October 16, 2021
De parte de Desde Dentro
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Traducimos del catal谩n el siguiente texto, escrito por Ester Fayos y publicado en la p谩gina de la Directa.

14-10-2021

La agresi贸n contra un interno de la prisi贸n de Villena (Alto Vinalop贸) por parte de tres funcionarios reabre el debate sobre el corporativismo por parte del funcionariado penitenciario y las dificultades a las que se enfrenta la poblaci贸n reclusa y sus familias para denunciar posibles vulneraciones de derechos. Los obst谩culos van desde el miedo hasta las amenazas y la intensificaci贸n de las torturas para proteger los intereses, los privilegios y los discursos del funcionariado de prisiones.

El pasado 16 de agosto, la prensa se hizo eco de la presunta agresi贸n de un preso con problemas de salud mental a tres funcionarios de la prisi贸n de Villena (Alto Vinalop贸) que, seg煤n denunci贸 el sindicato Tu abandono me puede matar, acabaron en el hospital con 芦diversas lesiones en los ojos, la frente, los p贸mulos y el antebrazo禄. Las im谩genes grabadas por las c谩maras, reveladas unas semanas m谩s tarde, mostraron una secuencia de los hechos completamente diferente: los funcionarios esperaban que el interno saliera de su celda para reducirlo, en menos de un minuto, con una cincuentena de porrazos y pu帽etazos ininterrumpidos, que continuaron cuando el preso se encontraba ya inmovilizado por los tres agresores, quien incluso le pisaron las piernas y el pecho. Despu茅s de dos minutos y medio, llegaron cuatro carceleros m谩s, los golpes cesaron y el interno fue trasladado por el pasillo.

Nada m谩s producirse la agresi贸n y difundirse la versi贸n de los agresores, la Secretar铆a General de Instituciones Penitenciarias inici贸 una investigaci贸n y present贸 una denuncia en el juzgado de guardia de Villena. D铆as m谩s tarde, la subdirectora de la prisi贸n, como responsable de las im谩genes que graban los circuitos de seguridad, envi贸 al juzgado el v铆deo que desmontaba el relato oficial y, por tanto, obligaba a reconducir el expediente abierto a favor del interno. Entonces, comenzaron a perpetrarse una serie de amenazas contra la subdirectora para evitar su comparecencia. 芦Te quitaremos la vida por perra禄 o 芦Sabemos que tienes las im谩genes, b贸rralas o atente a las consecuencias禄 fueron algunos de los mensajes que recibi贸 por WhatsApp. Veinticuatro horas antes de declarar, las amenazas se intensificaron. La funcionaria fue atacada en la puerta de su domicilio por cinco o seis encapuchados. 芦Ma帽ana, calladita禄, le advirtieron mientras tres de los agresores la sujetaban y otro le propinaba dos golpes fuertes en la cara. Lejos de asustarse, denunci贸 la agresi贸n y, al d铆a siguiente, declar贸 contra los tres funcionarios de Villena, que han sido expedientados.

Pese a la existencia de pruebas audiovisuales y la gran repercusi贸n medi谩tica del caso, en un comunicado publicado en su perfil de Facebook, el sindicato Tu abandono me puede matar, considera que 芦el 煤nico objetivo禄 de la supuesta criminalizaci贸n de los funcionarios es 芦evitar la movilizaci贸n de las plantillas para pedir la justa equiparaci贸n salarial禄. Incluso, en las 煤ltimas semanas, a trav茅s del despacho de abogadas S谩nchez Navarro -que tambi茅n representa al sindicato Jupol de la Polic铆a Nacional espa帽ola-, han presentado una denuncia ante el juzgado penal y la Agencia Espa帽ola de Protecci贸n de Datos ( AEPD) contra los medios de comunicaci贸n que emitieron el v铆deo por un presunto delito de revelaci贸n de secretos y filtraci贸n de im谩genes.

