April 5, 2021
De parte de Lobo Suelto
188 puntos de vista


Fernand Deligny extrajo de su convivencia de d茅cadas con los autistas una reflexi贸n aguda sobre un modo de existencia an贸nimo, a-subjetivo, no subjetivado y refractario a toda domesticaci贸n simb贸lica. Buscaba una lengua sin sujeto, o una existencia sin lenguaje, apoyada en el cuerpo, en el gesto, en el rastro. Llev贸 al extremo una meditaci贸n sobre lo que es un mundo previo al lenguaje o al sujeto, no en el sentido de una anterioridad cronol贸gica, pero s铆 de una existencia regida por otra cosa que no es aquello que el lenguaje supone, acarrea e implica: la voluntad y el objetivo, el rendimiento y el sentido. El hombre- que- somos descender铆a menos de los monos que de las ara帽as: la gestualidad primera que consiste en tejer una red, o trazarla a trav茅s de una mano que no pertenece a quien parece poseerla, es de una gratuidad que no se inscribe en la dial茅ctica de la comunicaci贸n o de la finalidad. Deligny contrapone actuar y hacer. Hacer es fruto de la voluntad dirigida a una finalidad, por ejemplo, hacer obra, hacer sentido, hacer comunicaci贸n, mientras que actuar, en el sentido particular que le atribuye el autor, es un gesto desinteresado, el movimiento no representacional, sin intencionalidad, que consiste eventualmente en tejer, trazar, pintar, sin l铆mites, hasta mismo en escribir, en un mundo donde el balanceo de una piedra y el ruido del agua no son menos relevantes que el murmullo de los hombres鈥[1] En ese mundo, el lenguaje 鈥渢odav铆a no est谩鈥, ese que nos permite hablar en el lugar de los otros, pensar por ellos, hacer que sean o que desaparezcan, decidir su destino. De ah铆 la necesidad de hablar contra las palabras, suspender el privilegio del proyecto pensado, colocarse en la posici贸n de no querer a fin de dar lugar al intervalo, a lo t谩cito, a lo extravagante, a la 鈥渄esubjetivaci贸n鈥. Ninguna pasividad ni omisi贸n, al contrario, es preciso 鈥渓impiar el terreno鈥 constantemente, liberarlo de lo que recorta el mundo en sujeto/objeto, vivo/inanimado, humano/animal, consciente/inconsciente. S贸lo as铆 es posible trazar las l铆neas de errancia[2], establecer lugares. De la ara帽a interesa no s贸lo el tejer incesante, sin finalidad (pues Deligny duda de que la finalidad de la tela sea atrapar a la mosca), sino que importa la propia tela ar谩cnida, esto es, la red.

La red

Cuando Deligny describe, en su libro Lo ar谩cnido, su concepci贸n de red, extra铆da de las telas de ara帽as, el dice: 鈥淟os azares de la existencia me hicieron vivir m谩s en red que de otro modo (鈥) la red es un modo de ser (鈥) la red me espera en todas las curvas. Esta de aqu铆, que ya tiene quince a帽os de edad (鈥) En estos d铆as me he preguntado si ese proyecto no es un pretexto, siendo el proyecto ver铆dico de la red en s铆, que es un modo de ser鈥. (Deligny, 2015). E indaga si es posible decir que la ara帽a tiene el proyecto de tejer su tela. 鈥淢ejor decir que la tela tiene el proyecto de ser tejida (鈥) En cuanto a lo que me concierne, y en cuanto a retroceder en el curso de la creaci贸n, me detengo en la ara帽a, al mismo tiempo que muchos no van m谩s all谩 del propio abuelo鈥. Contra la insistencia de algunos en leer lo humano bajo el signo de las estructuras de parentesco, Deligny tiene la paciencia de querer hacerlo a la luz de la 鈥渆structura de la red鈥, por as铆 decir, y 茅l la descubre por todas partes, desde su infancia, en la adyacencia precisamente de espacios prohibidos o interceptados o vagos. En todo caso, los trayectos hacen una red, y esa red no tiene otro objetivo que aprehender las ocasiones que el azar ofrece, pero ocasiones que solo aparecer铆an una vez que, en el vagar, algo fuese encontrado. Por lo tanto, no se trata de encontrar lo que ya existe, ni tampoco lo que se busca, pero s铆 de crear a trav茅s de ese vagar aquello que se encuentra -es una pesca que crea el pescado, por as铆 decir. Es una pesca de red, all铆 donde no hab铆a nada. Vagar es un infinitivo que debe permanecer en tanto tal, para preservar, dice Deligny, su extrema riqueza, y s贸lo se lo consigue en la medida en que el espacio permanece vago, todav铆a no est谩 鈥渙cupado鈥, o debe ser 鈥渄esocupado鈥.

