February 11, 2023
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Un repaso pormenorizado a la nueva legislaci贸n que pone en el centro el consentimiento, y que huye del punitivismo apostando por la prevenci贸n, la detecci贸n, el acompa帽amiento y la reinserci贸n.

Isaac Guijarro, cofundador de Olympe Abogados

Manifestaci贸n en Bilbao de un 25N. / Foto: Helena Bayona

La ley del solo si es si es id茅ntica a la ley de violencia de g茅nero en cuanto a que ambas son leyes integrales, porque atajan una problem谩tica estructural, como es la violencia de g茅nero, el racismo o la violencia sexual contra las mujeres, desde todos los puntos institucionales posibles. Es decir, estas leyes no solo se limitan a castigar una conducta inadecuada en el C贸digo Penal, que tambi茅n, sino que adem谩s crean recursos de prevenci贸n, detecci贸n, acompa帽amiento y reinserci贸n.

La ley trae consigo cuestiones y elementos esenciales que realmente son la joya de la corona de la normativa, y que no se han comentado demasiado. Voy a intentar ir explicando cu谩les son las medidas estrellas de la ley y, en paralelo, c贸mo van a afectar positivamente a cada fase del procedimiento judicial. Antes de hablar de qu茅 ocurre cuando una v铆ctima es agredida sexualmente, lo primero que hay que destacar es que incluye la educaci贸n obligatoria en igualdad de g茅nero y en educaci贸n afectivo-sexual para todas las etapas educativas, siendo tambi茅n obligatoria en los t铆tulos universitarios relacionados con la docencia, el 谩mbito sanitario o el judicial.

Los primeros pasos

La ley, a parte de reformar el sistema de los delitos sexuales del C贸digo Penal, tipifica conductas que hasta ahora quedaban impunes por no estar recogidas en el C贸digo Penal. El acoso callejero y el reenv铆o de contenido sexual son ejemplos de nuevos delitos nos encontramos. En el reenv铆o de contenido sexual antes solo se castigaba al que teniendo acceso directo a los contenidos sexuales los enviase sin consentimiento al grupo de amigos, por ejemplo, pero no castigaba a los amigos que habiendo recibido este contenido a su vez lo reenviasen a otras personas, como un grupo de trabajo. La nueva ley castiga conductas que hasta ahora no se pod铆an penar, lo que hac铆a que los procedimientos que se abr铆an en los juzgados por estas conductas se archivasen directamente. Antes de que entrase en vigor esta ley, las v铆ctimas se encontraban en una situaci贸n de desconcierto evidente en el momento de decidir denunciar lo que les hab铆a ocurrido.

Las agredidas pod铆a acud铆an a una comisar铆a, al hospital o a los juzgados de guardia. Muchas veces iban a todos porque, por falta de coordinaci贸n entre instituciones, unas les enviaban a las otras como requisito previo para atenderlas. La nueva ley, para evitar esto, prev茅 la creaci贸n de un centro de crisis 24 horas en cada provincia de Espa帽a antes de diciembre de 2023. Estos centros contar谩n con atenci贸n psicol贸gica, jur铆dica y social para v铆ctimas, familiares y personas del entorno durante 24 horas al d铆a, 365 d铆as al a帽o. Estos centros lo que har谩n es b谩sicamente unificar la respuesta institucional (psicol贸gica, jur铆dica y social) en un solo organismo, minimizando as铆 lo m谩ximo posible el desconcierto y la desorientaci贸n de la v铆ctima. Los servicios que prestan estos centros de crisis son accesibles para las v铆ctimas incluso sin necesidad de haber denunciado.

Muchas veces la v铆ctima, al interponer la denuncia, por el evidente estado de estr茅s post-traum谩tico en el que se encontraba, redactaba una denuncia con lagunas, de una forma imprecisa y obviando cuestiones esenciales. Esto hac铆a que posteriormente en la instrucci贸n del procedimiento, si se aportaba informaci贸n, testigos o detalles importantes no mencionados previamente en la denuncia se le preguntase a la v铆ctima, de una forma incriminatoria y poniendo en tela de juicio su testimonio porque no facilit贸 dichos detalles en un primer momento.

