September 11, 2022
De parte de SAS Madrid
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Los fondos de pensiones privados se están desinflando tras los recortes de los beneficios fiscales a quienes invertían en ellos sus ahorros, hasta el punto de que las aportaciones se han reducido prácticamente a la mitad en dos años y han comenzado a resultar inferiores al coste de las prestaciones. Un panorama al que se añade una caída de la rentabilidad de las inversiones en línea con los pinchazos generalizados de las bolsas.

“Han descendido radicalmente las aportaciones, que son el ahorro nuevo que las familias hacen en los fondos de pensiones”, explica José Luis Manrique, director de Estudios y Estadística de Inverco, la patronal de las entidades de inversión colectiva, que anota que “históricamente habíamos tenido un saldo neto de flujos entre las aportaciones y las prestaciones, pero en 2021 han sido mayores las prestaciones que las aportaciones. Y este año va a volver a pasar”.

Las aportaciones, según recoge el informe anual de Inverco, se quedaron en 3.833 millones de euros en su conjunto, lo que supone un descenso global de casi un tercio (-31,1%). Aunque con matices de calado en función de los distintos tipos de fondos, ya que los de empleo, en los que el grueso de las aportaciones provienen de las empresas, se mantuvieron en el entorno de los 1.200 millones por quinto año consecutivo mientras los individuales se desplomaban un 40% en un proceso que se ha intensificado este año.

Tras dos años de aumento en los que las aportaciones a los planes individuales de pensiones habían superado con claridad la barrera de los 4.000 millones de euros, entre enero y junio de este año han sumado otra caída del 16% que ha reducido a la mitad esas inversiones en año y medio.

El flujo de los planes de pensiones individuales, en déficit

La cuantía de las prestaciones también se redujo ligeramente hasta los 4.103 millones, aunque por vez primera esa cifra superaba a la de las aportaciones, lo que generó un desequilibrio de 270 millones de euros tras una década en el que el superávit había oscilado entre los 233 y los 1.176, con la excepción de 2018, cuando arrojó un descuadre de 202 en el que algo tuvo que ver la posibilidad de retirar depósitos con una rebaja fiscal del 40% solo en esa anualidad.

El pasado fue, por otro lado, el primer ejercicio en el que el sector de los planes de pensiones particulares entró en una situación de déficit (-117 millones) al superar el valor de las prestaciones al de las aportaciones, una novedad que ha encendido las alarmas en el sector al haber sido el superávit de este el que tradicionalmente paliaba las pérdidas que arrojaba el de los planes de empleo.

Esas cifras hacen que por segundo año consecutivo el balance general de entradas y salidas de dinero de los hogares españoles en los planes de pensiones y los seguros haya arrojado un resultado negativo, de 920 millones de euros tras otro de 3.359 en 2020 según los datos del Banco de España.

¿Y cuál es el motivo para que se hayan producido esos cambios en los flujos de los planes de pensiones privados? Manrique no tiene dudas: “No hay otro motivo que la fiscalidad”, apunta, en referencia a la reducción de las cantidades reducibles en la base imponible del IRPF de 2020, cuando bajó de 8.000 a 2.000 euros, y de este año, cuando esa cifra cayó a 1.500.

Los efectos del recorte de los beneficios fiscales

“Esa reducción del beneficio fiscal ha reducido las aportaciones”, señala, en lo que viene a coincidir, aunque con matices, con Miguel Cardoso, economista principal de BBVA Research, y con Julio Rodríguez López, expresidente del Banco Hipotecario y miembro de Economistas Frente a la Crisis (ECF).

“Puede haber otros factores, pero ya daba la impresión de que la reforma iba a tener un impacto en la disposición a ahorrar en este tipo de planes”, indica el primero de ellos, que recuerda las “evidencias recogidas en varios países que apuntan a que los incentivos fiscales generan unos volúmenes de ahorro que no se dan sin ellos. La fiscalidad es fundamental para incentivar el uso de este tipo de productos de ahorro”.

“Posiblemente una parte de la caída del ahorro en los planes de pensiones se deba al tratamiento fiscal, aunque también al cambio de destino de ese dinero hacia la inversión en vivienda”, apunta el segundo, que no descarta que también haya influido “la caída de la tasa de ahorro” tras su eclosión con las restricciones por la pandemia.