El m茅rito de la dimensi贸n ar谩cnida, seg煤n Deligny, consiste en estar fuera de la voluntad, de lo consciente o inconsciente, m谩s cerca de lo innato, de algo del orden de una era, de una 茅poca, no geol贸gica, pero humana- inhumana, un estrato humano- inhumano que se habr铆a eclipsado con todos los sedimentos que hacen de nosotros los hombres-que-somos. Si la analog铆a con la ara帽a tiene sus l铆mites, es por ser la tela la obra de una sola ara帽a, mientras que precisamente la red es obra de muchos, y, en el caso humano, por ejemplo, no necesita de un maestro de obras, un autor que tuviese su dise帽o previamente en la cabeza. Cuando hay un claro dise帽o previo buscado, presente en la cabeza del autor, es ah铆 que desaparece la dimensi贸n de 鈥渁ctuar鈥, de 鈥渧agar鈥, en favor del 鈥渉acer鈥, por lo tanto ya finalizado, con lo que desaparece el car谩cter de red. Pues, 鈥渓a red (鈥) est谩 desprovista de todo para; todo exceso de para reduce la red a andrajos en el momento exacto en que la sobrecarga del proyecto es en ella depositada.鈥 (Deligny, 2015) Por lo tanto, el proyecto puede ser la muerte de la red, cuando se lo toma por raz贸n de ser de la red, la red es sin raz贸n, o mejor, es de especie. Pero dif铆cilmente el hombre-que-somos admitir铆a no ser el maestro. Algo en la naturaleza de los desastres hace que los seres se aproximen y se consideren indispensables unos a los otros, y nutran unos por los otros una simpat铆a particular. Deligny recuerda c贸mo se form贸 una red durante la guerra, c贸mo se escondieron en una gruta, y c贸mo la red se disolvi贸 cuando fue recibida la noticia del armisticio. Por lo tanto, de la guerra hasta el asilo la l贸gica era la misma: la red se convirti贸 en el modo de ser de Deligny, de sobrevivir, de super-vivir. Modo de ser no propiamente disidente, antes refractario, como dice 茅l, y refractario no s贸lo a la guerra, pero (s铆) al propio hombre capaz de ella鈥 Como si justamente ah铆 se debiese buscar lo que 茅l llama de humano, de ser humano, que nosotros llamar铆amos de humano- inhumano, porque justamente contrar铆a todo aquello que entendemos por humano, consciencia, voluntad, deseo, inconsciente, etc. Es en ese esp铆ritu y contexto que Deligny constituy贸 la red con los autistas, y la pregunta que regresa a veces en la pluma del autor, que est谩 lejos de ser un fil贸sofo, es: 驴qu茅 significa lo humano? Y la respuesta que le viene, a煤n menos filos贸fica, es: nada. Humano es el nombre de una especie, siendo la especie aquello que desapareci贸 para que el hombre, tal como 茅l se toma, pudiese aparecer. Hay un elogio de esa caracter铆stica de la ara帽a o del castor de estar 鈥渆ntregados a lo innato que los anima鈥, sin que tengan que 鈥渉acer como鈥, esto es, imitar, 鈥渃omo padremadre鈥[3]鈥 La red es como una necesidad vital. Cuatro o cinco adolescentes inertes, solitarios, bestificados, de repente se vigorizan- efecto de red鈥 Mismo que el 鈥減royecto鈥 com煤n fuese matar a una vieja en la casa de quien uno de ellos trabajaba algunos a帽os antes. 驴Pero ser谩 que lo que los vigoriza es la idea misma de asesinar a la vieja? 驴O, antes, el modo de ser que, en el medio del tedio asilar, hace el acontecimiento? Ser铆a preciso leer Los Demonios, de Dostoievski, a la luz de esa extra帽a teor铆a de la red鈥.

