April 28, 2022
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
203 puntos de vista

La mente piensa de forma l贸gica a trav茅s de alegor铆as irracionales. El c贸mo es un misterio. Construir el Mundo Nuevo supone rellenar todas aquellas alegor铆as y mitos ca铆dos que formaban el cuerpo imaginario del viejo mundo: El Padre, El Hijo, El Esp铆ritu Santo, La Virgen… El Ac茅falo.

Salud! PHkl/tctca
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Fuente: Golosina Can铆bal: La conjuraci贸n sagrada (Georges Bataille) 29.11.2005

Ante la publicaci贸n de un libro con una selecci贸n de los art铆culos de la revista Ac茅phale (editorial Caja negra), compartimos este grandioso texto que sirvi贸 como suerte de manifiesto o declaraci贸n inaugural en 1939, a帽o de publicaci贸n de los cuatro 煤nicos n煤meros de la revista.

La conjuraci贸n sagrada

Una naci贸n ya vieja y corrompida que valientemente se sacudiera el yugo de su gobierno mon谩rquico para adoptar uno republicano, s贸lo se mantendr铆a mediante muchos cr铆menes, puesto que ya est谩 en el crimen, y si quisiera pasar del crimen a la virtud, es decir, de un estado violento a un estado calmo, caer铆a en una inercia cuyo resultado inmediato ser铆a su ruina segura.
Lo que ten铆a un aspecto pol铆tico y cre铆a ser pol铆tico, un d铆a se descubrir谩 como movimiento religioso.
KIERKEGAARD
Actualmente solitarios, ustedes que viven separados, ser谩n alg煤n d铆a un pueblo. Quienes se se帽alaron a s铆 mismos un d铆a formar谩n un pueblo se帽alado y de ese pueblo nacer谩 la existencia que supere al hombre.

Lo que hemos emprendido no debe confundirse con ninguna otra cosa, no puede limitarse a la expresi贸n de un pensamiento ni mucho menos a lo que se considera justamente como arte.

Es necesario producir y comer: muchas cosas son necesarias pero todav铆a no son nada y lo mismo ocurre con la agitaci贸n pol铆tica.

驴Qui茅n, antes de haber luchado hasta el fin, piensa en hacerle lugar a hombres a los que es imposible mirar sin sentir la necesidad de destruirlos? Pero si no se pudiera encontrar nada m谩s all谩 de la actividad pol铆tica, la avidez humana s贸lo se topar铆a con el vac铆o.

SOMOS FEROZMENTE RELIGIOSOS y en la medida en que nuestra existencia es la condena de todo lo que hoy se reconoce, una exigencia interior hace que seamos igualmente imperiosos.

Lo que emprendemos es una guerra.

Es hora de abandonar el mundo de los civilizados y sus luces. Es demasiado tarde para empe帽arse en ser razonable e instruido, lo que ha llevado a una vida sin atractivos. Secretamente o no, es necesario volvernos totalmente diferentes o dejar de ser.

El mundo al que hemos pertenecido no ofrece nada para amar adem谩s de cada insuficiencia individual: su existencia se limita a su comodidad. Un mundo que no puede ser amado hasta morir 鈥揹e la misma manera que un hombre ama a una mujer- representa solamente el inter茅s y la obligaci贸n del trabajo. Si se compara con los mundos desaparecidos, resulta odioso y se muestra como el m谩s fallido de todos. 

En los mundos desaparecidos, fue posible perderse en el 茅xtasis, lo cual es imposible en el mundo de la vulgaridad instruida. Las ventajas de la civilizaci贸n son compensadas por la manera en que los hombres se aprovechan de ellas: los hombres actuales las aprovechan para convertirse en los m谩s degradantes de todos los seres que han existido.

La vida siempre transcurre en un tumulto sin cohesi贸n aparente, pero no encuentra su grandeza y su realidad sino en el 茅xtasis y en el amor ext谩tico. Quien se empe帽a en ignorar o en desestimar el 茅xtasis es un ser incompleto cuyo pensamiento se reduce al an谩lisis. La existencia no es solamente una vida agitada, es una danza que impulsa a danzar con fanatismo. El pensamiento que no tiene como objeto un fragmento muerto existe interiormente de igual modo que las llamas.

