July 21, 2021
De parte de La Peste
254 puntos de vista


Introducci贸n

Uno de los hitos en el devenir de Am茅rica Latina fue el proceso revolucionario cubano. La insurrecci贸n pluriclasista contra Fulgencio Batista se convirti贸 en la antorcha de las clases subalternas, y donde, las diferentes corrientes del socialismo, cifraron sus esperanzas de modificar los sinos de los pueblos americanos; por tal, observaron con entusiasmo la heroica y tenaz lucha de los cubanos, en especial la de los combatientes parapetados en las serran铆as cubanas. Los anarquistas no fueron la excepci贸n, estos arroparon a los guerrilleros y se solidarizaron con ellos, organizaron campa帽as de agitaci贸n e informaci贸n, en su prensa dieron noticias de los logros y derrotas de los 鈥榖arbudos鈥 e interpretaron, desde su prisma ideol贸gico, lo acaecido en la mayor de las Antillas.

El objeto del presente es analizar c贸mo los anarquistas observaron la Revoluci贸n cubana, c贸mo la interpretaron y, ante todo, qu茅 postura asumieron. El arco temporal del trabajo va de diciembre de 1956 a julio de 1963. Es pertinente, por ello, alertar que no debe confundirse el periodo armado con el r茅gimen parido por la insurrecci贸n, se deben diferenciar esos dos momentos pues los anarquistas transitaron, en el espacio acotado, por tres etapas bien definidas. La primera, apoyo al movimiento insurreccional; segunda, defensa, con sus reservas, del triunfo revolucionario; y, tercera, su oposici贸n, denuncia y condena del r茅gimen encabezado por Fidel Castro.

Lo anterior nos lleva a puntualizar los canales de donde los anarquistas abrevaron informaci贸n para explicarse, y explicar, lo acaecido en Cuba. La fuente primordial fue la prensa, los impresos 谩cratas m谩s importantes de Cuba: Solidaridad Gastron贸mica y El Libertario eran recibidos por la totalidad del Movimiento Libertario (ML) de Am茅rica; como segunda fuente, existi贸 un contacto directo entre la Asociaci贸n Libertaria Cubana (ALC), la Federaci贸n Libertaria Argentina (FLA) y la Federaci贸n Anarquista Mexicana (FAM). Aunado a ello, exiliados espa帽oles, republicanos y cenetistas radicados en Cuba estuvieron en contacto con los n煤cleos de M茅xico. En tal sentido, los anarquistas ten铆an informaci贸n directa de la Isla, mas, se debe reconocer la lentitud en la circulaci贸n de la misma y la actitud de los propios cubanos, quienes solicitaron a sus compa帽eros del continente no publicar nada por temor a represalias o a ser confundidos con la reacci贸n; por ello, como tercera fuente de informaci贸n, se us贸 la prensa burguesa, para citar y referir los sucesos cubanos.

Este trabajo cobra relevancia por dos aspectos. El primero, es revisitar el proceso revolucionario cubano, a 60 a帽os de su triunfo, desde la perspectiva 谩crata. El segundo, es debatir con uno de los pocos trabajos dedicados a dilucidar c贸mo el anarquismo observ贸 la Revoluci贸n, el de Frank Fern谩ndez (2000); libro sint茅tico adoptado como referente para adentrase a conocer el anarquismo cubano, tanto por la militancia anarquista como por investigadores acad茅micos. Los primeros, han repetido la tesis de Fern谩ndez en torno a un supuesto abandono e insolidaridad, de parte del anarquismo internacional, hacia los libertarios cubanos, situaci贸n, argumenta Fern谩ndez, agudizada a partir de la circulaci贸n del llamado documento Gaona (fechado en noviembre de 1961).[1] Mas, lo anterior no es del todo certero; al contrario, al conocer la situaci贸n de persecuci贸n y represi贸n hacia sus compa帽eros, los anarquistas emprendieron acciones de denuncia, recolectaron fondos para posibilitar su salida de Cuba, presionaron para libertarlos y abogaron por el respeto a sus derechos y a su integridad f铆sica. Sumado a ello, poco antes de declararse el car谩cter socialista de la Revoluci贸n, en los c铆rculos anarquistas se cuestionaron las medidas adoptadas por el naciente r茅gimen.

Imagen 1. 鈥淟as dificultades de Fidel鈥, Cenit (Toulouse), a帽o XII, n煤m. 135, marzo de 1962, p谩g. 3633. www.memoriademadrid.es

La postura anarquista del proceso armado

El inicio de la Revoluci贸n cubana en la prensa anarquista fue retratado con esperanza. De las plumas libertarias brot贸 tinta anhelante de un triunfo precoz de los j贸venes guerrilleros, haciendo votos por la instauraci贸n de un r茅gimen liberal/democr谩tico, donde las libertades fundamentales como la del pensamiento, prensa, reuni贸n y asociaci贸n posibilitaran el resurgir de organizaciones populares capaces de defender las conquistas sociales alcanzadas con las armas. Esa posici贸n fue asumida por la FAM, a trav茅s de su 贸rgano de difusi贸n, Regeneraci贸n, se dej贸 asentado que el movimiento armado ten铆a como mira implantar un nuevo estado de cosas capaz de satisfacer los deseos de sus habitantes, pero se cuestionaban: 驴qu茅 se proponen hacer los revolucionarios al caer Batista del poder? 驴se establecer谩 una rep煤blica socialista, democr谩tica o un directorio civil o militar, como es costumbre en la Am茅rica de habla espa帽ola?[2]

Toda revoluci贸n, esgrimieron los anarquistas mexicanos, para caminar hacia un verdadero cambio y no derivar en una nueva opresi贸n m谩s humillante que la anterior, est谩 obligada a aspirar a una mayor libertad como resultado del disfrute de derechos como la inviolabilidad del domicilio y la libertad de pensamiento, de palabra y de escritura, as铆 como respetar el derecho de petici贸n, reuni贸n, huelga y el de protesta individual y colectiva. Por lo mismo abrigaban 鈥渦n profundo deseo que en Cuba triunfara su magn铆fica gesta revolucionaria y forje un porvenir libertario en bien de todos los hijos del trabajo鈥.[3]

Este primer horizonte interpretativo, desde el anarquismo, se sustent贸 en la seguridad de que Estados Unidos (EE. UU.) no tolerar铆a una amenaza a sus intereses; en consecuencia, no se podr铆an profundizar los cambios sociales. Esa apreciaci贸n del ML le llev贸 a considerar que con las libertades democr谩ticas se posibilitar铆a el crecimiento y actuaci贸n de los sindicatos, las organizaciones populares y de los anarquistas y, en un futuro inmediato, empujar una agenda tendiente a mejorar la situaci贸n de los cubanos sin el temor a la imposici贸n de una nueva dictadura patrocinada por EE. UU. Ejemplo de lo anterior fue la postura de la Conferencia Anarquista Americana, celebrada en Uruguay en 1957 con la asistencia de una delegaci贸n de la ALC. La Conferencia manifest贸:

Como anarquistas, creemos que los derechos de expresi贸n, reuni贸n, asociaci贸n, agremiaci贸n y huelga, que existen, generalmente y en mayor o menor grado, bajo la democracia burguesa, no est谩n relacionados intr铆nsecamente con esa forma pol铆tica. Aunque demag贸gicamente y verbalmente incorporados a las constituciones estatales, esos derechos han sido conquistados por el pueblo mismo, limitando determinados aspectos del poder pol铆tico (鈥); la lucha contra el totalitarismo debe ser pues, de resistencia y creaci贸n. Debemos colaborar en la afirmaci贸n, por anticipado, de condiciones sociales que hagan dif铆cil o imposible la implantaci贸n de la dictadura. Cuanto m谩s esferas arranquemos a la administraci贸n del Estado y del capitalismo (鈥), cuanto m谩s se multiplique la red de asociaciones populares y se fortifique ese aut茅ntico tejido social, tanto m谩s dif铆cil ser谩 al Estado encontrar un camino para desarrollarse, aniquilar las libertades y enganchar a las masas en su pol铆tica totalitaria y corruptora.[4]

La Conferencia, en alusi贸n a la insurrecci贸n cubana, expres贸: 鈥淐uba se ha levantado en armas contra la dictadura, los pueblos de Am茅rica y el mundo contemplan con dolor y admiraci贸n la conducta heroica de un pueblo que sabe decir no a los tiranos, estudiantes y obreros se enfrentan a las fuerzas militares y policiacas de Batista, sacrificando sus vidas en gestos suicidas que 煤nicamente pueden inspirar el amor a la libertad鈥.[5]

A pesar de las esperanzas depositadas en Cuba el ML recel贸, a煤n durante el periodo armado, de los alcances emancipatorios de la Revoluci贸n. Estas cuestiones quedaron evidenciadas durante un acto contra las tiran铆as organizado por las Juventudes Espa帽olas Antifranquistas. Octavio Alberola, moderador del evento, rememorar铆a un hecho significativo y configurador de acontecimientos futuros:

鈥 fue el enfrentamiento que tuve, en un acto organizado en 1958 en el Ateneo Espa帽ol de M茅xico, con los miembros del Movimiento 26 de Julio que quisieron impedir que un joven negro, del Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE), que acababa de salir clandestinamente de la Isla, continuara su intervenci贸n tras haber denunciado el peligro de caudillismo en la lucha contra la dictadura de Batista. Como era yo quien presid铆a el acto, consegu铆 que el joven negro pudiera seguir con el micro y terminar su intervenci贸n. Fue una bronca que prefiguraba lo que ser铆a la lucha por el poder tras la ca铆da de Batista (Agencia de Noticias Anarquistas, 2010).[6]

La percepci贸n, del autoritarismo y dirigismo emanado desde el n煤cleo guerrillero de Sierra Maestra, no fue exclusiva de los anarquistas. Ejemplo de ello fue una carta de Frank Pa铆s a Fidel Castro, donde este:

anunciaba la necesidad de reorganizar al Movimiento, debido a la confusi贸n reinante, propon铆a distribuir responsabilidades para evitar la centralizaci贸n en la direcci贸n. La intenci贸n de Pa铆s era una redistribuci贸n del poder de acuerdo a la importancia y peso de cada una de las ramas en el Movimiento; de esta manera, por ejemplo, la Direcci贸n Nacional del 26 de Julio quedar铆a integrada por seis coordinadores provinciales y un representante del Ej茅rcito Rebelde, al mismo tiempo que se crear铆an milicias armadas en todo el pa铆s y se redactar铆a un programa m铆nimo. La propuesta quitaba cualquier papel estrat茅gico a la guerrilla en el plano militar, mientras en el pol铆tico Fidel era acotado por un programa en lo doctrinal y una direcci贸n donde era minoritaria la voz de la Sierra (L贸pez 脕valos, 2007, p谩gs. 236-237).

Del j煤bilo al desencanto

Los anarquistas, a煤n con titubeos, se congratularon y destacaron la forma como se alcanz贸 el triunfo en Cuba, el cual 鈥渘o se realiz贸 como consecuencia de negociaciones palaciegas, como ha ocurrido otras veces, sino en sangrienta lucha en la que un pu帽ado de hombres (鈥) logr贸 resistir el engranaje totalitario y destruirlo palmo a palmo en lucha armada鈥.[7]

En Regeneraci贸n (Rege), se apunt贸 鈥渆l triunfo de la causa que lider贸 el joven guerrillero Fidel Castro Ruz (鈥) ha sido una lecci贸n para todos los dictadorzuelos de Iberoam茅rica y un ejemplo para las juventudes amantes de la libertad, que han visto objetivamente como a la tiran铆a s贸lo puede destru铆rsele con la violencia revolucionaria del pueblo鈥.[8] Tras el 茅xito de los cubanos, los anarquistas mexicanos se identificaron con el M26 por considerar justa la insurrecci贸n pese a sus limitadas finalidades sociales y econ贸micas, pues sus aspiraciones estaban circunscritas a un cambio de gobierno y a una ligera reforma social, precisamente por eso apoyaron 鈥減orque en este terreno no recurrieron a la demagogia ni al enga帽o de ofrecer lo que no pod铆an cumplir鈥.[9]

Imagen 2. Portada de Cenit (Toulouse), a帽o XI, n煤m. 124, abril de 1961. www.memoriademadrid.es

El fusilamiento de colaboradores de Batista, cl茅rigos, capitalistas, militares, polic铆as, etc., se convirti贸 en el tema m谩s socorrido por la prensa mercantilista y quienes se opon铆an al triunfo revolucionario. Al contrario, la prensa anarquista los justific贸. Ejemplo de ello fue La Protesta (LP), quien evoc贸 los brutales m茅todos represivos de Batista contra todo opositor a su gobierno, la develaci贸n de los sistemas de tortura, as铆 como los cementerios clandestinos de la dictadura. Esta situaci贸n sufrida los movi贸, asegur贸 LP, a saciar su sed de justicia popular y legitim贸 los juicios populares que culminaron con ajusticiamientos p煤blicos, 鈥渓a violencia desatada por la dictadura engendra inevitablemente nuevas violencias, y una guerra civil de a帽os y miles de muertos, no son precisamente caldo de cultivo favorable para sensibler铆as ni lamentaciones lacrim贸genas鈥.[10] La postura de LP fue compartida por los mexicanos quienes aprobaron la pena de muerte contra los enemigos de la Revoluci贸n. Si los revolucionarios eran blanco de la ira de los conservadores, contrarrevolucionarios, reaccionarios y dem贸cratas, se argument贸 desde Rege, lo eran por el hecho de haber fusilado 鈥渄ecentemente a toda clase de criminales servidores de Batista鈥.[11] Esa violencia 鈥減opular鈥 se extender铆a pronto a miembros del M26, a socialistas y anarquistas.

