February 3, 2023
De parte de Nodo50
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鈥淐uando ahora miro a mi madre, con un cuerpo paralizado por el dolor de quince a帽os de arduo trabajo, de pie, en una cadena de montaje, con derecho a solo dos pausas de diez minutos para ir al ba帽o, me impresiona lo que significa f铆sicamente la desigualdad social. Incluso la palabra desigualdad se me antoja un eufemismo que aten煤a la realidad: la cruda violencia de la explotaci贸n. El cuerpo de una obrera, al envejecer, revela cu谩l es la verdad de la existencia de clases鈥. Este es un pasaje del documental Retour 脿 Reims de Jean-Gabriel P茅riot que capta bien c贸mo la explotaci贸n, ya sea en cadenas de montaje, en el campo, en hoteles o en servicios de cuidado, est谩 basada en el desgaste de los cuerpos, de la salud de los trabajadores y trabajadoras. En cap铆tulos anteriores de esta serie hablamos de las vidas de las camareras de piso y de las trabajadoras dom茅sticas, trabajos feminizados y precarizados, con problemas que a veces tienen muchas cosas en com煤n, como sucede con las trabajadoras de residencias.

El trabajo de las auxiliares de geriatr铆a o gerocultoras consiste en levantar y acostar a los ancianos, lavarlos, alimentarlos y moverlos, si es que est谩n postrados, para que no se formen llagas. Adem谩s tienen que administrarles medicaci贸n, realizar actividades con ellos y muchas veces tambi茅n limpiar las habitaciones y hacer las camas. Esto depende de los turnos que hagan, que a veces se extienden toda la noche. Las trabajadoras se quejan de las jornadas laborales extensas, donde las tareas son muy duras, y los salarios muy bajos 鈥搑ecientemente unas trabajadoras de Legan茅s tuvieron que organizar un banco de alimentos para hacer frente a la inflaci贸n鈥. Adem谩s denuncian un nivel de exigencia muy alto, con un control de los tiempos estricto, ritmos fren茅ticos y escasa autonom铆a y apoyo para realizar su trabajo. La sobrecarga de trabajo se ha convertido en el problema central y en la causa de sus problemas de salud.

La gesti贸n de las residencias se basa cada vez m谩s en la externalizaci贸n y la privatizaci贸n del servicio, en buena parte realizada por grandes empresas. A d铆a de hoy, las multinacionales y los fondos buitre controlan el 75% de las plazas de un negocio que mueve al menos 4.500 millones de euros anuales y que se sostiene en gran medida con fondos p煤blicos. Hay muchos intereses econ贸micos en juego, sobre todo por parte de las empresas que abren nichos de negocio sobre nuestras vidas. Tanto Madrid como Catalu帽a podr铆an ser comunidades paradigm谩ticas de estas privatizaciones. Las residencias de ancianos sufren falta cr贸nica de personal 鈥搕anto las p煤blicas como las privadas鈥 y est谩n infrafinanciadas. Una de las principales causas de la excesiva carga de trabajo en las residencias se encuentra precisamente en las ratios 鈥揺l n煤mero de ancianos que tiene que atender cada trabajadora鈥. Este problema se agudiza en las privadas, con peores salarios e infraestructuras. Adem谩s, las cargas de trabajo han aumentado progresivamente, porque, como veremos m谩s adelante, las personas que ingresan en las residencias llegan en peores condiciones debido, tanto al aumento de la esperanza de vida como al retraso en ser admitidas por las largas listas de espera.

鈥淪i con diez te ves obligada a trabajar a un ritmo forzado, con quince es inhumano鈥, asegura Clara, una auxiliar de geriatr铆a de Barcelona. 鈥淎 m铆 me gustar铆a saber qu茅 criterios se utilizan para calificar que un usuario de grado III [un nivel de dependencia muy alto] pueda ser atendido en quince minutos. 驴Bajo qu茅 criterios se hace esa asignaci贸n? Que vengan esos se帽ores que dan las 贸rdenes y que me ense帽en a m铆, aqu铆, en la pr谩ctica, in situ, c贸mo puede ser鈥, se queja Libby, trabajadora de residencias de origen peruano. Con estas ratios no da tiempo a afrontar cualquier contratiempo. 鈥淢ientras est谩s con uno, tienes diez m谩s que te est谩n esperando en la cama todav铆a鈥, explica Mar铆a, gerocultora de Barcelona. Cualquier incidente o situaci贸n que salga de la rutina preestablecida hace que todo el trabajo se atrase y no puedan cumplirse las exigencias requeridas. 鈥淐omo se te complique algo est谩s perdida鈥, dice la trabajadora. Esto les genera mucho estr茅s.

