April 1, 2021
De parte de Nodo50
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En este art铆culo el autor sostiene que los 煤ltimos cambios ministeriales en el gobierno de Bolsonaro responden a la m谩xima gatopardiana: cambiar todo para que nada cambie.


En su novela El Gatopardo, el escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa pone en boca del personaje Tancredi -el sobrino del pr铆ncipe Fabrizio Salina-, aquella frase que se ha transformado en un arquetipo cl谩sico del an谩lisis y la acci贸n pol铆tica: 鈥淪i queremos que todo siga como est谩, es necesario que todo cambie鈥. Este parece ser el esp铆ritu de los cambios ministeriales realizados por el ex capit谩n en puestos importantes de la estructura de poder, es decir, de aquellos ministerios m谩s cercanos al Palacio do Planalto (Relaciones Exteriores, Casa Civil, Secretaria de Gobierno, Justicia y Seguridad P煤blica, Defensa y Abogac铆a General de la Uni贸n). La mitad de ellos son enroques entre ministros, ajustes de piezas en un tablero pensado para darle mayor capacidad de articulaci贸n al gobierno.

El
nuevo canciller que reemplaza a Ernesto Araujo, se caracteriza por su
bajo perfil y por ser una figura irrelevante, tambi茅n adicta a las
ideas de Olavo de Carvalho, el delirante astr贸logo que dirige desde
Virginia a sus seguidores antiglobalistas y ultraconservadores. Por
lo tanto, nada parece mudar bajo el sol de Brasilia en un contexto de
indiscutible desgaste del gobierno y en especial de la figura del
presidente que se siente arrinconado y muestra los dientes.

Quiz谩s
si el cambio m谩s sensible en este momento sea el efectuado en la
pasta de Defensa, pues repercuti贸 inmediatamente en la decisi贸n de
los tres comandantes de las Fuerzas Armadas de solicitar la renuncia
a sus respectivas jefaturas. Previamente, en su carta de despedida,
el General Fernando Azevedo hab铆a expresado que trat贸 de preservar
al m谩ximo la autonom铆a de la Fuerzas Armadas, considerando que
ellas son instituciones del Estado brasile帽o y no una milicia de
apoyo a los arrebatos gubernamentales, como ha sido la pretensi贸n de
Bolsonaro y de su grupo ideol贸gico m谩s radicalizado.

En
definitiva, el ex ministro Azevedo se opuso a una operaci贸n militar
como deseaba el mandatario, que implicaba decretar el estado de sitio
y, de esa manera, intervenir en los Estados de la Federaci贸n para
obligar a los gobernadores a suspender las medidas de aislamiento y
lockdown
que muchos de ellos han decretado, como uno de los mecanismos
necesarios para impedir la expansi贸n de la pandemia. El ex capit谩n
se resiste tajantemente a acatar estas medidas por el impacto que
ellas tienen sobre la econom铆a de las regiones. La decisi贸n sobre
la salida del ministro de defensa ser铆a tambi茅n una se帽al para las
Fuerzas Armadas certifiquen su apoyo incondicional a un gobierno
delirante que lucha contra enemigos poderosos, es decir, todos los
detractores de su pol铆tica de negar la gravedad de la pandemia a
partir de una visi贸n obtusa por recuperar la 鈥渘ormalidad鈥. A煤n
m谩s, en estos d铆as el ex capit谩n supone que cuenta con la
complicidad de los militares cuando el 1 de abril se rememora un
nuevo aniversario del Golpe Militar de 1964, que derroc贸 al gobierno
democr谩tico de Jo茫o Goulart, instalando una dictadura cruenta que
durar铆a m谩s de dos d茅cadas.

