June 30, 2021
De parte de Lobo Suelto
2,337 puntos de vista

1. Alguien, alg煤n amigo o amiga, podr铆a hacer una historia reciente de la literatura argentina. La historia de las transformaciones en los modos de leer, de escribir, editar, rese帽ar, publicar, premiar, en, supongamos, los 煤ltimos treinta a帽os. Entendiendo que esos modos son en s铆 mismos construcciones din谩micas, conflictivas, 驴c贸mo han ido alter谩ndose en sincron铆a con series tales como la precarizaci贸n del periodismo cultural, el aumento del precio del papel, el alisado de las ciudades, los cambios de signo partidario en la gesti贸n del estado o la pantallizaci贸n creciente de la vida? En Ficciones culturales -compilaci贸n de inminente aparici贸n- he hecho algo de esto, proponiendo una forma de la cr铆tica literaria desde la parodia. No obstante, necesitamos a alguien con vocaci贸n investigativa y rigor anal铆tico posta. Capaz de preguntarse, por ejemplo, si en la reducci贸n del lenguaje a medio de comunicaci贸n no hay tambi茅n una financierizaci贸n; o de indagar relaciones entre parcelizaci贸n tem谩tica de la realidad y econom铆a neo-extractiva.

2. En la contratapa de La 煤ltima esperanza negra, primera y reciente novela de Pedro Yag眉e, publicada por Cordero Editor -historia de una piba pasada de insomnio, una ex trabajadora sexual, un investigador de Conicet y un encargado, vecinos todos del mismo edificio- se postula a la narrativa 鈥渃omo un espacio en el que indagar el modo en que se articulan los discursos y los afectos contempor谩neos鈥. M谩s all谩 del proyecto literario en s铆, lo interesante es el ejercicio que pareciera proponer el autor: reescribir Vivir afuera, emblem谩tica novela de Fogwill de los noventa, tres d茅cadas despu茅s, en clave de encierro. En esa l铆nea, 驴c贸mo ser铆a, ya que estamos, reescribir los Diarios de Emilio Renzi, aquella Buenos Aires de Piglia de los sesenta y los setenta? Visualizo dos grandes cambios. Uno, considerando el precio de los alquileres, es que el narrador errante ya no podr铆a mudarse tan seguido. El otro, referido a las fuerzas contra las que disputar el espacio p煤blico: no tanto las de la represi贸n estatal como las de homogeneizaci贸n del mercado.

3. Entrecruzo una cosa con otra y pienso en la relaci贸n medi谩tica que ven铆amos tejiendo con la ciudad previa a la pandemia. Reducida a eso que est谩 en el medio del punto en el que estoy y el punto al que voy, prefiguraba ya, tal vez, su actual mediatizaci贸n. En el 煤ltimo tiempo quedaban cada vez menos lugares de encuentro que no sean o estatales o privados. La ciudad era un espacio para producir y circular, no para estar. Los parques eran gimnasios a cielo abierto. Hab铆a la sensaci贸n de desposesi贸n, de territorio tomado. En ese punto, a la historia de la literatura argentina que arengaba m谩s arriba le cabr铆a tambi茅n hacer foco en las est茅ticas materiales urbanas y sus correspondencias simb贸lico-culturales. Esa interfaz entre salvajismo cebado y semi贸tica naif que se expresa, sin ir m谩s lejos, en los uniformes de las polic铆as locales, 驴encuentra su correlato en las formas de la conversaci贸n p煤blica, en ciertas maneras c铆nicas de hablar?

4. Hay una literatura que, por los temas de agenda que toca, pareciera ser casi una rama del periodismo. Otra que por sus tramas eficientes se vuelve una deriva del gui贸n audiovisual. Y otra que, mezclada con sociolog铆a a lo Didier Eribon, continuar铆a a las ciencias sociales por otros medios. La vida sin espect谩culo, relatos de Leonardo Novak, o Big Rip, novela de Ricardo Romero, libros editados 煤ltimamente por Paradiso y Alfaguara, ser铆an, por morosidad, espesor de prosa y cantidad de p谩ginas a contramano, por suerte, dos econom铆as anti-series. Dicho esto, me corrijo: 驴no hay algo esencializante en la tipolog铆a de las ramas, demasiado purismo? En todo caso, si hay una autonom铆a en cuesti贸n, esa no ser铆a la del campo sino antes bien la del lenguaje literario frente al borramiento de conflictividad que supone la lengua acotada a hashtag y slogan. Ser铆a, claro, otra punta para historizar: c贸mo el algoritmo en redes o el freelancismo precario 谩vido de dinero a cambio de contenidos, van planteando una tensi贸n entre escribir y emitir signos.




Fuente: Lobosuelto.com