July 21, 2022
De parte de Nodo50
84 puntos de vista

Los incendios forestales se est谩n transformando en un problema cada vez m谩s grave en el cuerpo de muchas naciones supuestamente civilizadas. Ahora bien, se trata de un problema que cient铆ficamente est谩 resuelto: sabemos qu茅 hay que hacer para minimizar el riesgo. Tampoco estamos frente un problema t茅cnico: sabemos c贸mo llevar a cabo las acciones necesarias. Se trata, sencillamente, de un problema de falta de voluntad pol铆tica: no podemos hacer lo que se necesita porque no se permite.

Problemas legislativos y burocr谩ticos

Una especie de romanticismo mal entendido nos gu铆a en nuestra forma de entender el medio natural. Consideramos a la humana como una especia ajena a la naturaleza: civilizaci贸n o barbarie, seg煤n el pensamiento helen铆stico. Para conservar la naturaleza creemos que conviene no tocar ni una piedra. 驴Para qu茅? A fin de cuentas, la naturaleza es sabia y no nos necesita para seguir adelante.

Lo que ignoramos, en nuestra civilizaci贸n de supermercados, es que nosotros s铆 la necesitamos a ella. La carne, la verdura, las hortalizas, la leche y todo aquello que comemos no se origin贸 en el Mercadona, sino que procede de la naturaleza y del medio rural. Vivimos rodeados de un monte, que es tambi茅n el lugar de origen de nuestra cultura: los libros o el viol铆n, por ejemplo, proceden de la gesti贸n forestal. Y esta gesti贸n forestal, no solo no perjudica el funcionamiento de los ecosistemas, si no que puede ser una herramienta para la restauraci贸n y conservaci贸n.

Pero nuestra cultura urbana, ajena a la cient铆fica, ha establecido una serie de normas que dificultan hasta el punto que imposibilitan pr谩cticamente la gesti贸n de nuestro medio natural. Desde los planes de urbanismo, hasta las legislaciones regionales y nacionales, nos encontramos con un entramado legal que es una obra de orfebrer铆a del negacionismo ecol贸gico.

Se obvia que los ecosistemas son din谩micos y no est谩ticos; la gesti贸n es necesaria para su conservaci贸n. Los ecosistemas no son un castillo ni un museo, donde el objetivo es que todo permanezca inm贸vil, tal y como est谩. Los ecosistemas est谩n conformados por las interacciones entre seres vivos y su ambiente y tienen din谩micas complejas a las que debemos adaptarnos.

Tampoco se ha desarrollado todav铆a el famoso estatuto del bombero forestal. Demasiados profesionales tienen contratos de unos pocos meses y viven sin saber siquiera si al a帽o que viene los volver谩n a llamar. Ni tan siquiera gozan de ese contrato al que c铆nicamente llaman fijo discontinuo.

Inversi贸n en medios de extinci贸n: una estrategia retardista

Teniendo presente esto, quien quiera desarrollar un plan de prevenci贸n contra incendios a escala de macizo, lo m谩s seguro es que acabe desistiendo, o que el plan original en una caricatura de utilidad cuestionable.

Estos d铆as hemos escuchado tanto a la portavoz del Gobierno como al Comisionado de la Uni贸n Europea para la Gesti贸n de Crisis, con la misma letan铆a de siempre, proponer que 芦necesitamos m谩s medios禄 e 芦invertir m谩s en aviones禄. El principal partido de la oposici贸n tampoco ha sorprendido con su propuesta: vuelve a proponer la incorporaci贸n del Ej茅rcito en la extinci贸n y otra medidas similares. Acciones, todas ellas, sin base cient铆fica alguna y que, como ahora veremos, solo agravan el problema

Una de las medidas estrella en la lucha contra incendios de los 煤ltimos a帽os ha sido la creaci贸n de la Unidad Militar de Emergencias, m谩s conocida simplemente como UME. No hay incendio en el que la opini贸n popular no pida la intervenci贸n de la UME, y se critica sin piedad, y sin raz贸n, cuando los responsables de la extinci贸n no la consideran necesaria.

Sin embargo, la evoluci贸n de los grandes incendios nos muestra c贸mo su comportamiento no ha hecho m谩s que empeorar tras la aparici贸n de la UME. Los incendios grandes son cada vez mayores. Lo particularmente preocupante es el ascenso del tama帽o medio m铆nimo: nos indica c贸mo la intensidad va en aumento y que ninguna aeronave puede hacer nada contra ellos. No deber铆amos entrar en una guerra contra los bosques, entre otras razones porque perderemos siempre.

La UE ha respondido de una manera similar, a trav茅s del Mecanismo de Protecci贸n Civil de la Uni贸n (RescUE) donde, nuevamente, se prima a la inversi贸n efectista en aeronaves por encima de la efectiva en gesti贸n del territorio.

El aumento de los grandes incendios no se debe ni a la UME, ni al programa RescUE, naturalmente. Las causas estructurales del problema de los grandes incendios est谩n en el abandono de la gesti贸n del medio rural, el cambio clim谩tico, el paup茅rrimo urbanismo de algunas zonas y el no respetar el r茅gimen natural de los incendios forestales. Pero mientras sigamos desviando la atenci贸n de los problemas estructurales y aplaudiendo medidas tan espectaculares como ineficaces 鈥揷omo la inversi贸n en grandes medios de extinci贸n鈥, seguiremos agravando el problema de los incendios forestales.

Solucionar el problema de los incendios forestales no aporta r茅dito electoral

Nunca nadie se ha llevado una medalla por evitar un incendio. Y es ah铆 donde yace el problema: las medidas est茅ticas aportan cierto r茅dito electoral, pero apostar por gestionar el medio repercute en beneficios a largo plazo, m谩s all谩 del ciclo legislativo, y a corto plazo choca contra la convenci贸n social de la intocabilidad del monte. No sale a cuenta a nivel pol铆tico.

Nuestros gobernantes nos est谩n llevando a una guerra contra el monte, que es nuestra casa. En la actualidad, existe el consenso en la ciencia y en la t茅cnica sobre c贸mo disminuir el riesgo y la probabilidad de sufrir grandes incendios forestales. Sin embargo, nuestro romanticismo sobre qu茅 es el medio natural, los impedimentos legales, junto con las inversiones millonarias efectistas e ineficaces y los intereses partidistas han transformado el problema de los incendios forestales en un problema pol铆tico y cuya soluci贸n se aleja un poco m谩s cada d铆a que pasa.  

V铆ctor Resco de Dios es profesor de ingenier铆a forestal y cambio global en PVCF-Agrotecnio, Universitat de Lleida.




Fuente: Climatica.lamarea.com