September 19, 2021
De parte de Amor Y Rabia
185 puntos de vista



por Vadim Damier

14 de abril de 2015

“El fin de la Guerra Civil espa帽ola”, recordaba el anarcosindicalista alem谩n Rudolf Rocker, “fue el preludio de un desastre a煤n mayor de escala internacional… Condenando a muerte al pueblo espa帽ol, se derrib贸 la presa, que era la 煤nica que pod铆a evitar la Segunda Guerra Mundial. Las palabras prof茅ticas de Alexander Herzen: “Si no quieres la revoluci贸n, entonces tendr谩s la guerra” se han reafirmado” [1]. El 1 de septiembre de 1939 estall贸 la segunda guerra mundial imperialista.

La posici贸n oficial del anarcosindicalismo internacional en relaci贸n con la guerra en general, se redujo a las siguientes disposiciones clave:

1. “La guerra es el resultado del sistema capitalista”, “una expresi贸n de la feroz competencia entre grupos capitalistas por las materias primas, colonias y mercados”, y del “deseo de los estados imperialistas de asegurar la influencia y el control del mundo y su riqueza en beneficio de su propio grupo de poderes” (extra铆do del llamamiento del Secretariado de la Asociaci贸n Internacional de Trabajadores, la Internacional anarcosindicalista, en relaci贸n con el estallido de la guerra; el Secretariado estaba ubicado en Suecia) [2].

2. Aunque la responsabilidad por el estallido de la guerra recae en todos los pa铆ses, los “grandes estados dictatoriales -Alemania, Italia, Rusia y Jap贸n” fueron los principales culpables, en opini贸n de la Secretar铆a de la AIT, ya que trataron de cambiar agresivamente el statu quo, mientras al mismo tiempo, Gran Breta帽a, Francia y otras “democracias” intentaban defender su hegemon铆a [3]. Por lo tanto, el fascismo fue clasificado como “la forma m谩s brutal de capitalismo” y de “enemigo de la humanidad” [4]. Se condenaba fuertemente el papel de la Uni贸n Sovi茅tica, especialmente en la primera etapa de la Segunda Guerra Mundial. La Internacional conden贸 el pacto sovi茅tico-alem谩n de 1939, consider谩ndolo como una manifestaci贸n del “parentesco profundo” entre ambos reg铆menes [5], y conden贸 el violentos y “brutal ataque de la Rusia sovi茅tica a Finlandia” [6].

鈥淧ol铆tica exterior parda鈥, Der Simplicus, 2 de agosto de 1934: 鈥淣o tengan miedo se帽ores, solo queremos incendiar la peque帽a Austria鈥

3. Sin embargo, los anarcosindicalistas no llamaron a los trabajadores para defender las democracias, porque “no son una fuerza contra la reacci贸n, contra las guerras sangrientas”, y “no garantizan la paz”. “…si la humanidad desea vivir una vida libre y estar libre de las guerras constantes, debe destruir el capitalismo…”, dijo la Internacional anarcosindicalista en el comunicado. “La guerra entre naciones debe convertirse en una guerra entre clases. La clase obrera internacional debe comenzar con toda la energ铆a a eliminar el capitalismo” [7]. En la misma l铆nea fueron las declaraciones de las organizaciones anarquistas y anarcosindicalistas en Francia, Suecia, Holanda y B茅lgica [8].

As铆, en principio, la Secretar铆a de la AIT/IWA anunci贸 el compromiso con una posici贸n internacionalista y con la l铆nea de convertir la guerra en una revoluci贸n, pero al mismo tiempo, de hecho, mostr贸 un sesgo hacia un enfoque basado en el esp铆ritu del “mal menor”. Las democracias no deben ser apoyadas pero, sin embargo, el 茅nfasis estaba en el punto de que se dice que “el fascismo y el nazismo deben ser derrotados donde quiera que aparezcan, y a cualquier precio. Esta es una de las tareas m谩s importantes en este momento”. Al mismo tiempo, la IWA inst贸 a los trabajadores a “fortalecer su lucha contra el capitalismo hasta el 煤ltimo extremo“, para utilizar con fines revolucionarios una explosi贸n social que, como esperaban los anarquistas, ser铆a provocada por la guerra [9].

Esta posici贸n no estuvo libre de controversias y, por supuesto, fue cuestionada en el seno del movimiento anarquista mundial. Un n煤mero significativo de anarquistas no estaba de acuerdo con las conclusiones que pudieran derivarse de la definici贸n del fascismo como un “mal mayor”. Despu茅s de todo, se asumi贸 t谩citamente que hab铆a un “mal menor”, un capitalismo democr谩tico, y que la lucha contra 茅l deb铆a llevarse a cabo “en segundo lugar”. As铆, “un grupo de anarquistas belgas, espa帽oles, italianos, franceses y alemanes” no estuvo de acuerdo con la valoraci贸n del fascismo como “enemigo N掳 1”, consider谩ndolo un “oportunismo peligroso”. En un comunicado del grupo se dijo: “El enemigo -hoy, como ayer, y ma帽ana incluso m谩s que hoy- son nuestros amos. Nuestro enemigo n煤mero uno es el Estado, es decir, las autoridades, la represi贸n, las instituciones oficiales y semioficiales que la sustentan, el ej茅rcito, la burocracia, la iglesia, todos eternos c贸mplices de la idea de opresi贸n de la libertad y la individualidad” [10]. En otras palabras, los autores partieron de la necesidad de confrontar por igual a ambas partes beligerantes, para oponer la guerra de los oprimidos a la guerra de los opresores. Estos activistas formaban parte del Comit茅 Internacional de Bruselas de defensa anarquista; emitieron un bolet铆n especial en varios idiomas, que se distribuy贸 en varios pa铆ses, entre ellos Italia, su editor fue el anarquista italiano Mario Mantovani [11].

Los obreros anarquistas de Argentina y Uruguay de las Federaciones Obreras Regionales (FORA y FORU) tampoco estaban de acuerdo con el enfoque en el esp铆ritu del “mal menor”. Advirtieron que el fascismo y la democracia burguesa est谩n interrelacionados y muchas veces se cruzan: “…la ilusi贸n de la democracia burguesa conduce al fascismo…” [12].

En el manifiesto antib茅lico emitido por el sindicato de conductores de la FORU se dec铆a: “No estamos a favor del fascismo ni con las democracias. Despu茅s de todo, la primera es una barbarie abierta, mientras que otros llevan una m谩scara para el mundo ignorante”. “驴Qu茅 tenemos que hacer contra la guerra? La 煤nica respuesta es: 隆una revoluci贸n social!”. La FORU inst贸 a los trabajadores a no confiar “ni en el fascismo ni en la democracia, ni en otra forma de fascismo, cuyo jefe supremo se llama Stalin”: “隆Lucha contra el fascismo! 隆Ni el fascismo ni la democracia, contra los dos! El capitalismo siempre ser谩 el ganador. Pierda quien pierda, el perdedor siempre ser谩 el pueblo. S铆, deber铆amos estar del lado del pueblo alem谩n, no de sus tiranos. 隆Esperamos una rebeli贸n de los pueblos alem谩n, polaco y checo contra los provocadores! Contra la guerra: una revoluci贸n social” [13].