A pesar de concordar con las medidas de la Revoluci贸n, una carta de Casto Mosc煤, secretario de la ALC, a Andr茅s Cabona, permite observar el temor sembrado entre los anarquistas isle帽os y continentales sobre la deriva de la misma. En la misiva, Mosc煤 relata cuestiones como el licenciamiento de las fuerzas armadas, esto lo considera acertado; mas cuestiona el despido de la burocracia media y baja la cual fue estigmatizada, por tal a esos hombres y mujeres se les negaba cualquier trabajo. Asimismo, explica el incremento de los atentados, las incursiones a茅reas y la propaganda contra la Revoluci贸n, actos patrocinados por quienes perdieron sus privilegios, pero esto no le preocupa en demas铆a a Mosc煤, debido al indiscutible apoyo popular a la Revoluci贸n y a Castro. Pero, remarca:

Esta situaci贸n la est谩n aprovechando los comunistas para desarrollar sus planes, brind谩ndole una incondicionalidad a la Revoluci贸n, que nosotros sabemos que tiene su precio. Ellos son buenos artistas en la simulaci贸n. Los cubanos sabemos que nos esperan d铆as amargos. Han ca铆do o renunciado figuras de primera l铆nea de la Revoluci贸n: el presidente de la Rep煤blica (鈥) y tambi茅n en las zonas civiles, a todos, ca铆dos y renunciantes, se les acusa de traidores, yo no comparto esa idea generalmente, de todo habr谩 un poco. Hay una coincidencia general en todos los casos y es que todos se manifestaron, antes o despu茅s, en contra del comunismo.[12]

A diferencia de otros grupos anarquistas, como Regeneraci贸n, los editores de La Protesta mostraron pronto su escepticismo hacia la Revoluci贸n. El impreso bonaerense, al entrevistar a una delegaci贸n de revolucionarios cubanos de visita en el pa铆s austral, y cuestionarles sobre el significado y alcance de la Revoluci贸n, aquella contest贸 que esta era un cambio en la forma de gobernar. La respuesta reflejaba, especul贸 LP, el sentido autoritario de la Revoluci贸n: 鈥渟obre la que nunca nos hab铆amos hecho grandes ilusiones鈥.[13] No obstante, valoraron la situaci贸n de los revolucionarios al reconocer las circunstancias del peque帽o pa铆s, el cual hab铆a conseguido su independencia reci茅n nacido el siglo y desde ese instante transit贸 entre el vasallaje a EE. UU., dictaduras y gobiernos m谩s o menos democr谩ticos caracterizados por la corrupci贸n; por tal, comprendieron la necesidad de un cambio progresivo:

Cuba necesita una revoluci贸n, aunque sea una peque帽a revoluci贸n desde el Estado. La situaci贸n de grandes masas de su poblaci贸n es demasiado cr铆tica para postergarla. Pero, por lo que sabemos hasta el momento, el primer entusiasmo del triunfo a煤n no se ha convertido en algo m谩s profundo y duradero. Y quiz谩 no se convierta nunca si las masas populares no se lanzan a exigirlo. Nuestra inocultable simpat铆a por el movimiento triunfante, en el que participaron muchos compa帽eros nuestros, no debe inhibirnos de expresar estas inquietudes.[14]

Los anarquistas mexicanos tachar铆an de ingenuidad el considerar que s贸lo con cambiar a los malos gobernantes por unos presentados como buenos, por ser revolucionarios, se remediar铆an los males del pueblo cubano. Ser铆a, sostuvieron, desperdiciar toda la sangre de los j贸venes inmolados para finiquitar para siempre el peligro de futuras dictaduras, enarboladas en nombre de una u otra bandera. Pero, conocedores de las pocas probabilidades de profundizar el cambio social, consideraron:

Muchas son las realizaciones de 铆ndole social que pueden y deben ser encaradas, pese a que los obst谩culos por vencer aparezcan hoy demasiado grandes. En el campo de una reforma agraria que no caiga en el error de hacer peque帽os propietarios, sino que entregue la tierra al campesino para que la explote y la haga producir en com煤n con sus hermanos; en las ciudades expropiando las grandes empresas industriales en manos del capital extranjero y entreg谩ndolas a los trabajadores para que ellos las administren y las disfruten; y, en el terreno pol铆tico, limitando cada vez m谩s las atribuciones de la autoridad, destruyendo sus sostenes m谩s oprobiosos: el ej茅rcito y la polic铆a.[15]

Lo antes relatado estuvo en sinton铆a con un texto remitido por la ALC a la Comisi贸n Internacional Anarquista, donde los cubanos manifestaron:

Tenemos muy en cuenta su opini贸n en relaci贸n con el peligro que entra帽a la reacci贸n que se cobija bajo el manto de la revoluci贸n. Nosotros calibramos todos los peligros que nos amenazan y sabemos que esta revoluci贸n nuestra, que no nos ofrece las grandes soluciones de una revoluci贸n social, que deja en pie el principio de autoridad, la propiedad privada y el aparato capitalista es un fuerte respiro dentro de un medio que nos ten铆a asfixiados (鈥.), somos un tanto parcos en los enfoques cr铆ticos (鈥), [por la] fuerte hostilidad, no ya s贸lo de los representantes del r茅gimen de Batista sino de las clases reaccionarias: terratenientes, industriales, comerciantes, buscan capitalizar todo tipo de ataque que se le haga a la revoluci贸n por lo que hemos de tener cuidado que no se confundan nuestras cr铆ticas con la de ellos.[16]

Lo expuesto por el Movimiento Libertario Cubano (MLC) les ser铆a reiterado a los anarquistas del continente mediante una circular confidencial, sacada clandestinamente de la Isla y rubricada tanto por la ALC como por la CNT de Espa帽a en Cuba. La manera en que la circular sali贸 de Cuba, el contenido y la manera de informarlo era una se帽al de alerta para los anarquistas. En la nota precedente al comunicado, se dej贸 acotado: 鈥渓a adjunta circular nos ha sido entregada a mano sacada de La Habana sin hacer uso del correo. Nuestro enlace, lo ha sido un estudiante que asisti贸 a las fiestas de la celebraci贸n del II aniversario de la Revoluci贸n cubana (鈥), ofrece las m谩ximas garant铆as, por las contrase帽as que proceden de nuestro corresponsal en Cuba鈥.[17]

CNT (Toulouse), II 茅poca, n煤m. 722, 1 de marzo de 1959
Imagen 3. CNT (Toulouse), II 茅poca, n煤m. 722, 1 de marzo de 1959. Archivo del autor.

En la circular, la cual ten铆a como fin establecer una 鈥榥ormativa鈥 鈥減ara las actividades y relaciones con el MLC鈥, se enumeran cuestiones ya antes expresadas a la prensa internacional, pero dando la raz贸n del porqu茅; primero, alude a la abrumadora cantidad de cartas solicitando informaci贸n; segundo, recrimina a 鈥渓os militantes que comentan p煤blicamente o inquieren datos en privado, incurriendo con demasiada frecuencia en inexactitudes e indiscreciones que pueden acarrear, si no se cortan de tajo, grandes contrariedades鈥.[18] Agregaron, los anarquistas nativos y espa帽oles exiliados llevan las tareas de militancia con la mayor celeridad y exactitud posible, pero actuando en un ambiente cargado de peligros y zozobra. En consecuencia, hicieron las siguientes recomendaciones:

1) La correspondencia debe ser redactada en tal forma que no brinde informaci贸n 铆ntima, que s贸lo deben conocer nuestros militantes, ya que gran cantidad de cartas llegan abiertas a nuestro poder; 2) en esa correspondencia no se deben hacer preguntas ni peticiones de informaci贸n por raz贸n m谩s arriba indicada; 3) las informaciones sobre hechos concretos con relaci贸n a Cuba, sobre todo las que respectan a nuestro movimiento, deben ser comprobadas previamente a su publicaci贸n para no incurrir en falsedades (鈥.); 5) (鈥.) si van a hacer p煤blica [informaci贸n], deben borrar el origen de la misma, no citando nunca la fuente informativa, pues en muchos casos ese simple hecho pone en riesgo la libertad y hasta la vida de nuestros compa帽eros; los ML de todos los pa铆ses, que deseen conocer exactamente los acontecimientos cubanos, deben abrir canales confidenciales para la petici贸n de informes y el env铆o de los mismos.[19]

A seis meses del triunfo revolucionario LP elabor贸 un balance de los alcances y proyecciones de la Revoluci贸n. Entre sus cavilaciones encontramos el temor y la desconfianza a las demostraciones de adhesi贸n popular, casi de devoci贸n, hacia Fidel, en gran medida gracias a el reparto de tierras y a la frustraci贸n de levantamientos, e intentos de golpe de Estado, de corte anticomunista.[20] Esto los llev贸 a asegurar: 鈥渄esde el mismo d铆a del triunfo de la insurrecci贸n cubana contra la dictadura de Batista, y a煤n desde antes, la evidente intenci贸n de Fidel Castro, y sus seguidores, de hacer una revoluci贸n desde el poder nos hizo tomar las cosas con cierta prevenci贸n鈥.[21] En ello ahondar铆an con la informaci贸n remitida por sus compa帽eros cubanos, donde les alertaban sobre la intervenci贸n de los comunistas en los sindicatos, violando la autonom铆a de los mismos e imponiendo a sus incondicionales a trav茅s de la coacci贸n por medio de las llamadas milicias obreras.[22] El derrotero autoritario se les confirm贸 tras una nota aparecida en El Libertario, donde se critic贸 la vigencia del C贸digo de Defensa Social como forma de control y represi贸n. En el texto se asent贸:

El C贸digo de Defensa Social [batistiano] (鈥) meti贸 en el cepo totalitario (鈥) innumerables artes, oficios y profesiones; redujo el derecho a la expresi贸n del pensamiento, de palabra (鈥), todo eso, odioso y coactivo, siguen en vigor legalmente. Y ni Grau, ni Pr铆o, ni todav铆a la revoluci贸n lo han abolido (鈥), por las calles de La Habana y de los pueblos del interior desfilan los j贸venes y los ni帽os, marcando el paso al estilo prusiano. Desfilan orondos, estirados y muy serios en su convicci贸n que se preparan para 鈥榟acer patria鈥, que ya hacen patria desde ahora (鈥), seguramente son sinceros en su creencia, se juzgan dignos colaboradores del heroico movimiento que supo echar abajo la tiran铆a y reiter贸 la firmeza de su ideal humanista (鈥), esas patrullas juveniles recuerdan los fasci di combattimento, las cuadrillas encapuchadas de los Cagoulards (鈥). Para un futuro de opresi贸n y servilismo est谩n requetebi茅n. Para fraguar un ma帽ana de fraterna convivencia, dentro de la comunidad libre y contenta, resultan contraproducentes.[23]

A pesar de los tintes desp贸ticos perfilados dentro de la Revoluci贸n, los anarquistas segu铆an consider谩ndola una insurrecci贸n popular por las conquistas en beneficio del pueblo cubano. Como eran las expropiaciones.[24] El camino revolucionario iniciado por la Isla, apuntaron los 谩cratas, era la llama de la esperanza de una vida mejor para todos los pueblos de Am茅rica.[25]

Imagen 4. CNT (Toulouse), II 茅poca, n煤m. 811, 13 de noviembre de 1960. Archivo del autor.

Pero esa esperanza y adhesi贸n al proyecto cubano se fue desvaneciendo hasta convertirse en repulsa. Si las dudas se iban aclarando y, con ello, confirmando el perfil 鈥榙ictatorial鈥 de la Revoluci贸n, un informe elaborado por Augustin Souchy, uno de los intelectuales anarquistas m谩s reputados, ser铆a el punto final de los titubeos y el momento en que muchos anarquistas adoptaron una postura firme. Souchy visit贸 Cuba en 1960, a petici贸n del gobierno revolucionario, para elaborar un estudio sobre la reforma agraria y las cooperativas; en su trabajo, Souchy, deline贸 algunas de las consecuencias para Am茅rica Latina a ra铆z del triunfo cubano. Primero, alude al problema de la libertad, de las 鈥榙esviaciones鈥 y de los riesgos de llamar a todo quien no comulgara con el castrismo como 鈥渃ontrarrevolucionario y lacayo de los yanquis鈥. Segundo, ahonda sobre los antagonistas del proceso revolucionario quienes 鈥渄icen que Castro es un agente o aliado de Mosc煤鈥 (1960, p谩g. 60). Souchy sintetiz贸:

Las diferentes apreciaciones de la Revoluci贸n cubana tienen, en gran parte, su origen en el r谩pido y profundo cambio de la situaci贸n en Cuba. La Revoluci贸n ha cambiado durante sus 20 meses de existencia, tanto en su forma como en su contenido. El M26 de Julio en su lucha contra Batista era diferente al aparato gubernamental de Fidel Castro. El primero era libertador, el segundo dictatorial (鈥), incluso los revolucionarios mismos han cambiado, si se comparan sus actitudes de enero de 1959 con las de la segunda mitad de 1960. Cuando, en el mes de abril de 1959 Castro hizo su famoso viaje a Estados Unidos, acept贸 gustosamente y con orgullo las ovaciones y alabanzas de los yanquis. Hoy solamente habla de los yanquis con desprecio y acusa a los norteamericanos como el enemigo n煤mero uno de la Revoluci贸n (ib铆d.).

