January 10, 2023
De parte de Acracia
283 puntos de vista

Un concepto clave de la modernidad pol铆tica es, sin duda, el de la libertad y, m谩s en concreto, el de una libertad individual que ha sido objeto de preocupaci贸n, tanto para la filosof铆a liberal, como para la libertaria. Karl Polanyi, autor de una obra primordial que critica el desarrollo del liberalismo econ贸mico en la modernidad, La gran transformaci贸n; curiosamente, publicada en el mismo a帽o 1944 que otra obra con conclusiones opuestas, Camino de servidumbre, de Hayek. Polanyi consideraba dos lados contradictorios de la libertad en las sociedades complejas; una negativa, que explotaba a los supuestos iguales, buscaba ganancias ilimitadas sin contrapartidas sociales e imped铆a los beneficios p煤blicos gracias a la innovaci贸n tecnol贸gica, y otra positiva concretada en libertades elementales (de conciencia, expresi贸n, asociaci贸n, libre elecci贸n鈥), pero consideradas subproducto del mismo sistema econ贸mico que produc铆a las libertades perversas.

La concepci贸n del liberalismo cl谩sico sobre la libertad es eminentemente negativa, esto es, el derecho a la no interferencia y a la independencia en lo que ata帽e al proyecto privado de cada individuo. La distinci贸n entre libertad negativa, ya mencionada, y libertad positiva, el derecho a participar en la gesti贸n de la sociedad, la realiz贸 ya Constant de modo cuestionable en el siglo XIX, aunque la revitalizar铆a Isaiah Berlin en el siglo XX. Desde este punto de vista negativo, el ser humano ser铆a m谩s libre si disfruta de un espacio en el que no puede ser obstaculizado por otros, en el que puede actuar sin interferencia ni coacci贸n; la opresi贸n estar铆a definida por el papel que juegan los otros, directa o indirectamente, para frustrar los deseos propios. Pero, si la libertad para los liberales cl谩sicos vendr铆a a estar determinada por dicho espacio de no interferencia, nunca estuvo del todo claro la amplitud del mismo; para estos autores, no pod铆a ser ilimitado, lo cual conducir铆a al caos social, por lo que los l铆mites deb铆an ser establecidos por la ley. En cualquier caso, parece que la libertad liberal traza una frontera entre la vida privada, donde habr铆a una parte siempre inviolable e independiente del control social, y la autoridad p煤blica. Conviene tambi茅n matizar, al menos desde la perspectiva de autores como Isaiah Berlin, que desde el enfoque liberal la libertad no estar铆a vinculada a otros factores como la igualdad, la justicia o la moral; desde este punto de vista, la libertad liberal, insistiremos en que desde cierta perspectiva eminentemente negativa, niega otras concepciones de la misma como ser铆an la 鈥渓ibertad social鈥 o la 鈥渓ibertad econ贸mica鈥.

Pueden apuntarse, de entrada, obvias objeciones a esta concepci贸n de la libertad como no interferencia separada de la autoridad pol铆tica; as铆, un r茅gimen desp贸tico, plagado de injusticias y desigualdades, puede muy bien dejar cierto margen de libertad individual a sus s煤bditos, que puede coincidir con dicha libertad liberal vista de modo simplista. Como ya apuntamos, Berlin actualiz贸 la distinci贸n entre la libertad negativa, ser libre 鈥渄e鈥 algo, con la libertad positiva, ser libre 鈥減ara鈥 algo; as铆, se plantea la cuesti贸n sobre la organizaci贸n social y pol铆tica vinculada a la libertad, por lo que se trasciende la mera concepci贸n negativa.

En un primer vistazo, la libertad de poder elegir y la libertad de que otros no puedan impedirnos hacerlo parecen algo muy similar; sin embargo, algunos liberales han criticado la concepci贸n positiva al identificarla con una fragmentaci贸n del yo de cada individuo, uno irracional e inferior, mientras que otro ser铆a real, aut贸nomo y racional. As铆, el yo 鈥渁ut茅ntico鈥 puede concebirse como algo que trasciende al propio individuo y ser reclamado solo como una parte de un todo (una clase o raza, un Estado, una Iglesia鈥) para imponer una voluntad 煤nica colectiva y justificar la mayor de las opresiones.

La libertad positiva puede concretarse tambi茅n en la participaci贸n de todos los miembros de la sociedad en el poder p煤blico; los liberales, por lo general, tras la Revoluci贸n francesa, advirtieron del peligro de que la eclosi贸n de libertades positivas acabara destruyendo demasiadas libertades negativas. Dicho con otras palabras, la soberan铆a del pueblo podr铆a acabar destruyendo la soberan铆a individual. Insistiremos que para el liberalismo el principal valor del derecho positivo es salvaguardar una libertad individual dentro de una sociedad donde se establecen fronteras con espacios inviolables por la autoridad p煤blica. Liberales modernos, como es el caso de Hayek, rechazan de pleno la libertad positiva, ya que consideran que no se puede equiparar la libertad con el poder para actuar; seg煤n esta visi贸n, el poder no podr铆a distribuirse por igual.

