December 19, 2022
De parte de Briega
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Entre 1975 y 1981, el terrorismo de extrema derecha constituye una presencia constante en las calles de Cantabria. Los atentados consisten en su mayor parte en ataques a espacios pol铆ticos o a lugares de manifestaciones culturales que difunden motivos prohibidos durante el franquismo por razones pol铆ticas, morales o religiosas. En este 谩mbito, se suceden con reiteraci贸n exasperante los ataques a librer铆as, y con menor frecuencia, pero tambi茅n con insistencia, a quioscos, cines, compa帽铆as de teatro o incluso alguna actuaci贸n musical. Tambi茅n se producen agresiones a personas, en este caso relacionadas con militantes de izquierda o activistas de variadas causas, con la intenci贸n de obstaculizar la difusi贸n de sus ideas. Como se explicaba en el art铆culo anterior, la extrema derecha no consigui贸 su objetivo 煤ltimo, que no era otro que impedir la finalizaci贸n de la dictadura y la implantaci贸n de un r茅gimen democr谩tico en Espa帽a, pero s铆 extendi贸 el miedo y dificult贸 la libre actuaci贸n de fuerzas pol铆ticas y sociales, adem谩s de causar importantes da帽os materiales y econ贸micos derivados del empleo de la violencia.

Se tienen noticias de atentados a librer铆as en pleno franquismo: el dudoso honor de ser la primera en recibir la tarjeta de visita de la extrema derecha fue la galer铆a Sur, propiedad de Manuel Arce, cuyo escaparate fue empapelado como represalia por la carta que un grupo de intelectuales envi贸 al Ministerio de Informaci贸n y Turismo, Manuel Fraga, en protesta por la actuaci贸n de las fuerzas de orden p煤blico contra los mineros asturianos y sus mujeres (1962). Se tienen igualmente noticias de ataques a la Librer铆as Horizonte y a la Hispano-Argentina, en febrero de 1972. En noviembre de 1974 se refieren amenazas de nuevo a la Hispano-Argentina (reivindicadas por el VI Comando Adolf Hitler). Pero sin duda el objetivo principal de los ataques fue la librer铆a Puntal, propiedad de Jos茅 Ram贸n Saiz Viadero, persona muy conocida en Santander por su papel protagonista en los medios culturales de la 茅poca, y tambi茅n por su elecci贸n como concejal en la lista del PCE en las primeras elecciones municipales (abril de 1979), continuando posteriormente con una labor extraordinariamente prol铆fica como escritor, editor e impulsor de numerosas iniciativas sociales y culturales. Hasta 30 agresiones a su librer铆a contabiliz贸 Saiz Viadero.