La conferencia de la FORA argentina de 1941 confirm贸 consistentemente su l铆nea internacionalista: contra todas las partes beligerantes, por la revoluci贸n social. La guerra, seg煤n los obreros anarquistas argentinos, era entre diferentes grupos de estados y capitalistas que luchaban por la supremac铆a y los privilegios; esta guerra no respond铆a en modo alguno a las esperanzas y aspiraciones de los pueblos en la lucha por la libertad y la justicia. La FORA vio en la ideolog铆a del antifascismo s贸lo una tapadera para los intereses del capital de uno de los grupos de estados en guerra. Inst贸 a los pueblos del mundo a no apoyar la guerra con el pretexto y la bandera del antifascismo y proclam贸 el lema: “Ni fascismo ni antifascismo”. Abogando por la intensificaci贸n del trabajo contra la guerra y el antimilitarismo, la conferencia dijo: La 煤nica soluci贸n contra la guerra, contra todas las guerras es una uni贸n revolucionaria de los pueblos!” [14].

En el otro extremo estaban los anarcosindicalistas polacos, que adoptaron una postura claramente anti-alemana, aunque afirmaron que pretenden luchar con Alemania no en alianza con su “propia” burgues铆a [15].

Ya el inicio de la guerra trajo consigo un importante deterioro de las condiciones materiales de vida de los trabajadores y el fortalecimiento de la reacci贸n en los pa铆ses beligerantes y los neutrales (hasta cierta fecha). En Canad谩, las autoridades prohibieron las actividades de Industrial Workers of the World (IWW). En Francia, durante los primeros meses de guerra, las libertades civiles fueron limitadas, se cerraron los peri贸dicos de izquierda y anarquistas; algunos activistas sindicales fueron juzgados. Muchos de los j贸venes activistas de la CGTSR, secci贸n francesa de la Internacional anarcosindicalista, fueron movilizados al ej茅rcito; muchas de las sucursales locales de la organizaci贸n se cerraron [16]. Tras la invasi贸n de las tropas alemanas al pa铆s en mayo de 1940, la CGTSR ces贸 sus actividades. Se interrumpieron los contactos de los activistas entre ellos y con personas de ideas afines en el extranjero. Durante alg煤n tiempo se observaron intentos de continuar el trabajo subterr谩neo en la regi贸n de Par铆s [17].

Las estructuras organizadas del movimiento libertario franc茅s se desintegraron. Entre los anarquistas no hab铆a unidad en cuanto a lo que deber铆a hacerse en la nueva situaci贸n. Parte de los ex activistas particip贸 en la Resistencia, algunos esperaron. Un grupo de Marsella lanz贸 un trabajo clandestino activo, agrupado en torno a Voline y Andre Arru. El emigrante ruso Voline no sali贸 de Francia, a pesar de los peligros para 茅l de tener ascendencia jud铆a y ser enviado a la muerte en un campo nazi. Estaba convencido de que ten铆a que permanecer en Francia para trabajar con los j贸venes y “prepararse para la revoluci贸n despu茅s de la guerra” [18]. El grupo Voline-Arru ten铆a una composici贸n internacional: inclu铆a a franceses, espa帽oles, italianos, checos y rusos. Public贸 y distribuy贸 folletos pidiendo a los trabajadores que actuaran no solo contra el fascismo alem谩n e italiano, sino tambi茅n contra el estalinismo sovi茅tico y el capitalismo democr谩tico de Occidente, contra la consigna de “liberaci贸n nacional” como unidad entre las clases dominantes y oprimidas. Llam贸 a los “Trabajadores del mundo” para entender, finalmente, “que tienen el mismo enemigo: sus patrones”, para confraternizar y volver sus armas contra quienes los enviaron a la batalla [19]. El grupo de Marsella, que lanz贸 una campa帽a por la revoluci贸n social y fue conocido como la “federaci贸n sindicalista revolucionaria internacional”, se convirti贸 en el centro de atracci贸n de otros grupos anarquistas en toda Francia. En 1943 se logr贸 convocar un congreso ilegal de los anarquistas del sur del pa铆s, pero pronto Arru y algunos otros destacados activistas fueron arrestados. Otros continuaron el trabajo subterr谩neo,manteniendo la independencia del movimiento de resistencia, al que consideraban nacionalista y capitalista.

Saludo anarquista de un soldado de la 9陋 compa帽铆a del 3er Batall贸n de la Divisi贸n Leclerc, 鈥淟a Nueve鈥, formada por combatientes espa帽oles, muchos anarquistas, que liber贸 Par铆s y tom贸 preso a Dietrich con Choltitz, el comandante de las fuerzas nazis. La historiograf铆a francesa ocult贸 el papel de los espa帽oles durante 75 a帽os (y eso pese a que los Aliados se encargaron de que los liberadores fueran blancos).

Exist铆an marcadas diferencias en el seno de los exiliados anarquistas espa帽oles en Francia, que llegaron al pa铆s tras la derrota en la Guerra Civil espa帽ola. Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, muchos anarquistas espa帽oles y otros antifascistas fueron internados en campos por las autoridades francesas, y en 1940 cayeron en manos de los nazis. Los anarquistas se encontraban en un estado de profunda divisi贸n entre los partidarios de continuar la cooperaci贸n con las fuerzas antifascistas y los que abogaban por un retorno a la posici贸n anarquista tradicional en contra de la participaci贸n en cualquier coalici贸n o estructuras de poder republicanas antifascistas. Despu茅s del verano de 1940, el Consejo General del Movimiento Libertario Espa帽ol (MLE) colaps贸. Gran parte de los anarquistas espa帽oles lograron emigrar de Francia a los pa铆ses de Am茅rica, muchos fueron detenidos o sometidos a otras formas de represi贸n. Durante el encuentro de Hitler y Franco en la frontera franco-espa帽ola, los anarquistas Domingo Ibars y Canillas intentaron matar a ambos dictadores, pero su intento fracas贸. Existe alguna informaci贸n de que en este complot tambi茅n participaron anarquistas franceses y alemanes [20].