En vez de ser de raz贸n, el humano es ser de red (non pas 锚tre de raison, 锚tre de r茅seau). Donde la frase escandalosa: 鈥淩espetar al ser autista no es respetar el ser que el ser铆a en la condici贸n de otro; es hacer lo necesario para que la red se trame鈥 (Deligny, 2015: 109) Por lo tanto, nada peor que aislarlo de la red para focalizarlo como una 鈥減ersona鈥, un 鈥渟ujeto鈥, a quien le faltar铆a, por ejemplo, el lenguaje鈥 La red, a su vez, es m谩s que un accidente social, es necesidad vital, escapatoria, intervalo, deserci贸n, disidencia, guerrilla, com煤n. Si, como lo dice Deligny, todo hombre, en cualquier lugar y 茅poca, es ser de red, esto no significa una universalidad de lo colectivo, ni siquiera de comunidad, en el sentido de un circuito cerrado, pero (s铆) la necesidad de una 鈥渟alida鈥. El territorio com煤n que Deligny cre贸 con los autistas, es una red, una salida, una disidencia, un abrigo, pero tambi茅n un afuera, una exterioridad, lejos de cualquier comunitarismo auto referido. Significa que toda red est谩 vuelta hacia afuera, para su exterior -ella no es un circuito cerrado. Ni socializaci贸n, ni inclusi贸n, ni cura, pero distancia de aquello que sofoca, lugar y evasi贸n. Siempre que 鈥渆l espacio se torna concentracionario, la formaci贸n de una red crea una especie de afuera que permite a lo humano sobrevivir鈥 (Deligny, 2015: 18). Pero, justamente para que ese humano sobreviva, debe desprenderse de la imagen unitaria que el impregna, centrada en torno del sujeto. He aqu铆 una antropolog铆a reversa, que tal vez fuera capaz de leer nuestra saturaci贸n de sentido y de intenciones, de subjetividad y de palabras, de arrogancia humanista, en suma, a partir de la dimensi贸n que Deligny llamar铆a innata o humana.

 

Hilos del alma

Lo que importa, al final, para Deligny y para el autista que lo acompa帽a o que 茅l acompa帽a, ese ser que entra en p谩nico cuando algo sale de lugar, son las referencias, animadas o inanimadas -una roca, una cuerda, una cierta fuente鈥 Pues son los puntos a partir de los cuales puede tejerse una tela, son las referencias que despiertan un apego extremo, donde la cosa y el lugar de la cosa son lo mismo, y a partir de las cuales se pueden extender hilos, invisibles para nosotros, pero que deber铆amos conseguir imaginar, o suponer, en todo caso respetar, pues es con esos hilos invisibles extendidos en medio de un espacio que se constituy贸 una tela, una red en la cual la vida es posible y cuya destrucci贸n puede desencadenar un desastre, igual y sobre todo cuando alguien pisa en los hilos con sus zuecos profesionales鈥 驴Qu茅 es lo que ligan, esos hilos? S铆, referencias, m谩s tales como las detectadas por los autistas, en medio de la errancia, de los trayectos de errancia o de los trayectos costumbreros. Detectar esos puntos o esas referencias es algo como una operaci贸n vital de la especie, es su 鈥渁parato ps铆quico鈥 primario.