Contra los imperialismos y contra el tercerismo

La interpretaci贸n anarquista de la Revoluci贸n cubana estuvo ligada a su concepci贸n de imperialismo. Rechazaron tanto el imperialismo sovi茅tico como el norteamericano, as铆 como el tercerismo. Respecto a ello 脫scar Milstein 鈥減lante贸 la necesidad de escapar a la definici贸n exclusivamente econ贸mica del imperialismo, y sostuvo su car谩cter abarcativo de fen贸menos de 铆ndole cultural, econ贸mica, pol铆tica鈥; aseverando: 鈥渁ceptar el planteo estrictamente econ贸mico equivale a entrar en la falsa alternativa de ser ap茅ndice de los intereses imperialistas en juego o ignorar el problema鈥. [26] Por su parte, Emilio Muse sostuvo: 鈥渢odo antiimperialismo que no sea simult谩neamente anticapitalista y antiestatista, por muy popular que sea y por muy revolucionario que se llame, no apunta hacia una aut茅ntica superaci贸n鈥.[27] Comparando al imperialismo sovi茅tico con el norteamericano, Muse se帽al贸: 鈥渢odos explotan, oprimen y asesinan a los pueblos, directa o indirectamente, a trav茅s de t茅cnicas financieras, militares o cient铆ficas. EE. UU. y Rusia tienen diferencias entre s铆 (鈥) pero, como imperialistas pueden desembocar exactamente en las mismas atrocidades鈥.[28] Muse, al tocar la cuesti贸n cubana, subray贸 la a帽eja tradici贸n antiimperialista de Cuba, la cual dio un gran paso al deshacerse del yugo norteamericano m谩s, retrocedi贸 otra tanto al caer en la 贸rbita sovi茅tica. Muse, concluy贸: 鈥渆l vuelco [de Cuba] aparentemente hist茅rico hacia un nuevo imperialismo, adem谩s de significar una traici贸n flagrante a uno de los objetivos b谩sicos de la Revoluci贸n cubana, ofrece a los pueblos la falsa idea de indispensabilidad del apoyo sovi茅tico, es decir una idea contrarrevolucionaria y pro imperialista鈥.[29]

Por su parte la Federaci贸n Anarquista Internacional de Chile (FAIC), conceptu贸 el imperialismo como la opresi贸n f铆sica o cultural ejercida por una potencia o gobierno de un pa铆s fuerte sobre uno o varios d茅biles, a quienes suprime o coarta la libertad o posibilidades de desarrollo y de expresi贸n. Agregando: 鈥渆l imperialismo se fue sucedido en el mundo ejecutado tanto por los patricios o por los republicanos, por los dem贸cratas o por los socialistas, por los nazis o por los bolcheviques (鈥). Llamaremos imperialistas a quienes, en nombre de unos u otros principios, vali茅ndose del poder del Estado como gran potencia, sojuzguen econ贸micamente, financiera, militar o culturalmente a otros pa铆ses鈥 (FAIC, 1960, p谩gs. 4-5). A帽adiendo:

Del mismo modo, hemos denunciado ante el mundo la feroz represi贸n que los bolcheviques rusos hicieron contra el pueblo de Hungr铆a que quiso liberarse de la tiran铆a del gobierno ruso. Y, porque somos amantes de la libertad y de la autodeterminaci贸n de los pueblos, proclamamos que la URSS mantiene a innumerables pa铆ses, los llamados sat茅lites, sometidos a su autoridad y a la brutal represi贸n de sus ej茅rcitos, como una acci贸n imperialista (p谩gs. 3-4).

Adem谩s, la FAIC apel贸 a la insoslayable posici贸n de los anarquistas, estos deb铆an declararse antiimperialistas, alentar a todos los pueblos a luchar y sacudirse el yugo de las potencias imperialistas.

Imagen 5. Espoir (Toulouse), n煤m. 52, 30 de diciembre de 1962, p谩g. 1. www.cervantesvirtual.com

En el n煤mero de abril de 1961, en el momento de producirse la invasi贸n de playa Gir贸n, LP reprodujo un manifiesto de la Liga Libertaria de Nueva York intitulado Por la Revoluci贸n cubana. En este se profundiz贸 en el problema de las dictaduras latinoamericanas financiadas y patrocinadas por el d贸lar, adem谩s, y al contrario de LP quien reconoci贸 en el M26 un n煤cleo t谩ctico y gu铆a de la Revoluci贸n, argumentando que si bien existi贸 una revuelta pluriclasista en el fondo quien la condujo a buen t茅rmino fue el M26, la Liga, a contracorriente, interpret贸 que sin la participaci贸n activa de toda la poblaci贸n la ca铆da de Batista hubiese sido imposible, 鈥渘ing煤n hombre, ninguna clase social por s铆 misma, fue responsable de la victoria del 1潞 de enero de 1959. Estudiantes, trabajadores, campesinos, gente de clase media, guerrilleros y civiles, compartieron el esfuerzo colectivo鈥.[30] Por lo mismo se lamentaba del giro adoptado, donde el eje de todo movimiento era el Estado el cual no s贸lo aplastaba todo intento de iniciativa popular sino ahogaba cualquier manifestaci贸n que interpelara al proceso cubano, esa situaci贸n era de lamentarse pues el pueblo luch贸 y 鈥渢en铆a por lo menos el derecho a esperar una democracia revolucionaria que diera libre juego a sus esfuerzos, con controles obreros en las industrias expropiadas a los capitalistas; una reforma agraria sostenida y administrada por los mismos campesinos y la m谩s amplia libertad intelectual鈥.[31]

El manifiesto ahonda su discrepancia con LP, esta 煤ltima sosten铆a que el M26 era un grupo homog茅neo y dirigente,[32] la Liga por su parte consider贸: 鈥渆l M26 fue al principio una mescolanza pol铆tica, sostenida por el sentimiento de oposici贸n a Batista, [con preeminencia de] la personalidad de su l铆der m谩ximo y [una] verborragia antiimperialista com煤n a la mayor铆a de los movimientos de oposici贸n pol铆tica de Latinoam茅rica (鈥); con la ca铆da de Batista, el M26 ech贸 a un lado a sus aliados en la lucha com煤n y tom贸 todo el control pol铆tico y militar鈥.[33] A decir de la Liga, la 煤nica posibilidad de reencauzar y contrarrestar las intenciones intervencionistas de EE. UU., y de la URSS, era radicalizar la Revoluci贸n en sus puntos cruciales y entregarle el control de la econom铆a al pueblo, por ello lanz贸 un llamado al pueblo americano, al movimiento radical, laborista y liberal a agitar en contra de una intervenci贸n norteamericana en suelo cubano.[34]

La postura de la Liga fue sostenida, meses antes, por la FAIC. Para esta, Cuba se encontraba presionada por dos imperialismos, el de EE. UU. y el de la URSS. Del primero, denunciaron su injerencia en los asuntos internos de los pa铆ses americanos para negarle a Cuba su leg铆timo derecho a la autodeterminaci贸n, aunado a recurrir a organismos internacionales como la OEA para doblegar el esp铆ritu del pueblo cubano. Por ello convoc贸 a sus compa帽eros de toda Am茅rica a desencadenar una campa帽a de clarificaci贸n frente a los sucesos pol铆ticos de Cuba y, a los revolucionarios cubanos, los llam贸 a extender y radicalizar la Revoluci贸n:

Expropiando todos los latifundios, a trabajar y administrar colectivamente la tierra; a socializar los medios de producci贸n en la industria; al control del cr茅dito por las organizaciones de trabajadores, a la participaci贸n democr谩tica de las tendencias socialistas, sin hegemon铆as y sobre todo, impidiendo la colonizaci贸n ideol贸gica y pol铆tica que los bolcheviques quieren hacer de la Revoluci贸n cubana; a suprimir el Estado, demostrando con hechos que no s贸lo es innecesario, sino perjudicial para la vida de la sociedad (FAIC, 1960, p谩g. 11).

Ante el intento de invasi贸n a Cuba, a pesar de la actitud cr铆tica al r茅gimen cubano y a su impronta sovietista, LP manifest贸 no silenciar铆a su 鈥渞epudio por el ataque llevado a cabo, no por lo que la lucha significa para los sectores liberales cubanos, sino por lo que implica como alianza desembozada, financiaci贸n de la aventura y facilidades de todo tipo otorgadas por las empresas capitalistas y el mismo gobierno norteamericano鈥.[35]

Imagen 6. Freedom (Londres), vol. 23, n煤m-34, 3-11-1962, p谩g. 1. https://freedomnews.org.uk

La Revoluci贸n a debate

En la segunda mitad del a帽o de 1960 se constituy贸 en Nueva York el Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLCE) conformado por un grupo de anarquistas cubanos exiliados. Sus tareas consistieron en dar a conocer las pol铆ticas autoritarias del nuevo r茅gimen. Meses antes de la creaci贸n del MLCE en la prensa 谩crata se hab铆an inaugurado los debates en torno al significado y las proyecciones de la Revoluci贸n cubana en Am茅rica Latina.

El 20 de agosto de 1960 la Biblioteca Popular Jos茅 Ingenieros celebr贸 una mesa redonda sobre los anarquistas y la Revoluci贸n cubana. Los debates destacaron los aspectos positivos del nuevo r茅gimen, se cit贸, la honradez administrativa y la decidida oposici贸n al capitalismo internacional; lo anterior se contrapon铆a con la dominaci贸n total de los resortes del poder por un grupo de individuos y la, cada vez m谩s evidente, adhesi贸n al bloque sovi茅tico en su pol铆tica internacional.[36] Lorenzo de Vedia, uno de los part铆cipes, adujo: 鈥渄esde nuestro punto de vista la Revoluci贸n cubana ha sido frustrada por el intento de realizarse desde la estructura del Estado鈥.[37] Luis Danussi habl贸 sobre el entusiasmo reinante en el movimiento anarquista por las primeras medidas, como el ataque a la corrupci贸n, al latifundio y la desarticulaci贸n del ej茅rcito, empero, acot贸: 鈥渆sa magn铆fica Revoluci贸n no va a ser frustrada, sino que ya ha sido canallescamente frustrada por un conjunto de factores. M谩s que estar en v铆as de ser, es ya un Estado t铆picamente policial y totalitario鈥.[38] Los logros de la Revoluci贸n no se hicieron desde abajo como corresponde a una revoluci贸n de impronta popular, subray贸 Danussi, y lo ejemplific贸 con la reforma agraria, donde el naciente Estado se arrog贸 la potestad de repartir tierras, traduci茅ndose en una nueva forma de explotaci贸n, control y vigilancia.[39]

La pol茅mica, suscitada en el continente, llegar铆a a la Isla y los 谩cratas cubanos entrar铆an a la misma con una nota aparecida en Solidaridad Gastron贸mica, difundida por la FLA en febrero de 1961; en 茅sta se aprueba la informaci贸n aparecida en las publicaciones de M茅xico y Argentina, deslegitima la aparecida en Lucha Libertaria de Uruguay. En una circular interna de la FLA se expresa el desconcierto de los cubanos por la actitud de la prensa libertaria uruguaya, la cual les cuestion贸 no dar, ni tratar las noticias de mayor envergadura y actualidad referente al proceso cubano. Cr铆tica la posici贸n del impreso uruguayo, pero tambi茅n a la FAU y su apoyo a Castro, manifestaron:

La postura [de los uruguayos] nos luce carente en lo absoluto de contenido a los principios que informan, las ideas, postura falsa, cuando no demag贸gica, y lo decimos desde aqu铆, c贸mo podemos decirlo y no c贸mo quisi茅ramos decirlo. La distancia e inclusive la falta de informaci贸n personal tampoco es una justificaci贸n para no hacer un enfoque m谩s realista de la situaci贸n cubana, en lo pol铆tico, social y econ贸mico. El seguir aferrados a esa cosa terrible de ir por el camino trillado de remeter o defender un sistema pol铆tico determinado, sin reflexionar si la postura que se adopte en un momento favorece a un r茅gimen peor al anterior, es tanto como seguir con la venda en los ojos, que impide ver la realidad cubana tal cual es (鈥). Mucho m谩s elocuente, positiva y real es la postura de La Protesta (鈥), lo expuesto por Lorenzo y Danussi, fueron razones contundentes y sin pasi贸n, que bien pueden servir de ejemplo para una discusi贸n respecto a los problemas del continente americano y el mundo (鈥), tambi茅n podemos destacar los juicios de Reconstruir y Acci贸n Libertaria, en el pa铆s del Plata, as铆 como CNT en M茅xico [se refiere a Tierra y Libertad y Solidaridad Obrera]. Sus redactores demuestran estar atentos a las palpitaciones de Cuba y el continente con los pies sobre la tierra.[40]

El desencanto de los anarquistas mexicanos, con el movimiento revolucionario cubano, nos lo ofrece un debate entablado en las columnas de Regeneraci贸n entre el militante Constante 脕lvarez y el columnista Tariaco, a este se le recrimin贸 no ser ecu谩nime sobre los sucesos en Cuba y se帽alar la existencia de persecuciones, asesinatos pol铆ticos y terrorismo contra los opositores de Fidel Castro. Tariaco respondi贸:

Hemos de aclarar al compa帽ero 脕lvarez que estas consideraciones son deducciones de las informaciones que no son un secreto para nadie y que proceden de all谩 mismo, por tanto, no son opiniones gratuitas. Quisi茅ramos que no se produjeran reacciones contradictorias en la revoluci贸n para que nuestros enemigos no tuvieran con qu茅 justificarse. Donde se cultiva en demas铆a el peligro de la contrarrevoluci贸n hace que la gente vea enemigos por todas partes, y se desate una era de delaciones y atropellos que desembocan, directamente, en la propia contrarrevoluci贸n; si han de ser v谩lidas las experiencias hist贸ricas. Las contrarrevoluciones pocas veces se han cultivado fuera, sino en el seno mismo de las filas revolucionarias con el prop贸sito de defenderla. La existencia de c谩rceles y polic铆as que persiguen denota una era de terror, y los presidios no dejan de serlo por el hecho que se trate humanamente a los privados de libertad.[41]