Aunque ciertos liberales suelen ser pertinaces, y creemos que excesivamente simplistas, en su concepci贸n negativa de la libertad, justo es insistir en otros enfoques que podr铆an tambi茅n encuadrarse en la tradici贸n del liberalismo, como es caso de los de Spinoza y Kant. Estos autores, lo cual podr铆a verse como una concepci贸n m谩s positiva de la libertad, aunque rechazando la gesti贸n colectiva, la observan como la posibilidad de la autodeterminaci贸n individual en base a la racionalidad; podemos entenderlo como una visi贸n de la libertad como autonom铆a individual, que ha sido objeto de cr铆tica por parte de los liberales m谩s conservadores; John Gray, en su libro Liberalismo, por ejemplo, menciona dichas cr铆ticas, aunque acaba concluyendo: 鈥淯n hombre libre es aquel que posee los derechos y privilegios para pensar y actuar aut贸nomamente, para regirse a s铆 mismo y no ser gobernado por otro鈥; veremos que dicha aseveraci贸n en nuestra opini贸n solo cobra aut茅ntico sentido con las ideas libertarias.

En cualquier caso, concretando ya libertades b谩sicas, como son las de conciencia, expresi贸n, asociaci贸n o movimiento, la visi贸n liberal alude a la protecci贸n jur铆dica, aunque sea en su forma m谩s elemental, entre estas libertades, estar铆a tambi茅n la econ贸mica, que para los liberales est谩 necesariamente unida a las instituciones de la propiedad privada y del libre mercado. Una visi贸n desde una perspectiva social de la libertad positiva, ya m谩s alejada del liberalismo cl谩sico al no reducirla 煤nicamente a la ausencia de coacci贸n externa y tenida en cuenta por algunos liberales modernos, vendr铆a a considerar lo necesario de que cada persona tenga los recursos y oportunidades para poder llevar a cabo su proyecto vital; es decir, debe entonces considerarse que disponer de dichos medios es parte de la libertad misma, por lo que hay que extenderla a la facultad o potestad para hacer y disfrutar.

La visi贸n y preocupaciones de los anarquistas sobre la libertad, ya desde los inicios decimon贸nicos, parecen m谩s complejas y extensas que las de los liberales en cualquiera de sus formas. Seg煤n el enfrentamiento entre las concepciones negativa de la libertad, como deseo de limitar la autoridad, y la positiva, como intenci贸n de apropiarse de ella, veremos ahora una visi贸n que trasciende ambas. La libertad, por supuesto, resulta primordial en el anarquismo, pero resulta inseparable, o tal vez una conclusi贸n obvia si se desea, no solo de la libertad de uno mismo, sino de la del conjunto de la sociedad, de la lucha contra la dominaci贸n. Si se ha considerado, por parte incluso de algunos anarquistas como Rudolf Rocker, que el anarquismo es una s铆ntesis de las dos grandes corrientes de la modernidad, socialismo y liberalismo, es posible que al examinar el concepto de libertad en un caso y en otro podamos establecer bastantes matices. Si la libertad liberal es fundamentalmente negativa, en el caso de la anarquista se trata de una visi贸n mucho m谩s compleja y, obviamente, tambi茅n positiva al enriquecerse con la convivencia social y la pr谩ctica de la solidaridad.

Dentro del anarquismo, tanto la libertad, como la autonom铆a del individuo, en lucha constante contra la autoridad coercitiva, est谩n protegidas en primera instancia por el federalismo frente a todo poder centralizador; no obstante, se considera permanentemente la amenaza en la pr谩ctica que supone la organizaci贸n social, por lo que se rehuye la delegaci贸n de toda potestad individual en otros, lo cual supondr铆a la enajenaci贸n de la soberan铆a individual.

Si hay algo central en la filosof铆a anarquista es la libertad y, por supuesto, va unida a la igualdad, lo cual conviene aclarar una y otra vez a tantos cr铆ticos liberales, se produce dentro de una filosof铆a que rehuye totalmente la uniformidad y defiende enormemente la individualidad. La complejidad de esta concepci贸n de la libertad, que no por casualidad se denomina libertaria , conduce a considerar que para los anarquistas se trata de una b煤squeda permanente.

Puede considerarse la anarquista la visi贸n de la libertad m谩s rica y compleja que nace en la modernidad; lejos de limitarse donde comienza la libertad ajena, como suele afirmar el liberalismo, la libertad del individuo se completa y enriquece al producirse en un contexto de plena libertad para el conjunto de la sociedad.