Por lo tanto, errar, detectar, urdir los hilos. Esos hilos extendidos entre las referencias, dice Deligny, son para el autista como su alma, que el no quiere perder, as铆 como nosotros no queremos perder la conciencia, mismo cuando nos perdemos鈥 Actuar, pues, en el sentido estricto que le da Deligny, es tambi茅n evitar la ruptura de esos hilos, o cuidar para que ellos est茅n bien tensionados.

 

Tentativa

De ah铆 todo el trabajo de urdir, con ellos, lo que Deligny llama una tentativa -no es un proyecto, no es una instituci贸n, no es un programa, no es una doctrina, no es una utop铆a- pero una tentativa, dice 茅l, fr谩gil y persistente como un hongo en el reino vegetal鈥na tentativa esquiva las ideolog铆as, los imperativos morales, las normas. Una tentativa s贸lo sobrevive si no se fija un objetivo, incluso cuando inevitablemente es llamada a realizarlo. Porque est谩n los hilos, la tela, esa manera de protegerlas, y al mismo tiempo las innumerables t谩cticas de esquivar, esquivar todo lo que pide, todo lo que incluye, que obliga, que amarra, esquivar todo aquello que implica una interacci贸n intersubjetiva, o que 茅l llama de un semblabiliser 鈥渟emejantizar鈥, esa identificaci贸n incesante por la cual nos constituimos, esa monada a煤n m谩s cuando ella es 鈥渁morosa鈥 en exceso, esto es, aprisionante como s贸lo el amor consigue ser. Por lo tanto, nada de 鈥渞eciprocar鈥, pero otra cosa, dice 茅l, 鈥渃ostumbrear鈥, lo 鈥渃ostumbrero鈥, el permitir. Costumbrear implica lo m谩s al ras de la tierra, hacer pan, cortar le帽a, lavar la loza, comer, vestirse, esto que exige la existencia, y que, sin embargo, es algo distinto del mero h谩bito, pues es en medio de esa repetici贸n colectiva que cada instante puede ser ocasi贸n para un desv铆o, una interrupci贸n, una iniciativa. Se trata, pues, no de una repetici贸n mec谩nica, aunque hay un componente de repetici贸n, no costumbrear, pero (s铆) de permitir, para usar un l茅xico m谩s filos贸fico, que de la repetici贸n se extraiga la m铆nima diferencia, aquel desv铆o m铆nimo donde se d茅 un acontecimiento, lo inadvertido.

            Una tentativa es comparable a la balsa. Pedazos de madera ligados entre s铆 de manera bastante suelta para que, cuando vengan las olas del mar, el agua atraviese los vanos entre los troncos y la balsa consiga continuar flotando. Es apenas as铆, con esa estructura rudimentaria, que quien est谩 sobre la balsa puede flotar y sostenerse. Por lo tanto, 鈥渃uando las preguntas se abaten, nosotros no cerramos las filas, no juntamos los troncos- para construir una plataforma concertada. Al contrario. No mantenemos sino aquello del proyecto que nos liga.鈥 De ah铆 la importancia de los lazos y del modo de ligaz贸n, y de la distancia misma que los troncos puede tomar entre ellos. 鈥淓s preciso que el lazo sea lo suficientemente flojo y que no se desate鈥 (艗uvres, 2007: p.1128) Yo dir铆a, abusando de la f贸rmula, que es preciso que el lazo sea suficientemente suelto para que no se suelte. La balsa, tambi茅n dice Deligny, no es una barricada. Pero 鈥渃on lo que qued贸 de las barricadas, podr铆an construirse balsas鈥︹                                                           

 

