January 18, 2022
De parte de SAS Madrid
226 puntos de vista

Cuando el verano pasado pa铆ses como Israel dieron la alarma sobre la p茅rdida de efectividad de las vacunas de la COVID-19 se inici贸 una reacci贸n en cadena internacional que desemboc贸 en la aprobaci贸n de dosis de refuerzo en la poblaci贸n general. Hoy, los vacunados con tres dosis en los pa铆ses ricos superan a la poblaci贸n con una en los m谩s pobres. Los investigadores m谩s cr铆ticos con la decisi贸n avisaron ya entonces que, aunque las vacunas no evitaran las infecciones leves tan bien como sugirieron los c谩lculos iniciales, seguir铆an protegiendo contra casos graves, hospitalizaciones y muertes.

Dos estudios publicados la semana pasada en la revista The New England Journal of Medicine (NEJM) les dan la raz贸n. En uno de ellos se observaron efectividades superiores al 90% contra hospitalizaciones y muertes entre vacunados con dos dosis de Pfizer de m谩s de 65 a帽os, y de m谩s del 80% entre mayores que recibieron la de Oxford/AstraZeneca. Esto, a las 20 semanas de recibir la segunda inyecci贸n y con delta como variante dominante.

Los defensores de la tercera dosis universal lo hac铆an con una visi贸n m谩s poblacional que individual, con la vista puesta en el invierno. Si la efectividad contra hospitalizaciones y muertes cae solo unos pocos puntos porcentuales, pero la menor efectividad contra infecciones y el aumento de la transmisi贸n generan gran cantidad de casos, el resultado podr铆a ser un n煤mero de ingresos y fallecimientos mayor de lo deseado.

Algunos investigadores consultados creen que el debate de las terceras dosis universales fue importado de pa铆ses con una cobertura vacunal menor, como Estados Unidos, donde limitar la transmisi贸n a base de dosis extra pod铆a ser importante para compensar la falta de protecci贸n. En Espa帽a esa necesidad parec铆a menos evidente a pesar de que la tercera dosis mejorara la respuesta de los anticuerpos, la efectividad contra infecciones e incluso redujera todav铆a m谩s 鈥攄e forma relativa鈥 las ya de por s铆 bajas probabilidades de muerte entre vacunados.

Todo esto, sin embargo, hoy da completamente igual. El motivo no es otro que 贸micron.

Los nuevos debates

La nueva variante parece haber acabado con nuestros sue帽os de evitar hasta las infecciones m谩s leves mediante dosis de refuerzo dise帽adas en 2020 y abre la puerta a nuevos debates. Por ejemplo, si ser谩 necesaria una cuarta dosis, un recuerdo anual, actualizar las vacunas, aceptar definitivamente la inevitable convivencia con el SARS-CoV-2… o varias de esas opciones al mismo tiempo.

驴Forzar谩 贸micron a las farmac茅uticas a cambiar las vacunas contra la COVID-19?, nos pregunt谩bamos en un art铆culo publicado el 12 de diciembre de 2021. La respuesta, que entonces parec铆a todav铆a en el aire, hoy resulta m谩s clara.

Los datos mostraron pronto que dos dosis de las vacunas actuales no eran suficientes para evitar la infecci贸n sintom谩tica con 贸micron, pero que la dosis de refuerzo devolv铆a la efectividad hasta entre un 70 y un 75%, seg煤n calcul贸 la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA) de forma preliminar a comienzos de diciembre. Ir贸nicamente, un porcentaje que en agosto se hab铆a considerado como malas noticias era ahora motivo de alivio.

Los problemas llegaron cuando otro documento publicado por la agencia brit谩nica apunt贸 a que la efectividad de las terceras dosis contra infecciones tambi茅n estaba cayendo. “Hay evidencia de un declive en la protecci贸n contra cuadros sintom谩ticos […] diez semanas tras la dosis de refuerzo, con entre un 15 y un 25% de reducci贸n en efectividad tras las diez semanas. Esta p茅rdida es m谩s r谩pida para las infecciones por 贸micron que por delta”, escrib铆an los autores.