Se trata de un caso paradigm谩tico que ha permitido reabrir el debate sobre el modus operandi del funcionariado carcelario a la hora de defender a capa y espada sus intereses, as铆 como la tendencia a negar siempre presuntos episodios de tortura y maltrato en las c谩rceles. Im谩genes tan violentas en el 谩mbito penitenciario no hab铆an trascendido a la opini贸n p煤blica hasta el momento. Sin embargo, para los grupos de apoyo a las presas y las organizaciones dedicadas a la defensa de sus derechos, no son un caso aislado. 芦Existe un r茅gimen de castigo que destruye f铆sica y mentalmente a quien lo sufre, y lo que tambi茅n es muy preocupante son los obst谩culos y dificultades para denunciarlo禄, remachan desde el grupo de apoyo a personas presas Tokata. La Coordinadora estatal para la Prevenci贸n y la Denuncia de la Tortura, en catorce a帽os, ha registrado un total de 9.085 v铆ctimas de agresiones, torturas y malos tratos en Espa帽a. Sin embargo, advierten que sus informes anuales s贸lo recogen las denuncias que 芦han llegado a nuestro conocimiento y hemos podido contrastar禄. Y es que en esta ocasi贸n exist铆an unas im谩genes que corroboraban el testimonio del interno, pero, tal y como explica Alejandro Forero, doctor en Derecho Constitucional y Ciencia Pol铆tica y miembro del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH) de la Universidad de Barcelona, 鈥嬧媗a mayor铆a de episodios 芦ni se pueden denunciar ni se conocen禄.

La historia de Marta Garc铆a, miembro de Families de Presos de Catalunya, es uno de los tantos casos de maltrato f铆sico y psicol贸gico que ocurren dentro de los centros penitenciarios y no llegan a judicializarse. Acusada de un delito de narcotr谩fico, Garcia estuvo ocho a帽os y medio privada de libertad. Los tres primeros a帽os los pas贸 en el centro de mujeres de Barcelona, Wad-Ras, donde recuerda el 芦menosprecio verbal禄 de algunas funcionarias hacia internas con problemas de salud mental, las negligencias m茅dicas y un caso de maltrato f铆sico: 芦un funcionario cabeza, inmenso como un armario, redujo a la fuerza una compa帽era y le puso el pie en la boca禄. El resto de la condena la cumpli贸 en Brians I, centro penitenciario que describe como 芦un lugar horroroso y denigrante禄.

Desde que puso el primer pie se dio cuenta de los patrones de agresiones y torturas que se reproducen en la c谩rcel de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) -ratificados por un informe del Comit茅 para la Prevenci贸n de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa. 芦S贸lo entrar quise saludar a una compa帽era, pero, al cabo de un segundo, vino una funcionaria, me agarr贸 del cuello, me arrincon贸 en la pared y me dijo: 鈥樎縌u茅 co帽o haces aqu铆?禄, cuenta. Este ser铆a el primero de muchos episodios de malos tratos que sufrir铆a o presenciar铆a en Brians I. Estar hasta m谩s de cinco a帽os en una celda de aislamiento -por norma general, la ley penitenciaria establece que el aislamiento en celda no puede exceder los catorce d铆as-, recibi贸 acusaciones falsas que derivan en persecuciones y castigos, as铆 como amenazas y abusos f铆sicos y psicol贸gicos de manera continua -como prohibirlas ir al ba帽o hasta que se mean encima- o las violaciones de mujeres en privaci贸n de libertad son algunas de las vulneraciones de derechos en Brians I que denuncia Garcia a la Directa en una conversaci贸n telef贸nica.

Ella misma, seg煤n relata, sobrevivi贸 a una violaci贸n por parte de dos carceleros del centro y un jefe de unidad de la prisi贸n en una celda de aislamiento. 芦Lo que me ha pasado a m铆 s茅 que le ha pasado a otras compa帽eras. Algunas lo han podido demostrar, pero no se les ha hecho caso, y otras ni siquiera lo pueden demostrar 芦, lamenta Garc铆a, quien desde que sali贸 de la c谩rcel est谩 moviendo cielo y tierra para que se investiguen los hechos y se impute a los tres funcionarios, una tarea que no est谩 siendo nada f谩cil por la falta de pruebas: 芦Las c谩maras que deb铆an orientar hacia el lugar, te贸ricamente, no funcionaban禄.