En el 谩mbito de la cultura merecen una menci贸n especial los dos atentados sufridos por el grupo de teatro Caroca (en agosto del 78 y el mismo mes de 1980), que vio su furgoneta incendiada en el segundo de ellos, lo que fue respondido por una muestra ejemplar de solidaridad de la sociedad c谩ntabra, lleg谩ndose a realizar un concierto en la Plaza Porticada para recaudar fondos en favor del grupo. El recital que el grupo de folk castellano 鈥淟a Fanega鈥 dio en el Casino de Los Corrales de Buelna en agosto de 1976 fue igualmente boicoteado por el lanzamiento de dos c贸cteles molotov. La prensa fue otro de los objetivos se帽alados, como se puso de relieve en el atentado sufrido por el autom贸vil de Juan Gonz谩lez Bedoya, director de La Hoja del Lunes, en septiembre de 1977 y por la propia sede del peri贸dico semanal, que recibi贸 un paquete bomba que no lleg贸 a explotar (abril del 79). La Hoja del Lunes se erigi贸 estos a帽os como el peri贸dico m谩s progresista de la regi贸n; bajo la direcci贸n de Gonz谩lez Bedoya, que escrib铆a el principal art铆culo de opini贸n, apost贸 inequ铆vocamente por la recuperaci贸n de las libertades y la evoluci贸n hacia una democracia sin limitaciones, apoyando igualmente la autonom铆a de Cantabria como regi贸n uniprovincial. Ello le vali贸 la oposici贸n radical de los sectores m谩s reaccionarios de la sociedad c谩ntabra, y en particular las iras de los grupos violentos de extrema derecha. Pero si los ataques a manifestaciones culturales son importantes, y particularmente significativos porque muestran el trasfondo de aniquilaci贸n de cualquier atisbo de cultura cr铆tica que caracteriz贸 al franquismo, la diana favorita de los grupos de extrema derecha fueron los integrantes de partidos, fundamentalmente, aunque no todos, de izquierdas. Una de las excepciones vino dada en agosto de 1976 por el tiroteo del restaurante de Torrelavega 鈥淟a Villa de Madrid鈥, donde se iba a celebrar un acto del grupo pol铆tico 鈥淐iudadan铆a鈥, con intervenci贸n del dirigente democristiano Fernando 脕lvarez de Miranda. Tambi茅n hay, en octubre del 78, una agresi贸n de miembros de FEJONS (Falange Espa帽ola de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) contra militantes de FEI (Falange Espa帽ola Independiente) que repart铆an propaganda en la calle. Se trata de dos de los numerosos grupos falangistas que se constituyeron como partidos pol铆ticos una vez que se disolvi贸 el que hab铆a ejercido como partido 煤nico durante toda la dictadura: FETJONS (Falange Espa帽ola Tradicionalista y de las JONS). Mientras FEJONS reivindicaba 铆ntegro el legado del franquismo y pretend铆a su perpetuaci贸n, FEI proclamaba remitirse al pensamiento de Jos茅 Antonio Primo de Rivera, que, a su parecer, se hab铆a visto secuestrado por el r茅gimen franquista. Seg煤n esta concepci贸n, el falangismo ten铆a muy poco que ver con las pol铆ticas desarrolladas por el r茅gimen de Franco, de manera que los ideales enunciados por Jos茅 Antonio segu铆an vigentes y estaban pendientes de aplicaci贸n. Todos los dem谩s atentados contra militantes o sedes de partidos pol铆ticos o centrales sindicales tuvieron como objetivo a la izquierda, que comenzaba a aparecer a la luz p煤blica tras d茅cadas de ostracismo y persecuci贸n. Se pueden diferenciar los atentados contra las sedes y las agresiones a militantes. Estas 煤ltimas tienen lugar abordando en la v铆a p煤blica a las v铆ctimas, bien en el marco de una manifestaci贸n, como el ataque de supuestos Guerrilleros de Cristo Rey a una concentraci贸n convocada por el PTE (Partido del Trabajo de Espa帽a) y la JGR (Joven Guardia Roja) el d铆a del refer茅ndum para la Reforma Pol铆tica (15 de diciembre de 1976), o en la labor militante de reparto de propaganda o pega de carteles, como las agresiones a Antonio Montesinos, candidato del PTE, en febrero de 1976 o a miembros de la Agrupaci贸n Electoral de Trabajadores en la campa帽a electoral de 1977. Las sedes atacadas fueron la Casa del Pueblo de Torrelavega (agosto de 1978), la del PCE (Partido Comunista de Espa帽a) de Reinosa (enero del 78), la de la CSUT (Confederaci贸n Sindical Unitaria de Trabajadores) en Torrelavega (septiembre de 1978), PSOE de Polanco (5 y 7 de octubre de 1978), UGT de Torrelavega (9 de diciembre de 1978), PCE y Sindicato Unitario de Torrelavega (17 de julio de 1979), UGT de Santander (agosto del 79); finalmente, la del PCE de Santander (febrero del 81), en uno de los atentados m谩s destacados y repudiados. En un intento de azuzar a sectores del ej茅rcito incluso llegaron a volar una puerta lateral de la Delegaci贸n del gobierno militar en Santander, en marzo de 1980. La desarticulaci贸n de la banda ultra que ven铆a cometiendo estos atentados se produjo el mes de febrero de 1981, d铆as despu茅s de la colocaci贸n del artefacto explosivo en la puerta de la sede del PCE en Santander. La mayor parte de los detenidos resultaron ser sospechosos habituales de este tipo de actos. De hecho, la intervenci贸n de la Jefatura de Polic铆a de Oviedo en el operativo sugiere cierto relajamiento del aparato policial santanderino en sus funciones. Como se ha explicado, la proliferaci贸n de actos violentos de (relativa) baja intensidad tendr铆a como objetivo fundamental crear un estado de tensi贸n que impulsara la acci贸n de sectores militares, ya muy 鈥渟ensibilizados鈥 por la evoluci贸n que iba tomando la pol铆tica espa帽ola, avanzado con numerosos tropiezos hacia la democracia, y azotada por un terrorismo extremadamente violento de las diferentes ramas de ETA. Ser铆a la versi贸n espa帽ola de la estrategia de la tensi贸n que alcanz贸 su m谩s refinada aplicaci贸n en Italia, con decisiva intervenci贸n de los servicios secretos del estado. La conexi贸n de ambos planos se concreta con motivo del fallido golpe de estado del 23 de febrero de 1981; la noche de la intentona de Tejero un grupo de personas de ideolog铆a ultraderechista se presentaba en el cuartel de la guardia civil de Santo帽a para ponerse a disposici贸n de la guarnici贸n, que rechaz贸 su ofrecimiento; hay testimonios que relatan escenas de militantes de la ultraderecha que exhibieron sus pistolas por las calles de algunas poblaciones. Otros se limitaron a proferir vivas a Tejero, ejercer la fuerza para que en un club se pincharan marchas militares, 鈥. Se detectaron tambi茅n extra帽os movimientos de j贸venes en los alrededores del local de CCOO en Santander (Calle Hern谩n Cort茅s), identificados como militantes ultraderechistas. Pero sin duda lo m谩s relevante es la informaci贸n que apunta a la preparaci贸n por parte de un grupo de militantes de ultraderecha de un golpe de mano para apoyar la sublevaci贸n de Tejero y Milans. As铆, la Hoja del Lunes da cuenta de una reuni贸n en la calle Castilla de ultras armados con pistolas y algunos con subfusiles, que contaban con que la guarnici贸n de la guardia civil de la ciudad se sumara al golpe, mientras que otro grupo se infiltrar铆a y neutralizar铆a al gobernador civil. La operaci贸n se rematar铆a con acciones ejemplares tendentes a cercenar de ra铆z las iniciativas de resistencia y movilizaci贸n contrarias a los sediciosos. Esas acciones ser铆an la detenci贸n, sin descartar la eliminaci贸n f铆sica, de destacadas personas capaces de liderar un movimiento de reacci贸n a los golpistas. En la lista figurar铆an pol铆ticos, sindicalistas, profesionales de reconocido talante democr谩tico y periodistas. El fracaso del golpe de Tejero vendr铆a a desbaratar la estrategia de la extrema derecha. La debilidad organizativa y el escaso respaldo popular condujeron a los franquistas a confiar la consecuci贸n de sus objetivos a la acci贸n del ej茅rcito. Una vez producida esta, sin el resultado esperado, la extrema derecha atraves贸 un periodo de debilidad y confusi贸n que afect贸 a la rama pol铆tica (disoluci贸n de Fuerza Nueva como partido) y a las actividades terroristas. La violencia no desapareci贸 absolutamente, pero s铆 se vio muy reducida en los a帽os posteriores. Varias d茅cadas despu茅s, la reaparici贸n de esa extrema derecha 2.0 analizada, entre otros autores, por Steven Forti se ha producido en forma de fuerza parlamentaria con una representaci贸n inusitada en Espa帽a, pero equiparable al auge de la derecha radical en Europa y fuera de ella.