Ya en 2022, un tercer estudio de la UKHSA mostr贸 que la efectividad de las terceras dosis estaba menguando en mayores de 65 a帽os. Mientras que dos dosis ten铆an un efecto “m铆nimo o inexistente” frente a 贸micron a la hora de evitar la infecci贸n, la efectividad de la dosis de refuerzo contra cuadros sintom谩ticos empezaba a descender a partir de las cuatro semanas. Tras diez semanas, esta era de un 31% entre los vacunados de Pfizer que recib铆an una tercera inyecci贸n id茅ntica. A las otras combinaciones con Moderna y Oxford/AstraZeneca no les iba mucho mejor, pero la efectividad contra hospitalizaciones aguantaba en torno al 90%.

“Estas estimaciones sugieren que la efectividad contra la enfermedad sintom谩tica es significativamente m谩s baja con 贸micron que con delta”, aseguraba el texto, “y que se desvanece con rapidez en aquellas personas de m谩s de 65 a帽os”.

“Con las vacunas actuales podemos limitar de forma parcial las infecciones, pero no vamos a evitarlas. Solo hay que ver la incidencia actual en pa铆ses como Espa帽a, donde gran parte de la poblaci贸n est谩 vacunada”, explica a elDiario.es el investigador del King’s College London (Reino Unido) Jos茅 Manuel Jim茅nez. “La buena noticia es que s铆 disminuyen de forma considerable la probabilidad de enfermar gravemente y fallecer”.

Esto sigue siendo as铆 en la era de 贸micron, al menos de momento. El 煤ltimo informe de la UKHSA, publicado la semana pasada, confirm贸 la p茅rdida de efectividad de las terceras dosis a la hora de evitar infecciones. Sin embargo, este refuerzo resiste mucho mejor contra hospitalizaciones.

Los c谩lculos mostraron que la efectividad de las vacunas contra hospitalizaciones es del 44% a partir de las 25 semanas en aquellas personas que recibieron dos dosis. En aquellos que recibieron tres, la efectividad inicial del 92% disminuye m谩s despacio, hasta un 83% a partir de las diez semanas. Adem谩s, como explicaba la epidemi贸loga de la UKHSA Meaghan Kall, esta p茅rdida es “casi toda” debida a la ca铆da en la efectividad contra infecciones.

驴Hemos pedido demasiado a las vacunas?

Muchos expertos se preguntan si no hemos pedido demasiado a las vacunas, e incluso rompen una lanza en favor de su capacidad para reducir la transmisi贸n, siempre superior a la de las personas sin vacunar. Es el caso del investigador de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) Frederik Plesner, autor de un estudio, todav铆a sin revisar por pares, en el que se analiz贸 la transmisi贸n por 贸micron en hogares daneses.

Plesner considera que sus resultados subrayan un hecho importante pero olvidado: las vacunas tambi茅n protegen contra la transmisi贸n, incluso cuando una persona vacunada se infecta. “Encontramos que los individuos sin vacunar eran m谩s infecciosos y que las personas con tres dosis lo eran menos, en comparaci贸n con quienes ten铆an dos dosis”, resume.

Su trabajo tambi茅n mostr贸 que la transmisi贸n explosiva de 贸micron es debida a su capacidad de evadir la respuesta inmune m谩s que a un aumento “intr铆nseco” en su transmisibilidad. As铆, mientras que en las personas sin vacunar la tasa de ataque secundario 鈥攏煤mero de casos generados entre los contactos susceptibles鈥 era similar con delta y con 贸micron, esta aumentaba mucho en los individuos con dos y tres dosis.

驴Podemos repetir la misma dosis cada pocos meses?

