January 16, 2021
De parte de La Haine
325 puntos de vista


Cuestionamiento de las democracias 鈥渕ancas鈥, que suelen ser mera cobertura de consenso para las clases dominantes

驴Qu茅 fue la dictadura franquista?

En Espa帽a, el 17 de julio de 1936 se inici贸 un proceso de represi贸n masiva y sanguinaria de resultas de una guerra civil, desencadenada por un golpe militar parcialmente frustrado. Una contienda en la que sectores del gran capital, el ej茅rcito y la Iglesia sometieron a la mayor铆a del pueblo espa帽ol, en primer lugar a los obreros y campesinos, a una pol铆tica de venganza, de asesinatos, de juzgamiento masivo por delitos pol铆ticos en el que prodigaron las penas de muerte, de prolongados encarcelamientos signados por la tortura y los malos tratos, de represalias econ贸micas, sociales y laborales.

Los m煤ltiples cr铆menes, ya durante el transcurso de la guerra, y hasta mucho despu茅s, fueron expresi贸n de un castigo contra unas clases explotadas que osaron desafiar el poder de empresarios, terratenientes, militares y curas y, ya con las armas en la mano, hab铆an desatado una revoluci贸n como respuesta a la agresi贸n armada de los poderosos.

La mera pertenencia a un partido de izquierda, a un sindicato, a la masoner铆a, bastaba para ser sujeto de punici贸n, la que a menudo inclu铆a la muerte, en forma de asesinato lisa y llano o tras condena de tribunales militares, que privaban del derecho a la defensa en juicios sumar铆simos. Las condenas a muerte pueden ser consideradas verdaderos 鈥渁sesinatos judiciales鈥, ya que no s贸lo exclu铆an las m谩s b谩sicas garant铆as procesales, sino que se basaban en normas arbitrarias, emanadas de un poder ileg铆timo, y practicaban una verdadera 鈥渋nversi贸n鈥 del derecho (p. ej. condenaban por 鈥渞ebeli贸n militar鈥 a quienes hab铆an luchado en defensa de la rep煤blica)

Las ejecuciones extrajudiciales, seguidas por el abandono de los cad谩veres o su entierro clandestino, lo que hoy llamamos 鈥渄esapariciones鈥, sol铆an ser cometidas por paramilitares de Falange, que durante la guerra sol铆an eludir los peligros del frente y dedicarse a los atropellos en la retaguardia. En muchos casos los cr铆menes respond铆an a la instigaci贸n e involucramiento de civiles, a menudo los poderosos de la ciudad o pueblo respectivo: propietarios rurales, alcaldes, curas, dirigentes de Falange.

Otro rasgo genocida del franquismo fue el robo y supresi贸n de identidad de miles de beb茅s, un proceso que abarc贸 toda la duraci贸n de la dictadura y a煤n m谩s tarde, y moviliz贸 a una amplia trama de autor铆as y complicidades, desde m茅dicos y enfermeras hasta curas. La idea original era quitarle les ni帽es a 鈥渓os rojos鈥, para ponerlos en manos de 鈥減ersonas de orden鈥. Hasta hubo un eminente m茅dico militar, Antonio Vallejo N谩gera, que cre贸 la teor铆a del 鈥済en rojo鈥 y tambi茅n la del marxismo como un tipo de dolencia mental. 鈥淓nfermos鈥 de ese tipo no deb铆an tener ni帽es espa帽oles a su cargo, hab铆a que mantener la pureza de la 鈥渞aza hisp谩nica鈥.

Otro campo de la barbarie fue la violencia contra la mujer, con castigos espec铆ficos para ellas, aparte de las que fueron asesinadas, encarceladas o torturadas a la par de los varones. Violaciones y abusos sexuales, corte de pelo al rape, purgas con aceite de ricino, paseo de escarnio por las calles.

