April 3, 2022
De parte de Acracia
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No pocas veces se ha acusado al anarquismo de no captar en todo su complejidad la noci贸n de poder. Para evitar confusiones, ser铆a buena emplear el t茅rmino de coerci贸n, o de autoridad coercitiva (superando de paso la alegr铆a con la que a veces utilizamos el de autoridad), aunque el tema es, obviamente, digno de estudio. Se ha hecho una distinci贸n entre la autoridad, que tiene una connotaci贸n m谩s tradicional o de fidelidad a unos valores, y el poder, que estar铆a m谩s vinculado a la represi贸n, la fuerza y la burocracia.

Estoy de acuerdo en que es necesario, con la perspectiva que nos da la historia y con los adelantos en el conocimiento que se han producido en las 煤ltimas d茅cadas, profundizar en los conceptos y revitalizar las ideas. Lo que no es de recibo es repetir acr铆ticamente lo que dijeron los (grandes) pensadores del pasado, como tampoco lo es venir a reprocharles su (supuesta) falta de profundidad en algunos aspectos, cuando sus ideas son necesariamente y en gran medida producto de las circunstancias y el contexto de la 茅poca en que vivieron. Dicho esto, los pensadores anarquistas cl谩sicos del siglo XIX y parte del XX s铆 analizaron los conceptos de la autoridad y del poder de forma completa, siempre contextualizando en el momento hist贸rico y en sus propias experiencias. Teniendo en cuenta estos aspectos, es m谩s f谩cil combatir ese lugar com煤n que acusa a determinadas ideas de anacr贸nicas o reduccionistas, oxigenando de esta manera el valioso y complejo pensamiento anarquista.

Uno de los fundamentos del Estado es la (obviamente, falaz) ideal del contrato social. Un acuerdo primigenio que habr铆an tomado los seres humanos, con el fin de salvar el estado de la naturaleza, para renunciar a alguno de sus derechos y otorgar el poder a una persona o varias, que ser铆an los gobernantes; en su forma democr谩tica, el poder otorgado a una minor铆a es temporal y el pueblo puede cambiar a unos gobernantes por otros (seg煤n la denominada 芦voluntad general禄), Hay quien ha visto tambi茅n el origen del totalitarismo en ese concepto de la voluntad general, de tal manera que desde la conquista del poder se llevar铆a a cabo la revoluci贸n socialista, trayendo la libertad y la igualdad, y acabando con la autoridad tradicional (feudalismo, monarqu铆a e Iglesia).

Estamos ante un cambio de lo que eran Dios y la Iglesia por la nueva adoraci贸n al Pueblo y al Estado, y todos sabemos lo que supuso aquello (todos no, algunos insisten de forma pertinaz en la v铆a autoritaria de conquista del poder). Fueron los anarquistas en el siglo XIX, junto a algunos socialistas (que bien podr铆an apellidarse 芦libertarios禄), los que advirtieron sobre la conquista del poder e insistieron en que era necesario acabar con el mismo. Con seguridad, la sociolog铆a de la 茅poca moderna se ha centrado en ese cambio de la autoridad tradicional por nuevas formas de poder. La autoridad premoderna estaba totalmente integrada en el orden social, hasta tal punto que resultaba dif铆cil verla como algo apartado de la propia sociedad, con diversos centros pol铆ticos distribuidos. El nuevo poder pol铆tico supuso una feroz centralizaci贸n y una racionalizaci贸n de la administraci贸n que acabar谩 con las cadenas de la autoridad tradicional imbricada en la sociedad.

Como se ha dicho, las grandes preocupaciones de los anarquistas estar谩n en la b煤squeda del origen y la legitimaci贸n de las normas sociales, as铆 como en las diversas formas de coerci贸n social. El soci贸logo Robert Nisbet (1913-1996) nos recordar谩 que esa dicotom铆a entre la autoridad social tradicional y el moderno poder pol铆tico no se apoya 煤nicamente en el pensamiento conservador. L煤cidamente, los pensadores 谩cratas observaron el problema que en la modernidad supon铆a el problema del poder, con la importancia que se estaba dando al Estado en algunas corrientes revolucionarias. El anarquismo decimon贸nico se distinguir谩 por el pluralismo y la descentralizaci贸n, por lo que ser谩 un fuerte opositor a la nueva centralizaci贸n estatal e indagar谩 a la fuerza en la autoridad social basada en la multiplicaci贸n de centros. Proudhon, dejando a un lado su visi贸n tradicionalista patriarcal, muy pronto rechazada por los anarquistas posteriores, opon铆a al poder central la autoridad federal, restringida, especializada y localizada; la oposici贸n se realiza aqu铆 entre la sociedad y el Estado, no entre el individuo y cualquier instancia social o pol铆tica.

