December 25, 2020
De parte de Briega
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El pasado 10 de diciembre se incendiaba la Nave Gorg en Badalona, municipio de Barcelona, donde viv铆an precariamente m谩s de un centenar de personas migrantes en su mayor铆a subsaharianas. Este suceso originado por una estufa el茅ctrica que propag贸 el fuego r谩pidamente le cost贸 la vida a cuatro personas, y si bien puede llenar por un par de d铆as las p谩ginas del sensacionalismo medi谩tico, se enmarca entre la lista negra de hechos sociales nada fortuitos. En un contexto de racismo institucional y precariedad socioecon贸mica, esto nos sit煤a mucho m谩s cerca de la criminalidad estructural que de una simple tragedia.

Racismo institucional y culpabilizaci贸n de las v铆ctimas: migrante bueno vs migrante malo

El Ayuntamiento de la localidad, gobernado por el conocido alcalde racista Xavier Garc铆a Albiol, no le tembl贸 la voz para acusar deliberadamente a las personas migrantes de su propio destino como si de una fat铆dica tragedia se tratase sin m谩s culpables que ellos mismos. No sin perder la oportunidad de declarar tres d铆as de luto oficial con el buenismo y la hipocres铆a que suele caracterizar a las instituciones estatales y municipales en estos casos. Por un lado se culpabiliza a las v铆ctimas de su propia desgracia, pero se tiende la mano como un padre redentor, no esperando m谩s respuesta que la connivencia social e individualizar las problem谩ticas comunitarias como un mal menor, evitando un an谩lisis cr铆tico m谩s profundo que sit煤e en la palestra a todo un sistema racista desde las cloacas del Estado.

Este incendio de la nave habitada por m谩s de un centenar de personas migrantes pone de manifiesto la exclusi贸n laboral, residencial y social de la migraci贸n, atenazadas por una imposible Ley de Extranjer铆a. Tambi茅n aflora la ideolog铆a com煤n en torno al racismo, que bien se sit煤a entre el binomio migrante malo y migrante bueno; o que se instala en la denuncia del racismo como solamente un conjunto de actitudes reprochables, pero no todo un sistema social de explotaci贸n.

El racismo est谩 atravesado por el rechazo a la pobreza, o m谩s camufladamente, aquello que no aporte un inter茅s material y econ贸mico al capital. No ser谩 la primera vez que tratamos de buscarle la cara amable a la migraci贸n, desgajarla del hecho social desigualitario y situarla en el terreno de lo reciclable en valores del capitalismo. Poner en valor el migrante preparado con estudios universitarios, voluntarioso, formalito y exclavizable; o afirmar que la migraci贸n es buena porque ayuda a aumentar el 铆ndice de natalidad en los pa铆ses del norte global; no son tendencias menos racistas. Se sit煤an en el utilitarismo y la rentabilidad de unos intereses de explotaci贸n en el primer mundo; se construye un sistema extractivista de recursos primarios, se deslocalizan industrias utilizando mano de obra barata, y cuando comunidades sociales asfixiadas se desplazan por el mundo, deben desmostrarle continuadamente a la sociedad que seguir谩n siendo explotables, nada problem谩ticas y estar谩n calladitas.

Movilizaciones antirracistas en las calles de Badalona

Algunos centenares de personas, entre ellas algunos de los supervivientes del incendio en la nave donde viv铆an, se manifestaron al d铆a siguiente en la Pla莽a de la Vila de Badalona, ante el consistorio municipal, y convocados por diversas organizaciones sociales como TopManta, el Sindicato de Manteros de Barcelona o Tras La Manta. El incendio, que se produjo el D铆a Internacional de los Derechos Humanos, puso en evidencia que racismo institucional es, por ejemplo, negarles el padr贸n, la regularizaci贸n de papeles o el acceso a la vivienda. En la misma localidad existen otros setenta espacios ocupados por un total de unas cuatrocientas personas migrantes, que viven tanto en naves como locales abandonados, completamente excluidos por las autoridades municipales. Por lo tanto, como ven铆amos apuntando, no se trata de una tragedia sin m谩s, sino que los gobiernos y administraciones p煤blicas en sus engranajes burocr谩ticos contribuyen a esta discriminaci贸n y precariedad de las personas migradas.

Cuatro d铆as despu茅s del incendio de la Nave Gorg, muchos de sus convivientes continuaban sin soluciones, y durmiendo en un campamento improvisado en plena calle a tan solo medio kil贸metro del edificio derruido; sobrellevaban los fr铆os d铆as y noches a las puertas del invierno gracias a la solidaridad de la gente del municipio. Su modo de supervivencia era la fabricaci贸n artesanal de muebles con pal茅s de madera y otros elementos, los migrantes estaban organizados en una comunidad donde encontraban el apoyo mutuo necesario para subsistir precariamente. Adem谩s, su situaci贸n de irregularizaci贸n ha llevado a decenas de migrantes a rechazar su contacto con autoridades, por miedo a acabar en el CIE de Barcelona, reabierto a finales del mes de septiembre.

La indignaci贸n acumulada y la exclusi贸n cotidiana llevaron la rabia migrante a las calles del municipio de Badalona como un grito que se da en muchas otras geograf铆as del Estado espa帽ol. El racismo es mucho m谩s que una l铆nea que separe una diversidad crom谩tica de la piel, es un sistema de explotaci贸n legitimado en creencias y valores sociales que nada tienen que ver con la ignorancia individual como se afirma en muchas ocasiones. Viajar no cura m谩gicamente el racismo como si de una patolog铆a se tratase; la formaci贸n e informaci贸n cr铆tica y profunda, aporta herramientas de an谩lisis, pero no solo la teorizaci贸n o la evoluci贸n de las categor铆as del lenguaje nos sacudir谩 lo racista de nuestra sociedad mamado durante siglos de colonialismo.




Fuente: Briega.org