October 14, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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por Andrea Wulf

Walden no fue la obra maestra de Thoreau. En su diario de 2 millones de palabras, el trascendentalista descubri贸 c贸mo equilibrar la maravilla po茅tica y el rigor cient铆fico mientras exploraba el mundo natural

A fines de 1849, dos a帽os despu茅s de que Henry David Thoreau dejara Walden Pond, donde hab铆a vivido durante dos a帽os, dos meses y dos d铆as en una caba帽a que 茅l mismo hab铆a construido, comenz贸 el proceso de reorientar completamente su vida otra vez. Su interludio al estilo ermita帽o en el estanque hab铆a atra铆do bastante atenci贸n en su ciudad natal de Concord, Massachusetts. 鈥淰iviendo solo en el estanque con ostentosa sencillez, justo a la vista de una carretera principal鈥, escribe su 煤ltima bi贸grafa, Laura Dassow Walls, 鈥渟e convirti贸 en un espect谩culo鈥, admirado por algunos y menospreciado por otros. El posterior cambio de vida de Thoreau fue menos conspicuo. Sin embargo, lo llev贸 a una b煤squeda m谩s esclarecedora y relevante para nuestros d铆as que el orgulloso ascetismo del que hizo alarde a lo largo de Walden, un libro que nunca ha dejado de inspirar reverencia o provocar desprecio.

Lo que hizo silenciosamente Thoreau, de 32 a帽os, en el oto帽o de 1849 fue establecer un r茅gimen diario nuevo y sistem谩tico. Por las tardes, realizaba largas caminatas, equipado con una variedad de instrumentos: su sombrero para recolectar muestras, un libro pesado para prensar plantas, un catalejo para observar p谩jaros, su bast贸n para tomar medidas y peque帽os trozos de papel para ir tomando notas. Las ma帽anas y las noches se dedicaban ahora a un estudio serio, incluida la lectura de libros cient铆ficos como los del explorador y pensador visionario alem谩n Alexander von Humboldt, cuyo Cosmos (el primer volumen se public贸 en 1845) se hab铆a convertido en un 茅xito de ventas internacional.

Igual de importante, Thoreau comenz贸 a usar sus propias observaciones de una manera nueva, intensificando y expandiendo la redacci贸n del diario que hab铆a emprendido poco despu茅s de graduarse de Harvard en 1837, aparentemente por sugerencia de Ralph Waldo Emerson. Por la noche, a menudo transfiri贸 las notas de sus paseos a su diario, y durante el resto de su vida, escribi贸 largas entradas sobre el mundo natural en Concord y sus alrededores. Thoreau se estaba planteando un nuevo prop贸sito: crear un registro documental continuo y meticuloso de sus incursiones. Especialmente pertinente dos siglos despu茅s de su nacimiento, en una era atormentada por la inacci贸n sobre el cambio clim谩tico, le preocupaba un problema que se sent铆a personal pero tambi茅n espiritual y pol铆tico: c贸mo ser un cient铆fico riguroso y un poeta, imaginativamente conectado a la vasta red de la vida natural.

La verdadera obra maestra de Thoreau no es Walden, sino el diario de dos millones de palabras que mantuvo hasta seis meses antes de morir. Su relevancia continua radica en el v铆vido espect谩culo de un hombre que lucha con tensiones que a煤n nos confunden. El diario ilustra su acto de equilibrio casi diario entre registrar escrupulosamente observaciones de la naturaleza y expresar pura alegr铆a por la belleza de todo. Los predecesores rom谩nticos como Samuel Taylor Coleridge y, siglos antes, los eruditos como Leonardo da Vinci prosperaron en la interacci贸n entre la exploraci贸n subjetiva y objetiva del mundo. Para Leonardo, la ingenier铆a y las matem谩ticas influyeronen sua pinturas y esculturas; Coleridge dijo que asisti贸 a conferencias de qu铆mica para ampliar su 鈥渞eserva de met谩foras鈥.

Para Thoreau, como a sus compa帽eros Trascendentalistas, la ya familiar dicotom铆a entre las artes y las ciencias comenzaba a dominar. (La palabra cient铆fico se acu帽贸 en 1834, cuando las ciencias se estaban profesionalizando y especializando). Thoreau sinti贸 agudamente esa separaci贸n, y su diario pone al descubierto tanto su fascinante escrutinio de los detalles f谩cticos m谩s intrincados como su miedo a perder la comprensi贸n de la naturaleza o el cosmos en su conjunto.