Las empresas intentan ahorrar el m谩ximo en costes laborales, para lo que explotan cada minuto del tiempo de las trabajadoras hasta que ya no pueden m谩s. Por ejemplo, es habitual que no se cubran las bajas puntuales o por salud de la plantilla 鈥搈uchas veces provocadas por el propio trabajo鈥, por lo que esas tareas las tiene que cubrir otra trabajadora que normalmente ya est谩 sobrepasada. Otra queja reiterada es que no hay suficiente personal de noche y los fines de semana. 鈥淭enemos un mont贸n de centros donde por la noche puede haber 34 y 35 residentes que est谩n atendidos por una sola trabajadora鈥, explica Luc铆a, tambi茅n gerocultora en Barcelona. Durante la noche, en teor铆a, la principal actividad es la vigilancia, pero en realidad se realizan muchas m谩s tareas, algunas de ellas de vida o muerte, como tomar constantes de saturaci贸n, de temperatura y de tensi贸n; hacer cambios posturales; atender las personas que se encuentren mal; o derivarlas al hospital cuando sea necesario. Adem谩s de otras actividades como poner lavadoras, montar comedores o limpiar. 

鈥淗ay ancianos que se levantan por la ma帽ana y hasta el mediod铆a no se tocan, as铆 de claro鈥

Esta conjunci贸n cr铆tica de malas condiciones de empleo y los problemas asociados al d铆a a d铆a del trabajo hace que la salud de las trabajadoras se vea claramente en riesgo, tanto en t茅rminos f铆sicos como psicol贸gicos. Las trabajadoras aseguran tener problemas m煤sculo-esquel茅ticos como dolores de espalda, en especial en la zona lumbar y cervicales, hombros, manos, dedos y t煤nel carpiano. Como explica Libby, 鈥渘uestras herramientas de trabajo son los brazos, con movimientos repetitivos鈥. Una de las causas de estas dolencias son los sobreesfuerzos realizados y las malas posturas. A causa de las exigencias del ritmo de trabajo, les es m谩s dif铆cil prevenir riesgos cuidando las posturas para no hacerse da帽o. 鈥淣o es cuesti贸n de que no lo queramos hacer bien, es que a veces no tenemos el tiempo suficiente, ah铆 est谩 la base del problema y eso hace que nos desgastemos m谩s鈥, explica Marisol, otra trabajadora de residencias barcelonesa. 

Aunque la mayor铆a de residencias tiene equipamientos como gr煤as para hacer estas tareas m谩s ligeras, el problema es que no siempre se tiene tiempo para usarlas. 鈥淢uchas veces te dan 15 minutos y t煤, en 15 minutos, no alcanzas a montar al anciano en una gr煤a y bajarlo, porque para eso se precisa mucho m谩s tiempo y se necesita de ayuda, porque no lo puede hacer una sola persona, tiene que ser entre dos, y todo el personal va justo鈥, seg煤n Jarabo, gerocultor de origen colombiano. Adem谩s, el estado de las personas atendidas tambi茅n act煤a en contra, como explica Luc铆a: 鈥淭enemos medios mec谩nicos, pero, aunque los utilices, una persona con demencia, una persona con Alzh茅imer, es dif铆cil que escuche tus 贸rdenes. Tienes que emplear el doble de fuerza para movilizarlos鈥.

Adem谩s de los problemas f铆sicos, diversos aspectos contribuyen a incrementar los problemas de car谩cter psicol贸gico. A muchas de estas trabajadoras les gusta lo que hacen y saben que es una labor fundamental, pero sienten que no pueden hacer el trabajo en condiciones ni pueden dar la atenci贸n, el trato humano, que las personas mayores necesitan. 鈥淪on personas, no las puedes tratar como si fueran una caja de cart贸n鈥, afirma Clara. Se impone la l贸gica del mercado contra la vida, los recursos que se dedican no son suficientes. 鈥淎l ritmo que vamos, no tenemos tiempo para atender a los ancianos. Vamos tan al l铆mite que una cosa que se salga fuera de lo normal ya te supone un mundo, porque no puedes. Hemos tenido compa帽eras con crisis de ansiedad porque llega un momento que no pueden m谩s鈥, denuncia Luc铆a. 

En la residencia en la que trabaja Mar铆a solo les dan cuatro pa帽ales al d铆a para cada anciano

Pero es dif铆cil atender con suficiente dedicaci贸n a cada una de las personas ingresadas. Muchas veces, aunque se llegue a cumplir las tareas asignadas 鈥搇evantarse, asearse y desayunar鈥, luego no pueden prestarles atenci贸n. 鈥淣o te voy a enga帽ar, hay ancianos que se levantan por la ma帽ana y hasta el mediod铆a no se tocan, as铆 de claro鈥, cuenta Luc铆a. Esto les provoca una gran frustraci贸n. Seg煤n Mar铆a, ya no tiene tiempo de hablar con las residentes a causa del ritmo con el que tiene que trabajar: 鈥淵o antes pod铆a hablar con ellas, nos sab铆amos su vida, porque, por ejemplo, la estabas peinando o estabas haciendo la cama mientras ellas te contaban鈥. 鈥淎hora no tenemos tiempo para escuchar鈥, dice Luc铆a. Las residencias acaban, as铆, convertidas en almacenes de ancianos.