En 1941, se crearon comisiones clandestinas para las relaciones entre los activistas espa帽oles en varias ciudades francesas; el grupo del Cantal empez贸 a publicar una “circular organizativa” en noviembre de 1941. Los grupos del MLE trabajaban ilegalmente. En septiembre de 1942, se celebr贸 un pleno regional y en junio de 1943, un plenario nacional en Mauriac, que elegi贸 el Comit茅 de Relaciones de MLE en Francia. Se prepararon algunos proyectos de resoluci贸n sobre el futuro de la l铆nea del movimiento espa帽ol tras el derrocamiento de la dictadura para su discusi贸n en el pleno de Tourniac, en septiembre de 1943. El documento de Juan Manuel Molina se basaba en la cooperaci贸n antifascista hasta la participaci贸n en la futura Asamblea Constituyente de la Espa帽a liberada. El proyecto de Felipe Alaiz propugnaba el retorno a una l铆nea puramente anarquista. El Pleno eligi贸 a Molina como nuevo Secretario y al Comit茅 Nacional en Montpellier, pero pospuso la discusi贸n de las resoluciones. Los opositores a cualquier cooperaci贸n con el gobierno republicano en el exilio formaron con el apoyo de las “Juventudes Libertarias” (FIJL) su propio cuerpo clandestino en Beziers: el Comit茅 del Movimiento Confederal y Libertario en Francia.

Un nuevo enfrentamiento entre ambas tendencias se produjo en el pleno de diciembre de 1943 en Marsella, al discutir la actitud hacia la guerra. Los comit茅s de Burdeos y B茅ziers consideraron la Segunda Guerra Mundial como un conflicto puramente intercapitalista y propusieron a los “activistas de la Confederaci贸n esconderse entre la poblaci贸n civil en caso de conflicto entre la Resistencia francesa y los alemanes”. Quienes abogaban por la continuaci贸n de la alianza con las fuerzas republicanas, llamaron a los inmigrantes anarquistas espa帽oles a unirse a la Resistencia francesa para evitar la deportaci贸n a Alemania. La mayor铆a de los delegados apoyaron la segunda l铆nea y aprobaron la creaci贸n de la Alianza de Fuerzas Democr谩ticas. En realidad, los libertarios espa帽oles en Francia actuaron de manera diferente. Algunos realmente tomaron parte activa en la Resistencia francesa (por ejemplo, lucharon en la Divisi贸n del General Leclerc, que en 1944 derrot贸 a las tropas alemanas en Par铆s), otros no estuvieron activos, y otros cooperaron en algunos grupos clandestinos franceses, que abogaban por la lucha de clases contra todos los partidos beligerantes. Una divisi贸n oficial entre partidarios y opositores de la cooperaci贸n antifascista se produjo solo despu茅s de la guerra en 1945 [21].

El veh铆culo 鈥淕uernica鈥 de La Nueve pasa al lado del Arco del Triunfo en la celebraci贸n de la liberaci贸n de Par铆s.

Los anarquistas brit谩nicos se opusieron a ambos bandos beligerantes. El grupo, que incluye a reconocidos activistas libertarios como Vernon Richards, Maria Luisa Berneri, Albert Meltzer, T.Braun y m谩s tarde tambi茅n George Woodcock, los pacifistas John Hewetson, Ethel Mannin, Reginald Reynolds, Frederick Lohr y los activistas de izquierda Frank Ridley, George Padmore y otros, comenzaron con la publicaci贸n del bolet铆n “War Commentary” en noviembre de 1939. La publicaci贸n llamaba a realizar una amplia propaganda revolucionaria y antiimperialista y a luchar por la emancipaci贸n de los trabajadores por los mismos trabajadores, contra todos los pol铆ticos. Los editores y autores expresaban la esperanza de que surgieran nuevas oportunidades revolucionarias durante la guerra [22]. M谩s tarde, el “War Commentary” pas贸 a llamarse “Freedom”. La editorial “Press Freedom”, y el centro de distribuci贸n de materiales de propaganda se establecieron en Londres. Los brit谩nicos afirmaban que la lucha de clases deb铆a continuar, a pesar de la guerra. “S贸lo a trav茅s de una vigorosa resistencia a los propietarios durante la guerra, seremos lo suficientemente fuertes como para poder beneficiarnos de una situaci贸n revolucionaria despu茅s de la guerra con el objetivo de la revoluci贸n social”, escribieron [23]. Los miembros del grupo “Freedon”, V. Richards y A. Meltzer, se negaron a unirse al ej茅rcito, no queriendo participar en la guerra. La campa帽a antibelicista de los anarquistas desemboc贸 en la represi贸n del Estado. Los centros del movimiento fueron sometidos peri贸dicamente a redadas y registros policiales. Meltzer fue detenido en 1944 y enviado al ej茅rcito, donde en 1946 particip贸 en un intento de crear un Sovie de soldados en el ej茅rcito brit谩nico destinado en Egipto; Richards y Philip Sansom fueron arrestados en 1945 acusados de impulsar la “desintegraci贸n del ej茅rcito”. Surgi贸 un comit茅 p煤blico de defensa de “Freedom”, que inclu铆a a figuras tan conocidas como Herbert Read, George Orwell y Bertrand Russell (en 1946, los detenidos fueron puestos en libertad). Al mismo tiempo, en el seno del grupo hab铆a surgido una divisi贸n en torno a las t谩cticas: en 1944, los anarcosindicalistas, liderados por Tom Brown y Ken Hawkes se fueron [24].

Otro centro del movimiento anarquista en Gran Breta帽a durante la guerra fue la ciudad escocesa de Glasgow, donde hab铆a un grupo relativamente grande y muy activo encabezado por Frank Leach, E. Shaw, Ch. Baird y otros. Realiz贸 reuniones semanales en Burnbank, Hamilton, Paisley, Glasgow y Edimburgo, ten铆a influencia entre los mineros, mandaba oradores, suministr贸 literatura anarquista a activistas locales, etc. Sus actos atra铆an a miles de personas. El grupo se centr贸 principalmente en los trabajadores industriales de f谩bricas y astilleros y, en 1944, apoy贸 activamente la huelga de aprendices de f谩brica que exig铆an un aumento de salarios [25].

War Commentary, publicaci贸n anarquista brit谩nica que durante la guerra denunci贸 el fascismo y el capitalismo por igual. Al final de la guerra, debido al creciente descontento de la poblaci贸n, el estado brit谩nico intent贸 destruirla llevando a juicio a sus responsables, pero una amplia campa帽a de apoyo lo impidi贸.