La caba帽a de Thoreau

Hoy en d铆a, los cient铆ficos elaboran informes llenos de datos que eval煤an los peligros que enfrentamos: la reducci贸n del hielo del 脕rtico, el aumento del nivel del mar, las inundaciones y sequ铆as extremas, la acidificaci贸n de los oc茅anos, los incendios forestales. Sus desalentadores gr谩ficos, tablas y lenguaje t茅cnico suscitan debates y dudas. Proyecciones tan 谩ridas, desprovistas de poes铆a e imaginaci贸n, sirven como una invitaci贸n impl铆cita a los expertos para encontrar soluciones. Por cruciales que sean los datos y los informes, eclipsan precisamente el tipo de experiencias inmediatas, intuitivas y sensuales de la naturaleza que son, en nuestra era del Antropoceno, demasiado raras. Para Thoreau, una sensaci贸n de asombro, de asombro hacia la naturaleza, pero tambi茅n de unidad con ella, era esencial. Comprendi贸 que solo protegeremos lo que amamos.

EN EL BICENTENARIO DE SU NACIMIENTO, Thoreau, el escritor de diarios, est谩 en el centro de atenci贸n. 鈥淭his Ever New Self: Thoreau and His Journal鈥, una exhibici贸n que se puso en marcha en la Morgan Library de Nueva York, se encuentra ahora en el Museo Concord hasta principios de 2018. La Universidad de Princeton ha publicado ocho de los 17 vol煤menes proyectados de los diarios, y su transcripci贸n y copias de los dem谩s est谩n disponibles en la red. Para quienes se sienten intimidados por los millones de palabras, hay selecciones de las observaciones de Thoreau sobre 谩rboles, flores silvestres y animales se destacan en la reciente avalancha de publicaciones, y ofrecen una muestra fascinante.

En su amplia obra Henry David Thoreau: A Life, Walls, que ha escrito anteriormente sobre el 鈥済iro hacia la ciencia鈥 de Thoreau, llama la atenci贸n sobre el momento crucial en el que comenz贸 a usar su diario como nunca antes lo hab铆a hecho. El 8 de noviembre de 1850, aproximadamente un a帽o despu茅s de que comenzara su r茅gimen naturalista, Thoreau 鈥渆scribi贸 todo lo que not贸 y pens贸 durante su caminata diaria como una sola entrada鈥. Hizo lo mismo al d铆a siguiente, y dos d铆as despu茅s, se帽ala Walls, y luego de nuevo un par de d铆as despu茅s de eso, y al d铆a siguiente,

llenando p谩ginas con un flujo de palabras como si estuviera escribiendo mientras caminaba: 鈥淎rranqu茅鈥, 鈥淓scuch茅鈥, 鈥淰i ayer鈥, 鈥淢e doy cuenta鈥.

鈥淵 esto es lo que verdaderamente asombra鈥, prosigue Walls. 鈥淒esde este momento, Thoreau no dej贸 de hacer esto, nunca, no hasta que, moribundo y casi demasiado d茅bil para sostener un bol铆grafo, escribi贸 la 煤ltima entrada鈥.

Una semana despu茅s de esa primera entrada ampliada, escribi贸: 鈥淢e siento maduro para algo; Para m铆 es tiempo de sembrar, ya he estado en barbecho el tiempo suficiente鈥. Thoreau prosigui贸: 鈥淢i diario deber铆a ser el registro de mi amor鈥. Al mismo tiempo, su diario era un dep贸sito de mediciones constantes, minuciosas y expansivas: de la profundidad de los arroyos, la envergadura de una polilla, la cantidad de burbujas atrapadas debajo de la superficie helada del estanque. 鈥溌緿e qu茅 tratan estos pinos y estos p谩jaros? 驴Qu茅 est谩 haciendo este estanque? Debo saber un poco m谩s鈥, hab铆a escrito Thoreau all谩 por 1846, cuando su diario todav铆a era una fuente para saquear para otros proyectos de escritura, y a煤n no era un compendio de notas de campo exhaustivas. Ahora su b煤squeda de un orden unificador se centr贸, y se dispuso a perseguirlo contando los p茅talos de una flor o los anillos del toc贸n de un 谩rbol ca铆do, con la esperanza de no perder el sentido de la belleza y el misterio en el proceso.