Este tipo de trabajo adem谩s es muy demandante emocionalmente porque a veces los ancianos sufren Alzheimer u otros tipos de demencia, afecciones que les generan grave desorientaci贸n y angustia, provocan agresividad contra sus cuidadores, o incluso intentos de fuga de la residencia. 鈥淓so al cabo de las horas te acaba afectando mucho鈥, explica Gema, otra de las trabajadoras consultadas. De forma permanente tienen que lidiar tambi茅n con el proceso de deterioro f铆sico y mental de las personas con las que trabajan hasta el momento de su fallecimiento. Las trabajadoras saben que las personas que ingresan dif铆cilmente saldr谩n mejor, por mucho esfuerzo que ellas hagan. 鈥淐uando ves a aquella persona que caminaba sola, que luchaba, y luego ves que ya no puede ni peinarse, piensas: tanto luchar en la vida, 驴para qu茅? 驴Para llegar a esto? Lo sufres, pero te acostumbras, es que te acostumbras, es una pena, pero es as铆鈥, dice Mar铆a. A la presi贸n descrita se suma la de tener lidiar con las familias de algunos usuarios, que ante esta situaci贸n a veces no entienden que las causas son estructurales y pueden llegar a culpar individualmente a las trabajadoras, aumentando el malestar de estas y desgast谩ndolas en enfrentamientos muy duros. 鈥淟as familias vienen muy agobiadas, muy quemadas, esa es la palabra鈥, se帽ala Mar铆a. La realidad es que los ancianos ahora llegan con niveles de dependencia y deterioro m谩s severos debido al aumento de la esperanza de vida, entre otros factores, por lo que requieren m谩s cuidados y m谩s especializados, pero muchas de las ratios existentes no se han actualizado desde hace d茅cadas.

Las empresas ahorran en materiales b谩sicos

Estamos hablando de personas que muchas veces son extremadamente vulnerables. Si hay desatenciones, si no reciben los cuidados que necesitan con unos m铆nimos, se pueden producir verdaderos actos de violencia. Las trabajadoras organizadas lo expresan as铆 y tienen muy claro que quieren hacer bien su trabajo, pero no siempre pueden. Por ejemplo, una queja reiterada es la escasez de material, como la disponibilidad de pa帽ales por residente, que no siempre son suficientes. En el caso de la empresa de Mar铆a, cuenta que solo les dan cuatro pa帽ales al d铆a, y los ancianos que los usan tienen que aguantar as铆, aunque necesiten m谩s. Estos a帽os han estallado esc谩ndalos como el de una residencia gestionada por Clece, donde la empresa despidi贸 a las trabajadoras por denunciar falta de material y de medios ya que al no haber pa帽ales, en ocasiones los ancianos pasaban d铆as sobre su propio or铆n. Estamos hablando de una empresa que puede llegar a pagar 600 euros al mes por jornadas completas mientras obtiene miles de millones en beneficios.

Las mutuas tienden a desconfiar de ellas y atribuir sus dolencias a problemas de la edad y no de la organizaci贸n del trabajo 

Toda esta situaci贸n provoca que muchas de las trabajadoras tengan que medicarse para poder aguantar el trabajo, para tratar el dolor f铆sico, por ejemplo con inflamatorios, pero tambi茅n del alma 鈥搕ranquilizantes o incluso antidepresivos鈥. 鈥淰amos meti茅ndonos de todo鈥, dice Mar铆a. 鈥淧ara el dolor todo el mundo toma algo, si no te tomas un Gelocatil, te tomas un Nolotil, si no te tomas un Nolotil te tomas un naproxeno, esto es as铆, es el pan nuestro de cada d铆a鈥. Para Clara la cuesti贸n es evidente: 鈥淪i quieres seguir el ritmo tienes que medicarte para los dolores, porque son dolores cr贸nicos, no hay m谩s鈥.

Al mismo tiempo que tienen que medicarse para el dolor, las trabajadoras se sienten despreciadas por las mutuas, donde tienden a desconfiar de ellas y atribuir sus dolencias a problemas de la edad y no de la organizaci贸n del trabajo 鈥搖na constante que se produce en todos los trabajos feminizados鈥. Esta es la experiencia de Mar铆a: 鈥淐uando vamos a la mutua por accidente de trabajo, lo que hacen siempre es que te atiborran de medicaci贸n y te mandan directamente a trabajar. Esto quiere decir que tienes que trabajar medicada, con el mal encima, y buscarte la vida , o pedir la baja y que te descuenten casi la mitad del sueldo鈥.

En todas estas profesiones feminizadas y desvalorizadas comprobamos c贸mo el capital acumulado por unos se cuenta en cuerpos descompuestos o rotos, en dolores f铆sicos, en historias dif铆ciles de migraciones, en abusos laborales y sexuales que dejan secuelas que tornan en sufrimiento psicol贸gico, y a veces, soledad. Como dicen las voces de las trabajadoras: organizarse es una herramienta, no solo para mejorar las condiciones de trabajo, sino para tejer solidaridades que conjuren esos dolores del cuerpo y del alma que deja tras de s铆 la explotaci贸n.




Fuente: Ctxt.es