Holanda y B茅lgica se mantuvieron neutrales hasta la primavera de 1940, pero las autoridades perseguieron en茅rgicamente los planteamientos y actividades opositoras, y los anarquistas denunciaron el giro de la democracia hacia el autoritarismo. La polic铆a holandesa prohibi贸 la celebraci贸n de actos para conmemorar a la famosa anarquista Domela Nieuwenhuis en noviembre de 1939 (pero a pesar de la prohibici贸n, la marcha tuvo lugar). La polic铆a observ贸 atentamente el congreso del Nederlands Syndicalistisch Vakverbond (NSV) en abril de 1940. El peri贸dico NSV, “De Syndicalist”, fue censurado sistem谩ticamente. Esta peque帽a organizaci贸n de anarcosindicalistas mantuvo consistentemente una postura contra la guerra, afirmando que “no puede ver una oposici贸n fundamental entre el estado fascista y democr谩tico” [26]. Esperaba que la “revuelta de las masas” pusiera fin a la guerra [27], y hasta entonces, se supon铆a que continuar铆a la lucha por los intereses sociales y econ贸micos del pueblo trabajador, “por nuestra causa en todas partes y en cada oportunidad que se le presente”.

Inmediatamente despu茅s de la invasi贸n alemana, las autoridades holandesas ordenaron el arresto de los principales “radicales”, entre ellos Albert de Jong, presidente de la NSV, y Derk Ploeger, editor del semanario anarquista “De Arbeider”. Pronto fueron liberados: incluso antes de que las tropas alemanas ocuparan el pa铆s por completo. El r茅gimen de ocupaci贸n prohibi贸 oficialmente la NSV, el Secretariado Nacional Arbeids (otro sindicato radical) y las organizaciones del movimiento antimilitarista el 16 de julio de 1940. El peri贸dico “De Syndicalist” fue cerrado.

La mayor铆a de los sindicatos de la NSV dejaron de existir. La peque帽a organizaci贸n de empleados municipales en los servicios energ茅ticos de Amsterdam, “Voouit”, con unos 70 miembros estuvo m谩s activa. En febrero de 1941 tom贸 parte muy activa en el movimiento de protesta contra la persecuci贸n de los jud铆os por parte de los nazis holandeses y las autoridades de ocupaci贸n. Este movimiento se convirti贸 en una poderosa huelga general; los anarquistas holandeses ayudaron a los participantes y a los que han sufrido como resultado de su represi贸n, recaudando fondos para este prop贸sito. Casper Joseph Priem, presidente del “Vooruit” emiti贸 un manifiesto abierto llamando a los trabajadores del servicio p煤blico a luchar contra la persecuci贸n de los jud铆os. Inst贸 a ayudar a los colegas despedidos de nacionalidad jud铆a. Priem fue arrestado por “propaganda anti-alemana”, pero gracias a un buen abogado, recibi贸 una sentencia relativamente leve: 4 meses de prisi贸n. En mayo de 1941, las autoridades de ocupaci贸n prohibieron el sindicato “Vooruit” y lo destruyeron. El presidente, Jan Hendrik Gulien, y el secretario, Pieter Hoogwout, fueron arrestados brevemente, pero luego liberados.

La mayor铆a de los anarquistas holandeses, como muchos comunistas de izquierda y socialistas de izquierda, han adoptado una posici贸n en relaci贸n con la Segunda Guerra Mundial, que se denomin贸 “Tercer Frente”. No quer铆an apoyar ni al bloque bajo la Alemania nazi ni a los Aliados, ya que todas las fuerzas en guerra eran capitalistas y militaristas. Los anarquistas opusieron a la Guerra Mundial la consigna del socialismo internacional. En su combate prefirieron acciones no violentas, como negarse a cooperar con los ocupantes y el gobierno, la desobediencia, los boicots, la distribuci贸n de materiales y publicaciones cr铆ticas, la realizaci贸n de agitaci贸n oral, la ocultaci贸n de personas en la clandestinidad, etc. Los anarcosindicalistas participaron activamente en tales actividades. El conductor del tranv铆a de Amsterdam Louis Mounoury se neg贸 a otorgar a los soldados alemanes los beneficios de viaje prescritos. Y A. de Jong, quien se uni贸 a la clandestinidad en el invierno de 1942, ayud贸 a organizar el ocultamiento de los jud铆os.

5 de mayo de 1945: Soldados de EEUU entran en el campo de concentraci贸n de Mauthausen, uno de los dos campos de concentraci贸n clasificados con el Grado III, los m谩s duros para los 鈥淓nemigos Pol铆ticos Incorregibles del Reich鈥: en Mauthausen encerraton los nazis a los Rotspanier, los 鈥渞ojos espa帽oles鈥. Tras la liberaci贸n, los Aliados se desinteresaron por el destino de los prisioneros espa帽oles: seg煤n Jos茅 Alcubierre, uno de los espa帽oles presos en Mauthausen, 鈥渓os sovi茅ticos se iban a Rusia, los franceses a Francia y los espa帽oles nos quedamos all铆, solos. Nadie nos quer铆a, as铆 que nos quedamos un mes en Mauthausen鈥. Se estaba preparando la traici贸n de los Aliados en la postguerra, que permitieron sobrevivir al Franquismo como aliado en la Guerra Fr铆a y salvaron nazis para usarlos contra la URSS.

Desde finales de 1941, los antiguos miembros de la NSV revivieron viejos v铆nculos. Comenzaron reuniones regulares en 谩reas rurales, y en 1942 los anarcosindicalistas comenzaron la publicaci贸n y distribuci贸n de folletos. Martin Paulissen jug贸 un papel activo en el resurgimiento de una organizaci贸n clandestina hasta su arresto en enero de 1945. Restableci贸 los contactos con el anarcosindicalista August Rosseau en B茅lgica, y ambos establecieron bajo el disfraz de correspondencia privada amplios contactos con varios activistas y grupos ilegales. Los anarcosindicalistas colaboraron principalmente con otras organizaciones clandestinas radicales de izquierda del “Tercer Frente” como “Espartaco”, que se mantuvo en las posiciones del comunismo de los consejos obreros sin partido, y un grupo de “Se Vonk”, creado por el anarquistas, antimilitaristas y socialistas de izquierda.

En agosto de 1944, los anarcosindicalistas lograron comenzar a publicar el peri贸dico ilegal “Arbeiders Eenheid” con una tirada de 250 a 400 ejemplares. El grupo hab铆a estado particularmente activo en Amsterdam y Twente, pidiendo la creaci贸n de consejos de trabajadores. M谩s tarde apareci贸 el peri贸dico “Bedrijfsgemeenshap” [28]. Posteriormente, los sindicalistas holandeses participaron en el nuevo movimiento para la creaci贸n de sindicatos unificados, que esperaban en vano sacar del control de los partidos pol铆ticos [29].

Marcel Dieu, llamado Hem Day (con sombrero), anarquista belga que particip贸 en la resistencia contra la ocupaci贸n alemana en B茅lgica escondiendo a personas perseguidas por los nazis.