Se

Ahora bien, el autista es definido por la vacancia del lenguaje y, a los ojos de algunos, es eso que le falta por razones que las diversas corrientes del psicoan谩lisis o de la psiquiatr铆a habr谩n de explica a su modo 鈥 nada de eso interesa a Deligny, sorprendentemente. Para 茅l, todo el problema es c贸mo evitar que el lenguaje mate 鈥 solo de decir 鈥渆se chico鈥 ya se produce una identidad, y que no decir de todo nuestro andamiaje nosogr谩fico鈥 Y la pregunta que le viene es: 驴c贸mo permitir al individuo existir sin imponerle el 脡l, el Sujeto, el Se, o Se ve, toda esa serie que le imputamos, bajo un modo privativo? Pues Deligny est谩 convencido de que 茅l no Se ve, pues no hay justamente El que pudiese Se. Donde ese pasaje, que en franc茅s est谩 as铆 formulado: non pas Se voir, mais ce voir. No Se ve, pero ese ver, un verdadero neutro o indefinido, que no implica precisamente un centro subjetivo. Es un individuo en ruptura de sujeto. Nosotros somos siempre impedidos de se帽alar, de emitir signos, y con eso construimos un Adentro de la comunicaci贸n, de se帽ales, de signos o de lenguaje, e incluimos a los autistas en ese espacio nuestro del Adentro, del cual forzosamente ellos se sienten excluidos. Deligny, al contrario, sustenta que ellos no est谩n Adentro de ese circuito, y no nos cabe incluir-los, pero est谩n expuestos, expuestos al Afuera, detectado a veces aquello que de Nosotros escapa, aquello justamente que no vemos porque hablamos, y que ellos ven porque no hablan鈥or lo tanto, contra los signos, las referencias. Contra el sofisticado aparato que es el lenguaje, el 鈥渁parato de reparar鈥, tan complejo y sutil como el otro, pero con su propia l贸gica, que consiste en detectar las marcas o las referencias como un 鈥渋nfinito primordial鈥. Algunos dir谩n que hay todo un preconcepto de Deligny en relaci贸n al lenguaje como portador de sentido, finalidad, proyecto, rendimiento (Beckett ten铆a de eso la mejor conciencia po茅tica), y que el autismo rechaza (as铆 como la obra de Beckett erosiona), permitiendo concebir al lenguaje a partir de ese silencio, como eventualmente por venir, y habitar un r茅gimen otro, evacuado precisamente de la finalidad鈥s铆 como el arte es para nada, y la pol铆tica hace proyecto, aqu铆 estar铆amos ante el arte colocarse en el nivel de 鈥減ara nada鈥, del acontecimiento infimo (para nosotros) que justamente contrasta con lo que se esperar铆a de una ansiedad totalizadora. Pues lo que est谩 siempre en cuesti贸n, para Deligny, no es el Todo, pero el resto鈥 El Poder quiere el Todo, se exaspera, hace el inventario del ser y del tener, del si y del no, mientras Deligny piensa por lo esquivo, por donde brota lo a-consciente, donde esas distinciones no tienen importancia.

 

