June 10, 2021
De parte de La Haine
111 puntos de vista


Quienes hablan de los colombianos de bien, dan por supuesto que existen unos colombianos de mal, a los cuales hay que perseguir, torturar, matar

鈥淓mpresarios y terratenientes, Iglesia cat贸lica, pol铆ticos, grupos paramilitares, contrabando, sociedad civil, confabulados todos para crear la gran provincia de Antioquia. La pujanza y la honorabilidad ancladas en pilares de mierda鈥. Pablo Montoya, La Sombra de Ori贸n, Random House, Bogot谩, 2021, p. 27.

Desde siempre hasta donde nos llevan nuestros recuerdos hemos escuchado hablar de los 鈥渃olombianos de bien鈥. El t茅rmino forma parte de la jerga de los c铆rculos pol铆ticos, empresariales, medi谩ticos y deportivos que mandan en esta hacienda-campo de concentraci贸n y son sus verdaderos due帽os. Quienes hablan de los colombianos de bien, dan por supuesto que existen unos colombianos de mal, a los cuales hay que perseguir, expulsar del pa铆s, torturar, matar y desaparecer, porque en realidad no son 鈥渃olombianos鈥, ni patriotas, sino enemigos de la genuina colombianidad que encarnan esas gentes de bien.

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Esos colombianos de bien hoy est谩n representados, en primer铆simo lugar, por el Matarife innombrable, y todos sus 谩ulicos. All铆 est谩n, por supuesto, los due帽os del pa铆s, aquellos hombres, y unas pocas mujeres, que se sacrifican con su trabajo abnegado y en su denodado esfuerzo por enriquecerse nos deparan prosperidad y dicha eterna. Esos colombianos de bien son los Sarmiento Angulo, los Santodomingo, los Ardila Lulle, los Gilinski.

El 鈥淒otor Uribe鈥 y Alejandro Ord贸帽ez, los l铆deres de los 鈥渃olombianos de bien鈥

Colombianos de bien son aquellos que pertenecen al 鈥減a铆s pol铆tico鈥 y forman parte de las clientelas tradicionales y sus derivados recientes, en el plano nacional y regional. Colombianos de bien son los periodistas prepagos que, desde radio, televisi贸n y prensa escrita se encargan de ense帽arnos en qu茅 radica la bondad de esos prohombres que mandan en esta gran finca ganadera, con cajero autom谩tico que es Colombia.

Esos colombianos de bien son Carlos Antonio V茅lez, Vicky D谩vila, Claudia Gurisati, N茅stor Morales, Julio S谩nchez Cristo鈥, unos verdaderos sicarios con micr贸fono. Colombianos de bien son los nuevos millonarios, enriquecidos con la producci贸n y tr谩fico de narc贸ticos, o los cantantes, hombres y mujeres, que como Shakira son delincuentes consumados en el arte de evadir el pago de impuestos, o los deportistas que, como Falcao Garc铆a y James Rodr铆guez, tambi茅n son delincuentes de cuello blanco, que ganan millones de d贸lares y evaden otro tanto, lavando su dinero en para铆sos financieros.

Colombianos de bien son los polic铆as, militares que matan y desaparecen a nombre de la defensa de los sacrosantos valores del orden y la patria. A los colombianos de bien pertenecen los agentes infiltrados del Estado en las protestas que matan a quemarropa a los malos que se quejan, sin raz贸n, en este para铆so de dicha y prosperidad, y adem谩s lo hacen ad honoren, por iniciativa propia y gratis, porque aman el trabajo hasta tal punto de que laboran en tiempo de descanso.

Eso lo acaba de comprobar el Fiscal General de la Naci贸n al decir que el agente de civil del CTI (Cuerpo T茅cnico de Investigaci贸n) que mat贸 a dos malos de Cali, si era empleado de esa entidad desde el 2012, pero que en el momento de dispararle a los v谩ndalos estaba de descanso. Es decir, que esas muertes no le caben a la Fiscal铆a porque su infiltrado funcionario de bien estaba descansando. 隆Si eso hacen los colombianos de bien mientras descansan, imaginemos lo que realizan cuando est谩n trabajando, ya no matan a unos cuantos pelagatos, sino que acaban con miles de ellos, al estilo de ese prohombre de bien llamado Carlos Casta帽o!

