October 1, 2021
De parte de SAS Madrid
339 puntos de vista


Es oto帽o de 2011 y la econom铆a espa帽ola atraviesa uno de los momentos m谩s cr铆ticos de las 煤ltimas d茅cadas. Ha pasado ya m谩s de un a帽o desde el tijeretazo de 15.000 millones de euros de gasto p煤blico llevado a cabo por el Gobierno de Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero. Un grupo de personas mayores se agolpa a las puertas de la central del Banco Santander en Barcelona. En un visto y no visto, dejan la calle atr谩s y entran en el edificio. De pronto, despliegan carteles. “Rescate para la ciudadan铆a y no para los bancos”, vienen a decir. Son los yayoflautas, uno de los muchos hijos del 15M. Un movimiento que con el paso del tiempo fue germinando a lo largo y ancho de Espa帽a y que sent贸 las bases de la movilizaci贸n permanente de un sector de la sociedad que sabe lo que es batirse el cobre en las calles. Este fin de semana, una d茅cada despu茅s de aquella primera ocupaci贸n y coincidiendo con el D铆a Internacional de las Personas de Edad, los mayores volver谩n a tomarlas. Y lo har谩n para exigir a la clase pol铆tica unas pensiones y un sistema residencial digno. 

“No recuerdo en democracia una movilizaci贸n sostenida durante tantos a帽os”. Quien habla al otro lado del tel茅fono es Leopoldo Pelayo. Tiene 69 a帽os. Hace veinte, era profesor de Matem谩ticas en un instituto p煤blico. Ahora, la cara visible de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema P煤blico de Pensiones (Coespe). No le resulta complicado hablar con los medios de comunicaci贸n. Se maneja bien, se desenvuelve con soltura. Quiz谩 sea porque lleva casi toda su vida guerreando en todo tipo de organizaciones. “De izquierdas”, se帽ala. Pero el movimiento en el que ahora participa, aclara, trasciende las ideolog铆as. “Es transversal, amplio. Aqu铆 puede haber votantes de todo tipo. Eso s铆, siempre y cuando defiendan un sistema p煤blico de pensiones y unas prestaciones dignas”, apunta en conversaci贸n con infoLibre.

Puede que ese sea uno de los ingredientes que permiti贸 ver c贸mo cientos y cientos de pensionistas protestaban en Bilbao religiosamente cada lunes. Una ceremonia que se repiti贸 de forma continuada durante dos a帽os. Y all铆, como un clavo, se colocaba cada comienzo de semana Luki G贸mez, que ahora tiene 67 a帽os. Cuando arrancaron las protestas, en enero de 2018, estaba prejubilado. Pero no dud贸 en implicarse a fondo en el movimiento. “El que tuvo, retuvo”, dice entre risas. Como Pelayo, el vasco tambi茅n ha estado siempre movilizado. Desde que comenz贸 a trabajar en los Altos Hornos de Bizkaia en 1974. Entonces, militaba de forma clandestina en CCOO 鈥揺l sindicato no fue legalizado hasta 1977鈥. “Yo me encargaba de cobrar a los compa帽eros la cuota sindical, un dinero que luego hac铆a llegar al responsable de finanzas”, rememora G贸mez.

Y ah铆, en ese pasado, es donde ambos sit煤an la clave del 茅xito de la fuerza de movilizaci贸n que tiene el colectivo. “Las personas mayores venimos de unos a帽os en los que se luch贸 mucho en las calles por los derechos y las libertades”, reflexiona el jubilado de Euskadi. Es algo en lo que coincide su compa帽ero residente en Madrid. “De j贸venes peleamos por unos derechos que ahora est谩n perdiendo nuestros nietos. Y esa etapa de compromiso y resistencia sigue viva”, dice el portavoz de Coespe. Al final, resalta Mariv铆 Nieto, una de las que lleva la voz cantante en Marea de Residencias, es gente que “lleva en su ADN” el “salir” a “defender” lo que es de todos. Por eso, pide que no se deje toda la carga sobre sus espaldas. “La gente joven tambi茅n tiene que movilizarse. Porque hoy es por ellos, pero ma帽ana ser谩 por ti”, dice.

La lucha no ha terminado. De hecho, todav铆a queda mucho camino que recorrer. Por eso, m谩s de noventa colectivos est谩n preparando un oto帽o caliente cargado de movilizaciones. El pistoletazo de salida se dar谩 este s谩bado, con una marcha que partir谩 a mediod铆a de Atocha y discurrir谩 por el Paseo del Prado hasta terminar alcanzando el Congreso de los Diputados. El objetivo general de la manifestaci贸n, que contar谩 con delegaciones enviadas desde varios territorios, es reclamar una “defensa de los servicios p煤blicos”. Sin embargo, los protagonistas ser谩n ellos, los mayores. Sobre todo, despu茅s de un a帽o y medio de pandemia que ha dejado al descubierto el abandono al que se ven sometidos. “Recuerdo el caso de una vecina del barrio que vive sola y que se vio en pleno confinamiento sin dinero para hacer la compra. No sab铆a usar el cajero, y a la sucursal no pod铆a pasar sin cita previa. 隆Que le pidiese ayuda a alg煤n amigo, le dec铆an!”, ejemplifica G贸mez.

