January 3, 2021
De parte de Acracia
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Albert Camus, desgraciadamente, falleci贸 en un accidente de coche y a temprana edad. Fue un hombre l煤cido y honesto que, a diferencia de muchos otros intelectuales de su tiempo, denunci贸 la represi贸n en cualquier r茅gimen y en cualquier ideolog铆a. En el campo filos贸fico, la figura de Camus se asoci贸 al existencialismo cuando esta tendencia se encontraba en un periodo 谩lgido. A ello contribuy贸 el hecho de que los temas que trat贸 en sus novelas (El extranjero, La peste...) y en sus ensayos (el m谩s conocido es El mito de S铆sifo) fueron tambi茅n tratados por autores existencialistas. Pero los expertos afirman que existen importantes diferencias entre los existencialistas y Camus, ya que 茅ste no trata de hacer filosof铆a (o, al menos, metaf铆sica). Camus escribi贸 que la metaf铆sica, o cualquier creencia, no entran en la descripci贸n de 芦un mal del esp铆ritu禄 en 芦estado puro禄. El problema filos贸fico aut茅nticamente serio para Camus es la posibilidad del suicidio, debido al divorcio que establece el hombre con la vida producido por el absurdo de un mundo sin sentido. Pero Camus niega tal posibilidad, si el hombre desaparece el mundo permanecer谩 tal como est谩, por lo que de lo que se trata es de otorgarle sentido.

Para Camus, fil贸sofos como Kierkegaard, los fenomenol贸gicos y Heiddeger han atendido la 芦llamada禄 del hombre por un mundo con sentido, pero ante la sinraz贸n silenciosa del mundo contin煤a existiendo el absurdo y la tentaci贸n del suicidio. Clave resulta tambi茅n para el franc茅s el imperativo de no sucumbir ante la tentaci贸n del nihilismo. El hombre, ante su alienaci贸n, debe aceptar dicha situaci贸n para salir de ella eludiendo dos peligros: la autoeliminaci贸n y la mera creencia. Camus razon贸 que el suicido, la tentativa de sucumbir ante esa confrontaci贸n desesperada entre la interrogaci贸n del hombre y el silencio del mundo, y el crimen, producido tambi茅n ante esa confrontaci贸n, eran la misma cosa, por lo que hay que tomarlas o dejarlas conjuntamente. No habla Camus del suicida que lleva a cabo su acci贸n en soledad, y por tanto preservando alg煤n valor y negando la fuerza sobre los otros, ya que no existe en tal caso una negaci贸n absoluta. Dicha negaci贸n solo acaba con la destrucci贸n de uno mismo, pero tambi茅n de los otros, una destrucci贸n absoluta.

Pero el reconocimiento de lo imposible de esa negaci贸n absoluta parece conducir a un nuevo absurdo (una nueva contradicci贸n, en suma), a una situaci贸n en la que el crimen ni es legitimado ni parece totalmente evitable, lo que Camus describe como una situaci贸n (y una 茅poca, la que le toc贸 vivir) 芦enardecida de nihilismo禄. Camus se vuelca en negar ese mantenimiento en el absurdo, en pedir que no se niegue su verdadero car谩cter, que es ser 芦un paso vivido, un punto de partida, el equivalente, en la existencia, de la duda met贸dica de Descartes禄.

Para Camus, lo que diferencia al movimiento de rebeld铆a de una revoluci贸n, es que 茅sta tiene aspiraciones pol铆ticas y econ贸micas. En la teor铆a, la palabra revoluci贸n posee el mismo sentido que en astronom铆a: 芦movimiento que se cierra sobre s铆 mismo, que pasa de un gobierno a otro despu茅s de una traslaci贸n completa禄. La revoluci贸n empezar铆a a partir de la idea, con su inserci贸n en la experiencia hist贸rica, mientras que la rebeld铆a es el movimiento que conduce de la experiencia individual a la idea. Camus afirma que si la rebeld铆a mata hombres, la revoluci贸n eliminar谩 tanto hombres como principios. Tal vez no haya habido una revoluci贸n definitiva en la historia, ya que solo podr铆a haber una en este sentido. Con la constituci贸n de un gobierno, el movimiento que quiere cerrar el c铆rculo da lugar a otro nuevo en ese mismo instante. Camus menciona a los anarquistas al asegurar, en la l铆nea antes mencionada, que gobierno y revoluci贸n son incompatibles en sentido directo.

