June 15, 2021
De parte de Acracia
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Lanzamos unas cuantas reflexiones sobre lo que es, y ha sido, el anarquismo; mejor dicho, el movimiento anarquista, ya que se caracteriza por la diversidad de ideas y de acci贸n, por el constante devenir y la permanente reflexi贸n, en busca de las mejores pr谩cticas, algo que le garantiza como alternativa a todo sistema unificador y coercitivo.

El anarquismo nunca ha sido, ni mucho menos podr谩 ser, un movimiento doctrinario de car谩cter cerrado, ya que sus rasgos de identidad se basan en la libertad y la autonom铆a, dos conceptos que se construyen en un devenir constante. Recordemos, a prop贸sito de esa tensi贸n entre modernidad y posmodernidad, que Bakunin, uno de los padres del anarquismo ya lo dej贸 muy claro: 芦Aborrezco todo sistema impuesto, porque amo sincera y apasionadamente la libertad禄. Al anarquista le deber铆a ser ajena siempre toda tentaci贸n doctrinaria. Si indagamos en la historia del anarquismo, cuyo punto de partida podemos situarlo de forma concreta en el siglo XVIII, dif铆cilmente podemos establecer unos contornos precisos; es m谩s, incluso podemos hallar en su seno, no solo una obvia pluralidad de discursos, tambi茅n incluso a veces ideas dispares y enfrentadas. Lo que en la modernidad han definido sus enemigos (es decir, todos los autoritarios) de forma despectiva como 芦debilidad te贸rica禄 (por supuesto, cuestionable), en la 茅poca de la crisis de los grandes relatos e ideolog铆as se ha descubierto para el anarquismo como su principal fortaleza; lo que, con toda probabilidad, le asegura su perpetuidad. El anarquismo posee, en cualquier caso, un gran corpus hist贸rico, tremendamente rico y plural; pero, por encima de estas propuestas te贸ricas, est谩n sus pr谩cticas sociales. Lo que incrementa la fortaleza del movimiento anarquista, por encima de sus discursos, es su permanente actividad social.


Hemos mencionado las libertad y la autonom铆a, como se帽as de identidad y permanentes conquistas del movimiento anarquista; no olvidemos el apoyo mutuo, la solidaridad, el federalismo, la asociaci贸n voluntaria鈥 Frente a toda ortodoxia, rigidez te贸rica e imposici贸n pr谩ctica, el anarquismo reclama con esas armas una lectura compleja de la realidad. As铆, liberados para siempre de toda atadura y de toda carga pesada, de todo dogma, los anarquistas son capaces de emprender, aqu铆 y ahora, un camino de liberaci贸n. No existe nada tan satisfactorio como leer y comprender a los cl谩sicos del anarquismo desde este perspectiva antiautoritaria y antidogm谩tica del siglo XXI (posmoderna, si se quiere llamar as铆, aunque sea un t茅rmino anatema para muchos), desprendida de cualquier fundamento, ya que nos es odioso cualquier 芦fundamentalismo禄. De esa manera el anarquismo se muestra como el mejor movimiento (y conjunto de ideas, claro) para liberar la tensi贸n entre modernidad (promesa de emancipaci贸n) y posmodernidad (crisis de los grandes discursos liberadores). Esa crisis de las grandes herramientas que, supuestamente, iban a traer el progreso a la humanidad, pueden ser superados por un anarquismo que, parad贸jicamente para aquellos que hacen una lectura de la posmodernidad deprimente y reaccionaria, trata de dar un nuevo sentido, todo lo amplio posible, a los conceptos de libertad, raz贸n y autonom铆a. Las lecturas de la realidad que pudiera hacer, por mencionar a uno de los grandes pensadores, el bueno de Kropotkin, no las repetismo sin m谩s, como si fuera una f贸rmula v谩lida para cualquier 茅poca, sino que las tomamos como ejemplo a la luz de los nuevos tiempos para comprender que la realidad se muestra siempre demasiado compleja.

En un tiempo donde los grandes relatos, pol铆ticos, religiosos o incluso cient铆ficos, no parecen tener cabida, el anarquismo se ha mostrado como 煤nico garante para que el ser humano no se subordine, no solo a disquisiciones metaf铆sicas, tampoco a ninguna forma de abstracci贸n o de esencia inexistente (no hay esencia, porque nada nos es dado para siempre, la posibilidad del cambio es permanente). El anarquismo, o mejor los anarquistas, se enfrentan a realidades concretas tratando de aportar las mejores soluciones en beneficio de la libertad y la solidaridad. La motivaci贸n es la acci贸n permanente, frente a todo inmovilismo que pretenda justificarse en el pasado (por muy glorioso y reivindicable que quiera presentarse, siempre tiene algo de reaccionario). Dejemos claro, en este viaje, que se puede ser anarquista de m煤ltiples formas; si el modelo es la humanidad, aceptemos entonces en primer lugar su pluralidad. No es concebible, desde la perspectiva 谩crata, la sociedad como un conjunto cerrado y ordenado (por mucho que repitamos al cl谩sico, 芦la anarqu铆a es la m谩xima expresi贸n del orden禄, frase que tal vez incurre en alguna que otra contradicci贸n).

Tal vez a alg煤n lector le parezca un discurso abstruso. Recapitulemos. Al anarquismo le definen m谩s sus pr谩cticas, que su rico corpus te贸rico, alejado en cualquier caso de toda forma dogm谩tica; por lo tanto, hablemos mejor de movimiento anarquista. El movimiento anarquista es eminentemente 茅tico; no es, por supuesto, contrario a la pol铆tica (芦antipol铆tico禄 dec铆an antiguamente), sino al Estado; no cree en divisi贸n alguna entre la sociedad (horizontalidad: las personas relacionadas y asociadas libremente) y el Estado (jerarqu铆a: una minor铆a que usurpa ese poder). Frente a ese intento de unidad que desea el Estado, el movimiento anarquista lucha por la diversidad, la fragmentaci贸n, pluralidad social, pero con el garante 茅tico de la solidaridad y el apoyo mutuo. Frente al estatismo unificador y el capitalismo depredador el movimiento anarquista supone la alternativa viable de una sociedad sin dominaci贸n, no como un proyecto ideal para un futuro, sino como un trabajo constante aqu铆 y ahora para construir y conquistar ese terreno que hoy quiere verse como ut贸pico.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org