May 6, 2021
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Los potentes movimientos vecinales de finales de 1970 y principio de 1980 impulsaron la apertura de los m贸dulos psicosociales de Bilbao, donde ginecolog铆a, enfermer铆a, psiquiatr铆a, psicolog铆a, trabajo social y asesor铆a jur铆dica comparten pacientes atendi茅ndoles desde un enfoque comunitario.

Ilustraci贸n Zuri帽e Burgoa.

Los m贸dulos psicosociales de Bilbao son una rareza en el marco sanitario vasco. Quedan tres: en los barrios de San Francisco, San Ignacio y Rekalde. Disponen de dos grandes l铆neas de atenci贸n 鈥攁 las mujeres y a cuestiones de salud mental鈥, puedes ir cuando lo necesites y cuidan de ti con un enfoque integral. Una consulta en ginecolog铆a puede terminar requiriendo de asistencia psicol贸gica y jur铆dica, en casos de violencia machista. Una adicci贸n de larga duraci贸n necesita algo m谩s que una dosis peri贸dica de metadona; una sesi贸n de psiquiatr铆a, una visita a la trabajadora social, un hola, qu茅 tal va. Los m贸dulos practican medicina p煤blico-comunitaria 鈥攇ratuita鈥, con especial atenci贸n a personas que presentan mayores dificultades de acceso al servicio p煤blico estandarizado.

Las demandas sanitarias atendidas son tambi茅n el relato de los cambios que han acontecido en Bilbao en los 煤ltimos 40 a帽os.  Los m贸dulos psicosociales nacieron impulsados por los potentes movimientos vecinales de finales de los 70 y principios de los 80 con dos l铆neas de actuaci贸n muy claras: atender la salud reproductiva de las mujeres y atender tambi茅n a las personas que consum铆an hero铆na. La despenalizaci贸n de los anticonceptivos data de 1978, la despenalizaci贸n del aborto de 1985.

Desde el m贸dulo de Rekalde organizaron viajes en avi贸n a Londres para que mujeres pudieran abortar en condiciones sanitarias y legales 鈥攈asta su despenalizaci贸n, el aborto pod铆a suponer seis a帽os de c谩rcel, como fueron condenadas 鈥Las once de Basauri鈥鈥. Rekalde es el 煤nico m贸dulo que ofrece en la actualidad un servicio p煤blico para la interrupci贸n del embarazo, en concertaci贸n con la sanidad vasca.

Los tres m贸dulos mantienen el servicio de metadona, que impulsaron las Comisiones Ciudadanas Antisida a finales de la d茅cada de 1990 para la deshabituaci贸n de la hero铆na, una droga que marc贸 a una generaci贸n y a una ciudad.

De la salud reproductiva a la exclusi贸n social grave  

Cuando parec铆a que todo estaba m谩s o menos controlado en los m贸dulos psicosociales, en los a帽os 2000 tuvo lugar la llegada de personas migrantes, con nuevos vecinos sin papeles v谩lidos para unas administraciones encorsertadas. Los centros siempre han tenido las puertas abiertas a todo el mundo y los o铆dos atentos a las necesidades emergentes. 鈥淟a migraci贸n ha sido el cambio m谩s importante de los 煤ltimos 20 a帽os y nosotras hemos sido un servicio muy necesario鈥, explica Ana Fern谩ndez de Garayalde, la directora del m贸dulo Auzolan de San Francisco, el barrio bilba铆no m谩s diverso. 鈥淗emos atendido a muchas mujeres latinas con problemas asociados al g茅nero, a la pareja y a la violencia鈥, remarca.

鈥淎tendemos a perfiles que no se ven: mujeres sin recursos鈥, a帽aden desde Rekalde, a la vez que destacan que la mayor铆a de intervenciones que realizan son de personas en exclusi贸n social grave. Como anta帽o, cuando el aborto estaba prohibido, la planificaci贸n familiar fue una demanda de la lucha feminista, y el cuidado de personas toxic贸manas, una necesidad de familias exhaustas. Los m贸dulos psicosociales siguen enfocando su mirada en lo que a煤n no cabe dentro del ambulatorio.

Accesibilidad

En la d茅cada que comenz贸 en 2010, llegaron las consecuencias de la anterior crisis econ贸mica: los desahucios, se regul贸 el juego, abrieron las casas de apuestas y Lanbide (el Servicio Vasco de Empleo) obtuvo la competencia para gestionar la Renta de Garant铆a de Ingresos (RGI), dejando en la estacada a cientos de personas. 鈥淪e fiscaliz贸 mucho m谩s. De la noche a la ma帽ana, administrativos de Gasteiz empezaron a revisar expedientes, en vez de ser evaluados por trabajadoras sociales, y cientos de personas se quedaron en la estacada. La burocracia no atiende a personas, solo a n煤meros, y faltan miradas de otro tipo para humanizar a las personas鈥, explica Marta Poves, que lleva 26 a帽os trabajando como trabajadora social en el m贸dulo de San Ignacio.

Y en 2020 arreci贸 la Covid-19: m谩s cuadros de ansiedad y estr茅s por la incertidumbre de llegar a final de mes. 鈥淒estacar铆a el enorme volumen que tenemos de casos de salud mental. Nos desborda鈥, alertan desde Rekalde, que cuentan con tres psiquiatras en plantilla. Y, como todos los m贸dulos, han mantenido abiertas sus puertas: 鈥淣uestro punto fuerte es la accesibilidad. Cualquiera del barrio entra. Con o sin papeles, con o sin cita. Y en este momento en que los ambulatorios est谩n bloqueados por tant铆simo covid, nosotras hacemos de puente entre sus necesidades y Osakidetza [Servicio Vasco de Salud]鈥.