Los quioscos fueron establecimientos igual y tristemente protagonistas de numerosas incursiones de la extrema derecha. Tras la larga noche de la dictadura, la demanda de contenidos hasta entonces prohibidos fue atendida por una eclosi贸n de publicaciones que -en un amplio abanico desde el 谩mbito puramente pol铆tico a las revistas de contenido er贸tico, pasando por tem谩ticas variadas (m煤sica, historia, filosof铆a, humor鈥)- inundaron los puestos de venta de la 茅poca. Los quioscos, como veh铆culo l贸gico de exhibici贸n y venta de las publicaciones, sufrieron reiterados ataques de estos grupos, que no estaban dispuestos a permitir la supresi贸n de la censura que, de manera lenta y parcial, emprendieron los gobiernos de la transici贸n. Confluyen en este ataque a los productos de amplio consumo popular las dianas que el franquismo hab铆a colocado como objetivos principales: los medios de difusi贸n de ideolog铆as de izquierda, y las manifestaciones consideradas inmorales desde un puritanismo extremado y hasta cierto punto enfermizo, fomentado desde la omnipresente Iglesia Cat贸lica, que hab铆a conseguido impregnar el franquismo de m茅todos y formas de una religiosidad anclada en 茅poca preconciliar. Desde estas premisas, los grupos violentos pretendieron cubrir el papel que el estado hab铆a dejado de ejercer, en la medida en que se estaba abandonando la r铆gida censura de la dictadura.

