April 24, 2021
De parte de SAS Madrid
42 puntos de vista

Un reciente estudio profundiza en la forma en la que es entendido el juego por parte de los j贸venes: lo que empieza como una forma de socializaci贸n entre amigos corre el riesgo de convertirse en una b煤squeda incansable por el 茅xito. Las casas de apuestas pasan a ser un lugar para j贸venes que son expulsados de otros espacios mientras se desdibuja la barrera entre el juego online y el presencial y es la empresa la 煤nica que siempre gana.

Cada vez son m谩s las personas j贸venes que se acercan al juego. Los menores de 34 a帽os ya suponen la mitad de personas que juegan online, seis de cada diez que hacen apuestas deportivas en locales y siete de cada diez que van a salones de juego. Lo habitual es que los jugadores lleguen a los locales como un plan entre amigos, pero en algunos casos acaban desarrollando la adicci贸n. 驴C贸mo se percibe el juego por parte de la juventud y de qu茅 formas se acercan a 茅l? Es la pregunta a la que los autores del informe 驴Qu茅 nos jugamos?, realizado por la cooperativa de investigaci贸n Indaga, coordinado por Sociol贸gica Tres y supervisado por Centro Reina Sof铆a sobre Adolescencia y Juventud FAD han intentado dar respuesta.

Entre las conclusiones de la investigaci贸n se destacan algunas consecuencias del crecimiento exponencial del juego con dinero: antes de la legalizaci贸n del juego online, la poblaci贸n menor de 26 a帽os representaba el 0% de los casos de la Federaci贸n Espa帽ola de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), mientras que en 2015 pasaron a ser el 44%. A pesar de lo alarmante de las cifras, todav铆a quedan procesos por entender: qu茅 din谩micas se establecen dentro de los locales de apuestas, por qu茅 se ubicaban mayoritariamente en barrios pobres y cu谩l es la relaci贸n entre el juego presencial y el online. 

Casilla de salida y trampas

鈥淓mpec茅 a jugar con 16 a帽os, ten铆a unas amistades un poquito m谩s mayores que yo (…) y me comentaron que en el sal贸n de juego se ganaba dinero鈥, especifica uno de los testimonios utilizados en la elaboraci贸n del estudio, una persona con ludopat铆a en rehabilitaci贸n que a帽ade que el plan pas贸 a configurarse como 鈥渦na forma de ocio alternativo鈥 de fin de semana. Christian Orgaz, miembro de Indaga y coautor del estudio, hace alusi贸n a lo legitimado que est谩n los bares como espacios de socializaci贸n para explicar la importancia de las barras en los locales: 鈥淧ermite hibridar mucho mejor ese 谩mbito socialmente aceptado de consumir alcohol con la posibilidad del juego: antes se iba a ver un partido, ahora a la casa de apuestas鈥. 

De la investigaci贸n se deduce que hay tres opciones sobre el juego desde una perspectiva econ贸mica: que no sea un trabajo 鈥攕ino que sea ocio鈥, que sea una forma de trabajo 鈥攋ugadores profesionales, minoritaria鈥 y que, de forma inconsciente, se est茅 trabajando para la m谩quina 鈥攅nfermedad鈥. 鈥淓l problema es que esto es un proceso, y t煤 puedes creer que est谩s en uno y est谩s en otro鈥, apunta Orgaz. El investigador habla en este punto del concepto de la recompensa que produce permanecer en la ‘zona de juego’: 鈥淯n lud贸pata no es que no acepta que pierda, es que no acepta que termina la partida. 脡l sabe que ha perdido, pero como permanece en la zona, va a intentar recuperarlo鈥. En este punto, el doctor en Sociolog铆a por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) hace alusi贸n a la parte del dossier que desarrolla c贸mo se dise帽an los locales 鈥攍a distribuci贸n, el tipo de luces…鈥 para que 鈥渓a gente permanezca el mayor tiempo posible en la zona de juego鈥.

Tambi茅n en la modalidad online se siguen estrategias, como utilizar caras conocidas en los anuncios, elegir interfaces similares a plataformas como Netflix y emplear esl贸ganes de compleja ret贸rica, valora Orgaz. Esto, sumado al hecho de poder jugar con dinero simulado y sin necesidad de registro, facilita que cualquier persona de cualquier edad 鈥攖ambi茅n menor鈥 pueda jugar 鈥渆 incluso desarrollar un h谩bito鈥, concreta. 

驴Qui茅nes juegan y d贸nde?

