June 6, 2021
De parte de Fundacion Aurora Intermitente
558 puntos de vista

Nuestra sociedad debate hoy en d铆a sobre la pertinencia de un hipot茅tico indulto a los condenados por la llamada 鈥渟entencia del proc茅s鈥. Tertulianos hiperventilados, pol铆ticos taimados, independentistas irreductibles, patriotas de sacrist铆a y gesto hipostasiado, famosos de todo pelaje y condici贸n鈥odos se pronuncian sobre el indulto a煤n no aprobado, y sobre los efectos que el mismo tendr谩 sobre la convivencia e integridad de nuestro pa铆s.

El indulto es, en nuestro ordenamiento jur铆dico, una medida graciable. Es decir, que es potestad 煤nicamente del Consejo de Ministros el aprobarlo o no. Su aprobaci贸n no implica nulidad o limitaci贸n alguna de la responsabilidad penal determinada por la sentencia condenatoria firme, es decir, de la 鈥渧erdad jur铆dica鈥 asociada a los hechos probados de dicha sentencia, sino que, parcial o totalmente, detiene el cumplimiento efectivo de la pena en base a criterios de justicia pol铆tica o de utilidad social que poco o nada tienen que ver con los fundamentos jur铆dicos de la condena.

Adem谩s, tradicionalmente el indulto no pod铆a ser impugnado ante los tribunales, salvo por motivos procedimentales. Decimos 鈥渢radicionalmente鈥, pues una sentencia relativamente reciente del Tribunal Constitucional referente al indulto de un conductor kamikaze abre la posibilidad de que el poder judicial entre a valorar la suficiencia y coherencia de la motivaci贸n gubernativa del indulto, impidiendo que el mismo sea total, pero no parcial.

Los pol铆ticos y militantes sociales independentistas condenados en la 鈥渟entencia del proc茅s鈥 lo han sido por delitos como la sedici贸n, la malversaci贸n de fondos p煤blicos o la desobediencia. Ninguno de ellos (o ellas) ha sido condenado por llevar a cabo 鈥渦n golpe de Estado鈥 y tampoco por un delito de rebeli贸n que descart贸 expresamente el Tribunal Supremo en su sentencia. Algunos resultaron imposibles de aprehender por nuestro sistema penal, pero la mayor铆a de ellos y ellas est谩n cumpliendo condena desde hace alg煤n tiempo, sin mostrar 鈥渁rrepentimiento鈥, pero tampoco ninguna conducta punible o antisocial en sus respectivos centros penitenciarios.

La fundamentaci贸n jur铆dica del indulto a estos presos es inatacable. El indulto, ya lo hemos dicho, es una potestad graciable del Consejo de Ministros. Una hipot茅tica revisi贸n judicial de la medida s贸lo podr铆a dar como resultado convertirlo en parcial, lo que no tendr铆a efecto pr谩ctico alguno, ya que el gobierno puede indultar a los penados s贸lo por la fracci贸n de pena que les queda por cumplir.

La oportunidad pol铆tica de este indulto puede ser debatida. Se afirma, por parte de la oposici贸n, que el indulto de personas 鈥渘o arrepentidas鈥 s贸lo envalentonar谩 a los independentistas, que ver谩n que la sedici贸n no tiene consecuencias. El gobierno, por su parte, indica que el indulto es una medida de concordia imprescindible, reclamada por gran parte de la ciudadan铆a catalana, que puede abrir un nuevo escenario que permita recuperar la convivencia en Catalu帽a.

Lo cierto es que este indulto es una condici贸n necesaria, pero no suficiente, para dicha restauraci贸n de la convivencia en Catalu帽a. El llamado 鈥減roblema catal谩n鈥 es mucho m谩s complejo y serio que las consignas que braman los chauvinistas hiperventilados de uno y otro bando, o los buenos deseos de una clase pol铆tica que s贸lo apuesta por su reelecci贸n.