La tensi贸n entre lo particular y el todo no era nueva. Trascendentalistas como Emerson buscaban la unidad en la naturaleza, pero se resistieron a lo que les parec铆a la confianza ciega en el razonamiento deductivo y la investigaci贸n emp铆rica impuesta por la ciencia invasora. Dichos m茅todos tend铆an a 鈥渘ublar la vista鈥, dijo Emerson, y en cambio apoy贸 una concepci贸n de la naturaleza como 鈥渆l s铆mbolo del esp铆ritu鈥. Esa noci贸n emersoniana de los fen贸menos naturales como la encarnaci贸n de lo que su mentor llamaba 鈥渋deas en la mente de Dios鈥 hab铆a emocionado a Thoreau una vez, como escribe Walls. Pero cuando Thoreau reorient贸 su vida, necesitaba un contacto m谩s directo con la 鈥渕茅dula de la naturaleza鈥. Thoreau ya hab铆a enmarcado el dilema poeta-cient铆fico en 1842, cuando revis贸 una serie de informes de historia natural publicados por el estado de Massachusetts: 驴C贸mo podr铆an estos res煤menes tan secos tener alg煤n inter茅s para el lector en general? 驴D贸nde, pregunt贸 Thoreau en su rese帽a de la revista literaria trascendentalista The Dial, estaba la alegr铆a de la naturaleza?

AL LEER LOS LIBROS m谩s populares de Humboldt, Cosmos, Views of Nature y Personal Narrative, durante sus noches de estudio, Thoreau aprendi贸 una forma de entretejer lo cient铆fico y lo imaginativo, el individuo y el todo, lo f谩ctico y lo maravilloso. Una amplia gama de observaciones, insisti贸 Humboldt, revel贸 una 鈥渦nidad en la diversidad鈥: cada hecho y detalle de la naturaleza se entrelaza en un todo interconectado. Incluso antes de adoptar su r茅gimen sistem谩tico, el diario de Thoreau, repleto de observaciones sobre el canto de los p谩jaros, el gorjeo de los grillos, el paso descuidado del zorro, el aroma del almizcle, los 鈥渕ovimientos de ensue帽o鈥 de las aletas de los peces, era una prueba de su relaci贸n visceral con la naturaleza. En Thoreau and the Language of Trees, el escritor Richard Higgins describe a Thoreau oliendo la corteza de las ramitas, escuchando el crujido de las maderas duras en invierno, probando el sabor de los l铆quenes (a 茅l le gustaban m谩s los callos de roca y el musgo de Islandia), deleit谩ndose con el juego de la luz y sombra en el dosel de los 谩rboles.

鈥淒ebemos mirar mucho tiempo antes de que podamos ver鈥, hab铆a concluido Thoreau en su ensayo Dial sobre la 鈥淗istoria natural de Massachusetts鈥, afirmando que 鈥渆l verdadero hombre de ciencia… oler谩, gustar谩, ver谩, oir谩, sentir谩, mejor que otros hombres鈥. Yendo m谩s all谩 de las grandes y espirituales ideas de la naturaleza de Emerson, Thoreau se convirti贸 en parte de un animado discurso cient铆fico, consciente de los 煤ltimos descubrimientos, y utiliz贸 ampliamente las bibliotecas de Harvard y de la Sociedad de Historia Natural de Boston. Recolect贸 espec铆menes de peces para el zo贸logo y ge贸logo Louis Agassiz en Harvard. Y aunque era un poco escrupuloso acerca de recolectar huevos de aves para otro cient铆fico all铆, accedi贸 a cometer un 鈥渁sesinato deliberado鈥 si el avance de la ciencia lo requer铆a.

