July 14, 2021
De parte de Cultura Y Anarquismo
329 puntos de vista


No se trata ya de imitación o
reiteración, incluso de parodia, sino de una suplantación de lo real por
los signos de lo real, es decir, de una operación de disuasión de todo
proceso real por su doble operativo, máquina de índole reproductiva,
programática, impecable, que ofrece todos los signos de lo real y, en
cortocircuito, todas sus peripecias. Lo real no tendrá nunca más ocasión
de producirse: tal es la función vital del modelo en un sistema de
muerte, o mejor, de resurrección anticipada que no concede posibilidad
alguna ni al fenómeno mismo de la muerte.

Jean Baudrillard

Hoy se conmemora el décimo aniversario del 15M. La cultura del
sistema métrico decimal se sobrepone al tiempo histórico real. Hoy es el
día en que este acontecimiento alcanza la cifra mágica del diez. Pero
más bien se trata de la celebración del primer cero a la derecha ―que
ubicado tras otros guarismos adquiere una significación numérica― que de
un acontecimiento histórico real. En el caso del 15M se puede hablar
más bien y en rigor de todos los ceros que pueda inventar la
imaginación, pero ceros ubicados a la izquierda, es decir, carentes de
cualquier valor real. De ahí que este acontecimiento sea susceptible de
ser explotado por las maquinarias mediáticas que lo revive como
simulacro.

Porque este acontecimiento, que supuso una movilización considerable
de toda una generación, además de la invención creativa de lenguajes
políticos y repertorios de acción, ha sido absorbido en su integridad
por el caduco sistema político que pretendía reformar o suplantar. La
paradoja consiste en que ha integrado en su seno a varios grupos
presentes en las plazas, pero no sólo no ha modificado su
funcionamiento, sino que los ha empeorado. Las instituciones que
vertebran la democracia española detentan hoy una calidad inferior a la
del año de la tempestad democrática de 2011.

La sustancia del 15M radica en la irrupción de sectores sociales
escasamente representados. Tras diez largos años, estos siguen ubicados
en los confines de las decisiones políticas, en tanto que los sectores
sobrerrepresentados continúan exhibiendo impúdicamente su preponderancia
sin contrapesos. A día de hoy los equilibrios de intereses siguen igual
que en el año cero del 2011, o aún más favorables a los intereses
fuertes. Lo nuevo radica en la presencia en las instituciones de grupos
procedentes del continente de los débilmente representados, que han
experimentado un proceso de movilidad ascendente, detentando un modo de
vida similar al de las élites políticas convencionales. La imagen de
Galapagar es altamente representativa de este proceso de bloqueo y
absorción.

Pero, además, la opción de apostar todo el quimérico cambio a la
acción parlamentaria ha debilitado a los movimientos sociales, que
fueron estimulados por el 15M y ahora se encuentran minimizados en
espera de que se produzca el milagro del cambio, esto es, la promoción
de sus intereses como consecuencia de la acción del gobierno más
progresista de la historia. Así, la proverbial fe y esperanza sustituye a
la iniciativa, la acción y la comunicación. La debilidad de la acción
colectiva alcanza niveles cosmológicos, que contrastan con la
amplificación de las movilizaciones de la derecha autoritaria y los
grandes intereses. Núñez de Balboa fue el 15M de los intereses fuertes.
Esta línea de gubernamentalización nos convierte en espectadores,
aplaudidores y espectros de los platós donde los gladiadores dirimen las
diferencias. Los primeros resultados están a la vista en Madrid.

Los acontecimientos políticos impulsan procesos de
institucionalización, en los que cristalizan algunos de los elementos de
sus propuestas. Pero la aportación más significativa de estos
terremotos radica en la configuración de una generación nueva que
alcanza la condición suprema de excombatientes. En tanto que los
sistemas políticos degluten los contenidos aportados por estos,
neutralizando así su valor de cambio, estos asientan sus narrativas en
los escenarios de la videopolítica. Tanto Podemos como todas las
constelaciones asociadas han experimentado un aterrizaje fatal en las
instituciones, en tanto que han sido reconocidos al tiempo que
desarmados. El precio a pagar por estar presente en los informativos,
las tertulias y las televisiones ha resultado altísimo.