En ocasiones, y por no saber a d贸nde acudir o por ir de instituci贸n en instituci贸n, tambi茅n ocurr铆a que pruebas esenciales como es la recogida de muestras biol贸gicas en casos de sumisi贸n qu铆mica, tambi茅n perd铆an su utilidad por no hacerse en el tiempo en el que las mismas se mantienen en el cuerpo. Antes de esta ley, la regulaci贸n de la recogida de muestras biol贸gicas depend铆a de los protocolos que tuviese cada hospital, pudiendo incluso no tener ninguno o llegando los mismos a obligar a la v铆ctima a denunciar previamente como condici贸n para recoger las muestras biol贸gicas. Esto evidentemente hac铆a que la respuesta de cada hospital pudiese ser entre 贸ptima o un absoluto desastre.

La ley ataja estos dos problemas haciendo que los centros de crisis acompa帽en a la v铆ctima desde el primer momento, por lo que las pruebas se aportar谩n de la forma m谩s id贸nea y detallada posible desde el principio, y modificando la legislaci贸n en cuanto a prohibir el condicionamiento de la recogida de muestras biol贸gicas a que exista denuncia previa, debiendo custodiar dichas muestras hasta que el juzgado se las requiera.

Ya hay la denuncia, 驴y ahora qu茅?

Uno de los grandes problemas con los que se encuentran las v铆ctimas despu茅s de denunciar es el tema laboral-econ贸mico. Este problema les afecta desde m煤ltiples puntos, como es l贸gico. El primero y m谩s evidente es que debido a su situaci贸n emocional y psicol贸gica, a consecuencia de la agresi贸n sexual, las v铆ctimas pueden ver que sus rendimientos laborales no son 贸ptimos y esto suele conllevar que si son trabajadoras por cuenta ajena tengan que reducirse la jornada, cogerse la baja o puede que incluso lleguen a ser despedidas; y, si son aut贸nomas, podr铆an tener un importante descenso de ingresos.

Con la nueva ley, las v铆ctimas de violencia sexual que ganen menos del salario m铆nimo interprofesional (1.080 euros a fecha de publicaci贸n del presente art铆culo) recibir谩n ahora una ayuda econ贸mica equivalente a seis meses de subsidio por desempleo, pudiendo llegar esta a ser de mayor cuant铆a si la v铆ctima tiene una discapacidad o personas a su cargo. As铆 mismo, la ley asimila a las v铆ctimas de violencia sexual con las de violencia de g茅nero, permitiendo de esta forma que tengan el mismo acceso a las rentas activas de inserci贸n, que b谩sicamente es una prestaci贸n de car谩cter no contributivo destinada a personas desempleadas que no perciben otras ayudas y que acrediten especiales dificultades de reinserci贸n en el mercado laboral. 驴Es la panacea? Evidentemente no, pero esto sirve de paraguas a las v铆ctimas para que durante unos meses puedan salir adelante y recuperarse con menor dificultad.

El segundo y menos evidente es que si la v铆ctima se pasaba un euros de los ingresos m谩ximos que se requiere para tener el beneficio de asistencia jur铆dica gratuita (1.129,80 euros para mujeres solteras al momento de publicarse este art铆culo), se encontraba con que, adem谩s de haber sido agredida sexualmente, ten铆a que hacerse cargo de los honorarios de una abogada y procuradora (que baratos no somos) para ejercer la acusaci贸n particular. La ley ahora prev茅 dotar de asistencia jur铆dica gratuita (abogado y procurador) a todas las v铆ctimas de violencia sexual, con independencia de sus ingresos, como ya ocurre con las v铆ctimas de violencia de genero.

La ley igualmente, como ya hizo la de violencia de g茅nero, lo que hace es prever la creaci贸n de juzgados especializados en violencia sexual, cuyos profesionales (juezas, jueces, fiscales, funcionariado, etc茅tera.) tendr谩n que tener formaci贸n espec铆fica en materia de violencia sexual, m谩s all谩 de la de su propio campo profesional, as铆 como regular la composici贸n de los equipos t茅cnicos adscritos a los mismos.