Un colombiano de bien le rinde culto a los ricos y al dinero, sin importar c贸mo lo han conseguido. Y est谩 claro que esa riqueza debe defenderse con todas las armas, incluyendo el cianuro y la motosierra, para que no caiga en manos de los colombianos de mal. Por eso, los colombianos de bien no solamente aplastan a los malos dentro del pa铆s, sino que tambi茅n se arrogan el derecho de perseguir a los mal茅volos fuera del pa铆s, y por eso organizan 鈥渕isiones humanitarias鈥 y preparan mercenarios de bien para invadir a Venezuela y llevarle a la patria de Bol铆var la bondad, rubricada con el saldo de miles de muertos, torturados, encarcelados y desaparecidos, que tanto nos distingue en el concierto mundial, y que de aqu铆 se irradia a montones hacia el resto del planeta.

Los colombianos de bien no se juntan con la chusma, el populacho, los indios patarrajados, los campesinos analfabetos, los negros atrasados, aunque algunos de ellos entren formalmente a hacer parte de las gentes de bien (como el exfutbolista Tino Asprilla) siempre y cuando obedezcan, sean serviles, no se rebelen, ni protesten, sean arribistas y asuman como si fueran suyos, aunque est茅n muertos de hambre, los 鈥渧alores鈥 de las gentes de bien.

As铆, en las 煤ltimas dos d茅cadas entraron a integrar el c铆rculo reducido de los colombianos de bien todos aquellos influidos por la cultura traqueta, que admira a los paracos, a los que debe agradecerse por evitar que este moridero de bien cayera en manos de las gentes del mal, es decir, de quienes pretendan, incluso osen pensarlo, que en esta finca consagrada al Sagrado Coraz贸n de Jes煤s y a la Virgen de Chiquinquir谩, se repartan tierras y riquezas, que deben estar bien concentradas, en las manos de terratenientes y empresarios ben茅volos, como Dios lo manda.

Por ese hecho, a estos paracos se les admira y sus cr铆menes se convirtieron en algo presentable, de lo que se sienten orgullosas las gentes de bien. De ese c铆rculo exclusivo de los colombianos de bien hacen parte, con m茅rito propio, los narco-empresarios de la muerte y del libre mercado (tipo Carlos Casta帽o y Pablo Escobar), a los cuales en poco tiempo se les levantar谩n las estatuas que merecen, para que figuren en el pante贸n patrio junto a los prohombres que han hecho posible la construcci贸n de esta Colombia de bien, como Sebasti谩n de Belalc谩zar o Gonzalo Jim茅nez de Quezada, que los enemigos de esta naci贸n, encarnados en los atrabiliarios indios de mont贸n, se atrevieron a bajar de sus pedestales.

Los colombianos de bien, queda claro, son una minor铆a, aunque se presenten a s铆 mismos como una abrumadora mayor铆a, porque son los ricos, poderosos, pretendidamente blanquitos, clasistas, racistas, sexistas y cultores de la violencia y la discriminaci贸n.

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El paro nacional ha hecho que los discursos abstractos y et茅reos sobre los colombianos de bien adquieran concreci贸n, se hagan terrenales, bajen del nirvana a la dura realidad. Cuando los malos remalos de siempre, ahora llamados v谩ndalos, que replican el comportamiento de los terroristas y enemigos de toda la vida (ELN, FARC鈥), se han atrevido a superar los l铆mites de lo permitido, con los bloqueos a carreteras, con par谩lisis generalizada de la actividad econ贸mica en pueblos y en ciudades, con el desfile insoportable de campesinos e ind铆genas que llevan sus rencores a los encopetados barrios de las gentes super chics, pues hay que sacar a relucir lo m谩s granado de las santas virtudes de los colombianos de bien. Y eso es lo que estamos viendo de manera ejemplarizante en estos d铆as.

Son colombianos de bieplomon los paracos del Barrio Ciudad Jard铆n (Ciudad Bacrim) de Cali, quienes les dicen a los ind铆genas de la minga que desocupen sus barrios y se vayan de la Sultana del Valle, porque son una plaga que afea sus bellas y limpias mansiones. Para recordarles, por si se les olvid贸 a esas malas gentes (los indios y negros) que la Colombia de bien siempre ha sido un gueto de los ricos y los poderosos, que no debe ser contaminado por los pobres en sus espacios p煤blicos, porque esos pobres solo sirven, en los espacios privados y laborales, como sirvientes y trabajadores, pero jam谩s pueden ocupar los parques, calles y avenidas por donde solo pueden circular los hombres de bien y sus autom贸viles de alta gama.