He conocido varias generaciones de excombatientes, portadoras de
relatos que no encajaban bien con el presente. Los vencedores de la
guerra civil poblaban los espacios públicos en las celebraciones con sus
retóricas y sus medallas. En la transición política salieron a flote
los excombatientes republicanos, exhibiendo formas y mentalidades
análogas, en tanto que sus discursos estaban centrados en un pasado muy
diferente. El final de la dictadura forjó una generación que, tras
varios años triunfales, fue adoptando el perfil de excombatientes, en
tanto que sus hazañas bélicas no se correspondían con las realidades
derivadas del avance del nuevo capitalismo posfordista, con sus procesos
inexorables de dualización social.

Durante muchos años he sido profesor de Sociología, posición que me
confirió el privilegio de poder observar el abismo entre los discursos
triunfalistas oficiales y las realidades que vivían mis alumnos. Una
gran parte de aquellos que tenían un talento y formación considerable
ocupan posiciones sociales muy inferiores a sus capacidades. Vivir esta
situación me ha marcado profundamente. Tuve que asumir tardíamente que
yo mismo era un privilegiado con respecto a muchos de los que me
rodeaban. Una persona muy inteligente, a principios de los noventa, me
calificó certeramente como «sesentayochista». Este término designaba una
frontera social entre dos mundos.

El ciclo político del 15M ha terminado por ser un ciclo de protesta.
Éste ha generado una nueva generación de excombatientes, portadores de
los discursos triunfales enunciados en las plazas. Exhiben sus
argumentarios sin considerar que su propio proceso ha quedado
inmisericordemente bloqueado. En este sentido son ya excombatientes del
cambio que nunca llegó. Pero como contrapartida del bloqueo de este
proceso, ellos mismos se han integrado en las instituciones
representativas en todos los niveles, en las instancias gubernamentales,
en los medios, en las universidades y las industrias culturales. Ahora
conforman un grupo de interés semejante al de sus ancestros de la
izquierda de la transición. El fantasma del partido de gobierno
desarraigado de la sociedad, que se atribuyó al PSOE de los años
ochenta, revive ahora en el gobierno de coalición.

La ventaja que proporciona la posición acomodada de portar discursos
veleidosos, que todo el mundo sabe que no se pueden materializar, es que
sus propios rivales de los intereses fuertes no se los toman en serio.
Así, son tolerados en tanto que sus prédicas no arraigan en la
población, menguando inquietantemente su apoyo electoral. Divorciados de
los movimientos sociales sólo representan una parte del espectro de las
televisiones, donde desempeñan un papel subsidiario. La lógica de la
videopolítica ha terminado con ellos. Sólo les queda desempeñar el papel
de la izquierda en la institución imaginaria de la tertulia, en la cual
son esculpidos.

De ahí las sabias palabras de Baudrillard que abren este texto. La
sentencia de que «lo real no tendrá ya más la ocasión de producirse»
anuncia el óbito del 15M. Los excombatientes habitan un medio en el que
impera el simulacro político. En su décimo aniversario estamos hablando
estrictamente de funeral grande, en el que se muestran ostentosamente
sus decorados y sus fantasmas. Pero los excombatientes son inmunes a las
nuevas realidades y viven la celebración como un posible. Cualquier
acontecimiento nuevo equivalente al 15M que convoque a los no
representados de hoy, se realizará en la clamorosa ausencia de los
recién integrados en el sistema político, los excombatientes del 15M.

 

Juan Irigoyen es profesor de Sociología jubilado de la
Universidad de Granada. Ha sido profesor de la Escuela Andaluza de Salud
Pública y colaborador de varias instituciones sanitarias. Es autor del
blog Tránsitos Intrusos. 

 (Artículo aparecido en la web personal del autor, Tránsitos Intrusos, el 15 de mayo de 2021)




Fuente: Culturayanarquismo.blogspot.com