Filosof铆a compartida

Cada m贸dulo es independiente de los otros, pero juntos comparten la misma filosof铆a, a帽ade Poves. 鈥淟o que genera salud p煤blica y social, no solo sanitaria, es tener un modelo cercano con las personas, y eso no se puede llevar a cabo desde entidades alejadas de los barrios. El enfoque comunitario no puede darse desde un despacho, sino desde aqu铆, a pie de calle, que es donde atiendes a la realidad de las vecinas y desde donde desburocratizas sus vidas, unas vidas que no siempre entran en lo establecido鈥, prosigue. Ella utiliza el verbo engarzar: 鈥淓stamos engarzadas en el barrio. Y tener una puerta abierta a la calle genera salud鈥.

Los tres m贸dulos est谩n coordinados con Osakidetza, aunque desde el 煤ltimo cambio inform谩tico no comparten informes m茅dicos y las personas usuarias de los m贸dulos los tienen que traer impresos en papel. Pero se derivan de un lado a otro. Los m贸dulos, aunque est茅n al margen del sistema p煤blico, no ofrecen asistencia sanitaria a trav茅s de seguros privados. Tienen plena autonom铆a en su gesti贸n y son gratuitos para todas las usuarias. Deciden d贸nde enfocan la mirada y a qu茅 destinan los recursos, que provienen de subvenciones del Gobierno vasco, del Ayuntamiento de Bilbao y de peque帽as ayudas que var铆an anualmente, aunque este a帽o se muestran preocupadas. 鈥淓stamos expectantes, el Ayuntamiento ha reducido la partida para este a帽o, sostienen que se debe a la situaci贸n general, por lo que est谩 un poco en el aire de qui茅n dependemos y qui茅n se hace cargo de nosotras. Para nosotras es un momento muy incierto que vivimos con bastante preocupaci贸n鈥, reconoce Fern谩ndez de Garayalde, del centro de San Francisco.

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Desde 1995, este m贸dulo tiene sus instalaciones en la calle La Naja. Abri贸 sus puertas en 1982 en el barrio Irala, 鈥渆n un edificio esquinado que ni siquiera ten铆a ba帽o dentro de los servicios鈥, recuerda Garayalde. Cuando por fin consiguieron que el Ayuntamiento les cediera un local municipal en San Francisco, se trasladaron con entusiasmo. Desde aqu铆 pod铆an estar en contacto m谩s estrecho con toxicoman铆as y prostituci贸n. 鈥淪iempre nos hemos preocupado de que las trabajadoras sexuales vinieran al m贸dulo鈥, explica. Aunque esta atenci贸n tambi茅n ha virado en los 煤ltimos a帽os, 鈥測a no est谩n enraizadas en el barrio, muchas mujeres van cambiando de ciudad, algunas traficadas, y suelen acudir a la sanidad privada o a golpe de urgencia en la p煤blica, pero para cualquier cosa que les pase en Bilbao, tenemos el servicio abierto鈥.

En 1997 introdujeron el programa de metadona. 鈥淓ntonces hab铆a miedo a los programas de mantenimiento, a que te convirtieras en camello, pero el sida oblig贸 a cambiar de perspectiva y desde entonces los programas se fueron generalizando鈥, recuerda. 鈥淟a metadona supuso un cambio impresionante en la calidad de vida: ahora son personas m谩s funcionales o, por lo menos, personas no muertas. Hemos vivido muchas muertes aqu铆, por sobredosis y por VIH鈥, relata Poves. La hero铆na ya no es primera demanda del servicio de adicciones, se ha convertido en residual. 鈥淎hora vienen los de siempre 鈥攅l alcohol鈥 y los nuevos perfiles por adicciones al cannabis, coca铆na y el juego, explica. Insiste en que desde hace un tiempo se est谩n trabajando en unas adicciones 鈥渜ue antes no se ve铆an鈥. 鈥淎ntes llegaban chavales empujados por la familia o resoluciones judiciales, pero ahora llegan personas adultas de m谩s de 40 a帽os fumando diez porros al d铆a鈥. En cuanto al juego patol贸gico, 鈥渟iempre ha ocurrido, pero antes trat谩bamos a personas con un problema de alcohol que jugaba a las tragaperras y ahora con las m谩quinas del RETA y su facilidad de acceso, la adicci贸n se ha extendido y ha sido la bomba鈥, contin煤a.

Las plantillas de los m贸dulos psicosociales apenas han variado durante estas d茅cadas. Empezaron como activistas y se profesionalizaron, compatibilizando militancias. Les preocupa su herencia 鈥斅縬ui茅n mantendr谩 su filosof铆a?, 驴qui茅n defender谩 la necesidad de los m贸dulos ante unas administraciones que pueden fagocitarlas o dejarlas de lado?鈥, pero se muestran optimistas con la nueva oleada feminista. 鈥淧ara nosotras es una alegr铆a alentadora el rebrote del feminismo y ver c贸mo ahora la gente joven se define como feminista鈥, resume Fern谩ndez de Garayalde. Y a帽ade un cambio m谩s a la atenci贸n que prestan a las mujeres: 鈥淎hora las j贸venes ya no vienen a escondidas, sino empujadas por sus madres, que se preocupan por su salud reproductiva e incluso las acompa帽an鈥. Y aprenden que, si necesitan una ginec贸loga, en el m贸dulo psicosocial la tienen.


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Fuente: Pikaramagazine.com