Si algo distingue a los colombianos de bien es su car谩cter clasista, para quienes la presencia de los pobres es una insoportable provocaci贸n que afea el paisaje, con su miseria y ruindad. Y el racismo est谩 a flor de piel entre los colombianos de bien, porque no puede ser que indios, negros y pobres salgan de sus madrigueras de baja ralea a contaminar con su suciedad y su mal olor a los inmaculados hombres y mujeres de bien. Eso lo ha manifestado sin filtros una m茅dica de bien en la ciudad de Cali, quien sostuvo que estaba dispuesta a financiar a los paramilitares para que asesinaran, por lo menos, a mil indios, para que entiendan de una vez por todas que no deben provocar a las gentes de bien.

Son colombianos de bien, los individuos, que vestidos de blanco, montados en autom贸viles de 煤ltima generaci贸n y protegidos por la polic铆a, disparan a mansalva contra los ind铆genas de la minga. Estos colombianos de bien s铆 que ratifican por qu茅 lo son, ya que recuerdan la pr谩ctica bondadosa de sus 茅mulos paramilitares que a punta de motosierra limpiaron el territorio de los malvados terroristas que osaron cuestionar a los ricos y plantearon quitarles sus propiedades tan honestamente adquiridas con su esfuerzo y sacrificio.

Es una colombiana de bien la modelo y empresario Elizabeth Loaiza que aplaudi贸 que el estudiante Lucas Villa fuera tiroteado en Pereira, aduciendo que 芦no eras un h茅roe en esta historia. Eras un bandido. Un terrorista鈥 atentamente: la sociedad herida, pero no vencida禄. Esta es el culto a la muerte, que caracteriza a los colombianos de bien en este pa铆s, que los lleva a escupir sobre los cad谩veres de los malos, como lo hace esa periodista sicarial que se llama Vicky D谩vila a trav茅s de la revista Semana, un pasqu铆n pornogr谩fico.

Son colombianos de bien ciertos estudiantes de la Universidad de los Andes 鈥抏sa encopetada universidad gringa, pero de las malas, que funciona en Colombia鈥 que a trav茅s de sus mensajes en las redes antisociales justifican los asesinatos de colombianos del mal, pobres por supuesto, diciendo que son 帽eros que hacen estorbo y su desaparici贸n es un favor que se le hace a esta santa tierra de bien.

Es una colombiana de bien Marbelle, que le canta alabanzas a la polic铆a y al Esmad, luego de que abalean, torturan y desaparecen a manifestantes, lo cual est谩 muy bien, porque est谩n combatiendo a esos p茅rfidos enemigos de esos excelentes colombianos, que generan riqueza y prosperidad, y dan plomo venteado como muestra de su indiscutible superioridad.

Lo que dice la Gente de Bien, echar plomo venteado a los v谩ndalos. Palabras del paramentario Milton Angulo del Centro Democr谩tico.

La pareja modelo e ideal de bien est谩 conformada por Mar铆a Fernanda Cabal y Jos茅 F茅lix Lafaurie, ambos pr贸speros y nada sangrientos empresarios del agro y la ganader铆a, que no ocultan los grandes sentimientos que distingue a los colombianos exitosos. Por ello, la 鈥渃ulta鈥 matrona y senadora ha dicho que 鈥渆l Ej茅rcito no est谩 para ser damas rosadas, el Ej茅rcito es una fuerza letal de combate que entra a matar. No entra a preguntar 驴perd贸n, levante las manos. No se帽or鈥. Que eso lo sepan los colombianos de mal, para que nunca se les ocurra desobedecer ni insubordinarse como lo est谩n haciendo en estos d铆as.

Y el 鈥渉umanista鈥 Lafaurie, jefe de la Fedegan 鈥抭ue agrupa a los ganaderos bien paracos鈥 dice, refiri茅ndose a la muerte del malvado estudiante Lucas Villa, que merec铆a morir, y no porque haya sido v铆ctima de un atentado criminal, sino porque sufri贸 un grave accidente. Solo en la cabeza de un colombiano de bien puede caber la brillante idea que un atentado de sicarios, que le propinan ocho balazos a un estudiante en una manifestaci贸n, es un accidente, simplemente porque el asesinado formaba parte de la vil canalla, y no era de alta cuna, como la de las gentes de bien que personifica la excelsa pareja de financiadores de paracos y sicarios.