Esas diversas situaciones continuaron a lo largo de una dictadura que dur贸 cuarenta a帽os. Los vencedores en la guerra perpetuaron su dominio y llevaron hasta las 煤ltimas consecuencias su victoria. Una l贸gica de agresi贸n a la vez ideol贸gica, de clase, religiosa y nacional se impuso sobre la mayor铆a del pueblo espa帽ol. La represi贸n qued贸 oculta y la interpretaci贸n de la historia reciente fue monopolizada por el poder pol铆tico, en medio de la m谩s absoluta carencia de libertad de expresi贸n y una educaci贸n tutelada por una Iglesia alineada por completo con el r茅gimen.

Ya terminada la guerra un cap铆tulo importante de la lucha y la represi贸n estuvo en el combate contra los guerrilleros rurales a lo largo de los a帽os 40 y primeros 50, que se proyect贸 tambi茅n contra toda actividad que pudiera ser entendida como apoyo a la guerrilla. Algo m谩s tarde, cuando se desenvolvi贸 la resistencia en las ciudades, el terrorismo estatal se proyect贸 sobre sobre organizaciones obreras y estudiantiles clandestinas, el partido comunista, organizaciones libertarias, agrupaciones de la izquierda radical, etc

La c谩rcel, las torturas, los asesinatos en actos represivos oficiales o acciones clandestinas (La masacre de Atocha en 1976, por ejemplo), continuaron hasta la muerte del llamado Caudillo y a煤n despu茅s. La Direcci贸n General de Seguridad y la Brigada Pol铆tico Social fueron agencias del terrorismo de Estado, extendido a lo largo de cuatro d茅cadas. Una de las figuras destacadas de la lucha contra esos cr铆menes, 鈥淐hato Galante鈥, preso y torturado entre los 煤ltimos 60 y los primeros 70, por su militancia en un partido de la izquierda radical, ha llamado la atenci贸n acerca de que 鈥渟e tiene la idea de que la represi贸n franquista fue feroz durante los primeros a帽os y que luego se relaj贸. No es cierto. Entre 1963 y 1977 pasaron 50.000 personas por los tribunales de Orden P煤blico.鈥 

La historia y la memoria sobre los cr铆menes del franquismo es tambi茅n la historia y la memoria de la resistencia contra el r茅gimen. La de los partidos, sindicatos y organizaciones de todo tipo cuyos miembros y simpatizantes se jugaron la vida en el intento de terminar con la dictadura, arrostrando el peligro de la tortura, la c谩rcel, y en no pocas ocasiones la pena capital.

Al t茅rmino del r茅gimen de Franco, se establecieron bases para una llamada 鈥渢ransici贸n鈥, que inclu铆a una amnist铆a para los cr铆menes, propiciando un 鈥減acto de olvido鈥 que comprometiera al conjunto de la sociedad, enterrando las acciones de los 鈥渧encedores鈥 contra los 鈥渧encidos鈥. Los principales partidos de izquierda asintieron a ese pacto y lo proyectaron incluso sobre el plano simb贸lico. Aceptaron la monarqu铆a instaurada por el dictador, desalentaron cualquier reivindicaci贸n de la Rep煤blica o de la lucha antidictatorial, para sacar de la mirada p煤blica las consecuencias de la guerra civil y la dictadura, y apoyaron la amnist铆a general. Todo recubierto por un discurso de 鈥渞econciliaci贸n鈥, 鈥渙lvido鈥 y 鈥減erd贸n鈥. En nombre de la supuesta 鈥渞econciliaci贸n鈥 se sancionaba el desamparo de los derechos humanos vulnerados y la completa impunidad para los represores.