Todos los inmun贸logos consultados coinciden en que administrar una dosis adicional a personas vulnerables y grupos de riesgo es una buena idea, sobre todo en un contexto de transmisi贸n tan elevada como el que viven todav铆a muchos pa铆ses. Pero 驴qu茅 pasa con el resto de la poblaci贸n? Jim茅nez cree que “ir m谩s all谩 y pretender administrar una nueva dosis cada vez que el nivel de anticuerpos baje no es lo mejor”.

“Parece que se quiere emplear la tercera dosis para inducir anticuerpos neutralizantes e intentar frenar la infecci贸n, pero no se persigue tanto parar la enfermedad, algo que ya se consigue con la pauta vacunal completa de dos dosis”, recordaba en un art铆culo de SINC el presidente de la Sociedad Espa帽ola de Inmunolog铆a (SEI) Marcos L贸pez Hoyos. “Lo que es relevante es que la gente no vacunada lo haga con las dos dosis, porque eso protege de enfermedad grave”.

Los datos apoyan esta visi贸n. Un informe reciente publicado por la agencia de Salud P煤blica de Ontario (Canad谩)muestra la enorme diferencia que existe en las hospitalizaciones entre personas vacunadas, con dos o tres dosis, y sin vacunar.

“Una estrategia basada en dosis de refuerzo cada pocos meses es un desprop贸sito desde el punto de vista inmunol贸gico”, criticaba con dureza el investigador del Hospital Cl铆nico Universitario de Santiago de Compostela Jos茅 G贸mez Rial en declaraciones al Vaccine Media Hub.

La propia Agencia Europea de Medicamentos (EMA) se expresaba en t茅rminos similares esta semana. “Mientras que el uso de dosis adicionales de refuerzo puede ser parte de los planes de contingencia, las vacunaciones repetidas en intervalos cortos no representan una estrategia sostenible a largo plazo”, aseguraba el jefe de Vacunas del organismo, Marco Cavaleri, al que le preocupaba que dosis sucesivas pudieran causar “fatiga” social.

En los 煤ltimos d铆as, varios inmun贸logos se han posicionado p煤blicamente en contra incluso de las terceras dosis universal en j贸venes sanos. Esto, a pesar de que el 23 de diciembre la SEI se mostr贸 a favor en un comunicado: “La tercera dosis podr铆a ser beneficiosa […] en la poblaci贸n general adulta”, escrib铆an entonces. “En el escenario en que nos encontramos, de aumento de transmisi贸n comunitaria y expansi贸n de la variante 贸micron, la administraci贸n de terceras dosis podr铆a contribuir a disminuir la circulaci贸n del virus”.

“Creo que la cuesti贸n clave para decidir si hay que dar o no m谩s dosis es saber qu茅 consecuencias tiene prevenir o no la infecci贸n en una persona vacunada y si la inmunidad mediada por linfocitos T, sin ser esterilizante, es suficiente”, opina el investigador de la Universidad Complutense de Madrid Salvador Iborra. La respuesta, asegura, necesitar谩 tiempo. De momento, un estudio reciente publicado en Nature Medicine asegura que este mecanismo de defensa “permanece mayormente intacto” contra 贸micron, “en especial tras la vacunaci贸n con ARNm”.

Hay que actualizar las vacunas

脫micron parec铆a haber hecho cambiar de opini贸n a los expertos sobre la conveniencia de las terceras dosis universales, que en pa铆ses como Reino Unido fue la mayor apuesta para hacer frente a las navidades. La cautela de algunos inmun贸logos espa帽oles viene motivada por los datos que sugieren una duraci贸n limitada contra 贸micron y porque la ralentizaci贸n de la sexta ola deja atr谩s la urgencia navide帽a. Pero existe otro factor en juego: cada vez m谩s investigadores piensan que es hora de actualizar las vacunas contra la COVID-19.

“Sin duda la llegada de la variante 贸micron es un buen momento para actualizar las vacunas”, defiende Jos茅 Manuel Jim茅nez. “No podemos olvidar que estamos usando vacunas dise帽adas contra la variante que apareci贸 en Wuhan y que durante el transcurso de la pandemia el virus ha ido acumulando un n煤mero importante de mutaciones”, sobre todo en la prote铆na de la esp铆cula contra la que se dirigen las vacunas.