La inadmisi贸n de pruebas como las grabaciones de las c谩maras de videovigilancia, su desaparici贸n, que la agresi贸n, curiosamente, se produzca en una zona sin c谩maras, la inexactitud o manipulaci贸n de los informes m茅dicos, que muchas veces ni siquiera llegan a conocimiento de los juzgados; o la presunci贸n de veracidad de los funcionarios, son pr谩cticas 芦muy habituales en las prisiones del Estado espa帽ol que dificultan la continuaci贸n del procedimiento禄, expone Forero, quien subraya que en la mayor铆a de ocasiones los procedimientos se inadmiten o archivan sin realizar ning煤n tipo de diligencia m谩s all谩 de preguntar al personal funcionario denunciado. 芦Si en el caso de Villena, los funcionarios lo han negado, imag铆nate, cuando no se tienen im谩genes禄, espeta.

Es lo que tambi茅n le ocurri贸 a Ivan Arcas, quien estuvo dos d茅cadas privado de libertad en cuatro prisiones diferentes, la antigua c谩rcel de Model de Barcelona, 鈥嬧婹uatre Camins, en La Roca del Vall茅s (Vall茅s Oriental); la c谩rcel de Ponent en Lleida y, por 煤ltimo, a Brians II. 芦He sufrido torturas, palizas, pu帽etazos 鈥 y lo intent茅 denunciar, pero no admitieron las im谩genes de las c谩maras禄, relata. 芦Las c谩maras -contin煤a- s贸lo valen cuando realmente el interno tiene la culpa. Si el funcionario es el responsable, hacen todo lo posible para que pase el tiempo, para hacer desaparecer las pruebas, para pegarte en puntos ciegos, presionarte o manipular los testigos 芦. Se incumplen as铆 los estipulados del mismo Mecanismo Nacional de Prevenci贸n de la Tortura (MNP), dependiente del Defensor del Pueblo, que establece que 芦es obligaci贸n de los responsables de los centros de privaci贸n de libertad remitir toda la informaci贸n disponible cuando se tenga conocimiento de un hecho presuntamente delictivo, as铆 como favorecer y facilitar cualquier tipo de investigaci贸n 芦.

Negar y encubrir las torturas

Las trabas para denunciar cualquier tipo de abuso de las autoridades carcelarias, seg煤n explican desde el colectivo Tokata, empiezan desde la misma negaci贸n de la violencia institucional por parte de los responsables pol铆ticos y las administraciones p煤blicas. Hace aproximadamente un a帽o, el ministro de Interior espa帽ol, Fernando Grande-Marlaska, en respuesta a una pregunta del senador de Navarra Koldo Mart铆nez, de la coalici贸n Geroa Bai, afirmaba que desde 1978 la tortura 芦no ha sido una pr谩ctica habitual禄, 芦incompatible con toda democracia禄. El Estado espa帽ol, sin embargo, ha sido condenado en hasta diez ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos debido a violar el art铆culo n煤mero tres del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que proh铆be los tratos inhumanos o degradantes. La 煤ltima vez, en el caso de Portu Juanenea y Sarasola Yarz谩bal, torturados y maltratados en su detenci贸n y custodia por miembros de la Guardia Civil, el Tribunal dio un paso m谩s all谩 y afirm贸 que el Estado viol贸 el art铆culo tres en su vertiente procesal -no investigar de manera exhaustiva una denuncia de torturas- y material, es decir, que el maltrato se produjo. El juez de la Audiencia Nacional que no hab铆a investigado esta denuncia era, precisamente, Marlaska, quien, seg煤n un an谩lisis de Forero publicada en la Revista Cr铆tica Penal y Poder, en hasta cinco ocasiones 芦no investig贸 o no aplic贸 protocolos garantistas para evitar los malos tratos禄.

A la dificultad de obtener pruebas o testimonios y la negaci贸n de los abusos por parte de las instituciones se suma el hecho de estar en un espacio donde prima el miedo a denunciar, la falta de confianza en obtener justicia y el encubrimiento entre el funcionariado . Seg煤n considera Forero, el discurso que se difunde sobre el sistema penitenciario es 芦esquizofr茅nico禄 y 芦bipolar禄. Por un lado, 芦sacan pecho defendiendo que tenemos las c谩rceles m谩s democr谩ticas del mundo禄 y por otro, 芦hay todo un corporativismo encubriendo y presionando para controlar lo que se dice禄. Tanto Garc铆a como Arques lo han vivido en primera persona. 芦He visto como un funcionario pegaba una mujer delante de otro, que ha dado la vuelta o se ha quedado mirando sin decir nada. O a m铆, una funcionaria me dijo que no me pod铆a ayudar porque esto supondr铆a perder su puesto de trabajo 芦, cuenta Garc铆a. En el caso de Arques, seg煤n relata, un grupo de funcionarios le golpearon, pero prevaleci贸 la versi贸n de los carceleros, que le acusaron de salir de su celda con una cuchilla. 芦Todos se encubrieron y contaron la misma versi贸n禄, concluye.

