October 27, 2020
De parte de La Haine
292 puntos de vista


El pueblo boliviano, al final, no estaba cansado del Movimiento al Socialismo, como muchos nos quisieron hacer creer durante un a帽o.

Las elecciones de ayer confirmaron que el MAS es una fuerza pol铆tica s贸lida y duradera que logr贸 imponerse en el poder otra vez a fuerza de votos. Que es, sobre todo, el partido con mayor respaldo popular en un pa铆s que tuvo que padecer una dictadura que fue apoyada por organismos internacionales, gobiernos, pol铆ticos, intelectuales y medios de comunicaci贸n a los que no les import贸 avalar un golpe de Estado. Hoy, son los grandes perdedores.

芦No volver谩n禄, le vaticinaban al derrocado presidente Evo Morales, al candidato presidencial Luis Arce, al candidato a vicepresidente David Choquehuanca, y a todo el MAS. En realidad, era solo una expresi贸n de deseo porque, al igual que pas贸 con los peronistas en Argentina, el 芦Masismo禄 volvi贸 y gan贸 en primera vuelta.

As铆 lo anticipan los resultados de dos sondeos a boca de urna que se dieron a conocer en la madrugada de una jornada electoral que fue contrastante. Durante el d铆a, la gente vot贸 en paz, en tranquilidad. Pero apenas cerraron las casillas comenz贸 la incertidumbre por el inexplicable retraso de los resultados oficiales.

Las horas de tensi贸n se acumularon. Millones de bolivianos y parte de la comunidad internacional esperaban en vilo alguna tendencia, alg煤n dato. Pasada la medianoche, la empresa Ciesmori por fin fue autorizada a publicar los resultados del boca de urna que ya ten铆a desde hac铆a horas. Y anunci贸 que Arce se impon铆a con el 52,4 % de los votos, frente al 31,5 % de Carlos Mesa. Ni siquiera habr铆a necesidad de ballotage. Al poco rato, la plataforma 鈥楾u voto cuenta鈥 confirm贸 las tendencias con datos similares: 53 % para el MAS y 30,8 % para Comunidad Ciudadana.

Los datos son tan categ贸ricos que ni siquiera la presidenta de facto Jeanine 脕帽ez se anim贸 a contradecirlos. Hasta sali贸 a reconocer muy r谩pido la victoria de Arce. El resultado representa una derrota para esta pol铆tica de ultraderecha que el 12 de noviembre del a帽o pasado se autoproclam贸 como presidenta interina. 芦Gracias a Dios, la Biblia vuelve a Palacio禄, celebr贸 entonces, rodeada de militares.

Desde entonces, 脕帽ez hizo de todo para evitar el regreso del MAS. Era su obsesi贸n. A trav茅s de discursos de odio, persigui贸 y reprimi贸 a sus l铆deres, militantes y simpatizantes; se postul贸 a la Presidencia con la esperanza de permanecer en el poder, pero tuvo que renunciar ante el nulo apoyo popular a su candidatura; posterg贸 lo m谩s posible las elecciones e impuls贸 una unidad opositora al 芦Masismo禄 que jam谩s prosper贸.

Ahora, acompa帽ada de su Biblia, tendr谩 que salir de una casa de Gobierno que de nuevo, como dicta la Constituci贸n, ser谩 ocupada por un presidente democr谩ticamente electo en un estado laico. Pero todav铆a tendr谩 que rendir cuentas por las masacres de Sacaba y Senkata en las que, ya bajo su gobierno, fueron asesinadas 22 personas. Las v铆ctimas merecen justicia.

Otros perdedores

A pesar de que los datos oficiales avanzan con lentitud, el secretario general de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ya aval贸 la victoria del MAS. Hasta felicit贸 a Arce y a Choquehuanca en un mensaje que le vali贸 inmediatas respuestas de repudio.

La reacci贸n era predecible dado el decisivo y deplorable papel que la OEA jug贸 en la crisis que estall贸 el a帽o pasado y que sumi贸 a Bolivia en una dictadura. Su animadversi贸n contra Morales fue evidente. Acus贸 un fraude que no pudo probar y la validez de sus informes fueron puestos en duda por estudios independientes.