En B茅lgica, a pesar de las dif铆ciles condiciones econ贸micas en los primeros meses de la guerra, las detenciones y la represi贸n policial, los anarcosindicalistas del “Centro Independiente Unitario” participaron en la lucha de los mineros por la preservaci贸n de la jornada laboral de 7,5 horas y salarios m谩s altos en proporci贸n a la subida de precios [30]. Despu茅s de la ocupaci贸n del pa铆s por las tropas nazis alemanas, todas las organizaciones libertarias cesaron sus actividades. El movimiento anarquista dej贸 de existir como un conjunto coherente. Algunos activistas fueron v铆ctimas de arrestos y deportaciones, otros huyeron a Francia, Gran Breta帽a y otros pa铆ses, y otros se mantuvieron inactivos; hubo quienes tomaron parte en la Resistencia o, por el contrario, colaboraron con las autoridades de ocupaci贸n. El conocido anarquista antimilitarista Hem Day sigui贸 escondiendo refugiados y les ayud贸 a salir del pa铆s a trav茅s de una red que se extiend铆a hasta Sudam茅rica [31]. La ocupaci贸n de Noruega y Dinamarca por Alemania tambi茅n paraliz贸 las actividades de peque帽os sindicatos anarcosindicalistas en esos pa铆ses (NSF y Fagopposition, respectivamente); sus afiliados fueron apresados 鈥嬧媦 el peri贸dico dej贸 de funcionar.

Los anarquistas de los pa铆ses de Europa del Este intentaron oponer resistencia armada contra la ocupaci贸n alemana y los reg铆menes pro-alemanes.

En septiembre de 1939, Polonia fue ocupada por tropas alemanas y sovi茅ticas. A diferencia de la mayor铆a de los anarquistas del mundo, los anarquistas y sindicalistas polacos tomaron una posici贸n antialemana (y antisovi茅tica) enfatizada, declarando, sin embargo, que pretenden luchar contra el enemigo por su cuenta, independientemente de los partidarios polacos del capitalismo [32]. Josef Grinberg, un destacado activista de la Federaci贸n Anarquista, que fue detenido por las autoridades sovi茅ticas, muri贸 en un campo de prisioneros de Siberia. Los libertarios polacos comenzaron a reorganizar sus fuerzas en la clandestinidad. Ya en octubre de 1939, los antiguos dirigentes de la federaci贸n sindical ZZZ (en la que participaban los anarquistas y sindicalistas de la preguerra), K. Zakrzewski y J. Szurig (ambos fueron asesinados en 1941) crearon un sindicato ilegal “Wolnosc i Lud” (en 1941 rebautizado en Uni贸n de Sindicalistas Polacos, ZSP). En diciembre, se formaron “departamentos de lucha” de este sindicato, bajo el mando de Stefan Kapuscinski (ejecutado en Varsovia el 29 de mayo de 1943) [33]. El grupo estaba formado por personas de diferentes or铆genes y creencias, participando incluso un ex Fiscal General del pa铆s [34]. La ZSP busc贸 bloquear los c铆rculos socialistas y democr谩ticos, participando en un intento de formar una “tercera fuerza”, independiente tanto del gobierno burgu茅s en el exilio, como de los comunistas y la Uni贸n Sovi茅tica. En 1942, junto con el Partido Dem贸crata Polaco y el grupo socialista popular “Libertad” de Lwow, el ZSP crearon el “Frente de Izquierda Patri贸tica”, que en 1944 se fusion贸 con el Comit茅 Popular Supremo (creado por los Socialistas de Izquierda): se cre贸 la “Centralizaci贸n de los partidos democr谩ticos, socialistas y se organizaron partidos sindicalistas”. Los sindicalistas publicaron varias publicaciones clandestinas: los 贸rganos centrales “Akcja” (1939-1941) y “Sprawa” (1941-1944), la revista program谩tica y te贸rica “Czyn”, el peri贸dico informativo “Iskra”, el peri贸dico campesino “Sprawa hlopska”, el peri贸dico juvenil “Mysl mlodych”, y varios folletos y octavillas. Los comit茅s de f谩brica se establecieron en algunos lugares (especialmente en Varsovia y cerca de Kielce), por iniciativa de la ZSP [35]. La ZSP ten铆a entre 2.000 y 4.000 miembros. Sus organizaciones (“cientos de ellas”) operaban en 谩reas de Varsovia, Kielce y en el sur; y en Lwow estaban en alianza con los Socialistas Populares [36].

Mitin de la organizaci贸n sindicalista polaca Zwi膮zku Zwi膮zk贸w Zawodowych (ZZZ), que no logr贸 ingresar en la AIT debido a la Segunda Guerra Mundial.

Una parte de los antiguos miembros anarquistas de la ZZZ asociados con Alfons Pilarski (que estuvo en la clandestinidad en Varsovia desde mayo de 1942), form贸 en 1940 el grupo “Walka ludu”. En 1941 fue rebautizado como la organizaciones sindicalista “Wolnosc” [37]. A diferencia de la ZSP, este grupo critic贸 duramente al r茅gimen de Pilsudski de antes de la guerra y se refiri贸 a te贸ricos anarquistas como Bakunin, Malatesta et al. El “Wolnosc” ten铆a grupos de lucha en Varsovia y la regi贸n de Kielce. Public贸 “Droga wolnosci”, m谩s tarde “Walka ludu” y “Towarzysz pancerny” [38].

Las opiniones de los sindicalistas polacos mezclaban extra帽amente elementos de revoluci贸n social y nacionalismo. Abogaron por la creaci贸n despu茅s de la guerra de una “Polonia socialista y libertaria” federal independiente, que al mismo tiempo incluir铆a tambi茅n 谩reas en el Oder y el Mar B谩ltico y liderar铆a la “uni贸n de los pueblos eslavos” [39].

Las milicias de los Socialistas de Izquierda, sindicalistas, la Centralizaci贸n, el Bund y otras organizaciones se unieron en el Ej茅rcito Popular Polaco (PAL) en 1943-1944. Este ej茅rcito contaba con varios miles de combatientes y actuaba principalmente en las grandes ciudades (Varsovia, Lodz, Kielce y otras) y alrededor de ellas. Los grupos combatientes de la ZSP y de “Wolnosc” realizaron ataques guerrilleros y ataques de sabotaje; sus organizaciones han estado trabajando entre los trabajadores enviados a trabajar en Alemania y entre los soldados alemanes, y ayudaron a esconder a los jud铆os. Colaboraron en la uni贸n de unidades no comunistas en el “Ej茅rcito Nacional” (AK), pero conservaron su autonom铆a [40].