A diferencia del anarquismo mexicano y argentino donde se tom贸 una postura clara respecto a Cuba, en Uruguay se suscit贸 un amargo debate que fragment贸 a la FAU. La Protesta entr贸 en pol茅mica con esa federaci贸n y algunos impresos 谩cratas de Uruguay, como Lucha Libertaria. Para contextualizar el debate LP reprodujo 鈥渓as partes sustanciales de un manifiesto鈥 de la FAU, aparecido bajo el t铆tulo de Al replantearse la Revoluci贸n cubana, en 茅l la FAU enuncia las condiciones para mantener su apoyo a la Revoluci贸n, tales eran el fortalecimiento e independencia de cooperativas agr铆colas e industriales, la entrega de tierras y armas a los campesinos, obreros y estudiantes para impedir el estancamiento de la Revoluci贸n, evitar la burocratizaci贸n sin enredarse en la 鈥榙emocracia representativa鈥, apoyarla 鈥渆n tanto garantice las libertades p煤blicas, el derecho de acci贸n y mientras profundizara sus postulados sociales de humanismo y libertad, s贸lo en esas v铆as la Revoluci贸n ser谩 m谩s fuerte.[42]

A lo apuntado en el manifiesto se agregaron las posiciones asumidas durante una reuni贸n informal entre militantes de la FAU y de la FLA, donde se querell贸 sobre la Revoluci贸n cubana. En la asamblea se evidenciaron las discrepancias entre las dos espec铆ficas, a ellas se sumaron las posturas de LP y del grupo editor de Reconstruir. En el 鈥榗贸nclave鈥, la FAU sostuvo el car谩cter positivo de la Revoluci贸n cubana a pesar del sesgo centralista adoptado y de la presencia activa de los comunistas, mientras los argentinos se mantuvieron firmes al considerar el proceso como una revoluci贸n frustrada al momento en que las conquistas sociales fueron dadas por el Estado y el 鈥済rupo encaramado al poder鈥. Las divergencias las divulg贸 LP, pues manifest贸: 鈥渘o ha vacilado en aceptar como cosa natural el derecho de otros compa帽eros de sostener p煤blicamente opiniones discrepantes. En esta 茅poca en que se ha hecho un fetiche de la disciplina partidaria, del monolitismo de partido y de la raz贸n de las mayor铆as, hemos afirmado una vez m谩s nuestro concepto de la libertad indeclinable de cada uno a sostener sus propios puntos de vista鈥.[43]

Si bien las organizaciones org谩nicas de M茅xico y Argentina advirtieron, a partir de 1960, el giro dado por la Revoluci贸n cubana, individualidades libertarias de ambos pa铆ses no estaban muy seguras de ese vuelco; por tanto, la prensa 谩crata abri贸 sus columnas a las diferencias con el objeto de demostrar la apertura del pensamiento libertario, negando con ello el monismo ideol贸gico, a debates en torno a cuestiones de inter茅s te贸rico/pr谩ctico. En LP apareci贸 una carta dirigida al director del impreso, quien suscrib铆a, L Ram铆rez, manifest贸 ser un viejo militante y que su posici贸n no era privativa de 茅l sino de un grupo numeroso de compa帽eros radicados en Argentina, Uruguay y Chile, quienes han identificado en el lenguaje de LP el mismo de la burgues铆a respecto a Cuba.[44]

Imagen 7. La Protesta (Buenos Aires), n煤m. 8030, 2da quincena de mayo de 1957. http://americalee.cedinci.org

Otro caso a煤n m谩s 谩lgido, de estos desacuerdos, se sucedieron a partir de una circular emitida por Carlos M. Rama, quien public贸 un par de textos en Cenit[45] destacado los aspectos positivos de la Revoluci贸n. La circular de Rama motiv贸 una reuni贸n ampliada del grupo editor de La Protesta para discutir los logros 鈥榩ositivos鈥 de la Revoluci贸n, pero estos fueron pasados a revista cr铆tica desde los principios an谩rquicos. Entre ellos se destacaron: la supresi贸n del ej茅rcito y la creaci贸n de milicias populares, esto no lo consideraron un logro pues m谩s all谩 del nombre eran un verdadero ej茅rcito organizado jer谩rquicamente; liquidaci贸n de la gran burgues铆a; desaparici贸n de los cuerpos represivos, esto fue puesto en tela de juicio pues era conocida la existencia de un aparato policial y parapolicial bastante extendido como la Polic铆a Nacional Revolucionaria, el Departamento T茅cnico de Investigaci贸n (DTI) y la Polic铆a Pol铆tica (G-2), adem谩s de los comit茅s de vigilancia revolucionaria que, a煤n tildados de revolucionarios, no se les despojaba de su funci贸n represiva; la supresi贸n de los 鈥榲icios sociales鈥; la disminuci贸n de la desocupaci贸n; el fin a la dependencia norteamericana; sobre el crecimiento econ贸mico y el aumento de la producci贸n alegaron no se pod铆a asegurar nada a煤n, por el lapso corto y por la escasez de fuentes fiables; el plan de vivienda y de alfabetizaci贸n; el proceso de industrializaci贸n y la reforma agraria.[46]

El 煤ltimo punto es el m谩s interesante pues un anarquista, Augustin Souchy, acudi贸 a Cuba y elabor贸 un balance sobre la econom铆a revolucionaria, las cooperativas, colectivizaciones y la reforma agraria, por tal los anarquistas ten铆an informaci贸n de primera mano, as铆, al tratarse el tema sobre si exist铆a una participaci贸n popular en los organismos p煤blicos, pol铆ticos, econ贸micos y sociales, se帽alaron 鈥渦n compa帽ero que estuvo en Cuba, estudiando el problema agrario, manifest贸 que no hay tal participaci贸n, aunque qued贸 con la impresi贸n que existe la intenci贸n de hacer part铆cipe al pueblo dentro de ciertos l铆mites. La demostraci贸n que esta apreciaci贸n es valedera, la constituyen las cr铆ticas que ha hecho el 鈥楥he鈥 Guevara contra la flojedad del entusiasmo de los cooperativistas鈥.[47]

El trabajo de Souchy consisti贸 en hacer un balance sobre el estado de la agricultura cubana y c贸mo pod铆a mejorarse a corto plazo. El modelo anal铆tico utilizado fue el mismo empleado para estudiar los kibutz israel铆s, el ejido mexicano y las colectividades espa帽olas durante la guerra civil. El an谩lisis no agrad贸 a las autoridades cubanas, el informe se vet贸 y se acus贸 a Souchy de contrarrevolucionario.[48]

La obra de Souchy reflej贸 la posici贸n libertaria respecto al proceso cubano, se destaca en 茅l la abnegaci贸n del pueblo y la obra constructiva como la edificaci贸n de viviendas, escuelas, centros sanitarios y la reforma agraria. Tambi茅n subray贸 la exigencia de justicia social, el cambio de estructura econ贸mica encaminada a suprimir los privilegios de unos cuantos a costa del sufrimiento de la mayor铆a, adem谩s destac贸 el repudio al imperialismo y a los monopolios como cuestiones arraigadas en las clases bajas y en los intelectuales de Am茅rica Latina. Causas por las cuales la Revoluci贸n prendi贸 tantas esperanzas, no obstante, reconoci贸 que a a帽o y medio del triunfo no todo era positivo, creador y aut茅nticamente revolucionario.

Los yerros observados por los anarquistas no iban encaminados, como Souchy apunt贸, a los defectos y contradicciones manifiestos en toda revoluci贸n. Donde los anarquistas advirtieron el mayor peligro fue en la 鈥渋dolizaci贸n del movimiento a causa de las concepciones pol铆ticas, el esp铆ritu y las t谩cticas que animaban a los 鈥榡efes鈥欌 (Souchy, 1960, p谩g. 7). Lejos de negar la existencia de una reacci贸n poderosa y dispuesta a participar en una intervenci贸n con apoyo de EE. UU., los anarquistas, conscientes del peligro y amenazas cernidas sobre la Revoluci贸n, por quienes deseaban recuperar sus privilegios perdidos; mas, Souchy, acert贸 al se帽alar que los riesgos no se iban a obviar con la supresi贸n de las libertades ni con la persecuci贸n de luchadores sociales de probada rectitud revolucionaria. Manifest贸:

[Esos] Procedimientos totalitarios, que elimina todo principio de libertad y autodeterminaci贸n para los mismos trabajadores y campesinos a quienes se dice querer emancipar, es suficiente para revelar la orientaci贸n y finalidad de los actuales dirigentes cubanos. No hace falta para ello tener en cuenta el sentido de su pol铆tica exterior, ligada sin la menor reserva al bloque llamado sovi茅tico. Basta con observar lo que pasa en el interior del pa铆s, donde todo marcha a una estatizaci贸n galopante (鈥), donde todas las actividades est谩n sometidas a la direcci贸n de funcionarios, que responden a las consignas de un partido unitario (p谩g. 7).

A ra铆z del trabajo de Souchy los debates en torno a Cuba, en el seno del movimiento libertario, se agudizaron, en particular por la circular de Rama, pues esta ten铆a dedicatoria: Gast贸n Leval y Augustin Souchy. Leval se sinti贸 en la obligaci贸n de responder a la circular de Rama; pues en la misma 茅l apunt贸: 鈥渆n su enconada lucha contra el comunismo ruso se puede explicar que Gast贸n Leval, cante loas a la filantrop铆a de los trust azucareros americanos, en la isla del Caribe, como Augustin Souchy lo ha hecho a la United Fruit鈥.[49] La respuesta de Leval comienza recriminando la tergiversaci贸n de su pensamiento y de sus escritos; primero, tanto 茅l como Souchy, arguy贸, nunca cantaron ni cantar铆an loas a los trust norteamericanos como consecuencia de su embate contra el totalitarismo; a帽adiendo: 鈥渄e mis cr铆ticas no se infiere que combatir a este totalitarismo nos lleve fatalmente a defender el imperialismo norteamericano. Tampoco se desprende que no se deber铆a combatir a ese totalitarismo so pena de hacer el juego a otro imperialismo. La afirmaci贸n no es original, la repiten los comunistas desde hace cuarenta a帽os鈥.[50] Reiter贸 sus se帽alamientos, publicados en la prensa anarquista francesa, y afirm贸 que la cr铆tica a un r茅gimen no significaba apoyar al otro bando, sino como anarquistas ser consecuentes con los principios, adem谩s los datos evidenciados, tanto por Souchy como por 茅l, eran del dominio p煤blico y no invenciones. Leval, sin embargo, le concedi贸 raz贸n a Rama cuando 茅ste evidenci贸 la crisis del anarquismo por su falta de dinamismo y realidad, pero eso no significaba, replic贸 Leval, adherirse o sentir simpat铆a por un r茅gimen 茅mulo del sistema sovi茅tico, pues la circular de Rama le reprocha a los anarquistas no adherirse al r茅gimen 鈥渃astro-comunista鈥, Leval respondi贸 a ello augurando el refinamiento de las formas opresivas y represivas del r茅gimen de Castro; y, como anarquistas, la responsabilidad era mantener los pilares del ideal acr谩tico intactos: antiautoritarismo, antiestatismo y anticapitalismo, y, en derredor de ellos, construir nuevas propuestas, concluye Leval: 鈥渆l anarquismo se ha anquilosado. Algunos reconocemos y procuramos aportar an谩lisis, ideas nuevas y complementarias que orienten el pensamiento y la acci贸n. Pero tambi茅n hemos aprendido, desde 1917, es que las peores formas de esclavitud pueden aparecer envueltas en las m谩s atrayentes promesas de liberaci贸n y que el mundo est谩 hoy amenazado por ellas. Este es el combate m谩s urgente鈥.[51]

Imagen 8. La Protesta (Buenos Aires), n煤m. 8067, agosto de 1960. http://americalee.cedinci.org

A la circular de Carlos Rama, y la respuesta de Leval, se sum贸 un texto de V铆ctor Garc铆a donde argument贸 que para ning煤n anarquista escapaba 鈥渆l giro peligroso鈥 asumido por el r茅gimen cubano, en particular porque para los anarquistas estaba proyectando 鈥渃ada vez m谩s insistentemente, un paralelismo muy significativo al giro que tomara la revoluci贸n rusa en 1917 y siguientes鈥,[52] refiere a las esperanzas que sembr贸 el movimiento de 1917, cada nueva noticia era motivo de algarabiada y j煤bilo entre el proletariado del orbe; no obstante, los primeros trabajos evidenciando el destino de los soviets, la Majnovchina y Kronstadt, delataron las medidas adoptadas por los comunistas al eliminar el empuje de los trabajadores y burocratizar la revoluci贸n, llev谩ndola a los causes donde por fin termin贸. Subray贸:

Estall贸 el j煤bilo el 1潞 de enero de 1959 cuando Batista huy贸 de la isla que hab铆a convertido en su satrap铆a humillante y tambi茅n pudimos, los revolucionarios del mundo, sentir el contento al ver el derrocamiento de un ej茅rcito mercenario, la conversi贸n de los cuarteles en escuelas, la promesa de la reforma agraria, la expropiaci贸n de los monopolios y grandes latifundistas, las prohibiciones del juego y la loter铆a. Para muchos el optimismo era arrollador y varios fueron los compa帽eros que desde la tribuna y desde las columnas de la prensa, dedicaron los mejores elogios a la Revoluci贸n cubana.[53]

Garc铆a ahonda en la pol茅mica desatada en el seno del anarquismo a ra铆z del proceso cubano, reconociendo que en su mayor铆a fueron individualidades quienes apoyaban a Castro, a excepci贸n de la FAU, 煤nica espec铆fica aliada de Castro y su r茅gimen. Atribuyendo esa actitud a la falta de informaci贸n verificable sobre la situaci贸n en Cuba, en su escrito apunta la confusi贸n sembrada cuando se rumor贸 sobre un posible caso de censura contra los impresos El Libertario y Solidaridad Gastron贸mica; mas luego se indic贸, a trav茅s de una circular de Solidaridad Gastron贸mica, los motivos de su supresi贸n, 茅stos obedecieron al hecho de haber sido prohibida, por orden del r茅gimen revolucionario, la publicidad de bebidas alcoh贸licas eliminando la fuente de ingresos de la publicaci贸n. La circular referida por Garc铆a se帽ala a Solidaridad, no a El Libertario, pero en otro comunicado confidencial se informa el cese del mensuario por problemas econ贸micos.[54]

