October 12, 2021
De parte de La Haine
310 puntos de vista


Mientras pa铆ses de todo el mundo se enfrentaban a muchas crisis econ贸micas y ambientales, como resultado de la pandemia de COVID-19, el capitalismo y el calentamiento global, el L铆bano se vio afectado por otros dos desastres: el colapso econ贸mico y la explosi贸n del puerto de Beirut.

Cuando hablamos de colapso econ贸mico, este t茅rmino difiere de la crisis econ贸mica en el resto del mundo en que es un escenario resultante de las destructivas pol铆ticas econ贸micas neoliberales que asolaron la econom铆a libanesa despu茅s de la guerra civil de 1975-90, orientando al pa铆s hacia una econom铆a rentista improductiva que depende de los sectores de servicios financieros, del turismo y del sector inmobiliario. Todas estas medidas se tomaron con la aprobaci贸n, participaci贸n y disfrute de todos los partidos pol铆ticos en el poder.

Este contexto ha llevado, seg煤n el Banco Mundial, a uno de los tres peores colapsos econ贸micos jam谩s registrados en el mundo y el peor en la historia del L铆bano. Las pol铆ticas neoliberales y el sistema econ贸mico rentista han reducido el valor de la libra libanesa m谩s de diez veces en un a帽o: en 1.500 libras libanesas por d贸lar a alrededor de 20 mil. Otro efecto de las pol铆ticas neoliberales ha sido la ruina de las instituciones estatales, al reducir los subsidios proporcionados por el Estado, la usurpaci贸n de su riqueza y el aumento de la concentraci贸n del poder en manos de la clase dirigente, dejando solas a la clase obrera y a las personas marginadas frente al problema de la Goule [criatura demon铆aca que come carne humana] del libre mercado y el capitalismo despiadado.

En un pa铆s donde el salario m铆nimo es ahora de unos quince d贸lares, la ya ex Viceprimera Ministra Zeina Akar, los ministros y el actual gobernador del Banco Central del L铆bano se reunieron el mes pasado para discutir la eliminaci贸n de las subvenciones a los combustibles, aumentando as铆 el precio del combustible a veinte d贸lares por gal贸n.

El resultado de este colapso se puede ver en los medios de comunicaci贸n locales e internacionales, que muestran las humillantes colas en las gasolineras debidas a la interrupci贸n del suministro de gasolina y di茅sel. Adem谩s, la escasez de electricidad y medicamentos hace que la vida sea casi insoportable y el trabajo imposible en el L铆bano para quienes todav铆a tienen un trabajo. Al mismo tiempo, los precios de los alimentos han aumentado en m谩s del 400% en solo un a帽o.

En un a帽o, la clase trabajadora ha ca铆do por debajo del umbral de pobreza. Un informe de la Comisi贸n Econ贸mica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental (CESPAP) advirti贸 que m谩s del 55% de la poblaci贸n libanesa se ha vuelto pobre.

Mientras tanto, las y los refugiados se han visto obligados a depender cada vez m谩s de las instituciones y organizaciones internacionales. Las condiciones de vida de la poblaci贸n siria y palestina se han deteriorado dr谩sticamente en el 煤ltimo a帽o, ya que el colapso econ贸mico ha dificultado la b煤squeda de trabajo y ha contribuido a la creaci贸n de condiciones de trabajo con a煤n m谩s explotaci贸n.

Adem谩s, un gran n煤mero de personas refugiadas vive bajo presi贸n en campamentos o barrios superpoblados sin infraestructura b谩sica, seguridad y saneamiento. En otro informe, de la Agencia de las Naciones Unidas para la Asistencia a las Personas Refugiadas de Palestina en Pr贸ximo Oriente (United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East 鈥 UNRWA) resulta evidente que las y los refugiados tienen tres opciones en el L铆bano: morir de coronavirus, de hambre o en el mar al tratar de buscar ilegalmente una vida mejor.

Mientras las mujeres est谩n sufriendo el mayor impacto de la pandemia y el colapso econ贸mico actual, las refugiadas y trabajadoras migrantes est谩n sufriendo a煤n m谩s. Las refugiadas palestinas y sirias en el L铆bano se han visto privadas de sus derechos econ贸micos fundamentales durante a帽os y han sufrido muchas otras formas de explotaci贸n y racismo, mientras que la ayuda de las organizaciones internacionales se ha reducido a cupones de alimentos sin valor. El pa铆s ha sido testigo de la inmensa injusticia que afecta a las trabajadoras migrantes, especialmente a las que trabajan en tareas dom茅sticas. Adem谩s de sufrir las condiciones inhumanas del sistema kafala[1], estas mujeres ahora son abandonadas a su suerte al sufrir expulsiones ilegales con el pretexto de la crisis econ贸mica.

