May 11, 2022
De parte de SAS Madrid
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El número de ansiolíticos que se receta cada año en España no ha parado de crecer en los últimos años (sólo en 2021, en nuestro país se prescribieron 54 millones de cajas de ansiolíticos, según datos del ministerio de Sanidad).

Cuando consumimos este tipo de fármacos, se vuelve especialmente importante informarse para hacer un uso correcto, ya que se trata de medicamentos con importantes efectos secundarios y riesgos asociados. Al fin y al cabo, se trata de sustancias con un alto potencial de abuso que pueden generar dependencia y adicción, por lo que además de conocer sus propiedades es vital seguir en todos los casos las instrucciones del facultativo que nos las receta.

De entre todos los ansiolíticos, el más recetado en nuestro país es el lorazepam, perteneciente a la familia de las benzodiacepinas de alta potencia.

¿Qué efectos secundarios puede tener?

De acuerdo con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), el lorazepam puede provocar una amplia variedad de efectos adversos con diversos grados de frecuencia y de diferentes naturalezas.

El único muy frecuente (entendiendo como tal que afecta a más de una de cada 10 personas que toman el medicamento) sería la sensación de ahogo.

Por otro lado, como frecuentes (hasta a 1 de cada 10 personas) se clasifican la confusión, la depresión, el desenmascaramiento de la depresión, la ataxia (descoordinación motora y problemas del habla), los mareos, la debilidad muscular y la astenia (fatiga y cansancio).

En el siguiente nivel (aparecen en hasta 1 de cada 100 personas) se encuentran los cambios de la libido (alteraciones del deseo sexual), la impotencia y las náuseas.

Por último, la AEMPS cita con frecuencia desconocida otros tantos: trombocitopenia (disminución de las plaquetas en sangre), agranulocitosis (disminución de neutrófilos en la sangre), pancitopenia (disminución de todas las células de la sangre), reacciones de hipersensibilidad o anafilácticas, síndrome de secreción inapropiada de la hormona antidiurética, hiponatremia (falta de sodio), confusión, depresión, desenmascaramiento de la depresión, disminución del orgasmo, desinhibición, euforia, ideas e intentos de suicidio, reacciones paradójicas (ansiedad, agitación, excitación…), hostilidad, agresividad, furia, alteraciones del sueño, deseo sexual, alucinaciones, problemas visuales (visión doble y borrosa), vértigo, hipotensión (disminución de la tensión sanguínea), insuficiencia respiratoria, apnea, empeoramiento de la apnea del sueño, empeoramiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), estreñimiento, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), angioedema (hinchazón bajo la piel de la lengua, la glotis o la laringe), reacciones alérgicas en la piel, alopecia, hipotermia, aumento de la bilirrubina, aumento de las transaminasas y aumento de la fosfatasa alcalina.

Y, además, se menciona sin hacer referencia a la frecuencia que la retirada del medicamento puede provocar ciertos síntomas debido al desarrollo de dependencia a la sustancia.

Enlace relacionado 20Minutos.es (10/05/2022).




Fuente: Sasmadrid.org