Los expendedores de prensa expresaron su protesta ante una situaci贸n que juzgaban insostenible; manifestaban estar 鈥渄olorosamente hartos鈥. La junta directiva de la Asociaci贸n de Vendedores de Prensa remiti贸 una nota en octubre del 78 en la que calificaban los asaltos a su establecimiento como un atentado criminal contra modestos trabajadores; a帽adiendo que el vendedor de prensa es un intermediario entre casas editoras y el p煤blico, y que solo el fanatismo irracional pod铆a dar lugar a estas acciones. Pero los terroristas consiguieron en parte sus objetivos: algunos due帽os de quioscos se intimidaron. Por ejemplo, el propietario del puesto de Camilo Alonso Vega (Santander), tras sufrir el atentado, procedi贸 a retirar de sus escaparates aquellas revistas que pudieran generarle nuevos problemas. Otra damnificada por un artefacto lanzado contra su quiosco expuso en su visita a Comisar铆a su deseo de proceder a retirar algunos libros que abundando sobre el tema de la II Guerra Mundial ten铆an un marcado car谩cter antifascista. La misma polic铆a le recomend贸 que no lo hiciera. Inicialmente los quiosqueros incluso pensaron en poner retenes de vigilancia a la puerta de sus establecimientos, pero el gobernador civil coincidi贸 con la mayor铆a de ellos en que no parec铆a oportuno usurpar unas funciones propias de la polic铆a.

Como consecuencia, los productos er贸ticos (de los que hubo, es preciso recordarlo, inflaci贸n en la 茅poca, como si se pretendiera recuperar los a帽os perdidos) fueron sistem谩ticamente atacados, tanto en quioscos como en los cines. A t铆tulo de ejemplo, adem谩s de los numerosos ataques a los puestos de venta, que incluyeron amenazas por la exhibici贸n en el escaparate de la revista sat铆rica 鈥淓l Papus鈥, se produjeron atentados en los cines M贸naco, Roxy o Coliseum, con motivo de la exhibici贸n de pel铆culas como 鈥漃ortero de Noche鈥, de Liliana Cavani, 鈥淟a esv谩stica en el vientre鈥, 鈥淟a 煤ltima org铆a de la Gestapo鈥 o 鈥淟a prima Ang茅lica鈥, esta 煤ltima del director espa帽ol Carlos Saura, autor de un cine muy comprometido con los valores democr谩ticos en los 煤ltimos a帽os del franquismo y primeros de la transici贸n.

Pintada realizada en Barrio Pesquero por Guerilleros de Cristo Rey en 1975. Foto Carmen S谩nchez/Desmemoriados

En el 谩mbito de la cultura merecen una menci贸n especial los dos atentados sufridos por el grupo de teatro Caroca (en agosto del 78 y el mismo mes de 1980), que vio su furgoneta incendiada en el segundo de ellos, lo que fue respondido por una muestra ejemplar de solidaridad de la sociedad c谩ntabra, lleg谩ndose a realizar un concierto en la Plaza Porticada para recaudar fondos en favor del grupo. El recital que el grupo de folk castellano 鈥淟a Fanega鈥 dio en el Casino de Los Corrales de Buelna en agosto de 1976 fue igualmente boicoteado por el lanzamiento de dos c贸cteles molotov.

La prensa fue otro de los objetivos se帽alados, como se puso de relieve en el atentado sufrido por el autom贸vil de Juan Gonz谩lez Bedoya, director de La Hoja del Lunes, en septiembre de 1977 y por la propia sede del peri贸dico semanal, que recibi贸 un paquete bomba que no lleg贸 a explotar (abril del 79). La Hoja del Lunes se erigi贸 estos a帽os como el peri贸dico m谩s progresista de la regi贸n; bajo la direcci贸n de Gonz谩lez Bedoya, que escrib铆a el principal art铆culo de opini贸n, apost贸 inequ铆vocamente por la recuperaci贸n de las libertades y la evoluci贸n hacia una democracia sin limitaciones, apoyando igualmente la autonom铆a de Cantabria como regi贸n uniprovincial. Ello le vali贸 la oposici贸n radical de los sectores m谩s reaccionarios de la sociedad c谩ntabra, y en particular las iras de los grupos violentos de extrema derecha.