Por otro lado, la infraestructura estatal, responsable de garantizar una vida decente, con educaci贸n, vivienda y salud para la poblaci贸n m谩s marginada, se est谩 derrumbando. En su investigaci贸n 芦La vivienda como cuesti贸n feminista禄, el Public Works Studio mostr贸 el alcance de la disminuci贸n de la seguridad de la vivienda para las mujeres en el L铆bano y la invisibilidad del derecho a la vivienda, especialmente para las mujeres mayores, las trabajadores migrantes y las refugiadas que viven en las zonas m谩s afectadas por la explosi贸n del puerto de Beirut. Un informe de Housing Monitor revel贸 que, durante los meses de mayo y junio, de 110 amenazas de secuestro, 33 fueron registradas contra mujeres que viv铆an solas.

En el campo de la salud, adem谩s del miedo a una nueva ola de casos de covid-19 y a una posible incapacidad de los hospitales para satisfacer la creciente demanda, la salud sexual y reproductiva de las mujeres tambi茅n se ve afectada. Este 谩rea ha sido desmantelada debido a la falta de inversi贸n y la renuencia del Estado a cubrir cirug铆as y apoyo con medicamentos, compresas higi茅nicas y anticonceptivos. De hecho, los anticonceptivos han desaparecido del mercado y las compresas han multiplicado su precio por 20 en el 煤ltimo a帽o. Como muestran las investigaciones, el colapso econ贸mico, la explosi贸n del puerto de Beirut y la pandemia de covid-19 se combinan con otras muchas crisis, como los incendios forestales de 2019 y los conflictos ocasionales marcados por el racismo, el sectarismo y la discriminaci贸n por regi贸n y clase.

Este escenario ha llevado a un deterioro significativo de la psicolog铆a de la poblaci贸n, y a煤n m谩s la de las mujeres refugiadas. El colapso de la infraestructura y la escasez de di茅sel tambi茅n han afectado la infraestructura necesaria para la atenci贸n a la salud mental: el servicio de apoyo telef贸nico para la prevenci贸n del suicidio, esencial para evitar perder m谩s vidas, ahora est谩 amenazado debido a la crisis energ茅tica.

En l铆nea con la crisis econ贸mica, la clase dominante, representada por las y los ministros y diputados, l铆deres de partidos, banqueros y el gobernador del Banco Central del L铆bano, se niega a cambiar las pol铆ticas econ贸micas y liberar dinero de la poblaci贸n, confiscado por los bancos. En un momento en que la libra libanesa est谩 extremadamente devaluada frente al d贸lar, las autoridades interpretan la realidad con mentiras y an谩lisis surrealistas, con argumentos basados en informaci贸n distorsionada: acusan a las personas refugiadas de ser responsables de la crisis, acusan a la poblaci贸n de 芦guardarse los d贸lares禄 en casa e inventan la existencia de una conspiraci贸n global contra el L铆bano.

Aunque parezca ser una victoria para la clase obrera, las mujeres y las comunidades marginadas, el fracaso de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no es una buena noticia: la clase dominante no ofrece mejores soluciones.

Al adherirse al modelo capitalista neoliberal, la clase dominante est谩 tratando de sacrificar a m谩s grupos para preservar sus bienes y privilegios, preparando nuevas mentiras todos los d铆as, movilizando a su base de una manera sectaria, racista y clasista.

No hay una soluci贸n inmediata para el L铆bano, y quienes m谩s sufrir谩n son quienes ya han sufrido todas las formas de explotaci贸n. Esto significa que el colapso actual es una crisis sentida por la sociedad en su conjunto en el L铆bano, pero son la clase trabajadora, las mujeres, la poblaci贸n marginada y las personas refugiadas quienes sienten sus efectos de muchas maneras y a un nivel superior. Es un colapso que destruye las formas y redes de protecci贸n, cooperaci贸n, solidaridad y permanencia que estas comunidades han construido durante a帽os con muchas luchas.

Hoy en d铆a, todas estas comunidades se enfrentan a desaf铆os hasta ahora desconocidos, y el Estado ha desaparecido en el momento en que era m谩s necesario, empujando a la poblaci贸n m谩s afectada en una direcci贸n: la explotaci贸n mutua. El Estado es el que ha provocado todo a lo que nos enfrentamos hoy, principalmente para destruir la unidad y la solidaridad entre la clase trabajadora, las mujeres, la poblaci贸n marginada y las personas refugiadas.

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* Jana Nakhal es urbanista, activista de la Marcha Mundial de las Mujeres en el L铆bano y miembro del Partido Comunista Liban茅s.

Nota: [1] Kafala es un contrato de trabajo abusivo seg煤n el cual las trabajadoras migrantes deben ser patrocinadas por un ciudadano liban茅s para permanecer en el pa铆s, someti茅ndolas al control total de las personas que las contratan. La o el empleador tiene derecho a confiscar su visado y se hace responsable del mantenimiento legal de la persona en el pa铆s, eximi茅ndola de la garant铆a de derechos laborales como el salario m铆nimo, la jornada laboral m谩xima, las vacaciones y las horas extras.

capiremov.org/fr/




Fuente: Lahaine.org