September 24, 2021
De parte de La Haine
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EEUU ataca a Chile en 1973, EEUU ataca a EEUU en 2001 y la “guerra civil mundial” seg煤n Bifo Berardi

Cada vez que se acerca un 11 de septiembre hay evocaciones de Chile en 1973 鈥揺l bombardeo a La Moneda, el sanguinario derrocamiento y asesinato del Presidente Salvador Allende por parte de la derecha chilena encabezada por el general Augusto Pinochet siguiendo 贸rdenes de Washington鈥 y de EEUU en 2001 鈥揺l atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pent谩gono en Washington DC.

De este 煤ltimo se cumple un aniversario redondo, 20 a帽os. El otro va para el medio siglo. Ambos pueden vincularse.

Es necesario ubicar los golpes militares en la Latinoam茅rica de los 鈥70 m谩s all谩 de los nombres puntuales de derrocados y verdugos. Hubo un lustro de terror entre 1971 y 1976 que signific贸 un ciclo mortal de inicio de dictaduras c铆vico-militares. La raz贸n de fondo era la b煤squeda del capitalismo global de una recomposici贸n de sus tasas de ganancias, al menos por parte de las empresas m谩s poderosas y globales del sistema.

O sea, ni lo de Chile del 鈥73 ni lo de la Argentina del 鈥76, tampoco el golpe en Bolivia en el 鈥71, el de Ecuador en el 鈥72, el de Uruguay en el 鈥73 o el de Per煤 en el 鈥75 tuvieron 鈥渃ausas鈥 煤nicamente nacionales, que tambi茅n las hubo, desde ya. Pero era mucho m谩s que eso. El de Chile acaso sea el m谩s significativo porque dio cuenta de una vuelta de p谩gina brutal de la historia occidental, que reci茅n m谩s tarde consolidar铆an Ronald Reagan en EEUU, Margaret Thatcher en Gran Breta帽a y en menor medida Helmut Kohl en Alemania en el mundo rico.

Hoy se entiende que aquello abri贸 paso nada m谩s ni nada menos que a lo que se dar铆a en llamar con el tiempo 鈥渘eoliberalismo鈥, la fase del capitalismo m谩s destructiva y regresiva de todas las que ha tenido este sistema para la humanidad. El 11-S de Chile abri贸 las puertas para ese infierno.

Muchos ven ese acontecimiento como el inicio del ciclo neoliberal, y del monetarismo como reacci贸n al modelo dominante previo, el keynesianismo, con una carga principal en el valor del dinero, el valor financiero, el poder de los bancos y las finanzas sobre el resto de los actores. Y, para empezar a asociar esto al 11-S de EEUU, que ocurri贸 casi tres d茅cadas despu茅s, aquel asalto a La Moneda y su contexto podr铆a habilitar la hip贸tesis, en los hechos de 2001, de una reacci贸n, casi como la venganza de los sectores excluidos, marginados, explotados del mundo entero como producto del dominio tan atroz del neoliberalismo.

Ya sea que demos en principio por hecho que fue Al Qaeda y el fundamentalismo yihadista sunita el que organiz贸 los ataques en Nueva York y Washington o bien que supongamos (como lo hacen cada vez m谩s analistas independientes) que la inteligencia estadounidense oper贸 para, cuanto menos, dejar hacer a los terroristas para luego desplegar su poder militar en el mundo.

Recordemos que EEUU lo hizo muchas veces en su historia, entr贸 a la guerra contra Espa帽a por Cuba y Puerto Rico y a la segunda Guerra Mundial 鈥渄ejando hacer鈥 a sus enemigos para luego tener esa excusa, y siempre para dominar y probar nueva tecnolog铆a militar. Y recordemos que personajes nefastos del gobierno de George W Bush como Dick Cheney o Donald Rumsfeld ten铆an intereses concretos en empresas militares y de servicios de inteligencia. En ambos supuestos puede hacerse esa lectura de la venganza porque el mundo isl谩mico es una (no la 煤nica, pero una al fin) de las v铆ctimas del avance destructivo del capital neoliberal.

