October 7, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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Los altavoces: Los sonidos de la sociedad de control
07 oct 2021
26 de abril de 2021 / 芦El silencio es paz. Tranquilidad. El silencio es bajar el volumen de la vida. El silencio es presionar el bot贸n de apagado.禄 Khaled Hosseini

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Los altavoces, Los sonidos de la sociedad de control.pdf (45,37 KiB)
Durante toda mi vida me he esforzado por liberar tiempos y espacios en los que pudiera distanciarme de los ruidos desagradables. Siempre he estado muy necesitado de esas pausas. La protecci贸n de una audici贸n amable ha sido una de mis prioridades. El o铆do desempe帽a un papel de juez de mi vida. Rechaza imperativamente las voces desagradables; las m煤sicas estridentes lejanas a mi estado personal; los tonos agrios y las ri帽as; las fiestas cuando me encuentro separado por una frontera de las mismas; los ruidos derivados de los grandes colosos de la 茅poca, los autom贸viles, las televisiones lejanas y ubicuas, as铆 como las m谩quinas de las obras que me tienen cercado desde mi infancia.

Por el contrario, siempre he buscado las posiciones en las que pueda disfrutar de la m煤sica, la conversaci贸n pausada, las risas compartidas, los estados de euforia, la naturaleza y en particular, el mar. En mis devaneos por conseguir lugares silenciosos en los que pueda disfrutar pausas, mi capacidad de c谩lculo se ha multiplicado para evitar que los no deseados interfieran a los deseados. Las b煤squedas en los paseos mar铆timos, en las zonas de costa, en grandes parques y bosques, me configuran como un cazador de un bien tan valioso e imprescindible como es el silencio o los sonidos sosegados y placenteros. Mis paseos por el Retiro o la Casa de Campo se pueden definir seg煤n la dicotom铆a p谩jaros/motores. Busco a los primeros tratando de neutralizar los segundos.

El pasado viernes 23 de abril tuve una colisi贸n monumental con la nueva sociedad de control, en su versi贸n de sociedad epidemiol贸gica avanzada y totalizante. Me encontraba a las siete de la tarde en el parque del Retiro de Madrid, en la zona de Las Campanillas. Estaba paseando con mi vieja perra en este lugar relativamente silencioso. Me encanta verla corretear por el c茅sped entre los 谩rboles, y, en estos paseos, mantenemos una intensa comunicaci贸n que excluye los sonidos. Nos buscamos cuando nos alejamos y jugamos a nuestra versi贸n del proverbial escondite. El juego tiene lugar sin sonido alguno.

En esta situaci贸n de disfrute sensorial en mi para铆so interior un ruido inesperado me sacudi贸. Se trataba de un sistema de megafon铆a que han instalado en todo el parque y que permite a los vigilantes del mismo avisar al p煤blico sobre los riesgos y las decisiones de las autoridades. El volumen de los altavoces me pareci贸 extremadamente agresivo en ese lugar y momento. Esta violaci贸n de mi estado personal de desconexi贸n con el mundo de los ruidos, en el que las m谩quinas emiten una sinfon铆a de sonidos concertada, siendo la bocina y el claxon las estrellas de esos conciertos, me suscit贸 un intenso sentimiento de inquietud y perturbaci贸n. La aparente soledad en este paraje, resultaba enga帽osa, en tanto que el poder se hab铆a instalado sobre ella por v铆a a茅rea y ac煤stica.

La megafon铆a es un instrumento esencial para el control de la poblaci贸n. Es una comunicaci贸n en la que el emisor deviene incontestable sobre un receptor sin posibilidad de r茅plica. En la comunicaci贸n por altavoces, el sentimiento de insignificancia adquiere una grandiosidad destructiva. Es el momento en el que cada receptor se percibe como un 谩tomo desprovisto de la potestad de contestar. Es la apoteosis de la no conversaci贸n, una forma de lo social destinada a amasar y compactar a los receptores, persuadidos por su posici贸n cautiva, en tanto que no pueden escapar al sonido avasallador del emisor. El volumen de la voz es muy violento, pero el tono conminativo es todav铆a m谩s omnipotente. Suena como a met谩lico, sugiere una advertencia de que es obligatorio obedecer a sus mensajes.