El consentimiento, en el centro

La ley del solo s铆 es s铆 reforma la definici贸n de consentimiento, pasando del viejo modelo de 鈥渘o hay consentimiento cuando鈥 (en el que la v铆ctima deb铆a demostrar activamente que no consinti贸, probando por ejemplo que grit贸, que se resisti贸, que pidi贸 auxilio, etc茅tera) al de 鈥渉ay consentimiento cuando鈥 (en el que se le preguntar谩 al agresor: 驴qu茅 es lo que entendi贸 usted por consentimiento?, 驴ella le dijo expl铆citamente que s铆 quer铆a mantener relaciones sexuales?). Es decir, se cambia el sujeto al que se le pregunta con m谩s ah铆nco sobre la existencia o no de consentimiento. Se pasa del 鈥渘o es no鈥 (con su consecuente: prueba que dijiste que no) al 鈥渟铆 es s铆鈥 (con su consecuente prueba que la v铆ctima te dijo que s铆). Esto tambi茅n hace que el proceso no sea tan infernal para la v铆ctima, pues se traslada al agresor la obligaci贸n de probar que la relaci贸n fue consentida, y ya no solo a la v铆ctima la de probar que no lo fue.

El c贸digo penal anterior a esta ley b谩sicamente diferenciaba dos tipos de delitos sexuales, con a su vez otros dos subtipos: delito de abuso sexual (cuando no hab铆a violencia e intimidaci贸n), con acceso carnal o
sin acceso carnal; y delito de agresi贸n sexual (cuando s铆 hab铆a violencia e intimidaci贸n), tambi茅n con acceso carnal y sin acceso carnal. Adem谩s de estos dos delitos , el viejo C贸digo Penal establec铆a una 鈥渁gresi贸n sexual (no abuso) agravada鈥 (art铆culo 180) para aquellos casos especialmente graves, en los que mediase violencia grave o se hubiesen utilizado armas, por ejemplo. Pon铆a, por tanto, como elemento determinante para entender la gravedad de la agresi贸n sexual la violencia y la intimidaci贸n. Si hab铆a una agresi贸n sexual sin violencia eran de 4 a 10 a帽os de prisi贸n pero si era con violencia eran de 6 a 12. Es decir, que para poder solicitar una pena m谩s grave ten铆as que obligatoriamente probar que hubo violencia e intimidaci贸n. En caso contrario se te aplicar铆a el delito de abuso sexual (con penas m谩s bajas).

驴Y d贸nde est谩 el problema de esto? Pues en muchos sitios. Tres ejemplos.

Primero: probar la violencia y la intimidaci贸n es infernal y tremendamente complicado. Esto adem谩s hace que haya que enfocar todo el procedimiento en preguntar a la v铆ctima, mediante una inquisici贸n jur铆dica, qu茅 es lo que hizo violenta la agresi贸n, as铆 como exigirle probarlo. 驴Y c贸mo se prueba un retorcimiento de brazo, un estir贸n de pelo, una llave de arte marcial de bloqueo f铆sico, estamparte contra la pared e inmovilizarte, agarrarte de la ropa de forma que no puedas moverte? La v铆ctima tiene la sensaci贸n de que el procedimiento gira entorno a ella, como v铆ctima, y no entorno al agresor. Esto crea una revictimizaci贸n secundaria descomunal.

Segundo: si drogan o emborrachan a la v铆ctima y despu茅s hab铆a agresi贸n sexual, el C贸digo Penal asum铆a que era abuso sexual y no agresi贸n, porque entend铆a que anular activamente la voluntad con qu铆micos no era violencia ni intimidaci贸n, que es lo que determinaba que no fuese abuso sino agresi贸n. Si te drogaban y te agred铆an, la pena era menor que si te agred铆an y no te drogaban.