El informe de un delegado de la CNT de Espa帽a en el exilio, comisionado a visitar la Isla, para conocer la situaci贸n de primera mano, vino ahondar las discrepancias sobre los anarquistas y la Revoluci贸n cubana. En el comunicado se desprenden varias objeciones en contra de la posici贸n anarquista y otras se confirman; no obstante, quien recibi贸 e inform贸 al delegado cenetista fue Manuel Gaona, militante anarquista pasado al castrismo y quien difundi贸 una Aclaraci贸n y declaraci贸n a los anarquistas (v茅ase nota 1), deslegitimando y difamando a sus antiguos compa帽eros del MLC, en ese momento ya en el exilio. En el informe se destaca, primero, la poca cuant铆a de la ALC, pues antes del triunfo del 59 sus miembros no llegaban a cien, al momento de remitir el informe se encontraban una docena apoyando a Castro y otros cinco en otras actividades; adem谩s aseguraba no exist铆a represi贸n contra los anarquistas, la prensa circulaba sin problemas鈥.[55]

Algo sintom谩tico en el informe del delegado de la CNT, es su similitud con los puntos del documento Gaona, por ejemplo, donde se apunt贸: 鈥渆s cierto que se cierne el grave peligro en contra de algunos compa帽eros. Ese peligro, no obstante, no es por sus actividades espec铆ficamente anarquistas, sino por su actuaci贸n a lado de los contrarrevolucionarios, o sea, partidarios del retorno al feudalismo de los potentados y por ende la esclavitud del pueblo cubano鈥. El informe comenta la acci贸n de los comunistas de copar los sindicatos, pero duda logren opacar la figura de Castro, adem谩s a帽ade el temor manifiesto, entre los anarquistas de la CNT, a ser perseguidos y encarcelados como en Rusia o en Espa帽a, por ello desean salir de la Isla y, se帽ala el delegado, 鈥渢ienen la garant铆a de que, mediante lista, todos los compa帽eros que deseen salir podr谩n hacerlo, una embajada ha empe帽ado su palabra鈥. [56] A pesar de lo antes dicho, el mismo informe se contradice al asegurar en su punto quinto: 鈥渃ierto es, que en los d铆as de la invasi贸n por parte de los elementos a sueldo de los yanquis, el secretario de la secci贸n de la CNT y otros ocho compa帽eros espa帽oles y nativos fueron detenidos (鈥), alega el delegado que eso es debido a la confusi贸n reinante鈥,[57] la realidad, dist贸 mucho de lo acotado en el informe, los presos fueron condenados a varias penas de prisi贸n y un par de ellos fusilados (v茅ase nota 70). Finaliza el informe se帽alando que

El delegado afirma que no hay revoluci贸n social o libertaria pero que el campesino ha dejado de ser bestia a quien los feudales trituraban. Se ha beneficiado moral y econ贸micamente a los trabajadores del campo. Los boh铆os desaparecen para dar paso a casas en donde existe higiene y comodidad. Los beneficios de las cooperativas van destinados a la ayuda a otras cooperativas d茅biles en el aspecto econ贸mico o a la creaci贸n de otras. Est谩n industrializando al pa铆s. Est谩n armados hasta los dientes.[58]

Por lo acontecido despu茅s queda en evidencia la nulidad de dicho informe. La postura 谩crata se mantuvo firme en su oposici贸n a Castro, en parte por ser del com煤n las afirmaciones del comunicado del delegado, adem谩s de la existencia de un segundo informante de nombre Antonio, quien les remiti贸 bastante informaci贸n desde Cuba al grupo anarquista Tierra y Libertad, adherido a la FAM. El cual desminti贸, a trav茅s de sus escritos, lo se帽alado por el delegado de la CNT.

Imagen 9. Tierra y Libertad (M茅xico), a帽o XVII, n煤m. 181, abril de 1958. Archivo del autor.

Sin embargo, el informe circul贸 en los medios anarquistas, sirviendo de base para quienes se posicionaron a favor del r茅gimen de Castro. Por ejemplo, como parte de los debates sobre el proceso cubano LP publicit贸 la posici贸n de la FAU respecto a Cuba, en abril de 1962 esta agrupaci贸n adopt贸, en su pleno ordinario, el resolutivo de indeclinable adhesi贸n al principio de autodeterminaci贸n de todos los pueblos, tuvieran el sistema social que tuvieran, frente a cualquier potencia -democr谩tica o comunista-. En consecuencia, ratificaron su posici贸n antiimperialista y de defensa de la Revoluci贸n la cual conquist贸 la democracia directa, erigi贸 cooperativas, comit茅s de empresa, milicias populares, practicidad de postulados humanistas y socialistas; mas, reconocieron que las declaraciones de Castro, del 1 de diciembre de 1961 sobre la creaci贸n del Partido 脷nico, y el clima de intolerancia ideol贸gica 鈥渃onstituyen una desviaci贸n de los postulados se帽alados. Dicho eso, esas desviaciones son un obst谩culo para la construcci贸n del socialismo鈥.[59]

El debate sobre Cuba y la posici贸n anarquista lleg贸 a un punto bastante violento en Uruguay, al grado de producirse la ruptura de la FAU. Surgiendo de la misma dos bloques, uno donde prevaleci贸 la estructura org谩nica de la FAU y otro, con el nombre de Alianza Libertaria Uruguaya (ALU), con Luce Fabbri como cabeza visible. Este grupo asumi贸 la misma postura de la casi totalidad del anarquismo y emiti贸 un manifiesto defendiendo la autodeterminaci贸n, entendida esta, en contra de la definici贸n de la FAU, no s贸lo como una postura de los pueblos para decidir sobre sus sinos hacia afuera sino tambi茅n para las relaciones internas鈥

Todo pueblo debe poder 鈥榓uto determinarse鈥 en relaci贸n con cualquier gobierno local o extranjero. Donde no hay libertad de palabra, de prensa, de manifestaci贸n y de huelga, donde no hay autonom铆a universitaria ni sindical no se puede hablar de autodeterminaci贸n (鈥), estas libertades 鈥榝ormales鈥, que fueron conquistadas al precio de tantos esfuerzos de tipo revolucionario, no son suficientes, pero sabemos tambi茅n que una mayor libertad de orden econ贸mico y social, no puede lograrse suprimiendo las primeras (鈥) [por tal], la emancipaci贸n econ贸mico-social de los pueblos latinoamericanos no debe estar condicionada por el apoyo o la presi贸n de un determinado bloque imperialista.[60]

Luce Fabbri, rememorar铆a la ruptura de la FAU y el 谩spero debate sobre la cuesti贸n cubana鈥

鈥 vino la Revoluci贸n cubana me parece que del 59鈥 entonces, al principio, bueno, solidaridad con Cuba, yo estaba preocupada porque hab铆a hablado con Santill谩n, me fui a la Argentina en esos d铆as, en los d铆as de la Revoluci贸n cubana, cuando tomaron, la guerrilla baj贸 de la monta帽a y tom贸 la capital y triunf贸 la revoluci贸n, esos d铆as yo estaba en la Argentina y hablaba con Santill谩n, dice: va todo muy bien con tal que no prevalezca Fidel Castro; dice: es un megal贸mano, muy peligroso, bueno as铆 que, como prevaleci贸 Fidel Castro鈥 yo desde un principio estaba inquieta y muy pronto llegaron las noticias de persecuciones de los compa帽eros (鈥) despu茅s vino el golpe de Estado comunista, al principio鈥 el 26 de Julio era鈥, el movimiento (鈥) ten铆a鈥 [un] programa de amplia libertad, entonces todo bien pero en determinado momento Castro se declara comunista socialista leninista y el partido prevaleci贸 en la Isla, dio un golpe de Estado en los sindicatos eliminando la comisi贸n elegida por los obreros y sustituy茅ndola con todos comunistas y, en fin, empezaron las persecuciones ante todo contra los trotskistas y contra los anarquistas, empezaron a llegar noticias muy, muy feas y entonces propusimos (鈥) llegu茅 a la reuni贸n de la FAU y dije yo propongo que la FAU d茅 un mensaje de solidaridad, emita un mensaje de solidaridad con nuestros compa帽eros presos en Cuba鈥, se levantaron y dijeron c贸mo vamos hacer ello, perturbar el clima de la revoluci贸n, la unidad revolucionaria, entonces mi compa帽ero [Ermacora] y yo nos retiramos, fui la primera, al mes se retiraron los dem谩s que estaban en la l铆nea libertaria (鈥) bueno a partir de entonces, que ser铆a en el 61鈥 el 62, tuvimos la FAU por un lado y ALU por otro.[61]

Como he puesto de manifiesto, fueron individualidades anarquistas, exceptuando a la FAU, quienes no concordaron con la posici贸n 鈥榤ayoritaria鈥 sobre la Revoluci贸n cubana. Por ejemplo, una carta remitida a LP por 鈥榰n compa帽ero鈥 donde les cuestiona su posici贸n respecto a Cuba y dar cabida a noticias del MLCE, todas ellas negativas al proceso cubano como los casos de los anarquistas presos y fusilados, entre ellos un campesino de 17 a帽os; eso, por un lado, por otro les cita el peri贸dico Lucha Libertaria, donde se expon铆an comentarios a favor de la cuesti贸n cubana y solicita publicarlos. Por 煤ltimo, se les reprocha no informar la condici贸n de los fusilados en Cuba, llamados compa帽eros, mas trabajaban contra la Revoluci贸n en forma coordinada con grupos capitalistas;[62] LP replicar铆a enfatizando en la cuesti贸n de los fusilamientos, pues al parecer 鈥榰n compa帽ero鈥 lo tom贸 a la ligera y acus贸 melodramatismo en la noticia de asesinar a un adolescente de 17 a帽os.[63]

A la carta aparecida en LP le mereci贸 la respuesta de Jacobo Prince. En su respuesta, Prince puntualiz贸 el car谩cter revolucionario de los anarquistas frente a las tiran铆as, por ello su simpat铆a era con los 谩cratas cubanos contra el nuevo r茅gimen cubano, ello no elud铆a, ni imped铆a ser objetivo:

El hecho que, despu茅s de tan vastas y repetidas experiencias hist贸ricas, tengamos que insistir en consideraciones de esta especie para quienes se dicen y creen ser libertarios, es m谩s que lamentable. Es indudable que cierta moda intelectual 鈥撯渋zquierdismo a todo trance鈥- y el chantaje bolchevique, seg煤n el cual todos los que est谩n en contra del tipo de dictadura representado por ese sector es un 鈥渞eaccionario鈥, influyen en ciertos planteos que desde un punto de vista libertario me parecen una aberraci贸n (鈥) cuando se trata de justificar el fusilamiento de adolescentes, sobre la base de no sabemos qu茅 informaci贸n 鈥渙bjetiva鈥. Lo cual significa, entre otras cosas, que, en materia de enfoques, sobre revoluci贸n, dictadura, etc., debemos insistir una y cien veces m谩s en conceptos que cre铆amos definitivamente afirmados en nuestro movimiento y que inmunicen contra tan lamentables confusiones.[64]

Las columnas de los impresos mexicanos se destacaron por su posici贸n intransigente contra el sistema encabezado por Castro. Para clarificar la cuesti贸n y evitar 鈥渄esviaciones鈥, como ocurri贸 con la FAU, el 贸rgano de la FAM public贸 una serie de textos del poeta Jos茅 Mu帽oz Cota, uno de los cr铆ticos m谩s conspicuos del r茅gimen emanado de la insurrecci贸n cubana, quien desde su columna en Regeneraci贸n expres贸 su desencanto pero tambi茅n plante贸 las posibles consecuencias para Am茅rica Latina tras la injerencia imperialista de la URSS, tal como la agudizaci贸n de las pol铆tica represiva de EE. UU.,[65] asever贸 Mu帽oz Cota:

Oponerse firmemente a la pol铆tica represiva de los gobiernos que invocan la seguridad nacional, el peligro comunista, amenazas de subversi贸n o cualquier otro proceso, para coartar, restringir o anular las libertades y derechos que son indispensables para que los pueblos puedan defenderse frente a las asechanzas totalitarias, a las injusticias econ贸micas y a los abusos gubernamentales; adem谩s que con esas pol铆ticas se hace juego a los elementos totalitarios, que especulan con el martirologio y la ocultaci贸n de su verdadero poder铆o, sin por ello dejar de actuar con todos sus recursos de infiltraci贸n y de influencia.[66]

Imagen 10. Solidaridad Obrera [suplemento literario] (Par铆s), n煤m. 859-93, septiembre de 1961. https://bibdig.biblioteca.unesp.br

Cosme Paules, cubano exiliado en Chile, se manifest贸 en ese mismo sentido:

Cuando en Hispanoam茅rica el proletariado despertaba de su largo sopor y poco a poco demostraba estar en las condiciones propagadas por un Mart铆, un Gonz谩lez Prada, un Flores Mag贸n (鈥) los nuevos dictadores de Cuba han ganado la primera batalla contra el resurgimiento protestatario de los esclavos de Am茅rica. La historia dir谩 hasta qu茅 punto est谩 reaccionaria acci贸n destruy贸 las posibilidades de avance del proletariado en esta parte del mundo.[67]