Una historia similar se repite en la c谩rcel de Quatre Camins, donde el interno Manuel Mar铆n interpuso una denuncia por un presunto delito de agresi贸n sexual con la agravante de violencia e intimidaci贸n por parte de varios funcionarios. La respuesta del centro, seg煤n denuncia el mismo preso en una carta, fue diagnosticarlo de una enfermedad mental y trasladarlo al departamento especial de r茅gimen cerrado (DERT) de Brians I, donde los internos est谩n encerrados en una celda durante 21 horas al d铆a y s贸lo pueden salir al patio una sola vez. Las expertas afirman que este r茅gimen puede generar da帽os psicol贸gicos irreversibles a partir del decimocuarto d铆a, lo que provoca que la tasa de suicidios en los DERT sea tres veces superior al r茅gimen ordinario. 芦Nunca hemos sabido nada de los informes psiqui谩tricos correspondientes. S贸lo sabemos lo que nos dice, que le torturan, le pegan y le roban el dinero 芦, asegura su hermana, Carmen Mar铆n, quien se encuentra a la espera de saber si archivan o no la denuncia. En la misiva, Manuel Mar铆n tambi茅n insiste en la falta de transparencia y el encubrimiento con que 芦est谩 actuando la directiva del centro禄. 芦Los funcionarios est谩n acostumbrados a torturar y entregar la poblaci贸n reclusa muerta, dando por hecho que ha sido un suicidio, cuando la realidad que estoy viviendo es diferente禄, concluye.

Amenazas y presiones para proteger el sistema

Cuando la denuncia sigue adelante, seg煤n exponen desde el colectivo Tokata, la respuesta de la Administraci贸n suele ser el traslado de la persona interna en un centro penitenciario de otra comunidad aut贸noma para dificultar las visitas familiares, endurecer las condiciones en prisi贸n , interponer contradenuncias por resistencia a la autoridad o agresi贸n al funcionariado, que pueden terminar con la condena de la v铆ctima; o incluso, criminalizar y amenazar las defensoras de los derechos humanos o las familias. 芦Todo forma parte de un modus operandi para proteger y defender los intereses del sistema penitenciario禄, remachan desde Tokata, quien pone el ejemplo de I帽aki Rivera, profesor de derecho penal y director del OSPDH, malos tratos y vejaciones a centros penitenciarios le cost贸 tres denuncias por parte de tres sindicatos del funcionariado de prisiones (CCOO, CSIF y ACAIP).

Lidia G贸mez, miembro de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria, ha vivido las represalias de batallar contra el sistema penitenciario. Tiene un hijo que est谩 privado de libertad desde hace m谩s de diez a帽os. Ha pasado por diferentes centros penitenciarios del Estado espa帽ol y actualmente se encuentra interno en la prisi贸n de Villena. Del centro de Picassent (Valencia Sur), le trasladaron a Castell贸n II, en Alboc脿sser (Alt Maestrat) y luego a la prisi贸n de Aranjuez, donde fue torturado por primera vez. Autom谩ticamente, seg煤n cuenta su madre, le impidieron el acceso a las visitas, a su abogada y al m茅dico forense, y le trasladaron al centro penitenciario de Asturias. 芦No quer铆an que lo vieran sin haberse recuperado禄, recuerda. Por este caso, que finalmente se ha resuelto a favor de la v铆ctima con una compensaci贸n econ贸mica, aunque los agresores no han sido destituidos, ha recibido amenazas telef贸nicas: 芦Me he sentido coaccionada, amenazada y humillada. Tuve que poner c谩maras en casa y la urbanizaci贸n donde vivo para sentirme m谩s tranquila 芦.

