April 20, 2021
De parte de Acracia
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Para evitar la confusi贸n, recordamos la tradici贸n individualista dentro del anarquismo, muy emparentada con el liberalismo radical norteamericano del siglo XIX; otras ideas recientes en aquella potencia pol铆tica y econ贸mica, que usan falazmente el nombre del anarquismo, para nada tienen preocupaciones sociales ni son verdaderamente antiautoritarias.

La corriente individualista dentro del anarquismo, creemos, est谩 bien definida. De hecho, es posible considerar al conjunto de las ideas anarquistas como firmes partidarias, de forma radical, de la libertad individual. Lo que ocurre es que el anarquismo considera que esa condici贸n es propia de cada individuo, por lo cual le resulta inadmisible cualquier forma de coerci贸n, dominaci贸n y explotaci贸n. En cualquier caso, ci帽谩monos de momento a la llamada tradici贸n individualista, dentro del anarquismo, cuyo principal ide贸logo es, con seguridad, Max Stirner. Colin Ward dijo en cierta ocasi贸n que la lectura de El 煤nico y su propiedad, es cierto que objeto de rechazo en algunos anarquistas por su llamado 芦ego铆smo consciente禄, le resultaba incomprensible. No obstante, matizaba, anarquistas individualistas le aclaraban que las propuestas ego铆stas de Stirner eran, en realidad, muy sociales y altruistas al tener un respeto profundo cada persona por s铆 misma (y reconocer esa condici贸n en los dem谩s). Una postura libertaria a tener en cuenta.


Aparte del alem谩n Stirner, para conocer la tradici贸n individualista hay que conocer el contexto cultural e ideol贸gico norteamericano del siglo XIX. Se trata de un liberalismo radical, que merece tambi茅n menci贸n por su defensa de la libertad individual frente a la coerci贸n del Estado. Hablamos de autores previos a la propaganda anarquista que llevaron numerosos inmigrantes europeos al continente americano. Hay que recordar a Thoreau, cuyo idea de la desobediencia civil y de resistencia a toda arbitrariedad del poder ha sido y es muy influyente. Otros autores norteamericanos, que s铆 se consideraban anarquistas, son Josiah Warren o Benjamin Tucker. Hay quien considera a Warren como uno de los pioneros de lo que hoy quieren denominar 芦anarquismo de mercado禄, pero la cosa se presta a confusi贸n si conocemos que fue uno de los fundadores de la colonia Harmony junto a Rober Owen (隆un socialista ut贸pico!). En cualquier caso, Warren, muy influido por William Godwin, era un feroz partidario de la soberan铆a individual y la sociedad para 茅l deb铆a garantizar a cada uno sus intereses y necesidades; para ello, los individuos deben acceder libremente a los recursos naturales y poseer los productos de su trabajo libremente intercambiados con los dem谩s.

Tucker estar谩 tambi茅n en esa l铆nea, pero ensalzar谩 a煤n m谩s la llamada 芦libre competencia禄. El punto de partida para una sociedad anarquista deber铆a ser la libre asociaci贸n entre productores, pero Tucker coloca por encima de ello su concepci贸n librecambista, con el problema de decidir c贸mo se distribuir谩 el producto 铆ntegro del trabajo de cada uno ni de concretar c贸mo se forma el capital (cuyo libre acceso Tucker reclama). Este autor, como resulta l贸gico, identific贸 siempre al mal con el Estado, pero a pesar de ser testigo de una evoluci贸n del capitalismo hacia el sistema monopolista sigui贸 alabando la llamada 芦libre competencia禄. Para comprender la mentalidad pol铆tica norteamericana, hay que conocer que nunca se produjo en aquellas tierras un movimiento obrero de masas revolucionario. Ni siquiera un partido pol铆tico de corte socialista, al estilo europeo. Por muy progresista que se considere, una figura pol铆tica en Estados Unidos no cuestiona la empresa privada, la competencia y el libre cambio. En ese contexto, hay que comprender la influencia que Tucker y Warren ejercieron en c铆rculos radicales.

Otros nombres destacables, en esta tradici贸n norteamericana individualista y libertaria, son Lysander Spooner o Stephen Pearl Andrews, contrarios a la esclavitud y partidarios de la autonom铆a de los trabajadores. Hay quien ha dividido a los anarquistas, o libertarios, entre derecha e izquierda. Los primeros rechazar铆an al Estado por limitar el derecho de propiedad, los segundos, por todo lo contrario, por considerar que la defiende para los privilegiados. En nuestra pini贸n, no es justo considerar a todos estos autores, del siglo XIX y comienzos del XX, simplemente como 芦anarquistas de derecha禄, ya que sus ideas eran enormemente progresistas, antimilitaristas e igualitarias. Podemos considerarlos partes de una tradici贸n anarquista, en un contexto cultural muy diferente al europeo. La preocupaciones sociales del anarquismo, innegociables, ya que la libertad individual est谩 vinculada a la de los dem谩s (no es un l铆mite, sino un enriquecimiento que todo el mundo sea libre), hacen que indague siempre en formas organizativas y econ贸micas, que podemos denominar 芦socialistas禄 (por supuesto, desprendido el t茅rmino de cualquier connotaci贸n totalitaria).

En las 煤ltimas d茅cadas, al menos desde los a帽os 70, ha habido una serie de obras norteamericanas que han reivindicado un anarquismo que s铆 podemos llamar de derechas (o pseudoanarquismo). Su supuesta oposici贸n al Estado ha alimentado, parad贸jicamente, a gobiernos de derecha, por lo que ha supuesto en realidad una mayor sumisi贸n al poder centralizado. Autores como David Friedman o Murray Rothbard han contribuido a la confusi贸n, reivindicando en ocasiones la tradici贸n antiautoritaria, cuando sus propuestas acaban en la sumisi贸n, e incluso la esclavitud, de gran parte de la sociedad. Todo la verborrea cr铆tica hacia el Estado, que al menos ha supuesto en algunos casos que las personas se planteen que es posible una sociedad sin gobierno, esconden medidas bien poco sociales y, al margen de lo pol铆tico, nada antiautoritarias. Estas 芦ide贸logos禄 recientes nada tienen que ver con esa rica tradici贸n individualista norteamericana, que va de Thoreau a autores expl铆citamente anarquistas, llegando a Emma Goldman o alguien con un pensamiento tan l煤cido y social como Paul Goodman. Preocupaciones sociales, junto a b煤squeda autonom铆a (por ejemplo, la liberaci贸n femenina o la de los negros), eran parte de la condici贸n de esa tradici贸n liberal radical y anarquista. Friedman, Rothbard y otros acad茅micos, para nada activistas sociales, lo que hacen es poner las bases para un capitalismo sin l铆mites usando fraudulentamente el nombre del anarquismo.

Capi  Vidal




Fuente: Acracia.org