Pero si los ataques a manifestaciones culturales son importantes, y particularmente significativos porque muestran el trasfondo de aniquilaci贸n de cualquier atisbo de cultura cr铆tica que caracteriz贸 al franquismo, la diana favorita de los grupos de extrema derecha fueron los integrantes de partidos, fundamentalmente, aunque no todos, de izquierdas. Una de las excepciones vino dada en agosto de 1976 por el tiroteo del restaurante de Torrelavega 鈥淟a Villa de Madrid鈥, donde se iba a celebrar un acto del grupo pol铆tico 鈥淐iudadan铆a鈥, con intervenci贸n del dirigente democristiano Fernando 脕lvarez de Miranda. Tambi茅n hay, en octubre del 78, una agresi贸n de miembros de FEJONS (Falange Espa帽ola de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) contra militantes de FEI (Falange Espa帽ola Independiente) que repart铆an propaganda en la calle. Se trata de dos de los numerosos grupos falangistas que se constituyeron como partidos pol铆ticos una vez que se disolvi贸 el que hab铆a ejercido como partido 煤nico durante toda la dictadura: FETJONS (Falange Espa帽ola Tradicionalista y de las JONS). Mientras FEJONS reivindicaba 铆ntegro el legado del franquismo y pretend铆a su perpetuaci贸n, FEI proclamaba remitirse al pensamiento de Jos茅 Antonio Primo de Rivera, que, a su parecer, se hab铆a visto secuestrado por el r茅gimen franquista. Seg煤n esta concepci贸n, el falangismo ten铆a muy poco que ver con las pol铆ticas desarrolladas por el r茅gimen de Franco, de manera que los ideales enunciados por Jos茅 Antonio segu铆an vigentes y estaban pendientes de aplicaci贸n.

Todos los dem谩s atentados contra militantes o sedes de partidos pol铆ticos o centrales sindicales tuvieron como objetivo a la izquierda, que comenzaba a aparecer a la luz p煤blica tras d茅cadas de ostracismo y persecuci贸n. Se pueden diferenciar los atentados contra las sedes y las agresiones a militantes. Estas 煤ltimas tienen lugar abordando en la v铆a p煤blica a las v铆ctimas, bien en el marco de una manifestaci贸n, como el ataque de supuestos Guerrilleros de Cristo Rey a una concentraci贸n convocada por el PTE (Partido del Trabajo de Espa帽a) y la JGR (Joven Guardia Roja) el d铆a del refer茅ndum para la Reforma Pol铆tica (15 de diciembre de 1976), o en la labor militante de reparto de propaganda o pega de carteles, como las agresiones a Antonio Montesinos, candidato del PTE, en febrero de 1976 o a miembros de la Agrupaci贸n Electoral de Trabajadores en la campa帽a electoral de 1977. Las sedes atacadas fueron la Casa del Pueblo de Torrelavega (agosto de 1978), la del PCE (Partido Comunista de Espa帽a) de Reinosa (enero del 78), la de la CSUT (Confederaci贸n Sindical Unitaria de Trabajadores) en Torrelavega (septiembre de 1978), PSOE de Polanco (5 y 7 de octubre de 1978), UGT de Torrelavega (9 de diciembre de 1978), PCE y Sindicato Unitario de Torrelavega (17 de julio de 1979), UGT de Santander (agosto del 79); finalmente, la del PCE de Santander (febrero del 81), en uno de los atentados m谩s destacados y repudiados. En un intento de azuzar a sectores del ej茅rcito incluso llegaron a volar una puerta lateral de la Delegaci贸n del gobierno militar en Santander, en marzo de 1980.