Las acciones y omisiones orientadas a la impunidad tuvieron tambi茅n aval e impulso internacional. Desde EE.UU y algunas 鈥渄emocracias鈥 europeas, se alent贸 esa transici贸n cuyas pautas iban desde la absoluta intangibilidad del orden capitalista al silencio sobre los cr铆menes. Interesaba dejar atr谩s cualquier perspectiva revolucionaria, aventar el eventual 鈥渞egreso鈥 de las acciones y los valores que, en tiempos de la Rep煤blica, hab铆an estremecido los fundamentos de la dominaci贸n social. La pretensi贸n de dejarlo todo en el olvido necesit贸 de variadas iniciativas y complicidades. Un historiador espa帽ol, gran estudioso de la represi贸n franquista se帽ala la larga vigencia de 鈥渆l modelo de transici贸n continuista y, en la misma l铆nea, la existencia de una derecha que nunca ha roto con el franquismo y de una izquierda que decidi贸 que el pasado no exist铆a.鈥

La 鈥渢ransici贸n espa帽ola鈥, que muchos pretendieron que se tomara como ejemplo para el regreso a reg铆menes constitucionales en Nuestra Am茅rica, constituy贸 la negaci贸n misma de la memoria hist贸rica. La dirigencia pol铆tica que condujo los pactos de impunidad estuvo en buena parte integrada por antiguos jerarcas del franquismo, c贸mplices cuando no inspiradores de sus acciones, que estaban en una posici贸n de fuerza porque controlaban lo fundamental del aparato del estado; las fuerzas armadas, la burocracia, el poder judicial. Ellos eran beneficiarios directos y custodios del 鈥渙lvido鈥 que se predicaba. La responsabilidad no fue s贸lo suya. A partir de 1982 transcurrieron catorce a帽os de gobierno del llamado 鈥渟ocialismo鈥, sin que se hiciera nada importante en cuanto a reparaci贸n y castigo e incluso con reca铆das en las operaciones parapoliciales, ahora bajo el pretexto de reprimir las acciones de ETA.

Durante un tiempo la imposici贸n del sedicente 鈥渙lvido y perd贸n鈥 pareci贸 tener 茅xito, pero la din谩mica social no se detuvo, aun siguiendo caminos subterr谩neos. La obturaci贸n de la memoria y la justicia desde el Estado y diversos estratos de poder, acarre贸 luego la necesidad de un prolongado proceso de recuperaci贸n de la memoria desde abajo, un gigantesco cambio hoy en curso. Las generaciones mayores estaban habituadas al silencio impuesto por el miedo, por la amenaza activa o potencial de castigos imprevisibles e indeterminados. El recambio generacional jug贸 a favor de los anhelos de verdad y justicia, postergados pero no abandonados.

Los hijos de las v铆ctimas, ya veteranos, y sus nietos ya adultos, se alzaron poco a poco al rescate del recuerdo de los muertos, presos y represaliados, a la recuperaci贸n de los cuerpos de los masacrados y desde all铆 se elev贸 el reclamo del juicio de los culpables. Chocaron con trabas burocr谩ticas, intimidaciones, burlas. La mayor铆a no cej贸 en su empe帽o. La primera exhumaci贸n que alcanz贸 gran repercusi贸n (otras anteriores hab铆an sido casi clandestinas), ocurri贸 en octubre de 2000 y la realiz贸 un nieto, Emilio Silva, que declar贸 que su inspiraci贸n eran los desaparecidos argentinos y chilenos. Vecinos del pueblo que presenciaron la exhumaci贸n afirmaron que conoc铆an los asesinatos, pero que, durante d茅cadas, hab铆an guardado completo silencio sobre hechos que, en algunos casos, hab铆an presenciado. Muy poco despu茅s Silva estuvo entre los fundadores de la Asociaci贸n por la Recuperaci贸n de la Memoria Hist贸rica.

Mientras la difusi贸n de los desenterramientos se expand铆a, el Partido Popular, principal fuerza conservadora en Espa帽a, se opuso a que siguiera la localizaci贸n de las fosas y el rescate de los cuerpos.