Más de 800.000 inversores ganan menos de 21.000 euros brutos al año

Los usuarios más activos de los planes de pensiones particulares se concentran en los sectores de población que perciben las rentas salariales más elevadas, aunque su extracción abarca a la totalidad de los estratos de trabajadores.

Según los datos de la Agencia Tributaria referentes al ejercicio de 2019, el previo al comienzo del recorte de los beneficios fiscales, las aportaciones medias no alcanzaban los 1.000 euros anuales entre quienes ganaban menos de 21.000 euros brutos al año, se quedaban entre esa cifra y los 2.000 entre ese salario y el de 60.000 y se disparaban a partir de entonces: disponían de ellos más de la mitad de los contribuyentes que ingresan más de 60.000 euros brutos al año, ratio que quintuplica el de los mileuristas, y la aportación media pasaba de 6.500 entre quienes superaban los 600.000.

No obstante, por volumen de partícipes, más de la cuarta parte de ellos (833.157, 28,8%) se encuentran entre quienes ganan menos de 21.000 euros brutos al año, que serían en el mejor de los casos mileuristas una vez descontadas las cotizaciones y las retenciones tributarias, y algo más de la mitad (1,55 millones, 53,7%) entre quienes cobran de esa cifra a los 60.000.

La principal ventaja fiscal de estos planes es la posibilidad de no tener que declarar en el IRPF las aportaciones que no superen el (ahora menguante) límite establecido, aunque el dinero acumulado tributa como renta salarial cuando se va percibiendo tras la jubilación.

“Es un producto finalista que solo se puede sacar, salvo en unos casos tasados, a partir de la jubilación”, resalta Manrique, que sostiene que “la ventaja fiscal es el diferimiento, ya que el dinero tributa como salario cuando se cobra. Fiscalmente es prácticamente neutro, aunque la cuota del IRPF suele ser menor como jubilado que como asalariado”.

“Parte de las ventas de vivienda son para ahorradores que salen de los fondos”

A partir de 2025 podrá sacarse lo depositado diez años antes, una medida que liberará más de 150.000 millones de euros y que, vista la evolución reciente y el impulso de los fondos de pensiones públicos, que mantendrán el mínimo exento en 8.500 euros anuales, sitúa a los privados ante una nueva encrucijada.

“Tampoco hay muchas alternativas para el ahorro, porque la bolsa y los fondos de inversión no ofrecen expectativas positivas, y eso está haciendo que mucha gente opte por comprar vivienda como medio para invertir sus ahorros”, anota Rodríguez, que añade que “una parte de las ventas de vivienda viene de ahorradores que están saliendo de los planes de pensiones” y que, a menudo, buscan en el alquiler una rentabilidad que no les ofrecen los productos financieros.

Pese a los pinchazos y a la tendencia bajista generalizada, las inversiones financieras están siendo uno de los flancos que mantienen a flote el negocio de los fondos de pensiones, cuyo patrimonio conjunto aumentó el año pasado en casi 9.500 millones de euros (+7,99%).

En este sentido, el informe anual de la Dirección General de Seguros sobre el sector cifra la rentabilidad que los fondos de pensiones privados obtuvieron el año pasado en un 10,33% si se calcula sobre su patrimonio y en un 1,42% si se estima sobre sus activos.

“No sabemos qué va a pasar a final de año, que es cuando se toman las decisiones de ahorro, pero probablemente haya una caída adicional del 20%” en las aportaciones, señala el director de Estudios y Estadística de Inverco, que llama la atención sobre cómo al mismo tiempo las perspectivas de rentabilidad de las inversiones están bajando hasta situarse en un -3% a tres años.

No obstante, y pese a prever una merma de las aportaciones particulares y una congelación de las empresariales, Inverco pronostica que para el cierre del año los fondos de pensiones privados puedan alcanzar una rentabilidad global de “entre el 2% y el 2,5%” mediante sus inversiones.

Enlace relacionado Publico.es (11/09/2022).




Fuente: Sasmadrid.org