Tambi茅n fue, Mu帽oz Cota, quien mejor analiz贸, de forma detallada, el desenvolvimiento del proceso cubano desde la perspectiva libertaria. En su art铆culo 鈥淣uestra distancia con el r茅gimen de Cuba鈥, denuncia la enemistad y rivalidad entre Castro Ruz y Batista surgida cuando Batista abandon贸 de su vida revolucionaria, inaugurada contra una dictadura; Batista se transform贸 en un dictador; por lo cual ning煤n hombre libre pod铆a haber estado de acuerdo con 茅l. Continu贸 acotando que Castro Ruz si bien no cont贸 con la simpat铆a de EE. UU., s铆 con su benepl谩cito, goz贸 de adhesiones universales, el pueblo cubano albergaba esperanzas en 茅l. Castro Ruz logr贸 derribar a Batista sin grandes hechos de armas, adem谩s no se declaraba comunista o si lo era lo disimul贸 bien. Agregando, vino la luna de miel con EE. UU., enfriada cuando se discuti贸 el punto de las cuotas de az煤car, los norteamericanos se equivocaron en su pol铆tica internacional y menospreciaron, por falta de objetividad, a Castro Ruz. Esto benefici贸 a:

Rusia, que s铆 se percat贸 de la gravedad de este momento y de las posibilidades riqu铆simas que se abrieron cuando Castro rompi贸 con los EU, todav铆a hubo un tiempo en que Ruz coquete贸 con los dos. Entonces vino el rompimiento y Castro Ruz inici贸 su sovietizaci贸n (decimos sovietizarse por no encontrar otro vocablo justo, porque sabemos que en la URSS faltan los soviets que fueron sustituidos por la centralizaci贸n de un 煤nico partido de tipo totalitario).[68]

Represi贸n y solidaridad

En enero de 1962 la postura anarquista respecto a la Revoluci贸n cubana era bien definida. A quienes a煤n dudaban se les mostraron los informes provenientes de la Isla y los testimonios de los exiliados cubanos (como el de Abelardo Iglesias, aparecido en Reconstruir, y el de Casto Mosc煤 en Tierra y Libertad). Desde el MLCE, y de los exiliados espa帽oles, se inform贸 al anarquismo latinoamericano sobre el encarcelamiento de varios de sus compa帽eros por discrepar con el r茅gimen instaurado en su patria. Se dio a conocer una lista de militantes encarcelados, entre ellos Luis Miguel Lisua铆n, Antonio Dagas y Jos茅 Ace帽a.[69]

Los libertarios bonaerenses al conocer el destino de sus 鈥渉ermanos de ideas鈥, reactivaron o fortalecieron sus organismos de ayuda internacional, en particular la Solidaridad Anarquista Internacional (SAI), fundada en diciembre de 1947. Esta se encarg贸 de mitigar, modestamente, la situaci贸n de sus compa帽eros cubanos. Las acciones de SAI variaron, realiz贸 una campa帽a de agitaci贸n con el fin de denunciar las arbitrariedades cometidas contra los disidentes cubanos, coloc贸 bonos solidarios y envi贸 dinero al MLCE.[70]

Imagen 11. Tierra y Libertad (M茅xico), a帽o XIX, n煤m. 234, noviembre de 1962. Archivo del autor.

Lo anterior es un ejemplo a contracorriente de lo sostenido por Frank Fern谩ndez respecto a un abandono, del movimiento anarquista internacional, de los 谩cratas cubanos. Esto se diluye a煤n m谩s tras revisar el n煤mero 8084 de LP, en este se ofrece una panor谩mica de la posici贸n de los anarquistas del hemisferio occidental sobre el proceso cubano.[71] Se da cuenta de la posici贸n asumida por un grupo de anarquistas reunidos en Ginebra para celebrar la nonag茅sima reuni贸n de Saint Imier, el cuarto acuerdo de 茅sta manifest贸:

Los partidarios en esta reuni贸n se declaran solidarios con todos los pueblos y todos los movimientos en lucha contra la opresi贸n y los reg铆menes dictatoriales; apoyan todas las luchas populares que tienen por objetivo el abolir la explotaci贸n, el autoritarismo y el militarismo (鈥). Apoyan de manera particular la lucha de los pueblos ib茅ricos, los pueblos eslavos y el pueblo cubano en oposici贸n contra la nueva dictadura, as铆 como a todos los pueblos que luchan por una verdadera libertad.[72]

La declaraci贸n fue signada por los representantes del movimiento anarquista de B茅lgica, Bulgaria, Espa帽a, Francia, Suiza e Italia. Por su parte, la revista Volont脿 escribi贸 una declaraci贸n para rectificar sus primeras impresiones sobre el proceso cubano, manifest贸 que, frente a los acontecimientos desarrollados en Cuba el ML ha consensuado su posici贸n, la cual debe ser inequ铆voca, precisa y clara. Volont脿 reiter贸: 鈥渟i hab铆amos consentido titubeos por las varias y contradictorias noticias que se pod铆an captar en el inicio del movimiento revolucionario, s铆, en consecuencia, era l铆cito adelantar juicios (鈥) hoy, terminada la embriagante impresi贸n, no podemos estar equivocados cuando afirmamos que la Revoluci贸n cubana est谩 sufriendo una involuci贸n autoritaria de la cual son testimonio y v铆ctimas muchos compa帽eros nuestros鈥.[73] La 煤nica posici贸n a asumir por los anarquistas, manifest贸 Volont脿, era la de una cr铆tica frontal y una categ贸rica condena al r茅gimen castrista; no obstante, advert铆an, as铆 como eran enemigos del r茅gimen de Castro eran adversarios de Kennedy y su pol铆tica anti-cubana (no anti-castrista) con la cual pretend铆a reconquistar la Isla para reintegrar los privilegios a los capitalistas norteamericanos. L鈥檃gitazione del Sud, de Sicilia, asumi贸 una postura similar; mientras los 谩cratas de Carrara, se desprende de una cr贸nica publicada en Umanit谩 Nova, asistieron a una asamblea popular para debatir y protestar contra el bloqueo impuesto a Cuba, en el acto se invit贸 a hablar a Alfonso Failla, quien critic贸 el giro dado por la revoluci贸n y argument贸: 鈥渓os anarquistas protestan contra todos los factores de la guerra y por eso contra el bloqueo norteamericano a Cuba y, al mismo tiempo, renuevan sus protestas contra la detenci贸n, por parte del gobierno de Fidel Castro, de sus compa帽eros que sufren presidio (igual que bajo la dictadura de Batista), por la causa de la efectiva libertad y de la autodecisi贸n del pueblo trabajador cubano鈥.[74]

Imagen 12. Tierra y Libertad (M茅xico), a帽o XVIII, n煤m. 217, junio de 1961. Archivo del autor.

Con la intensi贸n de reafirmar su postura y difundir la suerte de sus 鈥榟ermanos de ideas鈥, LP reprodujo lo m谩s sustancial de un informe presentado por el MLCE al V congreso de la FLA. En este se hace un balance de las actividades anarquistas y las batallas sostenidas desde la dictadura machadista hasta el ascenso del comunismo en Cuba. En el informe se da 鈥渦na larga y tr谩gica lista de v铆ctimas valiosas鈥.[75] Evocan, asimismo, su participaci贸n en los momentos decisivos de la lucha contra Batista, del asalto al cuartel Moncada al asalto a Palacio el 13 de marzo de 1957, en la ciudad y en la sierra, en particular en la de Escambray, los 谩cratas estuvieron. A pesar de su actitud revolucionaria, las autoridades emprendieron una campa帽a de desprestigio, calumnia y a perseguir a los anarquistas, seg煤n relata el informe, en tanto los anarquistas no se sumaron 鈥渁l coro de los aduladores del 鈥榣铆der m谩ximo鈥 y de la nueva oligarqu铆a gobernante鈥; afirmaron:

Se nos puede reprochar, como se han hecho, el no haber informado al movimiento internacional sobre la situaci贸n real existente en Cuba desde el momento mismo en que percibimos claramente la trayectoria dictatorial y totalitaria del nuevo r茅gimen, as铆 como las persecuciones de que fueron v铆ctimas nuestros militantes a partir del instante preciso del triunfo de la revoluci贸n. Aceptamos la cr铆tica fraterna en tal sentido m谩s queremos declarar enf谩ticamente, que esa actitud fue producto de una decisi贸n deliberada, pues no quisimos confundir la cr铆tica libertaria con la cr铆tica reaccionaria, que hac铆an entonces los representantes del r茅gimen derrocado.[76]

Si la preocupaci贸n del anarquismo consisti贸, continu贸 el informe del MLCE, en definir la lucha contra el r茅gimen 鈥渃astro-comunista鈥 sin hacerle juego a la reacci贸n, esa era una preocupaci贸n compartida, recalcando la oposici贸n de los anarquistas antillanos, quienes nunca establecer铆an acuerdo alguno donde se hipotecara la independencia del movimiento. Por ello apelaron a la constituci贸n de un bloque de izquierdas como contrapeso al poder de Castro, reconociendo la imposibilidad de abatir al nuevo r茅gimen debido al apoyo militar recibido de la URSS.[77] De los acuerdos alcanzados por el V congreso de la FLA se desprende:

El congreso de la FLA repudia el r茅gimen totalitario imperante en Cuba y expresa su solidaridad con el pueblo cubano que lucha por rescatar su revoluci贸n traicionada por el castro-comunismo. De la misma manera que repudia a las fuerzas regresivas que dentro y fuera de Cuba, pugnan por 鈥渞esolver鈥 la situaci贸n restableciendo los privilegios justamente suprimidos durante el primer impulso revolucionario y encadenando al pueblo a un r茅gimen regresivo que s贸lo cambiar铆a el signo del despotismo.[78]

Tambi茅n la FAM extern贸 su apoyo a los anarquistas y su rechazo al castrismo. En su VIII Congreso nacional,[79] celebrado en julio de 1962, se abord贸 como tema de primer orden el asunto cubano y se cont贸 con la participaci贸n de Juan Ram贸n 脕lvarez, delegado del MLCE.[80] La Revoluci贸n cubana, argument贸 脕lvarez, abri贸 las puertas de Am茅rica Latina para la expansi贸n de un clima de inseguridad por el hecho de haberse establecido en el pa铆s una dictadura de tipo marxista, finiquitando las menguadas libertades del pueblo cubano. La Revoluci贸n en Cuba, continu贸, de tipo popular tuvo por objetivo acabar con la dictadura de Batista y establecer un cambio en las condiciones sociales y econ贸micas del pa铆s, pero desgraciadamente, se帽al贸, los comunistas lograron imponer su sistema de opresi贸n.[81]

Imagen 13. Tierra y Libertad (M茅xico), a帽o XIX, n煤m. 226, marzo de 1962. Archivo del autor.

脕lvarez declar贸 que, como anarquistas, eran partidarios de la libertad y no pod铆an combatir al pueblo cubano, pues este ten铆a todo el derecho a modificar su sistema de vida en busca de un verdadero mejoramiento; pero, sentenci贸, s铆 combatir铆an a quienes hicieron algo negativo y contraproducente del esfuerzo de ese mismo pueblo desangrado para conseguir su liberaci贸n. Recordando que al iniciarse la revoluci贸n en Cuba el MLC sali贸 al frente ocupando posiciones definidas, y muchos compa帽eros estuvieron en Sierra Maestra, durante a帽os combatiendo al dictador en tantos otros pueblos y ciudades; desarrollaron tareas encaminadas a minar la dictadura sin escatimar esfuerzos y exponiendo la vida. [82]

Al clausurarse el VIII Congreso de la FAM se ley贸 un comunicado remitido por Casto Mosc煤 sobre las condiciones de la militancia libertaria en Cuba. El informe se inicia con una denuncia al gobierno revolucionario encabezado por los hermanos Castro, Guevara y otros personajes, quienes fueron eliminando a todos los hombres y sectores combatientes contra Fulgencio Batista y pod铆an ser un obst谩culo a sus planes. Abog贸 por no olvidar la complicidad de los comunistas con Batista, al participar dentro de su gobierno, de tal manera primero estuvieron en contra del movimiento revolucionario, luego al verse relegados se inmiscuyeron en la Revoluci贸n para beneficiarse; cuando la Revoluci贸n, asegur贸 Mosc煤, se laure贸, los comunistas cambiaron de ideas y se fueron apoderando de los puestos claves determinando con ello finalmente toda la pol铆tica del r茅gimen cubano. Los comunistas, apuntaba el informe, persiguieron, encarcelaron y sancionaron a quienes se les opusieron, imponiendo descuentos forzosos en los salarios; el 煤nico partido pol铆tico reconocido fue el llamado Socialista Popular, hasta el decreto de creaci贸n del denominado Partido 脷nico y con ello la extinci贸n definitiva de lo restante del M26 y de las Organizaciones Revolucionarias Integradas; finaliz贸: 鈥淐astro y su camarilla impusieron un r茅gimen de terror para liquidar f铆sicamente a quienes no aceptaron la injerencia comunistas y proclamaron: 鈥榯odo anticomunista es contrarrevolucionario鈥欌.[83]

Conclusiones

A lo largo del presente se ha demostrado c贸mo reaccionaron los grupos anarquistas de Am茅rica Latina ante la Revoluci贸n cubana, cu谩l fue su postura durante la gesta de los guerrilleros de Sierra Maestra, cu谩l al triunfo y cu谩l su proyecci贸n del r茅gimen instaurado en la llamada perla de las Antillas. Se exhibi贸, c贸mo transit贸 el movimiento libertario de una posici贸n a otra en muy poco tiempo y, con ello, se evidenci贸 que la tesis de Frank Fern谩ndez carece de base para sostenerse. Los anarquistas del continente advirtieron muy pronto el giro autoritario de la Revoluci贸n, lo denunciaron y mostraron solidaridad con sus compa帽eros isle帽os, no s贸lo eso, en ninguno de los peri贸dicos analizados se encuentra alguna referencia al documento Gaona; sumado a ello el debate entre anarquistas muestra la repulsa, casi un谩nime, a Castro y su camarilla. Queda pendiente ahondar en el estudio de este tema y observar cu谩l fue la postura de los anarquistas caribe帽os y cu谩l el impacto real de la Revoluci贸n en el movimiento 谩crata occidental.