Thoreau estaba ansioso por encontrar el equilibrio adecuado. 鈥淓ste h谩bito de observar de cerca, en Humboldt, Darwin y otros. 驴Se mantendr谩 durante mucho tiempo esta ciencia?鈥 se pregunt贸 a s铆 mismo. Como se帽al贸 Walls en su libro anterior sobre la relaci贸n de Thoreau con la ciencia del siglo XIX, Seeing New Worlds, su lectura de los revolucionarios Principles of Geology de Charles Lyellen en 1840 le hab铆a dado la idea de que los peque帽os detalles se suman a una verdad mayor: Lyell argument贸 que la Tierra se hab铆a formado gradualmente por cambios diminutos y que estas fuerzas lentas todav铆a estaban activas. Empapado en las ciencias, Thoreau enfatiz贸 que los datos ordenados no tienen por qu茅 estar muertos. El sistema binomial de Carl Linnaeus para clasificar las plantas era 鈥渆n s铆 mismo poes铆a鈥 y, a principios de la d茅cada de 1850, Thoreau anot贸 en su diario: 鈥淟os hechos caen del observador po茅tico como semillas maduras鈥.

A煤n as铆, Thoreau sinti贸 los l铆mites del escrutinio disciplinado. 鈥淐on toda tu ciencia, 驴puedes saber c贸mo es y de d贸nde viene esa luz que entra en el alma?鈥 pregunt贸 en una de sus entradas de julio de 1851. En diciembre, cuando vio una nube carmes铆 colgando profundamente sobre el horizonte en un d铆a fr铆o de invierno, escribi贸: 鈥淢e dec铆s que es una masa de vapor que absorbe todos los dem谩s rayos鈥, solo para lamentar que esto no fuera una explicaci贸n lo suficientemente buena, 鈥減orque esta visi贸n roja me excita, agita mi sangre鈥. 驴Qu茅 tipo de ciencia era esta, quer铆a saber, 鈥渜ue enriquece el entendimiento pero roba la imaginaci贸n鈥? El verano siguiente resumi贸 el dilema. 鈥淭odo poeta ha temblado al borde de la ciencia鈥, escribi贸 despu茅s de un largo d铆a en el r铆o Sudbury, aunque tambi茅n se帽al贸: 鈥淨uer铆a saber el nombre de cada arbusto鈥.驴Se estaba volviendo su conocimiento tan fino 鈥渜ue a cambio de vistas tan amplias como la capa del cielo me reducen al campo de un microscopio鈥? Vio 鈥渄etalles, no totales鈥, y temi贸 ser 鈥減erderse por tantas observaciones鈥. 驴O podr铆a entrelazarse lo sensual con lo cient铆fico? Para Thoreau, en una breve entrada sobre las ranas, eso sucedi贸: 鈥淓xpresan, por as铆 decirlo, el sentimiento mismo de la tierra o la naturaleza. Son term贸metros, higr贸metros y bar贸metros鈥.

Humboldt hab铆a abordado los mismos temas. La naturaleza, explic贸 el intr茅pido explorador, debe describirse con precisi贸n cient铆fica pero sin ser 鈥減rivada por ello del vivificante aliento de la imaginaci贸n鈥. El mismo hombre que hab铆a llevado 42 instrumentos cient铆ficos en sus cinco a帽os de exploraci贸n de Am茅rica Latina, de 1799 a 1804, tambi茅n escribi贸 que 鈥渓o que le habla al alma, escapa a nuestras mediciones鈥. A Goethe le dijo m谩s tarde: 鈥淟a naturaleza debe experimentarse a trav茅s de los sentimientos鈥.

De los extensos viajes y la investigaci贸n intensiva de Humboldt de las similitudes, diferencias e interrelaciones entre los organismos, y entre los humanos y el mundo que habitan, surgi贸 su visi贸n de lo que 茅l llam贸 鈥渦na maravillosa red de vida org谩nica鈥, hoy algo sabido, pero por aquel entonces una pounda nueva visi贸n de las cosas. En este mundo entretejido donde 鈥渢odo es interacci贸n y reciprocidad鈥, escribi贸 Humboldt, los humanos estaban destinados a dejar su huella en la naturaleza. Medio siglo antes de que Thoreau escribiera sobre la preservaci贸n de la naturaleza, Humboldt advirti贸 que la humanidad estaba 鈥渧iolando la naturaleza鈥 y describi贸 los devastadores efectos ambientales causados por el monocultivo, el riego y la deforestaci贸n.