El 鈥減roblema catal谩n鈥, en puridad, es el problema de Espa帽a. El problema de la inacabada construcci贸n nacional de una Espa帽a que fundament贸 su identidad como entidad pol铆tica en una imaginer铆a imperial periclitada, propia del Antiguo R茅gimen, y en las derivas autoritarias recurrentes de sus 茅lites que han impedido, una y otra vez, constituirse a los pueblos de Espa帽a en una 鈥渃omunidad nacional de ciudadanos鈥.

Espa帽a sufre no haberse constituido como Naci贸n, es decir, como Comunidad Pol铆tica de ciudadanos libre e iguales, tras la p茅rdida de las 煤ltimas colonias del Imperio. Sus 茅lites dirigentes (entre las que hab铆a, no cabe negarlo, tambi茅n muchos catalanes y vascos) han dise帽ado hist贸ricamente una Espa帽a ciega a su esencia pluricultural, pluriling眉e, diversa y m煤ltiple. La diversidad irreductible (tambi茅n ideol贸gica) de Espa帽a ha pretendido ser negada, una y otra vez, por medidas autoritarias, monta帽as de sangre, 鈥渃onsensos鈥 falaces, y normas jur铆dicas adecuadamente dise帽adas para no poder ser reformadas sin una ruptura brutal de la convivencia.

El problema del indulto a los presos del proc茅s, no es un problema jur铆dico, ni un problema 鈥渄e orden p煤blico鈥, ni una buenista cuesti贸n de 鈥渃oncordia鈥. Es el problema de como reconstruir Espa帽a cuando cerca de la mitad de la poblaci贸n catalana ha roto con su imaginario y con su proyecto.

Volver a suturar a la Patria espa帽ola no pasa por la simple represi贸n, que implicar铆a desplazar, aumentados, al futuro los problemas que ahora ya son bastante graves. Tampoco por indultar y olvidarse, procurando elevar un manto de silencio sobre el resto de militantes independentistas condenados o perseguidos y sobre el problema de fondo, para garantizar una precaria mayor铆a parlamentaria.

Se habla de una hipot茅tica mesa de di谩logo, tras los indultos, que poco podr谩 hacer si no puede hacer lo fundamental: involucrar a toda sociedad en un proceso de reconstrucci贸n sobre nuevas bases. Unas bases que tienen que partir de la comprensi贸n de que, en el mundo globalizado en el que vivimos, s贸lo las comunidades nacionales grandes y cohesionadas (Estados-Continente como China, Rusia o Estados Unidos) tienen alguna posibilidad de limitar los efectos perversos del libre flujo de los capitales. Pero tambi茅n de la comprensi贸n de que una realidad plural que no pudo ser homogeneizada por la brutal represi贸n franquista, no va a desaparecer simplemente porque los togados y los que confunden patriotismo con bravatas y exabruptos decidan recurrir a la violencia, legal o no.

As铆 que la 鈥渕esa de di谩logo鈥, para ser tal, tiene que implicar, en un proceso abierto y participativo, a toda la sociedad catalana. Obreros, independentistas, espa帽olistas, profesionales, j贸venes, empresarios, mujeres鈥n un proceso de reflexi贸n colectiva de masas.

Porque s贸lo ese proceso de reflexi贸n y debate colectivos en toda la geograf铆a espa帽ola puede ser, en puridad, el proceso de construcci贸n nacional que Espa帽a necesita. Un proceso constituyente, abierto, plural, del que pueda salir una Espa帽a de ciudadanos libres y libremente federados. La Espa帽a que Espa帽a se merece ser.

Sin un proyecto as铆, sin apelar a la creatividad de nuestro pueblo para resolver el problema territorial irresuelto por las 茅lites, transitaremos una y otra vez por el trayecto pendular que nos condena a las derivas autoritarias o al caos cantonalista. Tenemos que inventar nuevas libertades, nuevos derechos, y nuevos abrazos federales. Y lo tenemos que hacer entre todos y todas, ya.

Jos茅 Luis Carretero Miramar
Abogado y profesor de la escuela p煤blica y secretario general del sindicato Solidaridad Obrera.

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Fuente: Aurorafundacion.org