Eduardo Rodr铆guez Trejo

Art铆culo publicado originalmente en Pacarina del Sur [En l铆nea], a帽o 11, n煤m. 42, enero-marzo, 2020. ISSN: 2007-2309.


Notas:

[1] En dicho documento, quienes lo suscriben -a decir de Fern谩ndez-, lo hicieron bajo coacci贸n, se desconocen las persecuciones o aprehensi贸n de libertarios, afirma que la campa帽a pro presos cubanos es una insidiosa cruzada, pues 鈥渘o existe en toda la rep煤blica, un s贸lo compa帽ero detenido o perseguido por sus ideas, por lo que se hace imperativo aclarar de qu茅 fuentes parten las informaciones que afirman lo contrario y qu茅 destino se dar谩 a los dineros colectados en M茅xico para esos imaginarios presos y perseguidos鈥, en un segundo punto se niega categ贸ricamente la existencia de persecuciones pol铆ticas, ideol贸gicas o religiosas; asegurando que los 煤nicos presos son los mercenarios de playa Gir贸n; afirma que la totalidad de la militancia libertaria de Cuba est谩 integrada en los distintos organismos de las Milicias Nacionales Revolucionarias, finaliza el documento alertando a 鈥渓os compa帽eros del Movimiento Libertario de M茅xico, de Am茅rica Latina y del Mundo, y a los compa帽eros espa帽oles exilados en Am茅rica, para que no sean sorprendidos por las mal intencionadas y mentirosas informaciones que reciban de quien o quienes, al servicio, consciente o inconscientes, de la contrarrevoluci贸n cubana, se empe帽an en mantenerse sordos y ciegos ante las realidades y realizaciones de la m谩s progresista, democr谩tica y humanista de las revoluciones de nuestro continente鈥 (Gaona Sousa, 1961)..

[2] Rodolfo Aguirre, 鈥淟a rebeli贸n cubana鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), julio de 1957.

[3] Ib铆d.

[4] 鈥淐onferencia Anarquista Americana鈥, Solidaridad Obrera (Par铆s), 15 de agosto de 1957.

[5] 鈥淐onferencia Anarquista Americana鈥, Solidaridad Obrera (Par铆s), 12 de septiembre de 1957.

[6] Quiz谩 por el tiempo transcurrido, Alberola traslapa las fechas. El 煤nico evento de tales caracter铆sticas, retratado por la prensa anarquista, fue el realizado por las Juventudes Antifranquistas en abril de 1957, celebrado en el Sindicato Mexicano de Electricistas. En este particip贸 el estudiante cubano, miembro del M26, David D铆az de la Rocha quien 鈥減idi贸 ayuda para los estudiantes de Cuba que, fieles a los ideales de Jos茅 Mart铆, son masacrados por los esbirros de Batista鈥, 鈥淢itin por la Libertad鈥︹, Solidaridad Obrera (Par铆s), 16 de mayo de 1957; En otra cr贸nica se destac贸: 鈥淒avid D铆az, con la fogosidad de esa juventud obrera y estudiantil de la Cuba alegre y rebelde que muere con la sonrisa en los labios, de esa juventud que derrot贸 al tirano Machado y que hoy resquebraja con sus acometidas el poder de Batista, trajo al mitin un h谩lito de la tragedia y de hero铆smo en que viven los rebeldes cubanos. Rindi贸 homenaje a las guerrillas de Fidel Castro Ruz (鈥). Rindi贸 homenaje a los estudiantes muertos en La Habana y dijo que el 鈥榩roblema cubano s贸lo una revoluci贸n puede solucionarlo pues las elecciones que ciertos elementos est谩n propiciando -y que EE. UU. ver铆an con benepl谩cito, bajo ciertas condiciones-, es la f贸rmula elegida para salvaguardar los intereses creados, abor铆genes y extranjeros鈥. Relat贸 cr铆menes espeluznantes, llenos de sadismo y crueldad, cometidos hace unos d铆as y termin贸 jurando: 鈥楥uba ser谩 libre o moriremos todos鈥欌, Oca帽a S谩nchez, 鈥淟a juventud contra las dictaduras鈥, Tierra y Libertad (M茅xico), 30 de mayo de 1957.

[7] 鈥淕obierno y revoluci贸n en Cuba鈥, La Protesta (Buenos Aires), 2da quincena de enero de 1959.

[8] 鈥淓l ocaso de las dictaduras鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), enero de 1959.

[9] Ib铆d.

[10] 鈥淟os fusilamientos鈥, La Protesta (Buenos Aires), 2da quincena de enero de 1959.

[11] Tariaco, 鈥淐osas que suceden鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), septiembre de 1959.

[12] 鈥淐arta de Casto Mosc煤 a Andr茅s Cabona鈥, 3 de noviembre de 1959, Fondo Luis Danussi/Centro de Documentaci贸n e Investigaci贸n de la Cultura de Izquierdas (en adelante Cedinci).

[13] GA, 鈥淓n Cuba revoluci贸n o no鈥, La Protesta (Buenos Aires), 2da quincena de abril de 1959.

[14] Ib铆d.

[15] 鈥淓l ocaso de las dictaduras鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), enero de 1959.

[16] 鈥淎s铆 opinan los compa帽eros cubanos鈥, La Protesta (Buenos Aires), agosto de 1960.

[17] 鈥淐ircular confidencial鈥, La Habana, 15 de enero de 1961, Fondo Cuba/ Centro de Documentaci贸n Libertaria Jacobo Prince/Federaci贸n Libertaria Argentina (en adelante CDLJP-FLA).

[18] Ib铆d.

[19] Ib铆d.

[20] Los anarquistas argentinos elaboraron un comparativo entre los discursos emitidos por Castro, en particular el de la celebraci贸n del 26 de Julio de 1959, con los pronunciados por Per贸n los d铆as 17 de octubre. OM, 鈥淎nte la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), agosto de 1959.

[21] Ib铆d.

[22] 鈥溌縃acia d贸nde va el movimiento obrero?鈥, La Protesta (Buenos Aires), julio de 1960

[23] 鈥淰asos comunicantes鈥, La Protesta (Buenos Aires), marzo de 1960.

[24] Tariaco, 鈥淐osas que suceden鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), septiembre-octubre de 1960.

[25] Rodolfo Aguirre, 鈥淟a Revoluci贸n cubana鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), noviembre de 1960.

[26] 鈥淓l imperialismo鈥, La Protesta (Buenos Aires), octubre de 1959.

[27] Emilio Muse, 鈥淐uba: de un imperialismo a otro鈥, La Protesta (Buenos Aires), enero de 1961.

[28] Ib铆d.

[29] Ib铆d.

[30] 鈥淧or la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), abril de 1961.

[31] Ib铆d.

[32] 鈥淒esde el asalto al cuartel Moncada y hasta el uno de enero de 1959 el n煤cleo mismo de la revoluci贸n fue el Movimiento 26 de Julio el que tomaba las iniciativas, el que protagoniza la lucha fuera y dentro de Cuba, el que polariza y utiliza todas las energ铆as, el que marca rumbos, el que comanda, en suma, toda la revoluci贸n (鈥). Como explicaba Castro Ruz, la batalla se desarroll贸 y se gan贸 con el concurso de hombres de todas las ideas, de todas las religiones y de todas las clases sociales鈥 (鈥), [pero] los campesinos, los obreros, los estudiantes, los partidos pol铆ticos, fueron los materiales de un proceso desencadenado por aquel peque帽o n煤cleo (鈥), hacen la revoluci贸n, pero no la conducen. Conducen al triunfo, pero no lo dirigen. Responden a un plan, pero s贸lo conocen de manera cierta el primer punto. En Cuba, la revoluci贸n no tuvo tiempo de 鈥榙evorar a sus propios hijos鈥. El Movimiento 26 de Julio hab铆a devorado a la revoluci贸n desde el comienzo鈥, 鈥淢ovimiento 26 de Julio鈥, La Protesta (Buenos Aires), noviembre de 1960.

[33] 鈥淧or la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), abril de 1961.

[34] Ib铆d.

[35] 鈥淔rente a los hechos de Cuba鈥, La Protesta (Buenos Aires), abril de 1961.

[36] 鈥淟os anarquistas y la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), septiembre de 1960.

[37] Ib铆d.

[38] Ib铆d.

[39] Ib铆d.

[40] 鈥淥jeando la prensa extranjera鈥, Federaci贸n Libertaria Argentina, febrero de 1961, Fondo Cuba/ CDLJP-FLA.

[41] Tariaco, 鈥淐osas que suceden鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), julio-agosto de 1960.

[42] 鈥淎l replantearse la Revoluci贸n cubana鈥, FAU, s/f, Fondo Cuba/ CDLJP-FLA; 鈥淧osici贸n de la FAU ante la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), septiembre de 1960 y 鈥淒esarrollo sobre el debate sobre Cuba鈥, s/f, Fondo Cuba/ CDLJP-FLA.

[43] 鈥淒iscrepancia sobre Cuba鈥, La Protesta (Buenos Aires), septiembre de 1960.

[44] 鈥淣o est谩 de acuerdo con nosotros鈥︹, La Protesta (Buenos Aires), diciembre de 1960

[45] Carlos M. Rama, 鈥淟a obra cultural de la Revoluci贸n cubana鈥, Cenit (Toulouse), abril de 1961; Carlos M. Rama, 鈥淣acionalizaci贸n de la cultura cubana鈥, Cenit (Toulouse), mayo de 1961 y Carlos M. Rama, 鈥淧aralelo entre la revoluci贸n espa帽ola y la Revoluci贸n cubana鈥, Cenit (Toulouse), octubre de 1961.

[46] Cronista, 鈥淟a Revoluci贸n cubana 驴Aspectos positivos?鈥, La Protesta (Buenos Aires), julio de 1961. Estos aspectos positivos fueron defendidos por la mayor铆a de los anarquistas, la FAIC dej贸 asentado en su manifiesto: 鈥渞econocemos que han sido valiosas las conquistas de esa Revoluci贸n, algunas acciones como: la Reforma Agraria en marcha, la expropiaci贸n de ciertas propiedades norteamericanas, el confiscamiento de la industria petrolera, la desarticulaci贸n del ej茅rcito estatal mercenario y la lucha abierta contra el imperialismo norteamericano que avasalla la econom铆a cubana鈥 (FAIC, 1960, p谩g. 1).

[47] Cronista, 鈥淟a Revoluci贸n cubana 驴Aspectos positivos?鈥, La Protesta (Buenos Aires), julio de 1961.

[48] En el verano de 1960 se publicaron en La Habana dos colecciones populares de diez libros en la editorial Lex. Uno de ellos: Cooperativismo y Colectivismo, con tres colaboraciones. La primera abord贸 a los precursores de la doctrina cooperativa; la segunda, del director ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) A. N煤帽ez Jim茅nez, 鈥淟as cooperativas del Instituto Nacional de Reforma Agraria鈥, y otra bajo el t铆tulo de 鈥淓studios sobre Cooperativas y Colectivizaci贸n en M茅xico, Israel, Espa帽a y Cuba鈥 de Souchy. A este se le invit贸 por su experiencia en la URSS (1919), en Espa帽a (1936-39), M茅xico (1942-1955) e Israel, donde elabor贸 programas sobre cooperativismo y colectivizaci贸n; Souchy permaneci贸 en Cuba los meses de abril, mayo y junio de 1960, tiempo en que recorri贸 la Isla conociendo de primera mano la etapa constructiva de la Revoluci贸n. La obra de Souchy fue censurada y destruida, sin embargo, 茅ste envi贸 su escrito a la FLA, que la public贸 el mes de diciembre de 1960. Seg煤n Frank Fern谩ndez 鈥渢res d铆as despu茅s de marcharse de Cuba, la edici贸n total de dicho trabajo fue intervenida por el gobierno castrista por sugerencias de la Direcci贸n del PCC y destruida en su totalidad. Por suerte para la Historia, la editorial Reconstruir en Buenos Aires reprodujo la versi贸n original de Souchy, con un excelente pr贸logo de Jacobo Prince鈥 (Fern谩ndez, 2000, p谩g. 93).

[49] Gast贸n Leval, 鈥淎 prop贸sito de los anarquistas y la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), agosto de 1961.

[50] Ib铆d.

[51] Ib铆d.

[52] V铆ctor Garc铆a, 鈥淐onsecuencia ante la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), octubre de 1961. V铆ctor Garc铆a no s贸lo cuestionar铆a la Revoluci贸n desde la prensa, en 1961 junto con Octavio Alberola emprendieron una gira de reafirmaci贸n y clarificaci贸n ideol贸gica, Alberola rememor贸鈥 鈥渆l movimiento anarquista, en tanto que tal, comenz贸 muy pronto a tomar distancias, y a medida que la deriva caudillista de Fidel se iba poniendo en evidencia, el movimiento lo denunci贸 ampliamente. En 1961, con V铆ctor Garc铆a [Germinal Gracia], particip茅 en una gira de conferencias en los medios anarquistas espa帽oles exiliados en Francia e Inglaterra para denunciar la deriva totalitaria de la 鈥楻evoluci贸n cubana鈥. La cuesti贸n entonces era que a煤n se confiaba en la capacidad del movimiento popular para reaccionar e impedir la total confiscaci贸n de la revoluci贸n por el castrismo. Pero muy r谩pidamente se vio la realidad del alineamiento castrista con el comunismo totalitario sovi茅tico y se supo de la persecuci贸n de la que eran v铆ctimas los anarcosindicalistas cubanos鈥, Octavio Alberola, 鈥淗ay que recuperar la memoria que el castrismo ha desvirtuado鈥, El Libertario (Venezuela), agosto-septiembre de 2004.