M谩s residencias p煤blicas y con m谩s personal

Pero lo m谩s dram谩tico, recuerda el pensionista, es lo sucedido en los geri谩tricos, donde han fallecido en lo que va de crisis sanitaria m谩s de 30.600 ancianos con covid confirmado o s铆ntomas compatibles con la enfermedad, seg煤n los 煤ltimos datos del Imserso. “Lo que ha pasado ah铆 ha sido inhumano. 隆La mayor铆a han sido tanatorios!”, dice. Por eso, estos centros ocupar谩n un papel primordial en la marcha. Y lo har谩n con un lema claro: “Residencias de personas mayores y dependientes, cien por cien p煤blicas y de calidad”. “Queremos que se lleve a cabo una fuerte inversi贸n en plazas p煤blicas y que no sean de gesti贸n indirecta”, apunta Nieto. El sector en Espa帽a est谩 totalmente dominado por la empresa privada. Seg煤n datos recopilados por el director de investigaci贸n de infoLibre, Manuel Rico, en su libro 隆Verg眉enza! El esc谩ndalo de las residencias, nada m谩s y nada menos que el 87% de las plazas en las residencias de mayores est谩n en manos del sector privado.

La primera ola de la pandemia ha puesto de manifiesto que los centros p煤blicos soportaron mejor el azote del virus. O que varias administraciones no permitieron la derivaci贸n de residentes a hospitales en base a unos protocolos de exclusi贸n, como desvel贸 este diario. Pero tambi茅n, las carencias en la atenci贸n a los mayores. “En definitiva, ha ido mostrando lo que nosotros ya sab铆amos antes de que llegara el coronavirus”, afirma Nieto. Desde Marea de Residencias son conscientes de que son las comunidades quienes tienen las competencias en materia de servicios sociales. Sin embargo, exigen un “marco” a nivel nacional que fije unos “m铆nimos” a cumplir. Por ejemplo, que los nuevos centros p煤blicos que se construyan, porque es necesario construir m谩s, no tengan m谩s de un centenar de plazas. O que se fijen unas ratios m铆nimas de personal obligatorio.

Una reforma de las pensiones a medio hacer

Junto a los geri谩tricos, las pensiones es otro de los grandes temas que vehicularan la marcha. Una manifestaci贸n que se desarrollar谩 pocas horas despu茅s de que el Ejecutivo haya logrado esquivar el primer obst谩culo para sacar adelante la primera fase de su reforma del sistema. Este jueves, el Congreso de los Diputados rechaz贸 la enmienda a la totalidad del PP al texto que el Gobierno pact贸 con los agentes sociales, ese que suprime los aspectos m谩s pol茅micos de la reforma de Rajoy: el 铆ndice de revalorizaci贸n, que limitaba la subida anual a un 0,25% en situaciones de d茅ficit y el llamado factor de sostenibilidad. Con este primer paquete en tramitaci贸n, ahora el Gobierno debe atar el segundo. Tiene hasta el pr贸ximo 15 de noviembre para alcanzar un acuerdo con los agentes sociales relativo al “mecanismo de equidad intergeneracional” que sustituya al factor de sostenibilidad. Si no lo logra, tendr谩 que definirlo en solitario.

Los pensionistas est谩n vigilantes. Sobre todo, despu茅s de escuchar las 煤ltimas declaraciones del ministro de Seguridad Social, Jos茅 Luis Escriv谩, esas en las que reflexionaba, en respuesta a una pregunta sobre las prejubilaciones en la banca, sobre la necesidad de un “cambio cultural” para que “se trabaje cada vez m谩s” entre los 55 y 75 a帽os, si bien luego quiso dejar claro que el Gobierno no se plantea en ning煤n caso elevar la edad legal de jubilaci贸n, que llegar谩 a los 67 a帽os en 2027. Pero, adem谩s, exigen m谩s cambios. “De las movilizaciones de hace un par de a帽os solo conseguimos que se revalorizar谩n con el IPC real. Pero ten铆amos muchas m谩s reivindicaciones que todav铆a no se han atendido”, recuerda G贸mez, que se enciende al hablar de este asunto.

El manifiesto de la manifestaci贸n de este s谩bado exige que no se retrase la jubilaci贸n, que no se incrementen los a帽os de cotizaci贸n, que se establezca una pensi贸n m铆nima del 60% del salario medio y que no se penalicen las jubilaciones anticipadas. “Queremos, por lo menos, una m铆nima de 1.084 euros”, se帽ala el pensionista vasco, que tambi茅n pide una “auditor铆a de la Seguridad Social” o que se garantice que la pensi贸n de viudedad sea del cien por ciento de lo que percib铆a el c贸nyuge fallecido.

La marcha de este fin de semana es solo el principio. El pr贸ximo 16 de octubre se espera otra gran movilizaci贸n en la capital con gente llegada desde todos los rincones del pa铆s. Y, entre medias, el 8 de octubre, una nueva plataforma estatal de pensionistas que aglutine a grandes organizaciones de 谩mbito nacional. Formar谩n parte de ella la Confederaci贸n Espa帽ola de Organizaciones de Mayores (Ceoma), la Uni贸n Democr谩tica de Pensionistas y Jubilados (UDP), el Comit茅 Espa帽ol de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y la ONCE. Todo para continuar la lucha. “Me duele cuando veo a gente joven diciendo que al menos nosotros tenemos una pensi贸n y que ellos no van a llegar a eso. 隆Os han ganado la guerra cuando ni siquiera hab茅is librado la primera batalla!”, sentencia G贸mez.

Enlace relacionado InfoLibre.es (01/10/2021).




Fuente: Sasmadrid.org