En 1944, los sindicalistas (incluido Pilarski) tomaron parte activa en el Levantamiento de Varsovia, formando un “acuerdo sindicalista rebelde”. Se organizaron en la “104陋 compa帽铆a sindicalista” de AK y en la “brigada sindicalista” que operaba en diferentes zonas de la ciudad. La 104a compa帽铆a captur贸 el 2 de septiembre la estaci贸n telef贸nica y el edificio del archivo e iz贸 una bandera roja y negra [41]. Durante el levantamiento en Varsovia, la ZSP y el “Wolnosc” publicaron el peri贸dico “Syndikalista”, que fue editado por un activista de la Federaci贸n Anarquista de antes de la guerra, Pawel Lew Marek, que escap贸 en 1943 del gueto de Varsovia y luch贸 en el 104a compa帽铆a sindicalista. A la llegada de las tropas sovi茅ticas, S. Szwedowski, jefe de la ZSP, disolvi贸 la organizaci贸n en febrero de 1945.

Syndykalista, 贸rgano de la Zwi膮zek Syndykalist贸w Polskich (ZSP), organizaci贸n cuyos grupos armados lucharon contra los nazis y se disolvi贸 en 1945.

En algunos pa铆ses, los anarquistas y anarcosindicalistas se unieron a la lucha antifascista, tratando de tomar una posici贸n m谩s o menos independiente en ella para jugar un papel independiente, si es posible. En Bulgaria, formaron peque帽os grupos guerrilleros que lucharon contra las fuerzas armadas de r茅gimen profascista (en las regiones de Veliko Tarnovo y Gabrovo) [42]. Osip Tsebry, un ex makhnovista, logr贸 regresar ilegalmente a Ucrania, y en 1942 form贸 una unidad guerrillera en la regi贸n de Kiev, que, siguiendo la tradici贸n de Makhno, se opuso tanto a Alemania como a la Uni贸n Sovi茅tica hasta el invierno de 1943, cuando fue derrotado por las tropas alemanas [43]. En Hungr铆a, un peque帽o grupo de estudiantes anarquistas (“Juventud Libre” o “Cinturones rojos”) particip贸 en grupos guerrilleros e intent贸 organizar acciones de sabotaje en Budapest a finales de 1944, incluido el aplastamiento de los buques de guerra fluviales y la explosi贸n del dep贸sito de municiones. Una parte de los libertarios h煤ngaros se inclin贸 por cooperar con los comunistas, y otra se opuso y quiso preservar la independencia [44].

Los anarquistas italianos en la clandestinidad b谩sicamente se mantuvieron comprometidos con las ideas expresadas anteriormente por Errico Malatesta. Partieron de la opini贸n de que el derrocamiento de la dictadura fascista no conducir谩 directamente a la revoluci贸n libertaria, ya que los anarquistas no son lo suficientemente fuertes como para destruir la dictadura por s铆 solos. Pero entonces, en su opini贸n, la segunda etapa de la lucha ten铆a que comenzar de inmediato: por los verdaderos objetivos anarquistas. Esperaban ganar y defender durante la resistencia contra el fascismo y en la transici贸n una especie de “espacios libres”, que luego puedan ser utilizados para la actividad social-revolucionaria.

Sobre la conferencia libertaria clandestina convocada en junio de 1942 en G茅nova, se afirm贸: “Porque el fascismo es el primer objeto que se quiere romper, y cualquier huelga, quienquiera que se haga, siempre es deseable, estamos en esta acci贸n con las armas en el mano codo con codo incluso con aquellos elementos cuyas metas entran en conflicto con las nuestras o no est谩n definidas… Pero en cuanto caiga el primer objetivo, que es el fascismo, cada una de las tendencias revolucionarias har谩 sus propias demandas… el comportamiento deber铆a ser, creemos, el siguiente: s铆, trabajar contra el fascismo junto con cualquiera, pero exigirle a todo el mundo el derecho a expresar nuestros sagrados principios libertarios” [45]. Comenz贸 a construirse una red de contactos entre peque帽os grupos informales y activistas individuales; Hubo una serie de reuniones interregionales ilegales en Florencia. Una poderosa huelga en todo el pa铆s en marzo de 1943 dio nuevos impulsos y esperanzas a los anarquistas para obligar al r茅gimen a aumentar los salarios de los trabajadores. El 16 de mayo de 1943 en una reuni贸n en Florencia, se fund贸 la Federaci贸n Comunista Libertaria de Italia (FCL), a la que se unieron grupos del norte y centro del pa铆s. Esta Federaci贸n public贸 y distribuy贸 un manifiesto que conten铆a una especie de “programa m铆nimo”. Proclam贸 la condena de la guerra como producto del sistema capitalista, apoy贸 cualquier oposici贸n al r茅gimen en el sentido de antifascismo intransigente, subray贸 la necesidad de defender la libertad de expresi贸n, de prensa y de asociaci贸n y evitar cualquier “dictadura revolucionaria” durante el per铆odo de transici贸n. Tambi茅n expres贸 el deseo de abolir la monarqu铆a y de establecer una “federaci贸n libre de comunas aut贸nomas, formada por productores libres” [46]. Los anarquistas intentaron mantener una reuni贸n secreta con los representantes del Partido Comunista, pero fracasaron.

Publicaciones anarquistas italianas publicadas en 1944 en la clandestinidad.

En julio de 1943 cay贸 el r茅gimen de Mussolini. El 8 de septiembre, una conferencia de anarquistas en Florencia decidi贸 reanudar la publicaci贸n del peri贸dico “Umanita nova” e inst贸 a los trabajadores de los otros partidos antifascistas a crear un frente unido de trabajadores [47]. Sin embargo, el proyecto nunca se realiz贸 debido a la actitud hostil de los principales partidos y organizaciones antifascistas. En algunos lugares, los anarquistas lograron ponerse de acuerdo en la cooperaci贸n con escisiones ultraizquierdistas del Partido Comunista, por ejemplo, con los bordiguistas cuyo Partido Comunista Internacionalista hizo campa帽a por el “frente proletario 煤nico” en un esfuerzo “para evitar que los trabajadores fueran envenenados por la propaganda de guerra” [48]. . En 1944, incluso la Liga de Consejos Revolucionarios se fund贸 en Mil谩n, pero dur贸 poco.

Desde el oto帽o de 1943, los anarquistas italianos participaron en la lucha de resistencia rebelde contra las tropas fascistas alemanas y los partidarios de Mussolini en el norte de Italia. En la mayor铆a de los casos, se incorporaron a las unidades guerrilleras del Partido de Acci贸n, del Partido Comunista o del Partido Socialista, combatiendo activamente en estas unidades y en ocasiones incluso asumiendo puestos de mando, pero estaban “completamente subordinados a la hegemon铆a de otras fuerzas de izquierda” [49]. Sin embargo, hab铆a algunas fuerzas guerrilleras anarquistas: en G茅nova (las tropas de la FCL “Pisacane” y “Malatesta”; unos 400 combatientes), Carrara (unidades “Lucetti”, “M.Schirru”, “Garibaldi Lunense”, “Elio”, “R. Macchiarini” y de la Federaci贸n Anarquista, unos 1000 combatientes), Lucca, Pistoia (destacamento “Silvano Fedi”, m谩s de 50 combatientes), Mil谩n (unidades “Malatesta” y “Bruzzo”; 1300 combatientes), Como (destacamento “Amilcare Cipriani”), Pav铆a (brigada “Malatesta”), etc. [50].