Para thoreau, la visi贸n global de Humboldt impuls贸 un enfoque provincial m谩s personal para experimentar el vasto organismo vivo que era la naturaleza. Un peque帽o arroyo en Concord fue su sustituto del estruendoso r铆o Orinoco de Humboldt, las colinas vecinas se convirtieron en los Andes de Thoreau y, seg煤n Emerson, el Oc茅ano Atl谩ntico era para Thoreau 鈥渦n gran estanque de Walden鈥. Mientras examinaba sus dominios mucho m谩s peque帽os, Thoreau pod铆a sonar sumamente antropoc茅ntrico: 鈥溌縌u茅 es la naturaleza a menos que haya una vida humana memorable pasando por ella?鈥 escribi贸 una vez. 鈥淟a naturaleza nada sin la experiencia humana鈥, escribi贸 otra vez. Pero Thoreau tambi茅n podr铆a adoptar una voz menos dominante; en Walden pregunt贸: 鈥溌縉o soy yo acaso tambi茅n en parte hojas y moho vegetal?鈥 Estaba profundamente interesado en lo que llam贸 鈥渓a relaci贸n misteriosa entre estas cosas y yo鈥.

Esta relaci贸n entre 茅l y el mundo natural que lo rodeaba, este sentido de sincron铆a, se encuentra en el centro de sus inspecciones diarias, mensuales y anuales de los cambios de estaci贸n. En 1851, comenz贸 a recopilar largas listas de per铆odos de floraci贸n y de hojas. Cuando lleg贸 el verano, Thoreau escribi贸 que ahora pensaba en el diario como 鈥渦n libro de las estaciones鈥. Gradualmente se le fueron revelando todas las implicaciones de esto. 鈥淧or primera vez鈥, escribi贸 el 18 de abril de 1852, 鈥減ercibo esta primavera que el a帽o es un c铆rculo鈥. Esto puede no parecernos muy revelador hoy en d铆a, y por supuesto, los pintores y poetas hab铆an representado durante siglos las estaciones, retratando salvajes tormentas oto帽ales y exuberantes prados primaverales. Pero el seguimiento de Thoreau del cambio c铆clico fue un esfuerzo radicalmente diferente, y el comienzo de una comprensi贸n verdaderamente ecol贸gica del mundo natural, a帽os antes de que el t茅rmino ecolog铆a fuese acu帽ado en 1866 por el cient铆fico alem谩n Ernst Haeckel (otro admirador de las ideas de Humboldt).

鈥淗aga un gr谩fico de nuestra vida, conozca la tendencia de sus costas, que las mariposas reaparecen y cu谩ndo, sepa por qu茅 este c铆rculo de criaturas completa el mundo鈥, se帽al贸 Thoreau en 1852. Con el tiempo, las interrelaciones de la naturaleza y el poder regenerativo del planeta se le hicieron evidentes. Las estaciones se convirtieron en una met谩fora de la Tierra como un organismo vivo, un planeta lleno de vida, incluso en las profundidades m谩s oscuras del invierno: 鈥淣o hay nada inorg谩nico鈥, escribi贸; 鈥淓sta tierra no es, entonces, un mero fragmento de historia muerta… sino poes铆a viva como las hojas de un 谩rbol, no una tierra f贸sil, sino un esp茅cimen vivo鈥.

Thoreau, el observador, tambi茅n fue un participante apasionado, y su sinton铆a c铆clica se refleja v铆vidamente en dos libros bellamente ilustrados, Thoreau鈥檚 Animals y Thoreau鈥檚 Wildflowers, que contienen extractos de revistas seleccionados por el escritor Geoff Wisner. El propio anhelo de renacimiento de Thoreau se hizo evidente cuando escuch贸 a un mirlo de alas rojas 鈥渓lamando al r铆o a la vida y tentando al hielo para que se derrita y gotee como sus propias notas rociadas. Otro vuela alto, con un 鈥榯schuck鈥 y por fin un silbido claro. Los p谩jaros anticipan la primavera, vienen a derretir el hielo con sus cantos鈥.

Siempre alerta a los lazos que conectan a cada planta, ave y rana con el cosmos mayor, se sinti贸 conmovido por el sonido de la primera rana toro en mayo, la se帽al para 茅l de que el verano finalmente hab铆a llegado: 鈥淓scucho en su tono el rumores del calor del verano. Con esta nota convoca la temporada… me recuerda a la vez a las aguas tibias… y al ba帽o. Su triunfo es para el o铆do lo que el lirio amarillo o el salpic贸n es para los ojos鈥.