Proudhon dijo que un gobierno revolucionario supone una contradicci贸n debido a su propia condici贸n de gobierno. Un gobierno revolucionario es sin贸nimo, como la historia ha demostrado, de ambiciones imperialistas y de un estado de guerra permanente. La confianza que exist铆a en el siglo XIX en la emancipaci贸n progresiva del g茅nero humano hace que se contemplen las revueltas sucesivas que ha dado la historia como un intento de encontrar su forma en la idea, sin que se haya llegado a煤n a la revoluci贸n definitiva (lo que supondr铆a, tal vez, el fin de la historia).

En El hombre rebelde, escrito en 1951, Camus niega la posibilidad de una rebeli贸n 芦metaf铆sica禄 o realizada en nombre de la realizaci贸n de un 芦ideal禄, ya que acaba desembocando en una nueva esclavitud. Hay que entender el pensamiento de Camus y situarlo en el contexto de una terminolog铆a filos贸fica. En nombre de un 芦absoluto禄 se acaban realizando las mayores injusticias, el hombre debe buscar la rebeli贸n en su nivel, en el plano humano. Por muy nobles que sean los prop贸sitos de una causa, por muy humanista que sea el contenido de una rebeli贸n, el mal llegar谩 cuando se substituye al hombre real (de carne y hueso) por el hombre abstracto. Los mayores campos de esclavos han invocado a la libertad, los m谩s grandes genocidios se realizan en nombre del amor al 芦hombre禄 y por una inclinaci贸n a lo superhumano. Se produce as铆 la negaci贸n de la rebeli贸n en su intenci贸n original, la negaci贸n de la vida y la llegada al absurdo y a la destrucci贸n. Camus escribi贸: 芦En el mediod铆a del pensamiento la rebeli贸n rechaza, as铆, la divinidad para participar de las luchas y el destino comunes禄.

No se suele resaltar el indudable afecto que este autor librepensador ten铆a hacia el anarquismo, movimiento que apoyar谩 en no pocas ocasiones. La lucha contra el totalitarismo, adopte el color que adopte, no fue unida  en el caso de este autor a una adscripci贸n a un liberalismo sucumbido ante el capitalismo, su talante libertario se lo impidi贸. La escritura de El hombre rebelde le har铆a romper definitivamente con el comunismo, la clara distinci贸n que realiza entre socialismo autoritario y socialismo libertario, junto a la simpat铆a con la que observa a los anarquistas y sindicalistas revolucionarios, le har铆a comulgar con el movimiento anarquista. A diferencia de la excomuni贸n que hab铆a recibido de sus conocidos marxistas y existencialistas, Camus entr贸 en un enriquecedor debate con algunos anarquistas, no exento de discrepancias, y que estos se identificaran finalmente con el rebelde descrito por Camus. Es conocida la an茅cdota con Gaston Leval, cuando 茅ste le reproch贸 no haber realizado un retrato acertado de Bakunin; Camus le contest贸 en las p谩ginas de Le Libertaire (precedente del actual Le Monde Libertaire), peri贸dico de la Federaci贸n Anarquista, que en futuras ediciones de El hombre rebelde corregir铆a algunos pasajes al respecto.

Desgraciadamente, Camus muri贸 joven, pero su recuerdo y su pensamiento se agrandan con el tiempo. Al igual que a los anarquistas, el tiempo le ha dado la raz贸n en tantas cosas incomprendidas o justificadas en su momento, su enemistad con todo absolutismo en nombre de un humanismo y de una raz贸n con un campo m谩s amplio es de una actualidad innegable. Si su denuncia en El hombre rebelde alcanzaba a toda suerte de teolog铆as e ideolog铆as, justificadoras del peor horror en nombre de su 鈥渧erdad鈥, hoy contin煤a siendo un antidoto contra todo autoritarismo que retorna una y otra vez en una 茅poca de escasez de valores. Pero la denuncia de Camus, en nombre de una libertad tan pervertida, se convierte tambi茅n en exigencia de rebelarse contra toda injusticia, explotaci贸n econ贸mica y desigualdad social, y de trabajar por un mundo sin fronteras. Tambi茅n en sinton铆a con los 谩cratas, sostuvo que deb铆an ser los medios los que justificaran el fin, nunca al rev茅s. A 50 a帽os de su muerte, Camus merece ser le铆do una y otra vez.

Capi Vidal

Publicado en Tierra y libertad n煤m.259 (febrero 2010)




Fuente: Acracia.org