Si el 11-S en Chile hace casi medio siglo fue un punto clave en la regresi贸n para Am茅rica Latina, el 11-S en EEUU quiz谩 sea o quiz谩 haya abierto paso a lo que Franco 鈥淏ifo鈥 Berardi define en su ensayo La segunda venida 鈥搎ue hace un par de meses public贸 en la Argentina la editorial Caja Negra鈥 como 鈥渦na guerra civil global鈥, una guerra distinta a las guerras mundiales tradicionales, de 鈥渓铆neas m谩s estables y reconocibles鈥, escribe, pues esta otra 鈥減rolifera en m煤ltiples frentes y de maneras impredecibles鈥.

Una guerra, tambi茅n, en la cual 鈥渆l conflicto cambia constantemente en funci贸n de una superposici贸n de demarcaciones nacionales, religiosas o 茅tnicas鈥. B谩sicamente, lo que plantea Berardi es que la guerra abierta el 11-S de 2001 se convirti贸 鈥渆n una suerte de ajuste de cuentas de quinientos a帽os de colonialismo鈥.

Pese a lo complejo del tema, en su ensayo Berardi distingue dos bandos contendientes desde el 11-S y el ciclo ca贸tico que abri贸. Por un lado, los dominadores y colonizadores, que se autodenominan de raza blanca, y por el otro, una 鈥渉eterog茅nea muchedumbre de colonizados鈥, muy fragmentados.

Hay algo curioso en este gran intelectual italiano, como en tantos otros de este lado del mundo: su alusi贸n no s贸lo a Occidente entre los dominadores (por ejemplo incluye a Rusia, y su 鈥渞aza blanca鈥, y a Jap贸n, a pesar de diferencias 茅tnicas con las potencias occidentales) y la enajenaci贸n total en su lectura, que pretende ser global, de pa铆ses como China e India, a los que apenas caracteriza como 鈥減a铆ses neoindustrializados鈥.

Es decir, hay una intelectualidad occidental que, aunque es tremendamente l煤cida como la de Berardi, pareciera ignorar o despreciar que juntos esos dos pa铆ses son el 40% de la humanidad. Es incre铆ble esta ausencia de registro. M谩s cuando China o India est谩n llamados a ser, o ya son, sobre todo China, jugadores centrales en el reformateo del mundo actual.

De todos modos el ensayo de Berardi es, si bien entonces acotado a Occidente, muy disparador, provocativo, inteligente. La 煤nica respuesta que ve Berardi a este berenjenal mundial es volver al internacionalismo (茅l es muy cr铆tico del encapsulamiento que hizo el comunismo, que es su ideolog铆a, a un solo estado nacional, la URSS, por eso aspira a un nuevo comunismo y el t铆tulo de su libro se refiere a eso) dado que de otro modo, dice, hay un impredecible escenario 鈥渂ifronte con un orden de realidad tecnol贸gica y una proliferaci贸n ca贸tica de conflictos multiestratificados鈥, con un trasfondo de decadencia de Occidente.

Y ah铆 pregunta algo muy agudo: por qu茅 la enorme superioridad militar de EEUU y la OTAN, sin embargo, no se tradujo en capacidad de mando pol铆tico en conflictos como los que cre贸 en Irak, Siria, Corea del Norte o m谩s recientemente Afganist谩n.

La otra gran pregunta que se hace 鈥揹espu茅s de todo los fil贸sofos formulan m谩s preguntas que respuestas鈥 es c贸mo la m谩quina capitalista es capaz de mantenerse perfectamente 铆ntegra dentro del imperio del caos. Es una gran pregunta. Como pare reflexionar en torno a los dos 11-S que se evocaron estos d铆as.

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Fuente: Lahaine.org