Desde el gobierno del Partido Socialista encabezado por Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero se proyect贸 y aprob贸 una llamada 鈥淟ey de Memoria Hist贸rica鈥, en 2007. Esta nueva legislaci贸n proclamaba el derecho a la reparaci贸n y a la recuperaci贸n de la memoria de las v铆ctimas del franquismo y sus familias, establec铆a la ilegitimidad de los tribunales franquistas y el car谩cter 鈥渞adicalmente injusto鈥 de las condenas, sanciones y actos de violencia producidos durante la Guerra Civil y la dictadura. Entre otras disposiciones, tambi茅n se establec铆an medidas para facilitar las exhumaciones y la identificaci贸n de las v铆ctimas, pero sin asumir la responsabilidad plena del Estado, sino en forma de auxilios y subvenciones presupuestarias que, pocos a帽os despu茅s, un nuevo gobierno de la derecha se encargar铆a de suprimir, lo cual acab贸 ahogando a las asociaciones que interven铆an en acciones reparadoras y produjo un bloqueo casi total de las medidas institucionales y actividades sociales comenzadas en los a帽os precedentes.

Mientras tanto la ley de amnist铆a segu铆a vigente y el reconocimiento del car谩cter imprescriptible de acciones genocidas y cr铆menes de lesa humanidad ser铆a negado expresamente por los tribunales espa帽oles.

Los sectores de la sociedad espa帽ola m谩s comprometidos con las luchas por la memoria consideraron totalmente insatisfactoria a la ley y procuraron seguir su camino hacia la reparaci贸n y la justicia.

En 2008 el mismo juez que hab铆a impulsado el juicio al ex dictador Augusto Pinochet y a represores argentinos, Baltasar Garz贸n, se declar贸 competente para investigar los cr铆menes del franquismo. No pas贸 mucho tiempo hasta que autoridades superiores de la magistratura rechazaran sus actuaciones, lo acusaran de 鈥減revaricato鈥 y lo inhabilitaran para proseguir el camino iniciado. S贸lo quedaba, por el momento, la Ley de 2007, que no cubr铆a en modo alguno las expectativas planteadas

La Querella Argentina.

Una respuesta frente a la persistencia de la impunidad se gener贸 hace ya una d茅cada a partir de un cruce sugestivo. Desde la judicatura espa帽ola se hab铆a emprendido el juzgamiento de los cr铆menes de Argentina, amparados en ese entonces por las leyes de impunidad y por tribunales que las aceptaban. Ahora, ante la pertinaz negativa de los tribunales superiores de Espa帽a a la posibilidad de juzgar los hechos considerados amnistiados y/o prescriptos, es desde Argentina que se impulsa el juicio de los criminales de lesa humanidad espa帽oles, invocando el principio de la jurisdicci贸n universal, que antes se hab铆a adoptado desde Espa帽a para procurar la justicia en nuestro pa铆s

Ha cumplido diez a帽os la querella argentina que investiga los cr铆menes cometidos durante la guerra civil y la dictadura franquista, considerados como genocidio y cr铆menes de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles y no susceptibles de amnist铆a.

Se inici贸 en 2010, a partir de la acci贸n del hijo de una v铆ctima, residente en Argentina, Dar铆o Rivas, a la que pronto se sumaron otros familiares con residencia argentina, que incluso formaron una filial de la Asociaci贸n para la Recuperaci贸n de la Memoria Hist贸rica. Esa querella cuenta con el respaldo de organizaciones de DDHH de Argentina y tiene el patrocinio de abogados residentes en Argentina y en Espa帽a, entre los cu谩les jug贸 un papel destacado el ya fallecido Carlos Slepoy. En el 谩mbito espa帽ol se ha conformado la Red de Apoyo a la Querella Argentina (Luego transformada en Coordinadora Estatal de apoyo a la querella argentina (CEAQUA)).

Tambi茅n se crearon 鈥減lataformas鈥 de apoyo en las diferentes comunidades aut贸nomas, como las de Euzkadi, Asturias, Andaluc铆a, Catalu帽a y Baleares, Castellano leonesa, Galicia, etc. Ellas nuclean a su vez a personas, asociaciones y administraciones p煤blicas que impulsan la querella, representan a centenares de v铆ctimas y generan distintas actividades conexas con la memoria, la verdad y la justicia. Tambi茅n se ha formado una plataforma en Argentina.