Lo a- consciente

Pascal S茅v茅rac reconoce que Deligny opera una desvalorizaci贸n de las facultades ordinarias del esp铆ritu: el entendimiento, la conciencia, la conciencia de s铆, la voluntad, la actividad finalizada, etc. La actividad del autista no debe ser pensada en funci贸n de una intencionalidad, pero como una 鈥渘ormatividad鈥 instaurada por 茅l, en el sentido que le dar铆a Canguilhem: la capacidad de la vida de instaurar normas, de cambiarlas, de jugar con ellas. Po lo tanto, desvalorizar la normatividad espiritual del intelecto significa sustituirlo por una normatividad natural, 鈥渋nnata鈥, anterior al lenguaje. 鈥淣ada es m谩s dif铆cil que dejar a la naturaleza actuar鈥, dice Deligny. En contra de su tiempo tan pol铆tico, 茅l evoca una 鈥渘aturaleza鈥 o lo 鈥渋nnato鈥, la capacidad de actuar del ser a- consciente, pre- l贸gico o pre- ling眉铆stico. El actuar es intransitivo, no significante, sin finalidad, para nada, ar谩cnido. S贸lo cuando la conciencia se eclipsa ese innato activo aparece, como naturaleza, en infinitivo, como natura naturans como 鈥減otencia del com煤n鈥. No cabe sobrecargar la tela o la red de intenci贸n o sentido bajo pena de no dejar de afirmar la red como etnia singular. En el fondo, no hay necesidad de querer para actuar. 鈥淓l actuar en lugar de el esp铆ritu鈥, que Deligny defiende, recuerda S茅v茅rac, est谩 muy cerca de Spinoza. Al anunciar que 鈥渘o sabemos todav铆a lo que puede un cuerpo鈥, Spinoza evoca la figura del son谩mbulo. En la 脡tica III, el son谩mbulo aparece como dotado de una potencia efectiva, real, incluso sin tener conciencia de actuar. Un suplemento de alma en ese caso podr铆a inhibir su acci贸n, tan desenvuelta, tan maquinal. De hecho, nadie sabe lo que puede un cuerpo por las leyes de la naturaleza, pues nadie conoce tan bien su estructura al punto de poder explicar sus funciones. Los son谩mbulos hacen un gran n煤mero de cosas que ellos no osar铆an hacer en estado de vigilia, lo que muestra que el cuerpo tiene, el mismo, sus leyes, que pueden suscitar el espanto o la admiraci贸n de su esp铆ritu. He aqu铆 el spinozismo de Deligny: m谩s fundamental que el esp铆ritu consciente y hablante, hay un automatismo f铆sico, una actividad corporal que no precisa del pensamiento para producir sus efectos. Lo propio de la naturaleza es naturar, dice S茅v茅rac, que insiste que nada conviene mejor a Deligny que ese infinitivo, el que se considera un autor en infinitivo, un infinitivo que dice la primac铆a antropol贸gica y ontol贸gica del actuar -es esa m谩quina de actuar que se descubre para el esp铆ritu, entendido como voluntad o consciencia. Un modo de ser maquinal, un automatismo de esp铆ritu o aut贸mata espiritual.

Pero S茅v茅rac agrega que 鈥渁ctuar en el lugar del esp铆ritu鈥 no significa que el 鈥渁ctuar鈥 reemplaza el esp铆ritu, pero el actuar es el lugar mismo del esp铆ritu, un esp铆ritu pensado como no intencional, a-consciente. As铆, el autor puede concluir que las l铆neas de errancia son los lugares mismos del esp铆ritu, y lo trazado, que no quiere decir nada, es un actuar sin sujeto ni objeto.

 L铆neas

            驴Qu茅 son, entonces, las l铆neas de errancia? Son el trazado, sobre hojas de papel transparente, del equipo de adultos que acompa帽an a los ni帽os, a partir de los trayectos hechos por ellos a lo largo de un d铆a, una jornada. En general, bajo la hoja transparente hay otra hoja, como un mapa f铆sico del terreno recorrido. Entonces, se trata de trazar los trayectos de los ni帽os autistas, de los adultos, en diferentes colores o modos: los trayectos de los autistas a veces en tinta china, con todos sus desv铆os sutiles, giros, escapadas, recurrencias. Con otros medios o colores, el trayecto llamado costumbrero, l铆nea flexible para el trayecto de errancia, y l铆nea de fuga para los desv铆os, las escapadas -todo eso, grosso modo. Pero, al final, 驴para qu茅 trazar las l铆neas, hacer tales mapas? El mapa sustituye el hablar. Es una manera de evitar el exceso de comprensi贸n que tornar铆a invivible la existencia del autista, y tambi茅n aliviar al adulto de ese desaf铆o, sobre todo para aquel operario, por ejemplo, que viene de una f谩brica de camiones y que 鈥渘o sabe鈥 lo que es el autismo -no es 鈥渆specialista鈥, y es esto lo que lo salva y salva al autista.