Algunos anarquistas participaron en la creaci贸n de “Comit茅s de Liberaci贸n” territoriales y de f谩brica. Todav铆a esperaban que la lucha armada contra el fascismo pudiera convertirse de alguna manera en una revoluci贸n social. Como escribi贸 m谩s tarde uno de los investigadores, “una propuesta del ‘Frente Unido de los trabajadores’… frente a los activistas sindicales y miembros ordinarios de los partidos de izquierda, fue… una parte del proyecto que consider贸 los primeros cuerpos de resistencia clandestina como elementos del contrapoder en el esp铆ritu del anarquismo y los consejos obreros… La participaci贸n de los anarquistas en los comit茅s de liberaci贸n en las f谩bricas debe ser vista bajo esta luz, y no como una concesi贸n al programa democr谩tico de la lucha por la liberaci贸n como un segundo Rissorgimento” [51]. Pero en la realidad, los anarquistas italianos no han logrado promover su l铆nea revolucionaria libertaria [52]. Adem谩s, el otrora poderoso movimiento sindicalista revolucionario no hab铆a sido recreado. La mayor铆a de los anarquistas prefirieron trabajar en una central sindical unificada, la Confederaci贸n General del Trabajo de Italia, cuya direcci贸n pertenec铆a a los comunistas y socialistas.

Congreso anarquista celebrado en Carrara (15-19 septiembre 1945).

En la neutral Suiza, las autoridades en agosto de 1940 detuvieron toda actividad del grupo en Ginebra, que manten铆a contactos con la Internacional anarcosindicalista, y cesaron la publicaci贸n de su 贸rgano, “Le Reveil anarchist” [53]. Los anarquistas suizos comenzaron a publicar un panfleto ilegal mensual. En el pa铆s trabaj贸 un comit茅 de asistencia a los refugiados espa帽oles internados en Francia [54]. Un veterano del movimiento anarquista, Luigi Bertoni apoy贸 a los anarquistas italianos que viv铆an en Piamonte, Lombard铆a y Las Marcas y cre贸 un movimiento antimilitarista clandestino “Pierde para ganar”. Sus miembros distribuyeron literatura ilegal [55].

Suecia sigui贸 siendo el 煤nico pa铆s europeo en el que los sindicatos anarcosindicalistas operaban legalmente al final de la guerra, a pesar de las conocidas limitaciones pol铆ticas, la prohibici贸n de facto de las huelgas y la persecuci贸n de los opositores al servicio militar. Los sindicalistas suecos quer铆an a toda costa evitar la entrada del pa铆s en la guerra [56]. A煤n expresaron la esperanza de la ca铆da del capitalismo, pero tambi茅n enfatizaron el “lado positivo” de la democracia y llamaron a luchar por la preservaci贸n de las libertades democr谩ticas [57]. En el sindicalismo sueco (el sindicato SAC y la Federaci贸n Juvenil Sindicalista) apareci贸 un ala que abogaba por el rechazo de un antimilitarismo estricto y la defensa de la democracia contra el totalitarismo, aceptaba el servicio en el ej茅rcito e incluso la participaci贸n de voluntarios al lado de Finlandia en la “Guerra de Invierno” con la Uni贸n Sovi茅tica en 1939-1940. Estas diferencias provocaron despu茅s de la guerra el colapso de la organizaci贸n juvenil, la crisis de la central sindical anarcosindicalista y la revisi贸n de sus antiguas posiciones anarcosindicalistas tradicionales en 1952.

En general, podemos concluir que la Segunda Guerra Mundial encontr贸 al movimiento anarquista y anarcosindicalista en gran parte desorientado y debilitado. No ten铆a fuerza para elevar a la clase trabajadora a la revoluci贸n en respuesta al estallido de la guerra, como se hab铆a planeado antes. Incluso donde los libertarios tomaron parte activa en la lucha contra el nazismo y el fascismo, no pudieron imponer una huella significativa en el desarrollo posterior de los acontecimientos. La Segunda Guerra Mundial no pod铆a ser “su” guerra. El celo generalizado de la lucha por la “liberaci贸n nacional” fortaleci贸 la ideolog铆a nacionalista y estatista entre las masas. La ca铆da del r茅gimen fascista permiti贸 a los anarquistas y anarcosindicalistas restaurar grupos y organizaciones legales para comenzar una nueva reuni贸n de fuerzas dispersas y dispersas. En Europa del Este despu茅s de la guerra, las actividades anarquistas pronto resultaron imposibles debido a la represi贸n de los nuevos reg铆menes estalinistas.

NOTAS

[1] Rocker R. Aus den Memoiren eines deutschen Anarchisten. Frankfurt a. M., 1974. p. 382鈥383.

[2] 袛械谢芯 褌褉褍写邪 – 袩褉芯斜褍卸写械薪懈械. 1940. 携薪胁邪褉褜 – 褎械胁褉邪谢褜. 鈩1. 小.7鈥12; Service de Presse de l`AIT, , N掳 11, Septembre 1939.

[3] Service de Presse de l`AIT, N掳 19, Mai 1940.

[4] 袛械谢芯 褌褉褍写邪 – 袩褉芯斜褍卸写械薪懈械. 1940. 携薪胁邪褉褜 – 褎械胁褉邪谢褜, N掳 1, p. 7鈥12; Service de Presse de l`AIT, N掳 11, Septembre 1939.

[5] Service de Presse de l`AIT, N掳 12, Octubre 1939.

[6]  Service de Presse de l`AIT, N掳 15, Janvier 1940.

[7] 袛械谢芯 褌褉褍写邪 – 袩褉芯斜褍卸写械薪懈械. 1940. 携薪胁邪褉褜 – 褎械胁褉邪谢褜, N掳1, p. 7鈥12; Service de Presse…, N掳 11, Septembre 1939.

[8] 小屑 .: 袛械谢芯 褌褉褍写邪 – 袩褉芯斜褍卸写械薪懈械. 1940. 携薪胁邪褉褜 – 褎械胁褉邪谢褜, N掳1, p. 7鈥12; Service de Presse de l`AIT, N掳 11, Septembre 1939; N掳 12, Octubre 1939.

[9] Service de Presse de l`AIT, N掳 19, Mai 1940.