La querella toma los siguientes delitos: 鈥渉omicidio, homicidio agravado, privaci贸n ilegal de la libertad calificada por la aplicaci贸n de torturas y dem谩s delitos que resulten de la investigaci贸n, cometidos en Espa帽a en el per铆odo comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977.鈥 No se detiene con la muerte de Franco, sino que se proyecta sobre los inicios de la Transici贸n.

Se ha incorporado a la querella un m谩s amplio espectro de cr铆menes y de v铆ctimas. 脡stos abarcan todo el marco temporal y nuevos tipos delictivos: ex-presos pol铆ticos de los a帽os 70, tr谩fico de ni帽os robados, asesinados y torturados durante los 煤ltimos a帽os de la dictadura, v铆ctimas del trabajo esclavo, mujeres v铆ctimas de 鈥渃r铆menes de g茅nero鈥, afectados por abusos infantiles en preventorios, familias condenadas al exilio. Hay casos muy particulares, como la acci贸n para esclarecer persecuciones y cr铆menes contra sacerdotes y religiosos. O la denuncia sobre el homicidio de Federico Garc铆a Lorca, crimen s铆mbolo durante la guerra civil, cubierto hasta hoy por el ocultamiento de su cad谩ver.

La negaci贸n de justicia por los tribunales espa帽oles, que se extendi贸 luego de iniciada la querella al rechazo a la extradici贸n de los criminales solicitada desde Argentina, fue condenada desde la ONU, sin por eso modificar la actitud: Pablo de Greiff, relator especial de la ONU sobre la promoci贸n de la verdad, la justicia, la reparaci贸n y las garant铆as de no repetici贸n, record贸 en su informe de 22 de julio de 2014, 鈥渓a obligaci贸n internacional del Estado (espa帽ol) de extraditar o juzgar, y que s贸lo podr谩 denegar la extradici贸n de los acusados de la justicia espa帽ola para iniciar la investigaci贸n y juzgar a los responsables 鈥

No es casualidad que estas acciones se hayan dado desde Argentina. Esa sociedad ha pasado por una trayectoria de luchas en pro de la verdad y la justicia y contra las leyes de impunidad. Y en el plano jur铆dico por un proceso de adaptaci贸n de su ordenamiento legal, desde la Constituci贸n Nacional hasta la interpretaci贸n de los jueces, para poder juzgar a sus propios genocidas. La legislaci贸n y la jurisprudencia argentina, se han ido ajustando para hacer posible el ejercicio de la jurisdicci贸n frente a los cr铆menes de genocidio y lesa humanidad. Para ello, ha sido necesario derogar y luego declarar la nulidad de pleno derecho de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida. La Constituci贸n por su parte abre la puerta del ordenamiento jur铆dico argentino para el ejercicio de la jurisdicci贸n universal, no s贸lo previ茅ndola, sino permitiendo la aplicaci贸n directa de los tratados internacionales sobre derechos humanos.

Desde Argentina se cuestiona la interpretaci贸n de los hechos y de las normas por las fiscal铆as y los jueces de Espa帽a. En la Pen铆nsula se los considera hechos aislados y son calificados como delitos comunes. Para el juzgado argentino, se trata de acciones realizadas en el marco de un plan sistem谩tico y generalizado de represi贸n de los opositores pol铆ticos, un contexto propio de cr铆menes internacionales. Las normas aplicables son, por lo tanto, internacionales, complementadas con las normas argentinas. Y los delitos a juzgar, imprescriptibles y no susceptibles de amnist铆a.

En 2013 un grupo de v铆ctimas espa帽olas declar贸 en Argentina. Los testimonios de las v铆ctimas y sus familiares fueron recogidos en sede judicial, pudieron declarar y relatar todos aquellos cr铆menes silenciados, algunos durante generaciones. Estas declaraciones tienen en s铆 mismas un efecto reparador, de reencuentro con la memoria

Ese mismo a帽o, se presentaron los primeros cargos y se emitieron 贸rdenes de arresto internacional a un conjunto de represores, lo que incluy贸 a ex ministros de la dictadura y de los a帽os posteriores, a polic铆as torturadores, miembros del Poder Judicial de la dictadura y de consejos de guerra y otros autores de cr铆menes de lesa humanidad.  脡stas 煤ltimas fueron denegadas por los tribunales espa帽oles. Ni extraditan para el juzgamiento en Argentina ni juzgan en Espa帽a.