La desarticulaci贸n de la banda ultra que ven铆a cometiendo estos atentados se produjo el mes de febrero de 1981, d铆as despu茅s de la colocaci贸n del artefacto explosivo en la puerta de la sede del PCE en Santander. La mayor parte de los detenidos resultaron ser sospechosos habituales de este tipo de actos. De hecho, la intervenci贸n de la Jefatura de Polic铆a de Oviedo en el operativo sugiere cierto relajamiento del aparato policial santanderino en sus funciones.

Como se ha explicado, la proliferaci贸n de actos violentos de (relativa) baja intensidad tendr铆a como objetivo fundamental crear un estado de tensi贸n que impulsara la acci贸n de sectores militares, ya muy 鈥渟ensibilizados鈥 por la evoluci贸n que iba tomando la pol铆tica espa帽ola, avanzado con numerosos tropiezos hacia la democracia, y azotada por un terrorismo extremadamente violento de las diferentes ramas de ETA. Ser铆a la versi贸n espa帽ola de la estrategia de la tensi贸n que alcanz贸 su m谩s refinada aplicaci贸n en Italia, con decisiva intervenci贸n de los servicios secretos del estado.

La conexi贸n de ambos planos se concreta con motivo del fallido golpe de estado del 23 de febrero de 1981; la noche de la intentona de Tejero un grupo de personas de ideolog铆a ultraderechista se presentaba en el cuartel de la guardia civil de Santo帽a para ponerse a disposici贸n de la guarnici贸n, que rechaz贸 su ofrecimiento; hay testimonios que relatan escenas de militantes de la ultraderecha que exhibieron sus pistolas por las calles de algunas poblaciones. Otros se limitaron a proferir vivas a Tejero, ejercer la fuerza para que en un club se pincharan marchas militares, 鈥. Se detectaron tambi茅n extra帽os movimientos de j贸venes en los alrededores del local de CCOO en Santander (Calle Hern谩n Cort茅s), identificados como militantes ultraderechistas. Pero sin duda lo m谩s relevante es la informaci贸n que apunta a la preparaci贸n por parte de un grupo de militantes de ultraderecha de un golpe de mano para apoyar la sublevaci贸n de Tejero y Milans. As铆, la Hoja del Lunes da cuenta de una reuni贸n en la calle Castilla de ultras armados con pistolas y algunos con subfusiles, que contaban con que la guarnici贸n de la guardia civil de la ciudad se sumara al golpe, mientras que otro grupo se infiltrar铆a y neutralizar铆a al gobernador civil. La operaci贸n se rematar铆a con acciones ejemplares tendentes a cercenar de ra铆z las iniciativas de resistencia y movilizaci贸n contrarias a los sediciosos. Esas acciones ser铆an la detenci贸n, sin descartar la eliminaci贸n f铆sica, de destacadas personas capaces de liderar un movimiento de reacci贸n a los golpistas. En la lista figurar铆an pol铆ticos, sindicalistas, profesionales de reconocido talante democr谩tico y periodistas.

El fracaso del golpe de Tejero vendr铆a a desbaratar la estrategia de la extrema derecha. La debilidad organizativa y el escaso respaldo popular condujeron a los franquistas a confiar la consecuci贸n de sus objetivos a la acci贸n del ej茅rcito. Una vez producida esta, sin el resultado esperado, la extrema derecha atraves贸 un periodo de debilidad y confusi贸n que afect贸 a la rama pol铆tica (disoluci贸n de Fuerza Nueva como partido) y a las actividades terroristas. La violencia no desapareci贸 absolutamente, pero s铆 se vio muy reducida en los a帽os posteriores. Varias d茅cadas despu茅s, la reaparici贸n de esa extrema derecha 2.0 analizada, entre otros autores, por Steven Forti se ha producido en forma de fuerza parlamentaria con una representaci贸n inusitada en Espa帽a, pero equiparable al auge de la derecha radical en Europa y fuera de ella.

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La reconstrucci贸n de las acciones violentas de la extrema derecha en Cantabria se ha basado en la consulta de los n煤meros de La Hoja del Lunes entre 1974 y 1981. Siguiendo este enlace pod茅is consultar la cronolog铆a completa.

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* Foto de cabecera: pie de foto. Uno de los 30 atentados realizados contra La Librer铆a Puntal en la calle Infantas n煤mero 7 por grupos de la ultraderecha. Esta foto fue realizada en 1977 /Archivo J. R. Saiz Viadero

 




Fuente: Briega.org