El altavoz es una herramienta de los poderes disciplinarios. Es habitual en las organizaciones totales. En el hospital anuncian los ciclos diarios. El silencio de la noche, con la excepci贸n de conversaciones lejanas y espor谩dicas, cede al amanecer, que es anunciado por la puesta en marcha de la limpieza, los desayunos, las medicaciones, las revisiones m茅dicas, los traslados a las pruebas y las visitas de los familiares. La tarde tambi茅n tiene su propio perfil de audio, que se desvanece tras la cena. Tambi茅n la c谩rcel, espacio en el que lo auditivo alcanza una intensidad desmesurada. La celda es un receptor de sonidos. Escrib铆 en 2017 en este blog una entrada que se defin铆a la c谩rcel como la sinfon铆a de los cerrojos.

Es imposible separar la comunicaci贸n por megafon铆a del poder, la jerarqu铆a y el control. Goebbels fue el genial inventor de la combinaci贸n de los altavoces con las geometr铆as de las multitudes concentradas en los desfiles y las manifestaciones de masas. Su invento se perfecciona y se reproduce mucho m谩s all谩 de su final. Me impresiona mucho la puesta en escena de las intervenciones de las autoridades de todo signo, que concitan la presencia de productores de im谩genes, sonidos y efectos especiales que se expresan en macropantallas y altavoces que tienen como efecto de que cada espectador se sienta simult谩neamente muy peque帽o con respecto a los emisores y muy grande por formar parte de la emoci贸n com煤n derivada de la concentraci贸n y contig眉idad de los cuerpos.

Los que me conozcan como profesor podr谩n recordar mi aversi贸n total a la megafon铆a. Para una clase de sociolog铆a es una barrera formidable. Lo mismo en los congresos, en los macrocentros comerciales o en el estadio. Los altavoces imprimen un sello a las comunicaciones mediante su insalvable unidireccionalidad. Instituyen una distancia imposible entre las partes y compactan a los destinatarios solicitando su adhesi贸n liberada de su respuesta. Constituyen la apoteosis de lo radicalmente anti democr谩tico. El excedente de la combinaci贸n luces y sonido denota un problema crucial en la sociedad de masas. Siempre he admirado el teatro y sus distancias cortas, en el que las voces se producen en la inmediatez del p煤blico.

Ahora han llegado hasta el Retiro y han evacuado mi refugio ac煤stico y sensorial. Hice una r谩pida comprobaci贸n para confirmar el alcance del sistema. Mi desolaci贸n se increment贸 al confirmar que alcanza a todo el territorio del parque, no hay escapatoria ni rinc贸n alguno en el que se pueda eludir. A煤n m谩s, hoy mismo he confirmado que se oye perfectamente desde las calles exteriores. En Sainz de Baranda esquina Ma铆quez, se escuchaba perfectamente. El poder municipal medicalizado se implanta irremediablemente sobre el territorio. Lo peor radica en que al principio se emiten mensajes acerca de los riesgos, pero es inevitable que aparezcan mensajes publicitarios. Me imagino una ma帽ana hermosa y solitaria, con una luz intensa, en la que mi paseo se vea interrumpido por una recomendaci贸n de Securitas Direct, La Mutua o emisores semejantes.

La salud se est谩 convirtiendo en una pesadilla y est谩 configurando un poder somatocr谩tico terrible, que se extiende a todo el territorio sin excepci贸n. La llegada por el aire de sus sonidos me evoca a las siguientes fases. Imagino un dron sobre m铆 en un pl谩cido paseo que me advierta de que las calor铆as aportadas por mi desayuno se han desvanecido por los pasos que he dado, y me recuerda que me quedan solo quinientos pasos. Lo que llaman Promoci贸n de la salud est谩 generando una distop铆a medicalizada turbadora. En tanto que se instalan las megafon铆as como extensi贸n de la autoridad central, la Rosaleda muestra su primavera peor desde siempre. El poder municipal la ha descuidado, homolog谩ndola a los 谩rboles, los jardines y todo lo que forma parte de lo natural. Es un mal presagio para el futuro. Es inevitable levantar el vuelo y buscar un espacio libre de altavoces, en donde poder pulsar provisionalmente el bot贸n de apagado.

fuente: http://www.juanirigoyen.es/2021/04/los-altavoces-los-sonidos-de-la.html

texto en PDF https://ecotropia.noblogs.org/files/2021/10/Los-altavoces-Los-sonidos-de




Fuente: Asociaciongerminal.org