Se han ordenado exhumaciones, declaraciones de v铆ctimas, interrogatorio de represores (el del famoso torturador Billy el Ni帽o, por ejemplo) Est谩 involucrado alguien que fue ministro no s贸lo de la dictadura sino tambi茅n de la democracia, Rodolfo Mart铆n Villa. Ha intervenido en exhumaciones el Equipo Argentino de Antropolog铆a Forense, de vasta trayectoria internacional en esa tarea.

***

La perspectiva hoy, y hacia el futuro, no puede ser otra que 鈥渏uicio y castigo a los culpables鈥, en un contexto de b煤squeda de la memoria, la verdad y la justicia y defensa de los derechos humanos. Ir a buscar a los criminales donde vayan, rescatar los cuerpos de los desaparecidos, volver a conectar a toda la sociedad con un pasado que s贸lo no se repetir谩 si no queda impune.

M谩s all谩 de las querellas hay todo un itinerario de recuperaci贸n de la memoria al que las acciones judiciales se integran. Se trataba de romper un duradero mutismo marcado por el miedo. La dictadura pod铆a castigar cualquier cr铆tica, hasta las meras conversaciones. Callarse era una forma de defenderse, casi todo estaba prohibido

Han hecho y hacen tambi茅n un gran trabajo los historiadores, en muchos casos con el impulso o el auspicio de las autoridades locales, haciendo la historia de la guerra y la represi贸n, provincia por provincia y municipio por municipio, entrevistando a testigos y protagonistas, reconstruyendo la historia del lugar. Se sumaron tambi茅n cineastas, novelistas, muchos de ellos ya empe帽ados en la cr贸nica de la actual lucha por la memoria, como el notable documental 鈥淓l silencio de otros鈥, elaborado durante a帽os y estrenado en 2018.

La memoria no es una cuesti贸n del pasado, sino tambi茅n, y quiz谩s sobre todo, del presente y del futuro cercano. No se trata s贸lo del reclamo por los derechos humanos, sino de la reivindicaci贸n de las luchas populares que enfrentaron y enfrentan al poder del gran capital, que se han opuesto y se oponen no s贸lo a la represi贸n sino a los fines espurios a cuyo servicio est谩 puesta. La aplicaci贸n de la jurisdicci贸n universal tambi茅n puede articular con la mejor tradici贸n del internacionalismo de los pueblos y sobre todo de los explotados y marginados.

Y constituye tambi茅n un cuestionamiento de las democracias 鈥渕ancas鈥, que suelen ser mera cobertura de consenso para las clases dominantes, para perpetuar un supuesto 鈥渙rden鈥 que alienta la desigualdad y la injusticia. La plena recuperaci贸n de la memoria, la completa implementaci贸n de la justicia, est谩n tambi茅n vinculadas a la construcci贸n de una sociedad sin explotadores ni explotados, y de verdaderos gobiernos del pueblo.

Buenos Aires, 12 de enero de 2021.

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Para cuestiones espec铆ficas de la Querella Argentina hemos tomado informaci贸n del art铆culo del abogado de la querella M谩ximo Castex titulado 鈥 Cr铆menes de genocidio y lesa humanidad en Espa帽a-A 10 a帽os de la querella argentina.

Agradecemos a los organizadores del seminario 鈥淢emoria y Derechos Humanos鈥, de Colombia y Argentina, que a trav茅s de su invitaci贸n a exponer el 12 de enero de 2021 han generado la inquietud que llev贸 a la elaboraci贸n de este art铆culo.

La Haine




Fuente: Lahaine.org