September 30, 2021
De parte de SAS Madrid
258 puntos de vista

El problema de fondo sobre la subida del precio de la luz obedece a algo de lo que no se habla en los mass media debido a un profundo desconocimiento de dónde se forma su precio, en los mercados derivados. El comportamiento oligopolístico de las empresas que componen el mercado eléctrico patrio simplemente se está beneficiando de un sistema de fijación de precios perjudicial para nuestra salud, pero que mueven otros jugadores, los inversores institucionales. Afecta ya a toda Europa, y emana de algo que debería ser revertido por acciones legislativas claras y contundentes: la desregulación de los mercados de derivados de materias primas a finales de los 90, con la consiguiente financiarización de derechos humanos básicos. ¡No se debería haber permitido la participación de inversores institucionales en los mercados de derivados de materias primas agrícolas y energéticas, futuros básicamente!

El marco teórico y las hipótesis que “justificaban” la desregulación de estos mercados eran y son meros cuentos infantiles. Pero vayamos por partes. El primer cuento infantil se “publicó” allá por finales de los años 90. Perfectamente se podría haber titulado, “Desregula todo lo que se mueva”, si bien en un lenguaje más refinado se recogió bajo la rúbrica Ley de Modernización de los Futuros de Materias Primas, publicado en los Estados Unidos allá por el año 2000. Una de sus consecuencias fue el aumento de los límites de las posiciones especulativas en los mercados derivados agrícolas y energéticos. Estos límites, que habían existido durante décadas en 600 contratos por producto básico, aumentaron por ejemplo en 2005 a 22.000, 10.000 y 6.500 para el maíz, la soja y el trigo respectivamente. Además, en 2004 la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC) relajó las normas de capital social, permitiendo a los bancos de inversión estadounidenses utilizar más apalancamiento y, por tanto, ampliar aún más sus actividades en los mercados de derivados de materias primas. Estas decisiones contribuyeron a posibilitar el auge de las materias primas en la década de 2000, especialmente entre 2002 y 2007, durante el cual los precios subieron más allá de lo que podían explicar la oferta, la demanda y otros factores fundamentales.

Se desvanecen las propiedades “saludables” de las materias primas

La evidencia empírica reciente sugiere que después de la Gran Recesión la financiarización de los productos básicos agrícolas y energéticos se aceleró, aumentando la volatilidad de los precios de los alimentos no procesados y de la energía, y su correlación con los activos de riesgo, es decir, el mercado de valores. Las características deseadas de las materias primas como un activo donde invertir comenzaron a desvanecerse, perdiendo además la propiedad de revelar la verdadera naturaleza de la formación de los precios. Las grandes subidas de los precios de las materias primas a principios de 2008, como sucede ahora, distorsionaron las expectativas de los agentes económicos sobre la fortaleza de la economía mundial.

La especulación en el mercado de futuros de materias primas distorsiona los precios de las mismas, alejándolos de los niveles racionales

Además, hay evidencia empírica de que se han reforzado los vínculos entre los mercados de valores y los mercados agrícolas y energéticos desde 2004, lo que corresponde al aumento de las entradas de inversores institucionales en los mercados de materias primas. Estos resultados muestran que los agentes financieros afectan más profundamente a los mercados de materias primas cuando el valor del índice de materias primas es elevado. Por último, la especulación en el mercado de futuros de materias primas distorsiona los precios de las mismas, alejándolos de los niveles racionales. En resumen, los movimientos de los precios de las materias primas no pueden explicarse simplemente por la oferta y la demanda u otros factores económicos, por lo que la especulación desempeña un papel cada vez más importante.

Alicia en el país de los modelos de equilibrio competitivos

El segundo cuento es sin duda uno de esos que forma parte de los libros de cabecera de muchos economistas, “Alicia en el país de los modelos de equilibrio competitivos”. Los enfoques fundamentales de la fijación de precios de los derivados de la electricidad se basan en asumir modelos de equilibrio competitivo para el mercado de la electricidad. Sí, sí, no es cachondeo. Los precios de la electricidad se obtienen a partir de un modelo de coste marginal de generación y de consumo esperado de electricidad. El problema es que si realmente fueran competitivos la diferencia entre el coste marginal y el coste medio de generación jamás sería la brutalidad que es ahora.

Desde el lado de la economía financiera argumentamos que los precios de los mercados de derivados de la electricidad no verifican la hipótesis de eficiencia de los mercados: la distribución de las serie de rendimientos de los precios de la electricidad no siguen una distribución normal sino que presentan colas gordas, es decir, probabilidades más altas en los extremos de la misma, debido a la extrema volatilidad y los picos de precios (spikes), como estamos observando a lo largo de este 2021. Sirva de botón de muestra el artículo de Rafal Weron publicado en 2009 en la revista académica Mathematical Methods of Operations Research, bajo el título Heavy-tails and regime-switching in electricity prices. En otro artículo académico publicado en 2015 en la revista académica Journal of Economic Dynamics & Control bajo el título Electricity derivatives pricing with forward-looking information los distintos autores muestran que la utilidad de integrar los datos de previsión derivados de un modelo basado en los fundamentales de un mercado competitivo funcionan en periodos en los que los precios de la electricidad son muy sensibles a la demanda o a la capacidad disponible, mientras que el impacto es inexistente cuando los precios de los combustibles, gas y petróleo, son, en cambio, el principal motor subyacente de los precios, tal como está ocurriendo ahora. El coste marginal que determina el precio de la electricidad lo están fijando los futuros del gas y de los llamados derechos de emisión de CO2 que en el momento actual están desmadrados, muy por encima de las condiciones de oferta y demanda.

El papel de los inversores institucionales

La razón fundamental de todo ello es la el papel de los inversores institucionales en los índices de materias primas y sus consecuencias negativas para la sociedad. Esta hipótesis fue desarrollada por Michael W. Masters, uno de los inversores que más rentabilidad obtuvo en los mercados de futuros de materias primas, en su testimonio el 20 de mayo de 2008 ante el Subcomité Permanente de Investigaciones del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado estadounidense.

Se deberían prohibir las estrategias de réplica de índices de materias primas en fondos institucionales por el enorme daño que causan a los mercados de futuros de materias primas y a los ciudadanos en su conjunto

Ante la pregunta “¿contribuyen los inversores institucionales a la inflación de los precios de los alimentos y la energía?”, la respuesta de Masters fue un sí rotundo. En este testimonio Masters explicó cómo los inversores institucionales son el factor principal que afecta a los precios de las materias primas en la actualidad. Aunque es evidente que hay muchos factores que contribuyen a la determinación de los precios en los mercados de materias primas; este factor crece rápidamente y representa un problema que solo puede corregirse de forma expeditiva mediante una acción de política legislativa. Se deberían prohibir las estrategias de réplica de índices de materias primas en fondos institucionales por el enorme daño que causan a los mercados de futuros de materias primas y a los ciudadanos en su conjunto.

Masters terminó su testimonio con un párrafo premonitorio: “Si no se toman medidas inmediatas, los precios de los alimentos y la energía subirán aún más. Esto podría tener efectos económicos catastróficos para millones de consumidores mundiales ya estresados. Podría significar literalmente la muerte por inanición de millones de pobres del mundo. Sin embargo, si los responsables políticos toman estas medidas, se restablecerá la integridad estructural de los mercados de futuros. La demanda de los especuladores de índices quedará prácticamente eliminada y es probable que los precios de los alimentos y la energía bajen drásticamente”. Pero los legisladores, o no saben, o algo peor, defiende ciertos intereses de clase.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com (30/09/2021).




Fuente: Sasmadrid.org