March 11, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
42 puntos de vista


Ésta es la razón por la que los delicados comunistas liberales [se refiere el autor a los grandes prohombres capitalistas (Gates, Soros, el Foro de Davos…) que ocultan sus ingentes fortunas y negocios tras una pantalla de filantropía (de ahí el apelativo “comunistas”) y una pública cruzada por la democracia y los derechos humanos, nota de Tortuga] -asustados, preocupados, contrarios a toda violencia- y la explosión de rabia fundamentalista sean las dos caras de la misma moneda. Mientras que luchan contra la violencia subjetiva, los comunistas liberales son los auténticos agentes de la violencia estructural que crea las condiciones para las explosiones de violencia subjetiva. Los mismos filántropos que donan millones para la lucha contra el sida o la educación tolerante han arruinado la vida de miles de personas por medio de la especulación financiera, creando así las condiciones para el surgimiento de la misma intolerancia contra la que se luchaba.

En las décadas de 1960 y 1970 se podían comprar postales eróticas de una chica en bikini o en camisón. Cuando se movía un poco la postal o se miraba desde una perspectiva ligeramente diferente, su ropa desaparecía como por arte de magia y mostraba el cuerpo desnudo de la chica. Cuando nos bombardean con noticias esperanzadoras sobre cancelaciones de deudas o grandes campañas humanitarias para erradicar una peligrosa epidemia, simplemene debemos girar un poco la postal para echar un vistazo a la obscena figura del liberal comunista que actúa por debajo.

No deberíamos hacernos ilusiones: los comunistas liberales son en la actualidad el enemigo de cualquier lucha progresista. El resto de los enemigos -fundamentalistas religiosos y terroristas, ineficaces y corruptas burocracias de Estado- son personajes concretos cuyo auge y caída dependen de circunstancias locales contingentes. Precisamente porque quieren resolver todas las disfunciones secundarias del sistema global, los comunistas liberales son la encarnación de lo que está mal en el sistema como tal. Es necesario tener esto presente en todas las alianzas tácticas y compromisos que se hace preciso adoptar con los comunistas liberales cuando se lucha contra el racismo, el sexismo y el oscurantismo religioso.


Slavoj Zizek, “Sobre la Violencia. Seis reflexiones marginales”. Ed. Paidós, 2019 (publicado originalmente en 2008).




Fuente: Grupotortuga.com