La inmensa mayor铆a de jugadores son hombres: 82% en el caso del juego online, 84,5% en m谩quinas tragaperras, 85,7% en las apuestas deportivas de locales y 67,3% en salones de juego. Sin embargo, entre 2014 y 2018 se increment贸 el n煤mero de mujeres jugadoras: 鈥淗ay m谩s hombres porque el nuevo nicho de negocio, tal y como se ha planteado hasta ahora, ha venido muy asociado a valores t铆picos de la masculinidad y los mandatos de g茅nero (apostar, arriesgar…), pero en la medida en la que el nicho de negocio se vaya instalando y diversificando, es probable que haya un mayor acceso por parte de las mujeres鈥, vaticina Orgaz.

La ubicaci贸n de los locales es significativa: quitando los centros urbanos, es en los barrios pobres donde se concentra un mayor n煤mero de locales. 鈥淓l usuario (jugador) y la terminal (m谩quina) conforman una unidad de producci贸n para el empresario: responde a las l贸gicas de capital que esto se haya convertido en un negocio, pero, 驴por qu茅 los pobres juegan m谩s, si son los ricos los que tienen m谩s dinero?鈥, cuestiona Orgaz.

Sobre 茅xitos y ganancias

Para responder a la pregunta, el investigador recuerda que toda la poblaci贸n hemos sido socializada en una meta cultural: el 茅xito. Y el 茅xito se traduce en dinero. 鈥淗emos ense帽ado a todas las capas sociales a que aspiren al 茅xito sin que todos los grupos sociales tengan los mismos recursos para hacerlo鈥, apunta Orgaz. 鈥淟as clases sociales bajas no tienen acceso a medios institucionales, al trabajo, y vivimos en una sociedad donde los trabajos son cada vez m谩s precarios y existen trabajadores pobres, por lo que la idea de trabajo ergo dinero se ha roto鈥.

En la actualidad, m谩s que los bancos鈥攕e帽ala el estudio鈥, son las casas de apuestas o de juego el lugar donde obtener la promesa de dinero f谩cil y r谩pido, 鈥減orque es donde el intercambio de dinero se hace m谩s material y visible y, por tanto, donde parece menor la distancia entre la meta cultural y el medio para acceder a ella鈥. 鈥淐uando no tienes v铆as para llegar a la meta cultural, la 煤nica forma que ves que tienes es por un golpe de suerte鈥, apoya Orgaz. 鈥溌縔 qui茅n representa mejor en esta sociedad la suerte? Las casas de apuestas鈥. Las clases bajas las ven en el juego de azar una v铆a para salir de la pobreza, para alcanzar el 茅xito.

J贸venes: m谩s expuestos

El casi 40% de paro juvenil en Espa帽a puede ayudar a entender por qu茅 el juego es una opci贸n cada vez m谩s recurrente entre los j贸venes como una v铆a de conseguir ingresos. 鈥淟os j贸venes, estando socializados en el trabajo, no encuentran la f贸rmula de desarrollar un trabajo鈥, expone Orgaz. A ello se a帽aden m谩s factores que hacen que los j贸venes est茅n especialmente expuestos al juego, valora el investigador: la frecuencia con la que usan unas redes sociales 鈥渜ue funcionan por un sistema de gamificaci贸n que genera adici贸n por dise帽o鈥, el hecho de que las plataformas se enfoquen a este p煤blico, la ruptura entre cu谩les son los medios institucionales y la fuerte interiorizaci贸n de la meta cultural del 茅xito (es decir, el dinero).

Durante sus jornadas en locales de juego, a Orgaz le sorprendieron varias cosas: las relaciones que se creaban frente al estereotipo de jugador lud贸pata solitario 鈥攓ue tambi茅n los hay, matiza鈥 y c贸mo los jugadores compart铆an las ganancias entre ellos para seguir jugando. Pero tambi茅n c贸mo los locales se convierten en una forma de ocio alternativa de j贸venes que no encuentran su espacio en otros lugares porque han sido expulsados de ellos: 鈥淟o que est谩 sucediendo en las casas de apuestas de barrios pobres es que son un espacio de socializaci贸n para personas que han sido expulsadas del resto de espacios de socializaci贸n de blancos y clase media鈥, expone el soci贸logo. 鈥淣o se puede estar en la plaza bebiendo cerveza, pero en la casa de apuestas puedes hacerlo; hace fr铆o en la calle y no tienes dinero para entrar en determinados sitios, pues en la casa de apuestas puedes estar…鈥.

Para determinada gente, resume Orgaz, la casa de apuestas es 鈥渦n centro social鈥. Y eso, concluye, 鈥渄eber铆a hacernos reflexionar sobre c贸mo son las l贸gicas de exclusi贸n social鈥 hacia determinados grupos.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com 24/04/2021.




Fuente: Sasmadrid.org