobo Suelto
246 puntos de vista

Consolidado como el argumentador m谩s elegante del muy poco elegante aparato de la comunicaci贸n dominante, este veterano 鈥済uerrillero de la derecha鈥 (como suele definir su formaci贸n en 脕mbito Financiero de fines de los 鈥80) despierta adhesiones en un p煤blico que se hab铆a desacostumbrado al escurridizo arte de la argumentaci贸n conservadora. Historiador universitario, aunque menos profesoral que su antecesor Mariano Grondona y biogr谩ficamente desvinculado de la dictadura (naci贸 en el 鈥61), Carlos Pagni, columnista estrella de La Naci贸n, analiza el presente pol铆tico con los l铆mites visuales autoimpuestos por las premisas de un liberalismo ir贸nico y tautol贸gico.

Pagni no se siente exactamente un hombre de derecha. As铆 lo aclar贸 ante una pregunta que le formul贸 la revista Crisis, en una entrevista realizada en agosto de 2015, sobre la caracterizaci贸n que de 茅l hizo el ensayista Horacio Gonz谩lez como una 鈥減luma sutil de la derecha moderna鈥. Su respuesta fue: 鈥淵o me considero un liberal. Hay una cantidad de temas donde yo estoy a la izquierda de Gonz谩lez, otros donde 茅l puede estar a mi izquierda鈥. Y ser liberal en la Argentina de esos meses previos a la elecci贸n que consagrar铆a a Macri Presidente era desear antes que nada la alternancia en el poder. En la misma entrevista ofreci贸 una f贸rmula sint茅tica de su propia comprensi贸n de lo pol铆tico: 鈥淟o importante, lo primero que hay que mirar en la pol铆tica es el formato. Lo segundo es la agenda. Lo tercero es el candidato鈥. En otras palabras, el principal problema de la Argentina de aquellos a帽os era la crisis de formato ocurrida en 2001. La secuencia podr铆a ser presentada as铆: estallido del bipartidismo de la postdictadura 鈥搗igente entre 1983 y 2001鈥, derrumbe del radicalismo 鈥搃nstrumento pol铆tico de los sectores medios鈥 y toma del poder por parte de la provincia de Buenos Aires. Una naci贸n sin l铆mites ni contrapesos se manifestaba en sus s铆ntomas. En particular, la emergencia de un kirchnerismo dos veces reelecto. Frente a ese estado de cosas, Pagni se declaraba un utopista de las reglas.

Un a帽o despu茅s, ya bajo el gobierno de Cambiemos, Pagni vuelve sobre algunas de estas cuestiones en el pr贸logo que hizo a un libro de conversaciones de Marcos Novaro y H茅ctor Magnetto. All铆 vuelve a referirse al trauma de 2001 como 鈥渢ormenta que pulveriz贸 el sistema pol铆tico y aliment贸 un discurso anticapitalista鈥 cuya propagaci贸n se vincula no s贸lo a la 鈥渁usencia de oposici贸n organizada鈥 sino tambi茅n a la descalificaci贸n de las empresas como 鈥渃orporaciones鈥. Su interpretaci贸n del conflicto con el Grupo Clar铆n es que el conglomerado econ贸mico diversificado de Magnetto, Aranda & Pagliaro era el 煤ltimo refugio de los sectores medios capaces de oponer una resistencia y sostener alguna autonom铆a frente a la embestida kirchnerista. El CEO de la gran empresa como estratega y 煤ltimo h茅roe de la libertad de prensa ante un autoritarismo triunfal que, a no confundirse, no es sino el 鈥渕茅todo detr谩s de la locura鈥.

Hay en Pagni una idea del liberalismo, menos como valores y doctrina y m谩s como procedimiento. Es una idea pr谩ctica, que enfatiza la importancia estrat茅gica de las reglas como instancia organizadora de formatos en los que deben actuar los sujetos. En las ense帽anzas del general Per贸n esta acci贸n era un asunto confiado al arte de la conducci贸n, y descansaba en la m谩xima seg煤n la cual los hombres son mejores si se los controla. En el liberalismo de cu帽o procedimental, en cambio, este control se transfiere del saber del pol铆tico al apego a la norma. La pol铆tica liberal, as铆 concebida, s贸lo surge cuando la arenosa lucha por el poder se inscribe dentro de las coordenadas del espacio de la representaci贸n, constituyendo en 茅l agendas y liderazgos. Y al contrario, se deshace peligrosamente ante la irrupci贸n de fen贸menos que cuestionan moldes y formatos. Un liberalismo de este tipo tiene como contracara forzosa un principio de exclusi贸n que se torna intolerante ante toda voluntad colectiva que pretenda revisar las condiciones mismas 鈥損or caso las econ贸micas y sociales鈥 del juego pol铆tico.

