September 5, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
244 puntos de vista


En la segunda reuni贸n del grupo Arxip猫lag sobre masculinidades reflexionamos y compartimos entorno al fen贸meno de los cuidados, la empat铆a y la ternura. Consideramos necesario el abordaje de estos temas como si de una cebolla se tratase, empezando por las capas externas y finalizando por la parte m谩s interna. A d铆a de hoy, y por suerte, son cada vez m谩s los hombres que presentan una masculinidad alternativa al modelo tradicional, es decir, hombres que no se identifican y rechazan, en cierta medida, lo que hasta ahora se considera masculinidad tradicional: un hombre fuerte, sin debilidades, inexpresivo emocional y afectivamente, etc. Entre los retos iniciales asumidos por estas masculinidades se encuentran el reconocimiento y la aceptaci贸n de la vulnerabilidad. Es decir, aceptar que existen situaciones que emocional, f铆sica y psicol贸gicamente nos superan y que debemos en primer lugar reconocer que nos desbordan, para luego -ser capaces de- pedir ayuda o limitar nuestra “disponibilidad” si no estamos bien.

Como bien explica Paco Abril, soci贸logo y miembro de Homes Igualitaris, 鈥渓a aceptaci贸n de la vulnerabilidad por parte del hombre nos hace libres permiti茅ndonos conectar con nosotros mismos y con los dem谩s鈥. Esta desconexi贸n que arrastramos debida a la dureza y a la falta de accesibilidad a aquellas emociones socialmente reconocidas como “femeninas”, condiciona enormemente nuestras posibilidades de expresi贸n afectiva hacia hombres y mujeres, hacia nuestros hijos e hijas, hacia otros seres vivos, hacia el medio ambiente… De ah铆 las palabras tan duras y ciertas de Pablo Mas: “La masculinidad puede ser terriblemente solitaria”. Estas actitudes de distanciamiento nos provocan, adem谩s, una falta de profundidad en nuestras relaciones y, en relaci贸n a nuestra vertiente paternal, provoca y favorece la existencia y continuidad de figuras paternas desaparecidas emocionalmente.

El segundo reto derivado de la aparici贸n de estas masculinidades alternativas es la disoluci贸n de los roles establecidos de g茅nero y el hecho de renunciar a una figura masculina exclusivamente proveedora, a la vez que lleva a acoger y responsabilizarse del papel de cuidador asumido generalmente y mayoritariamente por las mujeres. En definitiva, hacer la transici贸n -o, al menos, transitar- de la esfera p煤blica a la privada.

En relaci贸n a los cuidados, 驴cu谩ntas veces podemos haber escuchado alabanzas hacia los hombres que asumen responsabilidades puntuales como cuidadores?, 驴o haciendo tareas dom茅sticas o cuidando de los hijos e hijas? En cambio, las mujeres que las realizan diariamente no reciben pr谩cticamente palabras de reconocimiento por su labor. 驴Es porque nos sentimos vulnerables que tenemos la necesidad de reconocimiento de este “trabajo invisible”? Como bien aport贸 uno de los miembros del grupo haciendo referencia a la t铆pica expresi贸n utilizada por amigas o personas del entorno cercano cuando dicen “隆qu茅 marido tienes!”, esta es una expresi贸n que viste de extraordinario un comportamiento ordinario en un adulto funcional.

Ahora viene lo m谩s complicado. Aparecen un sinf铆n de cuestiones que necesitan ser respondidas, como si de la luz de un faro se tratara, para llegar a buen puerto. 驴C贸mo pasamos los hombres a ser cuidadores si no tenemos un modelo masculino a adoptar como referencia? 驴Qu茅 son los cuidados? 驴C贸mo los realizamos?

Autores como Pablo Mas, citado anteriormente, defiende que la adopci贸n de actitudes de ternura por parte del hombre es la energ铆a necesaria para transformar esta dureza viril en delicadeza. En nuestra opini贸n ternura, delicadeza, cuidados y curas tienen un denominador com煤n, y se llama amor. Dice Pablo Mas: “La mujer es potencialmente revolucionaria precisamente porque est谩 vinculada a la vida de una forma muy particular. [鈥 Su orientaci贸n es la vida concreta: su propia vida, tal y como sucede, y la de las personas que tienen valor para ella.” Aquellas personas a las que debemos dirigir nuestra atenci贸n para poder adquirir el aprendizaje necesario y desarrollar nuestra sensibilidad y ternura para llevar a cabo este cambio son las mujeres, ya que son ellas las que han puesto sobre la mesa la necesaria revoluci贸n de los cuidados.

Los hombres generalmente nos permitimos mostrar esta vulnerabilidad, la manifestaci贸n de las emociones, mostrarnos tiernos, ser cari帽osos… en espacios exclusivamente de pareja. Sin embargo, para el desarrollo de la afectividad en todos los 谩mbitos de nuestra vida adem谩s de los espacios privados debemos acudir a nuestras compa帽eras. Ellas pueden orientarnos.

En nuestra opini贸n, ellas son las referentes de las que debemos aprender en aspectos como la afectividad, el amor, la ternura, la sensibilidad y, mientras nos muestran un camino, podemos tomar un papel activo sobre la gente que nos rodea para as铆 responsabilizarnos activamente del cambio que el conjunto de hombres debe realizar. “La mujer siempre ha sido m谩s capaz que el hombre de intuir el valor especial de cada ser humano, porque todos tienen su origen en ella鈥, apunta Pablo Mas para seguir con el debate.

La sociedad necesita que el hombre asuma y se responsabilice de los cuidados de las personas de su alrededor, sin excepci贸n. Sin embargo, el motor de los cuidados y atenciones no debe ser la obligaci贸n y la culpa, que a la larga producir谩n sufrimiento y angustia, sino el amor y la humanidad.


Grupo Arxip猫lag de reflexi贸n sobre las masculinidades 鈥 Homes Igualitaris

Fuente: https://es.homesigualitaris.cat/pos…




Fuente: Grupotortuga.com