Almagro lleg贸 al extremo de recibir en Washington a Luis Fernando Camacho, uno de los principales impulsores de la violenta destituci贸n de Morales, y de reconocer 芦su compromiso con la democracia boliviana禄. Su supuesta imparcialidad era inexistente.

En Bolivia, el principal derrotado es Carlos Mesa, el periodista y expresidente considerado 芦centrista禄, ya que no adher铆a a las posiciones de extrema derecha de la mayor铆a de los enemigos m谩s radicalizados del MAS. Mesa aspiraba a sumar los votos necesarios para disputar una segunda vuelta contra Arce en la que, confiaba, se convertir铆a en presidente. No pudo ser.

Otro es Salvador Romero, presidente del Tribunal Supremo Electoral, quien hab铆a prometido tendencias y datos r谩pidos, pero horas antes de la apertura de las urnas anunci贸 la suspensi贸n del nuevo sistema de Difusi贸n de Resultados Preliminares. Al final, el retraso en el conteo de votos se prolong贸 tanto que min贸 la confianza y credibilidad en el organismo.

En el plano internacional, el relato que justific贸 el golpe en Bolivia con el pretexto de que el expresidente hab铆a cometido un fraude (que nunca se demostr贸) tambi茅n fue amparado y difundido por influyentes medios regionales que apostaron y anticiparon una derrota de Arce que no ocurri贸, que aseguraron que la izquierda boliviana estaba terminada, que la sociedad no la quer铆a de vuelta. Otra vez, el gran problema de confundir deseos con an谩lisis de la realidad.

Todav铆a en v铆speras de las elecciones vaticinaban el fracaso del MAS. Hoy, se esfuerzan en minimizar o distorsionar la informaci贸n sobre los resultados electorales.

Algo similar les pas贸 a los gobiernos de la regi贸n que ni se inmutaron ante el socavamiento de la democracia boliviana, en particular el brasile帽o Jair Bolsonaro, que celebr贸 la ca铆da del MAS y se convirti贸 en el mejor amigo de la presidenta de facto, y el argentino Mauricio Macri, que en la recta final de su gesti贸n minimiz贸 el peligro que entra帽a cualquier dictadura. Jam谩s condenaron siquiera las violaciones a los derechos humanos que se documentaron en Bolivia.

Los ganadores

La elecci贸n representa el regreso victorioso del MAS, una fuerza pol铆tica que ha ganado todos los comicios desde 2005. Posiciona a Arce como el nuevo jefe de Estado que deber谩 reencauzar al pa铆s luego de un a帽o de dictadura, en medio de la crisis por la pandemia y con una polarizaci贸n pol铆tica latente. Habr谩 que esperar los resultados finales para conocer la reconfiguraci贸n del Congreso.

Los resultados implican, tambi茅n, la reivindicaci贸n de Evo Morales, el presidente que durante sus 13 a帽os de gobierno logr贸 los mayores avances sociales y econ贸micos de la historia de Bolivia, el que quiso permanecer en el poder y termin贸 derrocado y refugiado primero en M茅xico y luego en Argentina, desde donde coordin贸 la estrategia de la vuelta del MAS por la v铆a democr谩tica. El mismo al que se le impidi贸 postularse para el Senado. Su futuro, el papel que desempe帽ar谩 bajo la presidencia de Arce, todav铆a es una inc贸gnita. 

A nivel regional, Andr茅s Manuel L贸pez Obrador y Alberto Fern谩ndez, la dupla progresista latinoamericana que ha forjado una in茅dita alianza, ganan por haber condenado desde el principio la dictadura en Bolivia, por haber recibido y apoyado a Morales. El presidente argentino ahora estar谩 menos solo en una Sudam茅rica copada por gobiernos de derecha o ultraderecha y la siempre cuestionada Venezuela.

Pero el verdadero y m谩s importante ganador de este hist贸rico episodio es el pueblo boliviano, que por fin recupera una democracia que jam谩s debi贸 haber sido interrumpida.

observatoriocrisis.com




Fuente: Lahaine.org