[53] V铆ctor Garc铆a, 鈥淐onsecuencia ante la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), octubre de 1961.

[54] 鈥淐ircular鈥, Grupo libertario gastron贸mico, La Habana, 20 de marzo de 1961, Fondo Cuba/ CDLJP-FLA. Garc铆a rompe, tambi茅n, con la falsa dicotom铆a de decantarse por alguno de los dos imperialismos al se帽alar que el anti comunismo anarquista no elude denunciar la injerencia norteamericana y su participaci贸n en la invasi贸n de playa Gir贸n, reiterando que 鈥渆l anarquismo denunci贸 ese intento de romper el proceso cubano, contra el cual est谩n, pero si alguien est谩 en legitimidad para cuestionarlo y combatirlo son los cubanos no el imperialismo norteamericano. Poniendo 茅nfasis en que despu茅s de la fallida intervenci贸n se detuvo a decenas de anarquistas, junto a cientos m谩s de militantes de izquierda, acusados de contrarrevolucionarios鈥. Tal t铆tulo mereci贸 el editor Mariano S谩nchez Roca, fundador de la editorial Lex. Este fue uno de los encargados de transmitir informaci贸n de lo acontecido en Cuba a la militancia anarquista, en particular a la CNT en el exilio en M茅xico y Venezuela, pa铆s al que lleg贸 cuando su editorial fue intervenida por publicar el trabajo de Souchy. V铆ctor Garc铆a, 鈥淐onsecuencia ante la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), octubre de 1961. En el mismo n煤mero donde Germinal Gracia rectifica su postura respecto a Cuba apareci贸 la primera noticia de la detenci贸n de un anarquista conocido en el ML: Luis Miguel Linsua铆n. Su detenci贸n obedeci贸 a una acusaci贸n de complotar contra la vida del ministro de guerra, Ra煤l Castro. Linsua铆n, se帽ala la nota, era representante del sindicato gastron贸mico, del cual fue echado por su cr铆tica contra el giro dado por la revoluci贸n, por lo mismo se inici贸 una campa帽a para difamarlo y culmin贸 con su detenci贸n por el G-2 en julio de 1961, 鈥淓l anarquista Linsua铆n鈥, La Protesta (Buenos Aires), octubre de 1961.

[55] 鈥淪/N鈥, M茅xico, agosto 23 de 1961, Fondo Cuba/ CDLJP-FLA.

[56] Ib铆d.

[57] Ib铆d.

[58] Ib铆d.

[59] 鈥淧osici贸n de la FAU sobre Cuba鈥, La Protesta (Buenos Aires), marzo de 1963.

[60] 鈥淢anifiesto鈥, La Protesta (Buenos Aires), febrero de 1963.

[61] 鈥淓ntrevista a Luce Fabbri realizada por Margaret Rago鈥, Entrevista a Luce Fabbri, sesi贸n 12, cassette 12, 1996, Colecci贸n Luce Fabbri/Cedinci.

[62] 鈥淐arta a La Protesta鈥, La Protesta (Buenos Aires), marzo de 1963.

[63] 鈥淣uestra contestaci贸n鈥, La Protesta (Buenos Aires), marzo de 1963.

[64] 鈥淟a represi贸n antilibertaria en Cuba鈥, La Protesta (Buenos Aires), mayo de 1963.

[65] O como el historiador cubano Frank Fern谩ndez, a distancia, reflexion贸: 鈥溾e acuerdo con su pol铆tica de liberaci贸n nacional se cre贸 en todo el continente americano una fuerza guerrillera -urbana y serrana- que har铆a cambiar el sistema pol铆tico en casi todos los pa铆ses al sur del R铆o Grande. La guerra de guerrillas propuesta por el d煤o Guevara-Castro dej贸 ensangrentado el continente, adem谩s de provocar la toma del poder como respuesta por una gavilla de gorilas uniformados, creando en muy poco tiempo una colecci贸n de dictaduras militares que se dedicaron al secuestro, el crimen y el robo, adem谩s de dedicarse a hacer desaparecer tanto a enemigos como a inocentes ciudadanos. Esto aconteci贸 en pa铆ses civilizados, con una larga tradici贸n de derechos civiles y respeto a la vida humana, como represalia militar a la violencia planeada, financiada y apoyada desde La Habana por el gobierno socialista cubano鈥 (Fern谩ndez, 2000, p谩g. 126).

[66] 鈥淧anor谩micas鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), mayo-junio de 1962.

[67] Cosme Paules, 鈥淏uscando el n煤mero鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), noviembre de 1962.

[68] Jos茅 Mu帽oz Cota, 鈥淣uestra distancia con el r茅gimen de Cuba鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), septiembre de 1962.

[69] 鈥淟a suerte de nuestros presos鈥, Regeneraci贸n (M茅xico), mayo-junio de 1962. Apelando por la libertad de los anarquistas presos se manifest贸: 鈥淰arios compa帽eros como Gilberto Lima y Luis Linsua铆n formaron parte del M26, el primero en la lucha urbana clandestina, y el segundo en las guerrillas de la zona norte de Oriente. Pl谩cido M茅ndez tambi茅n perteneci贸 al Segundo Frente del Escambray鈥 (Fern谩ndez, 2000, p谩g. 85). La detenci贸n, de algunos de estos anarquistas, puede conocerse a trav茅s de un informe presentado ante la Organizaci贸n Internacional del Trabajo con el cas贸 n煤mero 425. En 茅l se asienta que, entre otros, 鈥渓os sindicalistas: Luis Miguel Linsua铆n, secretario de la Federaci贸n Gastron贸mica de la Provincia de Oriente; Antonio Dagas, subsecretario general de la secci贸n cubana de la federaci贸n sindical espa帽ola CNT, fueron juzgados ante tribunales revolucionarios o consejos de guerra, en virtud de disposiciones penales y condenados a distintas penas de prisi贸n. Luis Linsua铆n condenado a siete a帽os de reclusi贸n el 25 de mayo de 1962, por un delito contra los poderes del Estado. Se le acus贸 de participar en las actividades de un grupo contrarrevolucionario denominado MDC, que se habr铆a propuesto derrocar al gobierno mediante el alzamiento de gente armada, actos de sabotaje, acopio y trasiego de armas y atentados contra funcionarios del gobierno. Antonio Dagas fue condenado a tres a帽os y siete meses de prisi贸n 芦por su participaci贸n directa en hechos constitutivos de un delito contra los poderes del Estado禄; en uni贸n de otras personas, habr铆a cometido actos de terrorismo, como la colocaci贸n de una bomba bajo un autom贸vil estacionado frente al edificio de la Confederaci贸n de Trabajadores de Cuba Revolucionaria (鈥). De las sentencias enviadas por el Gobierno se desprende que entre las penas accesorias aplicadas a los condenados figura la confiscaci贸n total de sus bienes. Se indican tambi茅n los nombres de los abogados defensores, que en algunos casos parecen haber sido designados por los procesados y en otros de oficio (鈥). El Comit茅 considera necesario manifestar su inquietud persistente respecto a la situaci贸n en Cuba en cuanto a sus consecuencias sobre el ejercicio de los derechos sindicales y recomienda al Consejo de Administraci贸n que se帽ale a la atenci贸n del Gobierno: a) la importancia de que no se menoscaben los principios esenciales de la libertad sindical; b) la importancia de que los sindicalistas, como cualquier otra persona, beneficien de un procedimiento judicial normal鈥, 鈥淐asos de Libertad Sindical, informe n煤m. 103, 1968 Caso n煤m. 425 (Cuba) 鈥 Fecha de presentaci贸n de la queja: 17-dic-64鈥 disponible en: https://bit.ly/33A2WbZ (recuperado el 20 de julio de 2019).

[70] 鈥淪olidaridad Anarquista Internacional鈥, La Protesta (Buenos Aires), septiembre de 1962; y 鈥溌÷lamado urgent铆simo de solidaridad!!鈥, Solidaridad Anarquista Internacional, Buenos Aires, s/f, Fondo Luis Danussi/Cedinci.

[71] Frank Fern谩ndez sostiene: 鈥溾 la 鈥榠mpresionante soledad鈥 que ha sufrido el movimiento anarquista cubano, despu茅s del golpe de Estado de Fidel Castro, y la insolidaridad que le ha hecho v铆ctima el anarquismo mundial (鈥) tanto la revoluci贸n mexicana, de 1910, como la rusa, de 1917, o la castrista, de 1957, provocaron 鈥榰n serio impacto鈥 en los medios anarquistas internacionales, cubanos incluidos, que tuvo desastrosas consecuencias, con su inevitable cortejo de escisiones, por motivos subjetivos m谩s que racionales鈥 (2000, p谩g. 16).

[72] 鈥淧or la Revoluci贸n cubana鈥, La Protesta (Buenos Aires), febrero de 1963.

[73] Ib铆d.

[74] Ib铆d.

[75] Delegaci贸n del MLCE, 鈥淎l Quinto Congreso Nacional ordinario de la FLA鈥, 23 noviembre de 1961, Fondo Cuba/ CDLJP-FLA y MLCE, 鈥淟os anarquistas cubanos y鈥︹, La Protesta (Buenos Aires), febrero de 1962.

[76] Ib铆d.

[77] MLCE, 鈥淟os anarquistas cubanos y la Revoluci贸n castrista鈥, La Protesta (Buenos Aires), febrero de 1962.

[78] En los boletines del V Congreso de la FLA se apunta, en el cuarto punto del orden del d铆a, la cuesti贸n internacional; por tal, la comisi贸n organizadora del Congreso recibi贸 varias ponencias respecto a la cuesti贸n cubana, una de ellas del grupo de Mar del Plata. En su ponencia el grupo expone sus motivos para considerar que en Cuba se traicion贸 la revoluci贸n popular, parte medular en esa felon铆a fueron los comunistas quienes coparon los centros de trabajo y las organizaciones populares con la complacencia de Castro y sus comparsas, se refiere a la cancelaci贸n de las libertades p煤blicas y la persecuci贸n de aquellos que discrepan, incluso en lo m谩s nimio con el r茅gimen. Aseverando que se repite la historia de la revoluci贸n rusa, se traicion贸, nuevamente, la finalidad emancipatoria. Por ello, ante el trabajo presentado, el quinto congreso ordinario de la FLA resolvi贸: 鈥渞epudiar vigorosamente a los traidores de la Revoluci贸n cubana e instar al proletariado internacional a prestar su ayuda sin reservas a ese noble pueblo y apoyar todo movimiento de aut茅ntica libertad, integrado por los trabajadores y hombres libres de Am茅rica, hasta lograr la expulsi贸n de Cuba de todos los elementos liberticidas-bolcheviques鈥, Bolet铆n, n煤m. 3, V Congreso ordinario de la FLA, octubre de 1961, Fondo de la FLA/ CDLJP-FLA y El cronista, 鈥淓l V Congreso Nacional de la FLA鈥, La Protesta (Buenos Aires), febrero de 1962.

[79] 鈥淭emario para el VIII Congreso de la FAM鈥, 1 de mayo de 1962, Archivo Esteban M茅ndez/Instituto de Investigaciones Hist贸ricas/Universidad Aut贸noma de Tamaulipas (en adelante AEM/IIH/UAT).

[80] 鈥淣o fue hasta el verano de 1961 en que colectivamente se inici贸 el 茅xodo anarquista en direcci贸n a los EU. No era la primera vez que los anarquistas se refugiaban en este pa铆s. Ya desde el siglo pasado, regiones como Tampa, Cayo Hueso y Nueva York hab铆an sido los lugares escogidos por estos perseguidos, donde ten铆an mejor oportunidad de ganarse el sustento que en cualquier otro sitio, adem谩s de la cercan铆a necesaria para continuar la lucha. Durante las dictaduras de Machado y Batista el exilio hab铆a marchado a los mismos lugares; exist铆an adem谩s contactos con otros grupos de anarquistas residentes en los EU鈥 (Fern谩ndez, 2000, p谩g. 103).

[81] 鈥淎ctas del VIII congreso de la FAM鈥, 26-28 de julio de 1962, AEM/IIH/UAT.

[82] Ib铆d.

[83] Ib铆d.


Referencias bibliogr谩ficas:

  • Agencia de Noticias Anarquistas. (20 de abril de 2010). A.N.A. entrevista a Octavio Alberola. Obtenido de http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/14119
  • FAIC. (1960). Manifiesto de los anarquistas de Chile sobre la Revoluci贸n cubana ante los imperialismos yanqui y ruso. Santiago de Chile: Editorial Libertaria.
  • Fern谩ndez, F. (2000). El anarquismo en Cuba. Madrid: Fundaci贸n de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo.
  • Gaona Sousa, M. (noviembre de 1961). Aclaraci贸n y una declaraci贸n de los libertarios cubanos. Obtenido de https://issuu.com/ellibertario/docs/manifiestogaona
  • L贸pez 脕valos, M. (2007). El guerrillero de vanguardias revolucionarias y elites pol铆ticas: el caso de Cuba [Tesis de Doctorado en Estudios Latinoamericanos]. Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico, Facultad de Filosof铆a y Letras, M茅xico.
  • Souchy, A. (1960). Testimonios sobre la Revoluci贸n cubana. Buenos Aires: Editorial Reconstruir.

 Referencias hemerogr谩ficas:

  • Cenit (Toulouse)
  • El Libertario (Venezuela)
  • La Protesta (Buenos Aires)
  • Regeneraci贸n (M茅xico)
  • Solidaridad Obrera (Par铆s)
  • Tierra y Libertad (M茅xico)

Una entrevista con libertarios cubanos (septiembre 1961)

Sobre el movimiento anarquista actual en Cuba: 鈥淎sociaciones inesperadas鈥︹ o el Taller Libertario Alfredo L贸pez




Fuente: Lapeste.org