Tercer problema: el GREVIO (贸rgano que interpreta el Convenio de Estambul y se asegura de su correcta aplicaci贸n) concluy贸 en 2020 que Espa帽a deb铆a modificar el C贸digo Penal para que la agresi贸n sexual fuese acceso carnal sin consentimiento, con independencia de que exista o no violencia o intimidaci贸n.

No es violaci贸n, es agresi贸n

Con la ley del solo s铆 es s铆 se establece un 煤nico delito (agresi贸n sexual) con independencia de si medi贸 violencia o intimidaci贸n. Con esta ley, por tanto, lo importante es el consentimiento y si hubo o no acceso carnal. Es decir, ahora la violencia no es determinante, es un plus que agravar谩 la pena (igual que si se realiz贸 de manera grupal, si la agresi贸n la realiz贸 la pareja o si se drog贸 a la v铆ctima). De ah铆 que el equipo del Ministerio de Igualdad diga que la reforma de la ley del solo s铆 es s铆 鈥減one en el centro el consentimiento鈥 y no la violencia. Porque con el nuevo C贸digo Penal puedes acceder a las penas m谩s altas sin tener que probar que existi贸 violencia o intimidaci贸n, si la agresi贸n fue grupal o si fue la pareja. Ahora todo es agresi贸n sexual y seg煤n las circunstancias degradantes que se hayan dado podr谩 irse agravando la pena. La violencia e intimidaci贸n ahora es un elemento m谩s, ya no es el elemento determinante. En resumen, ahora el C贸digo Penal tiene un solo delito (agresi贸n sexual) con dos subtipos (con acceso y sin acceso).

驴C贸mo se evita que el agresor reincida?

La nueva ley establece la obligatoriedad de poner como penas accesorias a la prisi贸n, la inhabilitaci贸n para ejercer un cargo como autoridad p煤blica, docente, trabajador con contacto con menores, funcionarios de prisiones, funcionarios de centros de menores, etc茅tera. Lo que antes era algo que depend铆a de la voluntad del juez, pudiendo decidir si inhabilitar o no al agresor, ahora es obligatorio. La ley saca al agresor sexual del mayor n煤mero de espacios posibles en los que pueda volver a agredir a otras personas o ni帽as y ni帽os protegiendo no solo as铆 a la v铆ctima sino a la sociedad en su conjunto.

As铆 mismo, si la agresi贸n a sido a ni帽谩s o ni帽os a los propios hijos e hijas del agresor, la ley impone obligatoriamente la inhabilitaci贸n especial de ejercer la patria potestad, custodia, cu谩rtela, guarda o acogimiento de cualquier tipo. Y si adem谩s el agresor es menor de edad, la ley incluye la posibilidad de poner como pena accesoria (complementaria) a la pena de prisi贸n el asistir a programas formativos en educaci贸n afectivo sexual.

La ley, finalmente, crea un fondo destinado a financiar medidas de reparaci贸n a las v铆ctimas, no dependiendo as铆 de la solvencia o insolvencia del agresor y condenado.

La ley, sin duda, supone un avance en todos y cada uno de los caminos que tiene que recorrer una v铆ctima de violencia sexual, creando recursos de prevenci贸n, detecci贸n, acompa帽amiento y reinserci贸n. Para ello huye del punitivismo puro y duro, de aquel punitivismo neoliberal que entiende que penas m谩s altas se traducen en menos comisi贸n de delitos (cuando vemos que modelos como el de Estados Unidos, que tiene la pena de muerte y la cadena perpetua, consiguen todo lo contrario), y lo que hace es atajar la problem谩tica de una forma que realmente tenga efectos en el d铆a a d铆a.

Tambi茅n afronta el problema de que el 92 por ciento de las agresiones sexuales no se llegan a denunciar, tratando de crear la confianza y el sentimiento de acompa帽amiento profesional suficiente en esas mujeres que no se denuncian, para que lo hagan.

Los problemas estructurales no se atajan con penas m谩s duras, sino poniendo todos los recursos de las instituciones a disposici贸n de las v铆ctimas.


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Fuente: Pikaramagazine.com