Merece la pena tener en cuenta visiones libertarias actuales, como la de Tom谩s Ib谩帽ez, estableciendo una relectura del anarquismo moderno, cuando considera que la libertad y el poder no est谩n necesariamente en una situaci贸n de oposici贸n simple. Desde ese punto de vista, las relaciones de poder pueden constre帽ir la libertad, evidentemente, pero tambi茅n pueden hacerla posible e incrementarla; de esa manera, es posible una nueva interpretaci贸n de la conocida m谩xima de Bakunin acerca de que nuestra libertad no se limita con la de los dem谩s, sino que se enriquece y amplia. La libertad, por la tanto, adquiere as铆 una estimulante vinculaci贸n con el poder desde la visi贸n libertaria. La del anarquismo, es una visi贸n negativa de la libertad, por supuesto, en cuanto a liberaci贸n de obst谩culos y no interferencia de un poder centralizado, pero se completa con una concepci贸n positiva en cuanto a capacidad para actuar y crear de forma innovadora en un contexto social tendente a la igualdad y con el paradigma predominante de la solidaridad.

Frente al reduccionista y abstracto concepto de la libertad que, tantas veces, pretende el liberalismo, para el anarquismo se trata de una posibilidad concreta que tiene cada individuo de desarrollar sus potencialidades, siempre, en un determinado espacio p煤blico. Donde se abre ya un abismo moral entre liberalismo y el anarquismo es al observar este la libertad como abiertamente social y solidaria, algo solo apuntado en ciertas corrientes liberales en abierta oposici贸n a otras; si ning煤n ser humano puede ser libre fuera de la sociedad, tampoco sin el concurso de toda la colectividad.

Dos elementos aparentemente antag贸nicos coexisten en la libertad anarquista, lo individual y lo social; es la autonom铆a personal la que busca la emancipaci贸n colectiva mediante la solidaridad, no con soluciones definitivas, sino mediante la permanente b煤squeda de armon铆a y equilibrio. Libertad, como ya hemos afirmado, va de la mano con la igualdad en la filosof铆a 谩crata, no de una manera meramente formal a nivel jur铆dico como insisten los liberales (ya que la ley y las instituciones son a menudo sin贸nimo de privilegio para unos pocos), sino como una realidad social para impedir, precisamente, que el privilegio sea de una minor铆a.

Insistiremos en que la libertad no es, por tanto, meramente negativa para el anarquismo, sino que encuentra una concepci贸n positiva en la predominancia de la cooperaci贸n social; libertad, igualdad y solidaridad, como una visi贸n integral, van de la mano en los libertarios. La del anarquismo, nos reafirmamos en ello, parece una visi贸n mucho m谩s rica y extensa que la liberal, no limitando la libertad solo a los 谩mbitos econ贸mico, social y pol铆tico, sino abarcando otros campos como el pedag贸gico, el art铆stico o el literario. Justo es decir, a modo de conclusi贸n moment谩nea, que no puede negarse que el liberalismo, al igual que el anarquismo, coloca ret贸ricamente en lo m谩s alto de sus valores la idea de la libertad; tambi茅n, resulta indudable que existen puntos de conexi贸n entre ambas filosof铆as y que, incluso, ambas comparten un ideal de emancipaci贸n. Sin embargo, donde se separan dr谩sticamente es, no solo en causas, medios y finalidades, sino en la permanente b煤squeda dentro del anarquismo por conciliar la libertad individual con la colectiva como herramienta fundamental para construir una sociedad solidaria en la que la libertad de unos no pueda ser obstaculizada por la libertad de otros.

La concepci贸n liberal de la libertad, lo diremos una vez m谩s, definida en t茅rminos negativos, suele aludir a un espacio de no interferencia y a un estado en el que se ha apartado el constre帽imiento; as铆, desde esta perspectiva, la libertad consistir铆a en la posibilidad de hacer lo que queramos, aunque rara vez los liberales profundicen en los mecanismos que construyen al sujeto y su deseo, as铆 como en la propia constituci贸n de esos espacios supuestamente libres, que a menudo son producidos por ciertos dispositivos de poder.

Anarquismo y liberalismo, es cierto, parecen adoptar un terreno te贸rico com煤n si conciben la libertad y el poder como relacionados solo de forma antit茅tica; es decir, solo existe libertad si el poder se ha excluido. Sin embargo, como hemos visto en el caso del Estado, entendido como poder pol铆tico, a menudo el liberalismo enmascara ciertos mecanismos de dominaci贸n en los espacios que quiere presentar como libres al insistir en la limitaci贸n del poder o en su supuesta neutralidad.

El anarquismo, sin embargo, al vincular la libertad m谩s como una serie de pr谩cticas se ha preocupado por su construcci贸n en determinados espacios, por lo que el ejercicio de la libertad estar谩 铆ntimamente unido a un modo de organizaci贸n social con las circunstancias pol铆ticas y econ贸micas que lo posibiliten; por lo tanto, se comprende de esta manera que la concepci贸n anarquista de la libertad est茅 condicionada por otros valores, como la justicia o la igualdad, que la otorguen sentido.

Podr铆a decirse que la libertad, frente a todo mecanismo de dominaci贸n, ser铆a una resistencia permanente y, a la vez, un ejercicio inacabable de su construcci贸n; desde esta concepci贸n, dif铆cilmente podr铆a concebirse una idea de la libertad como algo vendible, una oferta m谩s del mercado ajena a cualquier v铆nculo social y solidario, tal y como a menudo aparece en la sociedad liberal.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org