March 5, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
29 puntos de vista


A menudo parece que en Espa帽a existe Estado pero no Estado de Derecho. O sea, como en el franquismo. Y esa impresi贸n viene provocada tanto por las acciones de la derecha como por las de la izquierda, siamesas cuando llegan al poder. Tanto monta monta tanto.

Los casos son recurrentes y se han agudizado con la situaci贸n de pandemia que permite al Ejecutivo tirar del estado de alarma y de decretos leyes para gobernar en la nueva normalidad. El ejemplo m谩s evidente de esta tentaci贸n autocr谩tica lo tenemos en la situaci贸n actual. Vivimos con derechos restringidos y libertades acotadas porque el r茅gimen imperante es un estado de alarma que se extiende sin control hasta el 9 de mayo pr贸ximo. Y ello debido a que, forzados por la coyuntura de emergencia sanitaria, el Congresos concedi贸 que se aprobara el estado de alarma durante un periodo de 6 meses sin necesidad de comparecencia ante la sede de la soberan铆a popular para dar explicaciones de la gesti贸n de la crisis. Todo lo cual, para m谩s inri, porque acojonados por la prevalencia del maldito bicho la mayor parte de la ciudadan铆a convive con una suerte de S铆ndrome de Estocolmo que asigna la condici贸n de v铆ctima y resignado en un mismo rol. Pero vayamos al tema.

Manifestaciones feministas del 8-M Madrid. Un abre y cierra la muralla t谩ndem a merced del oportunismo pol铆tico de las autoridades. Hace unos d铆as el delegado del Gobierno, un tal Franco que ejerce al mismo tiempo y sin ning煤n pudor de secretario general del PSOE en esa comunidad, <<autoriz贸>> las convocatorias, con la sola condici贸n de que el aforo de las concentraciones no superara las 500 personas.

Pasemos por alto lo de <<autorizar>>, que como todo derecho fundamental es de libre ejercicio y no necesita permiso ni gaitas, solo la comunicaci贸n por parte de los convocantes. Pero donde dije digo digo Diego. Con la misma, y sin que exista ning煤n cambio en la legislaci贸n vigente que lo habilite, el susodicho Franco gira en redondo y decide ahora <<prohibir>> los actos programados para conmemorar el D铆a Internacional de la Mujer en su circunscripci贸n.

Seguramente porque los sondeos diarios que hace Moncloa para tomar el pulso de la opini贸n p煤blica han detectado una demanda social en contra por el riesgo de contagio que las mismas puedan representar. Y adem谩s por la incongruencia que supon铆a que el Gobierno de la naci贸n predicara para que todas las comunidades declaran el confinamiento perimetral durante la Semana Santa y a la vez diera trigo animando el nuevo 8-M. Populismo y autocracia contra el Estado de Derecho.

Porque ni el real decreto que declara el estado de alarma ni la ley org谩nica que lo regula consignan prohibir la movilidad de las personas. Limitar, s铆; anular, que es lo que acaba de hacerse en Madrid, rotundamente no. Lo que se ha perpetrado es en realidad un estado de excepci贸n encubierto. Claro, que, quien manda manda. Porque como escribi贸 el filonazi Carl Schmitt, soberano es el que decide en estado de excepci贸n. Este banco de prueba ya tuvo un rodaje extravagante cuando en situaciones de pandemia peor que la actual se aplazaron las elecciones auton贸micas en Galiza y Euskadi, y sin embargo luego se celebraron con id茅ntico escenario sanitario las de Catalunya el 14-F. Incluso en esta rancia Villa y Corte han tenido lugar recientemente manifestaciones de colectivos negacionistas y de grupos antisemitas para celebrar el aniversario de la Divisi贸n Azul, con el visto bueno del mismo y chanchullero delegado del Gobierno.

Entrevista a la fiscal general del Estado en OKdiario. Un esc谩ndalo may煤sculo que a pocos parece importar, desde el momento en que dos de los medios considerados m谩s progresistas del magma informativo, El Pa铆s y elDiario.es, han dado la callada por respuesta censurando (en un principio) toda noticia sobre el asunto. Que la se帽ora Dolores Delgado, ex ministra de Justica en el gobierno del PSOE, colega del ex comisario Villarejo de toda la vida, y pareja del ex juez Baltasar Garz贸n, se vea en secreto con dos periodistas de ese digital, afectos de sospecha de colaboraci贸n estructural con el pr铆ncipe de las cloacas, solo puede suceder en un pa铆s que no se respeta as铆 mismo.

Eso pas贸 el mismo d铆a en que el pol茅mico polic铆a sal铆a de la c谩rcel porque se acercaba el tiempo m谩ximo de encarcelamiento que permite la ley sin apertura de juicio, y dado que la misma fiscal铆a solo hab铆a solicitado medidas cautelares en uno de los 28 procedimientos que tiene abiertos. Y por si no bastara el encuentro tuvo lugar en un piso del antiguo magistrado de la Audiencia Nacional, expulsado de la carrera judicial por prevaricaci贸n, hoy abogado en ejercicio que lleva la defensa jur铆dica de Enrique Garc铆a Casta帽o, alias El Gordo, el n煤mero 2 en el escalaf贸n de compinches ilustres de Villarejo, y a la pareja de entrevistadores. No se trata solo de la inmunidad de la familia real, estamos ante un desborde de impunidades que hacen del Estado que en estos momentos cohabita con un gobierno de coalici贸n de izquierdas, un aparato para ejercer el monopolio de la fuerza al servicio exclusivo de los titulares del poder. Conviene recordar la que se arm贸, y con toda raz贸n, cuando hace un mes se supo que el consejero de Justicia de la presidenta D铆az Ayuso hab铆a hecho de intermediario entre emisarios de B谩rcenas y personas cercanas a la c煤pula del Partido Popular.

Allegados de la derecha o allegados de la izquierda, amiguetes todos, quien pierde es una democracia que lejos de ser plena cada vez es m谩s plana.

Rafael Cid

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Fuente: Cgt-lkn.org