May 17, 2022
De parte de Nodo50
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Escrito por Juan Torres L贸pez, Consejo Cient铆fico de Attac. Publicado originalmente en P煤blico.

Los datos de contrataci贸n laboral y paro registrado que se acaban de publicar son muy buenos, aunque no ser谩 de extra帽ar que la derecha le ponga pegas en las pr贸ximas horas, pues nunca nada le parece bien si es resultado de un gobierno progresista.

Como se analiza con m谩s detalle en otro art铆culo de este mismo diario, el paro registrado es el m谩s bajo desde 2008; se ha firmado la mayor cifra de contratos indefinidos desde 2001 (700.000), con una proporci贸n sobre el total casi cinco veces mayor que la de antes de la reforma laboral; y por primera vez se superan los 20 millones de contratos.

Estos buenos registros no son el resultado de una sola circunstancia. Sin duda, ha influido la reforma laboral del Gobierno que tanto se hab铆a criticado. Pero tambi茅n su gesti贸n de la pandemia que evit贸 el derrumbe de miles de empresas gracias a la protecci贸n de los ERTES y de las ayudas de todo tipo que se recibieron. Ha debido ayudar la pol铆tica fiscal que ha permitido aumentar los ingresos sin suponer una excesiva carga para la actividad productiva; y no se puede negar el efecto positivo del cambio de orientaci贸n en la Uni贸n Europea, al poner en marcha pol铆ticas m谩s realistas y menos equivocadas que en la anterior crisis financiera. Y, por supuesto, me parece que debe haber sido decisivo el nuevo clima de di谩logo, negociaci贸n y acuerdos sociales que est谩 logrando establecer el Gobierno de Pedro S谩nchez con la ministra de Trabajo, Yolanda D铆az, encargada del asunto.

El buen funcionamiento del mercado de trabajo est谩 demostrando, una vez m谩s, que las tesis liberales no son ciertas, pues se est谩 creando empleo sin necesidad de producir la exagerada devaluaci贸n salarial de otras etapas.

Por el contrario, es gracias al mantenimiento de la demanda, garantizado por las pol铆tica fiscal y de empleo, lo que est谩 proporcionando ingresos que se convierten en ventas y beneficios para las empresas y, en consecuencia, en m谩s inversi贸n y puestos de trabajo.

La c煤pula empresarial deber铆a tomar nota de la realidad y el Gobierno no debe bajar la guardia y seguir protegiendo al m谩ximo la actividad productiva, desoyendo a quienes solo buscan obtener beneficios extraordinarios por la v铆a del recorte salarial que, en realidad, perjudica al conjunto del empresariado.

Ahora bien, las buenas noticias en materia de empleo no deben ocultar que nuestra econom铆a sigue en zona de riesgo como consecuencia de peligros que, a mi juicio, provienen de cuatro frentes.

En primer lugar, del energ茅tico. Aunque se han dado pasos positivos en Bruselas, el oligopolio el茅ctrico no ha parado y est谩 consiguiendo bloquear parte de su efecto ben茅fico.

Los altos precios de la energ铆a como consecuencia del mal funcionamiento del mercado est谩n suponiendo un lastre sin parang贸n para la recuperaci贸n econ贸mica, as铆 que el gobierno debe redoblar su esfuerzo, no solo regulatorio, sino pol铆tico y social, para doblegar a quienes, a base de acumular una influencia pol铆tica brutal desde sus posiciones de privilegio en el mercado, se han convertido en un verdadero c谩ncer para la econom铆a espa帽ola.

El segundo peligro proviene de algo que no se termina de reconocer porque las instituciones internacionales no saben c贸mo hacerle frente. Me refiero a la crisis de oferta que va a seguir provocando bloqueos en los suministros durante mucho tiempo y, como consecuencia, una profunda reestructuraci贸n de la industria global.

El Gobierno deber铆a abordar el dise帽o y puesta en marcha de una estrategia nacional de reindustrializaci贸n que tenga efectos a corto plazo. Si se hace r谩pidamente, con acuerdos de Estado y acierto, Espa帽a tendr谩 ante s铆 una oportunidad 煤nica; si, por el contrario, perdemos el tren vamos a entrar sin remedio en una etapa de empobrecimiento acelerado.

El tercer peligro proviene de la deuda que estamos acumulando, tanto por su magnitud como por la previsible subida de tipos de inter茅s que el brazo tonto de la pol铆tica monetaria va a imponer en los pr贸ximos tiempos.

Es igualmente urgente disponer de una estrategia nacional que impida que nos impacte de lleno una crisis de deuda en el momento menos pensado.

El 煤ltimo peligro no es menos importante y proviene de la fragmentaci贸n social que se est谩 produciendo en Espa帽a, de la insolidaridad de los grupos de poder econ贸mico y financiero y de la maldad de los partidos pol铆ticos que -a su servicio- generan la crispaci贸n y divisi贸n que destrozan la convivencia y debilita las instituciones democr谩ticas.

Como dijo el profesor Fuentes Quintana en su c茅lebre alocuci贸n a los espa帽oles en julio de 1977, 鈥渓as soluciones de los problemas econ贸micos nunca son econ贸micas sino pol铆ticas. No hay oscuras f贸rmulas t茅cnicas que permitan resolver las dificultades en un clima de gabinete. Los problemas econ贸micos de un pa铆s solo pueden superarse mediante el esfuerzo y la colaboraci贸n de todos鈥.

Menciono estas palabras porque revelan justamente aquello de lo que m谩s carecemos en estos momentos en Espa帽a y sin lo cual va a ser imposible que nuestra econom铆a se recupere.

Si no conseguimos acuerdos nacionales para elaborar las estrategias que he mencionado y pactos de rentas para generar m谩s equidad y poder sostener la demanda, si no se establece un nuevo clima de cooperaci贸n y di谩logo y si no se frena y controla el privilegio desmesurado de los grupos de poder econ贸mico, financiero y medi谩tico, los buenos datos de empleo que acabamos de conocer ser谩n un espejismo que se desvanecer谩 enseguida.

ATTAC no se identifica necesariamente con las opiniones expresadas en los art铆culos, que son responsabilidad de los autores de los mismos.




Fuente: Attac.es