En vez de querer comprender, y eventualmente significar, interpretar, hay que trazar, cartografiar, dir铆a Guattari, seguir el curso de las cosas, como se dice, seguir el curso de un r铆o, y no fijarse en las supuestas intenciones siempre proyectadas, presupuestas鈥 Seguir los gestos, y en eso percibir lo que todo eso, esa trashumancia -cabras, adultos, autistas, en desplazamiento, pero repasando a trav茅s de las referencias-, permite aquello que Deligny llamar铆a iniciativas. No interpelar, pero permitir. Fue preciso entonces crear un espacio para eso, esto es, para el resto, o sea, para aquello que es refractario a la comprensi贸n, para ese dominio que un signo no cubre. Cuando lo ven铆an a visitar, Deligny dec铆a: venga a ver los acontecimientos a partir de mi ventana. Pero agregaba: ahora, si cada uno ve los acontecimientos a partir de su ventana, puede ser que el autista no tenga ventana. Pero 茅l traza. Se trata, pues, de seguir ese trazado鈥[4]

Ah铆

            Diez a帽os despu茅s de iniciada esa experiencia por donde pasaron sesenta ni帽os, pues ellos ven铆an por uno, dos meses, a veces m谩s, tra铆dos por las familias, sobre todo durante las vacaciones de las instituciones que frecuentaban, con excepci贸n de aquellos pocos que viv铆an all铆 todo el tiempo. Deligny relata lo que all铆 importaba, yo hablo de esa pr谩ctica de inscribir, sobre hojas transparentes, los trayectos de unos y otros, l铆neas de errancia, y de mirarlas, y elogiaba el hecho de que, acumuladas, ya no se sab铆a bien de qui茅n eran, as铆 que no importa el qui茅n, y en ese olvido barajado era posible ver la superposici贸n de los 鈥渞estos鈥 y la reiteraci贸n de lo refractario a toda comprensi贸n. En vez del abrazo comprensivo o del emprendedurismo del monitor, o del maternaje o de cualquier guion de familiarismo que infantilizase, en vez de eso, el respeto -pero de qu茅? 鈥 de los encastres (chev锚tres), las vigas madres de las ligaduras, son los ah铆, puntos en que las l铆neas se cruzan en el espacio y en el tiempo, puntos que a veces son comunes en diferentes mapas. Hay, por ejemplo, en esas l铆neas de errancia, lugares de atracci贸n, por ejemplo, la fuente de agua, o mismo una corriente de agua otrora objeto de culto, ya cubierta, que s贸lo los autistas detectan. El autista que Deligny adopta en 1967, y que convive por a帽os, rebautizado Janmari, se curva delante del agua, hace como una reverencia, y pasa mucho tiempo oyendo y contemplando, su cuerpo en total vibraci贸n, exultaci贸n鈥 el agua, como dice Deligny, no es para 茅l un objeto pues 茅l no es un sujeto鈥l agua, sin ninguna utilidad, ning煤n provecho, ninguna finalidad, no tiene nada que ver con la sed del animal, pues la atracci贸n por el agua viene antes de la sed y es inagotable. Es una ligadura que no deber铆a ser rebatida sobre lo discursivo[5].