Cuando a un colombiano de bien le decomisan un avi贸n con coca铆na, como le ha sucedido al uribista Miguel Jaramillo, esposo de esa exitosa mujer de bien, Alejandra Azcarate, eso no es ning煤n delito, sino una tragedia familiar que embarga a las gentes de bien y les hace derramar l谩grimas de cocodrilo. Adem谩s, eso de llevarle coca铆na a los EEUU es una verdadera labor humanitaria, aunque tenga que camuflarse con la f谩bula bonachona de que transportaban tapabocas, seguramente para que ese bendito polvo blanco les haga m谩s y mejor efecto sicoactivo a los gringos de bien.

Esas tragedias ya la han vivido colombianos de bien, como la destacada familia Uribe V茅lez, la familia de la vicepresidenta, y ahora canciller, Marta Luc铆a Ram铆rez, o la familia del expresidente Pastrana, o del ex polic铆a Oscar Naranjo鈥 Por eso, ellos resaltan que las gentes de bien no son narcotraficantes sino trabajadores honestos que se ganan la vida con esmero ejemplar: 鈥淗emos sido, tanto mi marido como yo, personas que nos hemos dedicado toda la vida a trabajar honestamente. Mi esposo no es un narcotraficante de octava, es un publicista de primera y un ser humano recto y vertical. Quienes nos conocen, as铆 nos reconocen鈥, dice, por ejemplo, la mujer de bien, uribista recalcitrante, Alejandra Azcarate.

Y cuando las gentes de bien salen a marchar en forma pac铆fica, vestidos de un inmaculado color blanco, como en la ciudad de Cali, para que se terminen los bloqueos de los v谩ndalos y enemigos de la nacionalidad, no pueden aceptar que ning煤n malvado se les interponga en su camino, y por eso sacan a patadas a quienes, vestidos de negro, se atreven a recordar a los que han sido masacrados por los cuerpos armados de bien, estatales y paraestatales, en las 煤ltimas semanas.

La senadora del Centro Demoniaco Paola Holgu铆n es una muestra sin desperdicio de las colombianas de bien, digna descendiente de un testaferro que le sirvi贸 al capo del bien, a Pablo Escobar Gaviria. La opini贸n de esa paramentaria de bien ha rebasado cualquier canon de bondad, empat铆a y respeto por la vida y el dolor humano. En efecto, ha dicho palabras memorables 鈥抎e esas que solo se dicen pocas veces en los anales de la infamia universal鈥 que van a quedar como testimonio indiscutible de lo que son y piensan los colombianos de bien.

Luego del testimonio, seg煤n ella manipulado por los enemigos de las gentes de bien, del joven Juan Fonseca, a quien el Esmad le destroz贸 un ojo, la humanitaria Paola Holguin 鈥抐rente a la cual Teresa de Calcuta es una vulgar aprendiz en materia de compasi贸n鈥 emiti贸 un video en que se burla de ese joven, diciendo que 鈥渓e encanta llorar por un solo ojo鈥 y 鈥渘o enga帽en m谩s, y dejen de estar llorando por un solo ojo鈥. Esos son los grandes sentimientos de las gentes de bien de este estercolero, nada extra帽o si recordamos que ellos no tienen coraz贸n sino motosierra.

En fin, los colombianos de bien tienen una interminable trayectoria de aportes invaluables al pa铆s y a la humanidad, como lo entienden los miembros de ese club de criminales de bien que se llaman a s铆 mismos Comunidad Internacional, encabezados por esos benefactores mundiales que a diario nos regalan la muerte celestial con 鈥渂ombas inteligentes鈥, tales como los EEUU, la Uni贸n Europea y el estado nazi de Israel.

Sin embargo, para los colombianos de mal, las realizaciones de las gentes de bien simplemente constituyen un interminable prontuario criminal, que ha convertido a este pa铆s en una inmensa fosa com煤n con himno nacional, algo que se evidencia ante la faz del mundo desde el 28 de abril, cuando comenz贸 el paro nacional, en el que participan los malos de todas las vertientes que tanto da帽o le hacen a los colombianos bien鈥 bien paracos y asesinos.

El Colectivo




Fuente: Lahaine.org