Hay tambi茅n en Pagni una idea del periodismo como pr谩ctica pol铆tica ligada a la verdad, que lo lleva a plantear problemas y a desentra帽ar aspectos opacos vinculados al diagn贸stico de la actualidad. Un gusto por la interpretaci贸n y una conciencia hist贸rica del presente. Aunque en su caso esta conciencia no apunta hacia una superaci贸n cr铆tica del estado de cosas ni menos a煤n a una transformaci贸n radical, sino m谩s bien a la defensa de un cierto ideal de orden que en su propio imaginario se presenta como republicano, nominaci贸n s贸lo admisible si olvidamos la importancia de la desconfianza que la tradici贸n republicana radical mantiene ante los lazos entre periodismo y gran empresa y ante la postulaci贸n del periodista como mero corrector de desv铆os institucionales. Nicol谩s Maquiavelo, por caso, consideraba que las buenas leyes de la antigua rep煤blica romana surgieron del vigor tumultuoso de las multitudes m谩s que del apego a esquemas normativos, y que no hay rep煤blica cuando el partido de los ricos concentra m谩s poder que el de las instituciones del com煤n.

A prop贸sito de la 鈥渢ensi贸n pol铆tica鈥 que sigui贸 al pedido de condena a la Vicepresidenta por la llamada causa 鈥淰ialidad鈥, Pagni ofreci贸 una nueva exposici贸n de sus ideas. En el editorial de la 煤ltima edici贸n de su programa Odisea Argentina (LN+) del lunes 29 de agosto, cuestion贸 que se apele a la legitimidad del discurso de los derechos humanos como parte de la lucha por el poder. Su reflexi贸n apunt贸 de ese modo a un aspecto central de la defensa que hizo desde el Senado Cristina Fern谩ndez de Kirchner al contraponer la pol铆tica de derechos humanos de su gobierno con una serie de v铆nculos y lazos que emparentan a la acusaci贸n con la 煤ltima dictadura. La irrupci贸n del antagonismo marcado por la politizaci贸n de la larga lucha por los derechos humanos irrumpe una vez m谩s como fuente de tensiones y problema de fondo. El propio juicio a la ex Presidenta fue presentado los d铆as pasados por no pocos intelectuales y periodistas bajo los ecos del juicio a las juntas militares. El propio Pagni, luego de la editorial mencionada, recibi贸 al fiscal de aquel juicio, Luis Moreno Ocampo, trazando una continuidad de hecho entre terrorismo de Estado y corrupci贸n como dos modos de exceso de alg煤n modo equiparables de poder estatal.

Lo que Pagni plantea es la existencia de un conflicto en torno al significado pol铆tico que adquiere la noci贸n de derechos humanos en la Argentina. A su juicio, se trata de un conjunto de garant铆as que por su misma naturaleza universal no deber铆a ser esgrimido como discurso de contienda por el poder, cosa que sin embargo sucede cada vez que una lucha colectiva establece lazos estrechos entre derechos humanos y reforma social. Su cr铆tica se dirige, en esta oportunidad, a deslegitimar el planteo pol铆tico que yace en el coraz贸n de la acusaci贸n que la ex Presidenta lanz贸 contra quienes la juzgan: que el Poder Judicial act煤a como instrumento pol铆tico de una clase social cada vez que bloquea la posibilidad de reformas econ贸micas democr谩ticas, disciplinando al funcionariado pol铆tico, y que de modo coherente con ello protege a quienes durante el gobierno anterior dilapidaron unos 45.000 millones de d贸lares, otorgados por el FMI.

El problema de la ret贸rica pol铆tica del liberalismo procedimental no es su alusi贸n a las normas, que por supuesto son indispensables cuando se las considera en su car谩cter reformulable, sino la naturaleza sacralizante de un apego a ellas. Porque en ese apego se cancela el derecho a la revisi贸n de los supuestos que estructuran el orden social y, por esa v铆a, de cualquier tipo de reforma. Sin una relaci贸n viva con ellas, el mundo de las reglas se vuelve incapaz de examinar aquellos procesos en los que los poderes act煤an de manera extra jur铆dica, produciendo, sobre todo en los procesos econ贸micos, desigualdades lacerantes en cuanto al acceso a bienes, t铆tulos y recursos entre grupos y clases sociales. Los l铆mites de un liberalismo as铆 aferrado a la ret贸rica procedimental se vuelven n铆tidos cuando se considera de cerca su voluntad de clausura ante el impulso igualitario y el deseo de reformas que recorre las luchas colectivas. Es esta clausura la premisa sobre la que prosperan todo tipo de dispositivos de poder y es extremadamente oscuro el lazo que liga el derecho a la concentraci贸n de la gran empresa 鈥搃ncluidos los grandes medios鈥 con las modalidades hermanadas del periodismo que all铆 se practica y las formas de parcialidad judicial denunciadas actualmente como persecutorias.

La 铆ntima miseria de este tipo de liberalismo radica en su orgullosa incapacidad para rendir cuentas del modo en que sus propios enunciados emanan de estas estructuras de concentraci贸n de la renta. Se trata, por tanto, de un discurso que naturaliza como norma incuestionable un hecho de poder. Que cierra las puertas a temas de indudable valor comunicacional, como son los procesos contempor谩neos de gobierno, cada vez m谩s constituidos bajo la poderosa presencia de la econom铆a neoliberal.

Otra escena comunicativa y pol铆tica se abrir铆a si liberalismo y periodismo accedieran a reflexionar sobre la pregunta que de modo acuciante pesa sobre ellos: 驴en qu茅 t茅rminos podr铆an tambi茅n ellos contribuir a afrontar el problema absolutamente crucial de la agresividad de los poderes econ贸micos como principal amenaza a todo aquello que tan cuidadosamente atesoramos bajo el nombre de los derechos humanos?




Fuente: Lobosuelto.com