Thoreau se vio profundamente afectado por el ritmo del mundo natural, y su urgente anticipaci贸n de renovaci贸n est谩 en todas partes. Sus estados de 谩nimo, dijo, eran 鈥減eri贸dicos鈥 y 鈥渓as estaciones y todos sus cambios est谩n en m铆鈥. A mediados de agosto se preocup贸 por el invierno: 鈥淨u茅 pronto en el a帽o comienza a ser tarde鈥. Y luego, a fines de octubre, fue casi como si tuviera que recordarse a s铆 mismo la belleza del follaje ardiente de los robles escarlatas para escapar de su inminente melancol铆a invernal: 鈥淢ire uno completamente cambiado de verde a escarlata oscuro brillante: cada hoja, como si lo hubieran sumergido en un tinte escarlata, entre t煤 y el sol. 驴No vali贸 la pena esperar por esto?鈥 Cuando lleg贸 la oscuridad, su estado de 谩nimo se hundi贸 y, en una fr铆a tarde de mediados de noviembre, escribi贸:

El paisaje est谩 desprovisto de objetos (los 谩rboles no tienen hojas) y hay tan poca luz en el cielo para variar. Un d铆a que casi obligar谩 a un hombre a comerse su propio coraz贸n. Un d铆a en el que debes aferrarte a la vida por los dientes. Dif铆cilmente se puede arrugar la piel de los huesos de la naturaleza. La savia est谩 baja, no se pelar谩… Verdaderamente un d铆a duro, tiempos dif铆ciles estos. No queda ni un mosquito. No hay ni un insecto para tararear. Los grillos se han ido a los cuarteles de invierno. Los amigos hace mucho que se fueron all铆, y t煤 te fuiste a caminar sobre suelo helado, con las manos en los bolsillos.

Sin embargo, incluso esta entrada muestra c贸mo se consideraba a s铆 mismo una parte integral del mundo natural, la comunidad ecol贸gica, un viajero solitario que extra帽a a sus viejos amigos del verano. Aqu铆 no hay nada que recuerde al altivo y santurr贸n Thoreau que est谩 metido en las p谩ginas de Walden. En su diario, el puntilloso cient铆fico se revel贸 a s铆 mismo como un observador cuya alma estaba abierta a la conexi贸n inmediata con la gran red desordenada de la vida: los sonidos, colores y olores de las estaciones desencadenaron emociones sin necesidad de explicaciones elaboradas. La naturaleza, escribi贸 en enero de 1852, 鈥渆s una escritora sencilla, usa pocos gestos, no agrega a sus verbos, usa pocos adverbios, no usa improperios鈥. Aspiraba a hacer lo mismo.

Thoreau se pregunt贸 si algo de lo que escribi贸 podr铆a ser mejor que su diario, comparando sus palabras en esas p谩ginas con flores que crec铆an libremente, no trasplantadas o reorganizadas:

No lo s茅, pero los pensamientos as铆 escritos en un diario podr铆an imprimirse en la misma forma con mayor ventaja que si los relacionados se juntaran en ensayos separados. Ahora est谩n aliados a la vida, y el lector no los considera descabellados. Es m谩s simple, menos ingenioso, creo que en el otro caso no tendr铆a un marco adecuado para mis bocetos. Los simples hechos, los nombres y las fechas comunican m谩s de lo que sospechamos: si la flor se ve mejor en el ramillete que en el prado donde creci贸, 隆y tuvimos que mojarnos los pies para conseguirlo! 驴Tiene alguna ventaja el aire escol谩stico?

Para mi la respuesta es clara. El amor de Thoreau por la naturaleza aparece en las p谩ginas de su diario en primavera. Su escritura invernal corta el coraz贸n. Sus entradas, d铆a tras d铆a, son testimonio del poder de la renovaci贸n y el renacimiento, y de la importancia de aprovechar el sentido del asombro humano para comprender y proteger mejor la Tierra. En nuestra era del Antropoceno, a medida que nos distanciamos de los ritmos c铆clicos de la naturaleza, nos estamos desconectando de nuestro planeta. El diario de Thoreau es un recordatorio de lo que est谩 en juego.

Este texto es parte de un dossier sobre Thoreau publicado en el n煤mero 35 de la revista Desde el Confinamiento, que puede descargarse gratuitamente aqu铆. Una introducci贸n puede leerse aqu铆.



Fuente: Noticiasayr.blogspot.com