Por lo mismo, la renuncia de los comandantes en jefe reposiciona el debate sobre la posible gestaci贸n de un autogolpe dentro del gobierno, el cual tendr铆a como objetivo entregarle poderes extraordinarios al Ejecutivo para hacer y deshacer a su antojo, dentro del complejo escenario pol铆tico en que se encuentra el pa铆s, marcado por la tragedia de la covid-19, el colapso sanitario, la recesi贸n econ贸mica, el desempleo y el aumento acelerado de la pobreza. Sin embargo, m谩s que una asonada golpista avalada por los nuevos comandantes, lo que se puede producir es un distanciamiento cada vez mayor entre la c煤pula militar y los anhelos del n煤cleo ideol贸gico del gobierno que intentan cooptar y presionar a las Fuerzas Armadas para obtener su apoyo en el endurecimiento de las posiciones frente al Parlamento, gobernadores, alcaldes y poder judicial, especialmente sobre el Supremo Tribunal Federal.

Dif铆cilmente
las Fuerzas Armadas se involucrar谩n en el actual contexto en una
aventura tan bizarra como un autogolpe. Este es sin indiscutiblemente
uno de los peores periodos de la historia de Brasil, cuando su
desprestigio por ser el mayor reservatorio del coronavirus en el
planeta es del consenso de toda la comunidad cient铆fica y de
organismos multilaterales, como la Organizaci贸n Mundial de la Salud
(OMS). Brasil se ha transformado en un paria dentro de la comunidad
internacional, no solamente debido a su ausencia de voluntad para
combatir la pandemia, sino tambi茅n por su pol铆tica medioambiental
de destrucci贸n del ecosistema, de violaci贸n a los Derechos Humanos
de Pueblos Ind铆genas, comunidades negras y grupos LGBTI, as铆 como
por su displicencia frente a los casos de corrupci贸n que han
recrudecido en los 煤ltimos dos a帽os.

Efectivamente,
la actual administraci贸n ha destinado una parte significativa del
PIB para equipar y mejorar la infraestructura y las condiciones
salariales de las diversas ramas del Ejercito, la Marina y la
Aeron谩utica, pero ello no ha sido suficiente para obtener el apoyo
incondicional a su gesti贸n desastrosa, que viene siendo cada vez m谩s
cuestionada en las esferas militares. Asumi茅ndose como los
鈥渟alvadores de la patria鈥, las Fuerzas Armadas se han empe帽ado
en trabajar para acabar con la mortandad y la crisis humanitaria
desatada en el pa铆s, entrando en ruta de colisi贸n con el
negacionismo mostrado por Bolsonaro y sus asesores m谩s ac茅rrimos.

Por su parte, el Congreso dominado por un agregado de partidos fisiologistas y pragm谩ticos (centr茫o), tambi茅n viene acusando recibo del colapso generalizado de hospitales, cl铆nicas y hasta de los servicios funerarios, que compromete la reelecci贸n de muchos de sus miembros. La iniciaci贸n de un proceso de impeachment, que parec铆a improbable hace dos meses atr谩s, es una posibilidad que no se puede descartar de plano en este nuevo escenario cr铆tico y ca贸tico que apunta a Bolsonaro como el principal responsable.

Con m谩s de 310 mil fallecidos y casi 13 millones de contagiados, la tragedia de los brasile帽os no parece tener fin. Con un gobernante incompetente y extremista apoyado por una horda de simpatizantes neofascistas y oscurantistas, Brasil parece una nave a la deriva en un mar tempestuoso con una tripulaci贸n desesperada y acorralada entre el delirio y la ignorancia. Por lo mismo, es de suma urgencia convocar a todas las fuerzas pol铆ticas y sociales que est茅n dispuestas a participar en la construcci贸n de un pacto de salvaci贸n nacional que permita salir cuanto antes de esta pesadilla que amenaza seriamente la vida y los proyectos de la inmensa mayor铆a de sus habitantes.

Fernando de la Cuadra es doctor en Ciencias Sociales y editor del blog Socialismo y Democracia.

Fuente: https://fmdelacuadra.blogspot.com/2021/03/los-cambios-que-se-vislumbran-en-un.html




Fuente: Rebelion.org