Bakunin supondr谩 una nueva visi贸n sobre el poder y la autoridad. Si 茅sta, en nombre de Dios o de los hombres, o incluso en el de la ciencia, se impone de forma obligatoria, se transforma en poder y divide a la sociedad en gobernantes y gobernados (la m谩xima expresi贸n del poder es el Estado). Si la autoridad y el poder pol铆ticos tienen una connotaci贸n negativa, sin贸nimo de explotaci贸n y de opresi贸n, la autoridad social puede ser creadora y autogestionaria si la persona es libre y aut贸noma. Para el anarquista ruso, la historia quedar铆a marcada por la 芦voluntad de poder禄 de los hombres, tanto en la forma de explotaci贸n econ贸mica y en las de opresi贸n pol铆tica y eclesi谩stica, como en la edad moderna en la de burocracia estatal; es esa voluntad de poder, ese instinto bestial, el que hace que sea imposible el poder, aunque sea en forma popular o adoptado en nombre de la raz贸n o de la ciencia, ya que cualquier persona que lo tenga puede convertirse en opresor de los dem谩s.

Por lo tanto, los anarquistas marcan la diferencia con otros herederos de la Ilustraci贸n que defienden la mistificaci贸n del contrato social (un Estado que recoge el testigo del absolutismo). La democracia y el liberalismo consideran la libertad del ser humano previa a la sociedad, por lo que necesita sacrificarla fundando el Estado, mientras que el anarquismo considera que el individuo nace y se desarrolla, conquista en suma su libertad, solo en el contexto social. Kropotkin, influenciado por el evolucionismo y el darwinismo, ser谩 otro autor que distinguir谩 entre el poder y la autoridad social; es conocida su visi贸n ben茅vola sobre la comuna b谩rbara, donde primaba la solidaridad sobre el autoritarismo, y despu茅s sobre la ciudad medieval que limitaba la autoridad de los se帽ores feudales.

Para el autor de El apoyo mutuo, es la acumulaci贸n de la riqueza la que da lugar al surgimiento del poder; por lo tanto, para este autor, el poder pol铆tico nace oponi茅ndose a la autoridad social de la comuna e imponi茅ndose sobre ella gracias a la burocratizaci贸n. Influenciados por las tendencias intelectuales de su 茅poca, equivocados o no en algunos aspectos, la visi贸n de los anarquistas era profunda e indagadora, no simple y reduccionista como se ha querido ver tantas veces. En la actualidad, la visi贸n antropol贸gica y biol贸gica de Kropotkin se ha oxigenado y se presenta como una alternativa a otras visiones m谩s r铆gidas.

Digna de tener en cuenta, y objeto de atenci贸n en este blog no pocas veces, es la visi贸n de Rudolf Rocker sobre los conceptos del poder y el nacionalismo, que ser铆an antag贸nicos al de cultura. Si se fortalece la cultura, el poder decrece, y vicecersa; en la sociedad moderna, es el Estado la forma m谩s acabada del poder. En Nacionalismo y cultura, la tesis de Rocker se ve sustentada por un recorrido hist贸rico en el que se observa esa tensi贸n entre la cultura, herramienta del ser humano para subsistir y desarrollarse, y el poder, nacionalista y burocr谩tico en la edad moderna, heredero del religioso y econ贸mico. El crecimiento del poder pol铆tico habr铆a aplastado la cooperaci贸n voluntaria y la libertad individual en el seno de la sociedad; Rocker es otro autor que no niega la influencia de la 芦voluntad de poder禄 en la historia de la humanidad, pero oponi茅ndose a todo determinismo incluido el del materialismo hist贸rico (aun aceptando la importancia de las condiciones econ贸micas como fuerza motriz). Es posible que la visi贸n de Rocker estuviera muy influencia por el sacrificio del individuo que hab铆an supuesto el fascismo y el estalinismo, ya que el poder se ha descubierto como m谩s complejo que en su forma unitaria y totalitaria.

En cualquier caso, por muy influenciados que estuvieran por ciertas corrientes del momento, los anarquistas no se subordinaron a ninguna autoridad intelectual, y afrontaron la cuesti贸n del poder desde diversas 贸pticas y con cierta coherencia. El anarquismo observa de modo general el problema del poder como la separaci贸n entre la sociedad y una instancia ajena a ella que la domina, el Estado; sin embargo, tambi茅n adoptaron otros perspectivas complejas, como es el caso de la voluntad de poder, inherente al ser humano, al igual que valores como la cooperaci贸n, la solidaridad o el ego铆smo. El Estado es una posibilidad hist贸rica, frente a otras, mientras que los instintos autoritarios del ser humano se ven en permanente tensi贸n con los m谩s nobles rasgos. Alguien tan poco sospechoso como Max Weber, por otra parte uno de los grandes soci贸logos de la historia, gran estudioso del Estado, concluy贸 de manera semejante a los puntos de vista 谩cratas en el problema del poder. En la actualidad, en esta 茅poca confusa poco proclive a los grandes discursos, estamos obligados a ser igual de complejos que los anarquistas cl谩sicos, sin simplificaciones ni dogmatismos.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org