Hay que llegar a ser lo bastante firme e inquebrantable para que la existencia del mundo de la civilizaci贸n parezca finalmente insegura.

Es in煤til responder a quienes pueden creer en la existencia de ese mundo y autorizarse en 茅l: cuando hablan, es posible mirarlos sin escucharlos y, mientras se los mira, no 鈥渧er鈥 sino lo que existe lejos detr谩s de ellos. Hay que rechazar el tedio y vivir solamente de lo que fascina.

Ser铆a vano agitar e intentar atraer a ese camino a quienes tienen veleidades tales como pasar el tiempo, re铆r o volverse individualmente extravagantes. Hay que avanzar sin mirar atr谩s y sin tomar en cuenta a quienes no tienen la fuerza para olvidar la realidad inmediata.

La vida humana est谩 excedida por servir de cabeza y de raz贸n al universo. En la medida en que se convierte en esa cabeza y esa raz贸n, en la medida en que se vuelve necesaria para el universo, acepta una servidumbre. Cuando no es libre, la existencia se torna vac铆a o neutra, y cuando es libre, es un juego. 

La Tierra, mientras s贸lo engendraba cataclismos, 谩rboles o p谩jaros, era un universo libre: la fascinaci贸n de la libertad se ensombreci贸 cuando la Tierra produjo un ser que exige la necesidad como una ley por encima del universo. El hombre sin embargo sigui贸 siendo libre para no responder m谩s a ninguna necesidad: es libre de parecerse a todo lo que no es 茅l en el universo. Puede descartar el pensamiento de que 茅l o Dios impide que el resto de las cosas sea absurda.

El hombre se escap贸 de su cabeza como el condenado de la prisi贸n. Encontr贸 m谩s all谩 de s铆 mismo no a Dios, que es la prohibici贸n del crimen, sino a un ser que ignora la prohibici贸n. M谩s all谩 de lo que soy, encuentro a un ser que me hace re铆r porque no tiene cabeza, me llena de angustia porque est谩 hecho de inocencia y de crimen: sostiene un arma de hierro en su mano izquierda, unas llamas similares a un sagrado coraz贸n en su mano derecha. En una misma erupci贸n re煤ne el Nacimiento y la Muerte. No es un hombre. Tampoco es un dios. No es yo, pero es m谩s yo que yo: su vientre es el d茅dalo en el que se ha extraviado, en el que me extrav铆o con 茅l y me recobro siendo 茅l, es decir, monstruo.

Lo que pienso y lo que imagino, no lo pens茅 ni lo imagin茅 solo. Escribo en una peque帽a casa fr铆a de una aldea de pescadores, un perro acaba de ladrar en la noche. Mi habitaci贸n est谩 cerca de la cocina donde Andr茅 Masson se mueve felizmente y canta: en el mismo momento en que escribo esto, acaba de poner en un fon贸grafo el disco de la obertura de 鈥淒on Juan鈥. M谩s que cualquier otra cosa, la obertura de 鈥淒on Juan鈥 une lo que me ha tocado de existencia con un desaf铆o que me abre al rapto fuera de m铆 mismo. En este mismo instante, miro a este ser ac茅falo, el intruso que componen dos obsesiones igualmente absortas, que se convierte en la 鈥淭umba de Don Juan鈥. Cuando hace unos d铆as estaba con Andr茅 Masson en esa cocina, sentado, con un vaso de vino en la mano, mientras 茅l, imagin谩ndose de pronto su propia muerte y la de los suyos, con la vista fija, sufriendo, casi gritaba que era preciso que la muerte se volviera una muerte afectuosa y apasionada, gritando su odio hacia un mundo que impone a煤n sobre la muerte su pata de empleado, no pod铆a dudar m谩s de que el destino y el tumulto infinito de la vida humana se abrir铆an para quienes ya no pod铆an existir como ojos reventados sino como videntes arrebatados por un sue帽o perturbador que no puede pertenecerles.

Tossa, 29 de abril de 1936.

Fuente: Bataille, Georges, 鈥淟a conjuraci贸n sagrada鈥, en La conjuraci贸n sagrada. Ensayos 1929-1939, Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2003.

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