Las torturas se intensificaron en el centro penitenciario Puerto II de C谩diz, donde su hijo lleg贸 antes de que lo devolvieran a Picassent y donde ha estado seis a帽os en una sala de aislamiento, a pesar de estar diagnosticado de esquizofrenia. 芦Mi hijo estuvo 45 d铆as sin poder dormir. Entraban con mangueras de agua fr铆a, lo sacaban expuesto de su celda y le golpeaban la cabeza. Ped铆 verlo, pero no me dejaron 芦, cr铆tica. G贸mez entiende el miedo a denunciar por las represalias que pueden derivarse contra la familia y el mismo interno, pero, aun as铆, hace un llamamiento a la 芦lucha constante禄. 芦Tal vez a mi hijo le pueda costar la vida, pero si esta vida salva otras, lo llorar茅 siempre, pero habr谩 valido la pena禄, apostilla.

Las pr谩cticas mafiosas y amenazas tambi茅n tienen lugar dentro de las paredes de la prisi贸n. Arques termin贸 retirando la denuncia tras recibir presiones y amenazas que consist铆an en la retirada de los permisos de salida, mientras que Garc铆a intent贸 denunciar al S铆ndic de Greuges el maltrato f铆sico y psicol贸gico que estaba sufriendo a trav茅s del env铆o de tres cartas , que nunca llegaron a su destino. 芦Registraron una compa帽era y le cogieron todas las cartas. No hab铆a manera de comunicarnos con el exterior 芦, asegura. Y contin煤a: 芦Si lo hubiera denunciado p煤blicamente, hubiera muerto de sobredosis. No era tan extra帽o. El d铆a de mi cumplea帽os me llevaron un pastel, lo que estaba totalmente prohibido. A saber qu茅 llevaba! 芦. La sobredosis es, de hecho, la segunda causa de muerte en las c谩rceles.

Existe una 煤ltima circunstancia -que tambi茅n se ha podido observar en el caso de Villena- que agrava a煤n m谩s la criminalizaci贸n que sufre la poblaci贸n reclusa y sus familias cuando deciden denunciar una agresi贸n: 芦la peligrosidad asociada a la poblaci贸n reclusa, dada por medios de comunicaci贸n [鈥 y capitaneada por los partidos de extrema derecha, como VOX, y sindicatos de polic铆a, como JUSAPOL禄. Esta es la reflexi贸n argumentada por Jose Navarro Pardo, especializado en Criminolog铆a, Pol铆tica Criminal y Sociolog铆a Jur铆dico-Penal, en su trabajo Sindicalismo penitenciario en Catalu帽a y Espa帽a. An谩lisis geneal贸gica de los discursos y corrientes desde una perspectiva de la memoria.

La estrategia que siguen estas organizaciones y los sindicatos del funcionariado de prisiones, como las secciones del CSIF, CCOO, UGT, la Agrupaci贸n de los Cuerpos de la Administraci贸n de Instituciones Penitenciarios (ACAIP), la Asociaci贸n Marea Azul Prisiones o Tu abandono me puede matar -formado por una escisi贸n del sector duro que encabez贸 la privatizaci贸n de los servicios m铆nimos en las c谩rceles-, consiste en centrar su discurso en la supuesta necesidad de 芦dignificaci贸n de su profesi贸n禄 y utilizar las redes sociales como canal de criminalizaci贸n y como 芦monopolio del registro de supuestos incidentes, en los que incluyen im谩genes de las lesiones sufridas por el funcionariado, pero sin nunca hacer referencia a las consecuencias f铆sicas y jur铆dicas que sufre la poblaci贸n interna禄, analiza Navarro, quien recuerda que el tono alarmista que emplean es lo que les permite dar el salto a los medios de comunicaci贸n. Como consecuencia, el experto advierte que los partidos de derecha y extrema derecha se hacen eco de su discurso.

En esta l铆nea, Forero recuerda los or铆genes franquistas de los sindicatos de prisiones: 芦Vienen de lo peor del franquismo y la ultraderecha禄. Y pone un ejemplo: 芦UGT, sindicato democr谩tico, intent贸 neutralizar un sector del sindicalismo catal谩n penitenciario franquista, pero estos terminaron controlando UGT Prisiones禄. Tanto el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos como los colectivos que trabajan con familiares, amistades y ex reclusas comparten esta mirada cr铆tica y denuncian la falta de depuraci贸n en el funcionariado penitenciario durante la Transici贸n, as铆 como la falta de cultura democr谩tica a Espa帽a y dentro de las prisiones, con un predominio absoluto de las actitudes corporativistas y autoritarias.




Fuente: Desdedentro.noblogs.org