El m铆nimo gesto

            Por un lado tendr铆amos el perorar (hablar con afectaci贸n, llevar un discurso hasta el final), que es lo que nos es com煤n a todos, y, por otro lado, el detectar, el reparar, ese ver que es lo esencial en los ni帽os privados de perorar鈥. Ellos no miran, ellos ven, ven sin mirar, videntes[6]鈥.Ese ver (ce voir), y no verse (Se voir), de modo que, entre nuestro punto de vista y el 鈥減unto de ver鈥 del autista, hay una fisura. Y en el 谩rea de estancia donde se da la convivencia, en general un claro en un terreno amplio, accidentado, lleno de piedras y reentradas, como las Cevenas, esa fisura aparece, sin impedir que se componga lo com煤n鈥 En los mapas, tambi茅n aparece la ranura entre el Verse y ese ver, inclusive por las l铆neas dise帽adas diferentes, y no se trata de llenarla de lo que Deligny llama la memoria 茅tnica, lenguajera, consciente o inconsciente, sustituy茅ndose la memoria espec铆fica, a- consciente. La imagen del bonhomme, del hombrecito[7], no deber铆a sobreponerse al trayecto -y todo el peligro, es que el trayecto sea 鈥渉umanizado鈥. En los primeros mapas no se transcrib铆a lo que se 鈥渉ac铆a鈥, aunque con el tiempo se fueron agregando peque帽os signos, o palabras, tales como 鈥渆stibar鈥, 鈥渃arga鈥, 鈥渃谩scara鈥, 鈥渓avado鈥, y, con la multiplicaci贸n de esas palabras, se deposit贸 como una sobrecarga de haceres, a contramano de aquello que desde el inicio estaba colocado, el actuar contrapuesto al hacer, el actuar que abre a la iniciativa, a los gestos inadvertidos, sin finalidad鈥 Como en el film El menor gesto, con Yves, persona con deficiencia mental que, cuando lleg贸 a Deligny, consegu铆a mal bajar una escalera, tan restringido en sus gestos y movimientos y que, en el film, es lanzado en el espacio abierto de las Cevenas, donde, frente a la c谩mara, para sorpresa general, encuentra las circunstancias propicias para alargar sus gestos, que se multiplican, var铆an, se inventan, ampliando su campo de posibilidades. Esa habr铆a sido la intenci贸n de Jos茅 Manenti al realizar con Deligny El menor gesto: no hacer un film, pero favorecer la ampliaci贸n del gesto de Yves en un espacio abierto.

   

El rev茅s del nihilismo. Cartograf铆as del agotamiento. N-1 Ediciones. (2017)

Autor: Peter P谩l Pelbart

Traducci贸n: Ana Laura Garc铆a

Con la colaboraci贸n de Marlon Miguel

Febrero de 2019

        

[1] Esa distinci贸n puede ser remitida a Artist贸teles, que diferencia una poiesis, un hacer que tiene por objetivo un producto fuera de si (hacer obra), y la praxis, que es un actuar cuyo sentido se agota en si (el buen actuar).

[2] Nota de traducci贸n: 鈥渓铆neas de errancia鈥 es una traducci贸n interpretativa de la expresi贸n en franc茅s 鈥渓ignes d鈥檈rre鈥 empleada por Deligny.

[3] Nota de traducci贸n: 鈥減adremadre鈥 es un neologismo que Deligny emplea en 鈥淟麓Arachn茅en et autres textes鈥. En castellano: 鈥淟o Ar谩cnido y otros textos鈥. Editorial Cactus, Argentina. 2015 (Ver: p谩ginas  29 y 38).

[4] F. Deligny, O aracniano e outros textos Op. Cit. P. 147

[5] F. Deligny, Oeuvres. Op. cit. P. 804.

[6] En un libro reciente, Erin Manning se vale de poemas y textos mecanografiados por autistas para aproximarse al universo de ellos, de su percepci贸n, sensibilidad, articulaciones, pensamientos. De eso ella extrae un fascinante panorama de aquello que, al parecer una afectibilidad disminuida es, de hecho, una sensibilidad ampliada, en la cual no hay privilegio de lo humano, pero si una relevancia de todos los elementos y de sus conexiones, sin discriminaci贸n: 鈥渢odo est谩 vivo鈥.

[7] Nota de traducci贸n: hombrecito o monigote. Deligny emplea esta expresi贸n para referirse tanto al monigote que dibujan (o no) los ni帽os, como al dibujo de una peque帽a figura humana, en algunos mapas, que indicaba la presencia cercana de un adulto.

 




Fuente: Lobosuelto.com