[10] Service de Presse de l`AIT, N掳 14, D茅cembre 1939.

[11] Sacchetti G. Gli Anarchici contro il fascismo. Livorno, 1995, p. 19-20.

[12] Service de Presse de l`AIT, N掳 10, Septembre 1939.

[13] Ib铆d. N掳 14, D茅cembre 1939.

[14] L贸pez A. La FORA en el movimiento obrero, Tomo 2. Buenos Aires, 1987, p. 138-141.

[15] Service de Presse…, N掳 15, Janvier 1940.

[16] IISG, Amsterdam. Archivo IWMA. Informes anuales, normas y reglamentos. Bericht 眉ber die T盲tigkeit der IAA im Jahre 1939, N掳 32, p. 11.

[17] Ibid. Rapport sur 1945, p. 8.

[18] 袗胁褉懈褔 袩., 袙.袦.协泄褏械薪斜邪褍屑 (袙芯谢懈薪): 褔械谢芯胁械泻 懈 械谐芯 泻薪懈谐邪, en 袙芯谢懈薪 袙.袦., 袧械懈蟹胁械褋褌薪邪褟 褉械胁芯谢褞褑懈褟, 1917-1921. 袦osc煤, 2005, p. 12.

[19] Entrevista d`Andre ArruItineraire, N掳 13 (Voline), 1995, p. 78.

[20] Les anarchistes espagnols dans la tourmente (1939-1945). Marsella, 1989, p. 9; Meltzer, A. Actividad anarquista en la Alemania nazi, Bandera negra, N掳 200, septiembre 1990.

[21] Les anarchistes espagnols dans la tourmente… p. 166-171.

[22] Service de Presse de l`AIT, 1940. F茅vrier. No 16; Direkte Aktion N掳 117, septiembre/octubre 1996, p. 8.

[23] IISG, Amsterdam. Archivo IWMA. Informes anuales, normas y reglamentos. Rapport sur l`activit茅 de l`AIT colgante l`ann茅e de 1941, N掳 32, p. 7鈥8.

[24] Direkte Aktion, septiembre/octubre 1996, N掳 117, p. 8-9; noviembre/diciembre 1996, N掳 118, p. 9.

[25] Anarquismo en Glasgow. Entrevista con Charlie Baird Snr, Mollie Baird, John Tailor Caldwell, Babs Raeside, Jimmy Raeside, 14.08.1987 (Transcripci贸n).

[26] Service de Presse de l`AIT, N掳 19, Mai 1940.

[27] Spahr M.P., Vrijheidsbezinning in tijden van dictatuur. Nederlandse anarchisten en de Tweede Wereldoorlog. Amsterdam, 1998.

[28] Spahr M.P.,  Op.cit.; Hazekamp A., Het verzet van Nederlandse anarchisten tijdens de Tweede WereldoorlogDe AS. Anarchistisch tijdschrift, N掳 151, 2005.

[29] IISG, Amsterdam. Archivo IWMA. Informes anuales, normas y reglamentos. N掳 32. Rapport sur 1945, p. 9.

[30] Service de Presse de l`AIT, N掳 16, F茅vrier 1940.

[31] Inghels N., Le mouvement anarchiste en Belgique francophone de 1945 a 1970. Vingt-cinq ans d`anarchie (PDF).

[32] Service de Presse de l`AIT, N掳 15, Janvier 1940.

[33] T. J., Dzieci Sorela i Pilsudskiego. Dzieje syndykalizmu polskiego – od faszysmu do anarchizmu, Podaj dalej, Varsovia, 1997, N掳 7, p. 31.

[34] Wikipedia, Stanis艂aw Bukowiecki.

[35] T.J., Dzieci Sorela i Pilsudskiego… p. 31.

[36] Chwedoruk R., Polscy syndykalisci lat II wojny 艣wiatowej. Dzialalnosc i mysl polityczna, Zeszyty Historyczne, Par铆s, 2005, N掳 154, p. 58鈥62.

[37] Nelles D., Internationalismus im Dreil盲ndereck. Alfons Pilarski und der Anarchosyndikalismus en Oberschlesien in der Zwischenkriegszeit, Schwarzer Faden, N掳 2 (74), 2002, p. 64. 

[38] Anarchopedia, Federacja Anarchistyczna.

[39] Ciesielski S., Przysz艂a Polska i Europa w rozwa偶aniach programowych Organizacji Syndykalistycznej “Wolno艣膰’ w latach II wojny 艣wiatowej.

[40] Chwedoruk R., Op.cit. p. 75鈥78.

[41] Podlewski S., Przemarsz przez pieklo. Varsovia, 1994; Syndykali艣ci w Powstaniu WarszawskimA-tak, N掳 1, 1999.

[42] Acerca de las guerrillas anarquistas b煤lgaras en la Segunda Guerra Mundial: 袪邪写械胁 袘., 袧械 薪懈 褉邪蟹斜懈褉邪泄褌械 泻褉懈胁芯, 小胁芯斜芯写薪邪 屑懈褋褗谢, N掳 6 (44), 1994, p. 6.

[43] 袛械谢芯 褌褉褍写邪, 袩褉芯斜褍卸写械薪懈械. 1949. 袛械泻邪斜褉褜, N掳 31, p. 35.

[44] Iztok. Revue libertaire sur les pays de l`Est, N掳 4, Septembre 1981, p. 36鈥39.

[45] Sacchetti G., Op.cit., p. 20.

[46] Ib铆d., p. 21-22.

[47] Barroero G., Anarchici e Resistenza a Genova: Una storia che manca, Umanit脿 Nova, N掳 4, 26 de abril 1998, p. 5.

[48] 鈥嬧婥ourant Communiste International (ed.). La Gauche communiste d`Italie. Contribuci贸n 脿 une histoire du mouvement r茅volutionnaire, Bruselas, 1991, p. 219.

[49] Sacchetti G., Op.cit., p. 24.

[50] Ib铆d., p. 24-27; Rivista Anarchica. Red Years, Black Years. Anarchist Resistance to Facism in Italy, Londres, 1989.

[51] Barroero G., Op.cit., p. 6.

[52] Sacchetti G., Op.cit., p. 27.

[53] IISG, Amsterdam. Archivo IWMA. Informes anuales, normas y reglamentos. Rapport sur l`activit茅 de l`AIT colgante l`ann茅e de 1940, N掳 32, p. 11.

[54] Ib铆d. Rapport sur l`activit茅 de l`AIT colgante l`ann茅e de 1941, p. 12-13, 2.

[55] Sacchetti G., Gli anarchici contro il fascismo. Livorno, 1995, p. 20.

[56] Service de Presse de l`AIT, N掳 11, Septembre 1939.

[57] Ib铆d. N掳 18, Avril 1940.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com