El catedr谩tico de inmunolog铆a de la Universidad de Granada Ignacio Molina va m谩s all谩: “Es probable que en el futuro sea necesario vacunarse peri贸dicamente, aunque todav铆a no sepamos cada cu谩nto tiempo”. Cree que lo mejor es hacerlo con una vacuna adaptada a la variante de mayor circulaci贸n en ese momento, como sucede con la gripe, cuyas vacunas se cambian todos los a帽os. 

“Aunque las dosis de recuerdo mejoren la protecci贸n frente a la infecci贸n al aumentar los niveles de anticuerpos, ese efecto es muy probablemente transitorio”, aclara Iborra. “Por eso creo que ser铆a razonable, en un futuro, aplicar dosis de recuerdo estacionales, sobre todo a la poblaci贸n m谩s vulnerable”.

Es por esto que, aunque pa铆ses como Israel han comenzado a inocular la cuarta dosis a los mayores de 60 a帽os, otros han optado por esperar. Pfizer ha asegurado que su vacuna actualizada contra 贸micron podr铆a estar disponible en marzo, aunque la pandemia nos ha ense帽ado que los plazos de producci贸n y distribuci贸n no suelen cumplirse.

驴Es hora de aceptar las infecciones leves?

“脫micron nos est谩 forzando a reconsiderar c贸mo tratamos con los casos leves de COVID-19, que nunca desaparecer谩n del todo”, aseguraba hace unos d铆as la periodista de ciencia de The Atlantic Sarah Zhang. “Lo est谩 haciendo, por desgracia, en un momento ca贸tico y peligroso”.

La pandemia terminar谩 como fen贸meno social antes de que lo haga como fen贸meno biol贸gico. 脫micron ha recuperado el debate sobre su fin por su posible menor levedad y por la fatiga de la poblaci贸n. La explosi贸n de casos ha sido tal que algunos medios estadounidenses han dejado de dar cifras de contagios, debido a que estos n煤meros ya no resultan fiables debido al autodiagn贸stico, los retrasos y los sistemas saturados. 

El SARS-CoV-2 ya no es nuevo para nuestros sistemas inmunitarios y en las 煤ltimas semanas ha tomado fuerza el t茅rmino “endemia” como s铆mbolo de una nueva fase que todos deseamos pr贸xima. “Lo de centrarnos 煤nicamente en casos graves y muertes es complejo porque, aunque estamos mucho mejor que antes gracias a las vacunas, un aumento dram谩tico en la incidencia tambi茅n puede tener un impacto importante en la atenci贸n primaria”, avisa Jim茅nez. “Tendremos que esperar unas semanas hasta ver el impacto real de esta variante en hospitalizaciones y fallecimientos y ver cu谩l es el siguiente paso a tomar”.

Contextualizar el impacto de la sexta ola de cara al futuro ser谩 un reto, ya que esta no se ha producido en condiciones de normalidad. Reino Unido ha visto m谩s ingresos hospitalarios debido a la COVID-19 desde el 1 de diciembre que en toda la temporada de gripe de 2017/18, que se mide de septiembre a marzo. Esto, a pesar de contar con numerosas medidas y cambios de comportamiento en la poblaci贸n.

Varios de los entrevistados para este art铆culo utilizan la expresi贸n “per铆odo de transici贸n” para definir este inc贸modo y extra帽o momento en el que nos encontramos. Mientras algunas voces piden pasar a una vigilancia centinela similar a la de la gripe y no prestar tanta atenci贸n a los casos leves, los espa帽oles siguen llevando mascarillas por la calle. Con el fin de la sexta ola llegar谩 el momento de hacer una pausa, respirar hondo, y decidir con calma c贸mo reorientarnos para pasar a la siguiente fase de la pandemia.

Enlace relacionado ElDiario.es (18/01/2022).




Fuente: Sasmadrid.org