July 1, 2021
De parte de Nodo50
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Sobrerrepresentadas en las cifras, las mujeres migradas v铆ctimas de violencia machista en Espa帽a no reciben la protecci贸n que necesitan ni pueden acceder de manera efectiva a sus derechos por ser migrantes.

Imagen del informe 鈥楾irar del Hilo: Historias de mujeres migradas supervivientes de violencia machista鈥.

鈥淐uando a m铆 me pas贸 me daba verg眉enza reconocer que hab铆a padecido violencia machista porque pensaba: 鈥楶ero si yo he estudiado, si yo soy una mujer que nunca he permitido que un hombre me pueda hacer da帽o, 驴por qu茅 he llegado a este punto? 驴por qu茅 a m铆?鈥 Pero luego te das cuenta, cuando asistes a un grupo, que hay de todo, que hay psic贸logas, que hay personas profesionales, que hay amas de casa, hay de todo, que esto le puede pasar a cualquier mujer por m谩s fuerte que te creas鈥.

Este es el testimonio de Luna*, una de las 19 mujeres que han compartido su historia de violencia machista y que vertebran el informe 鈥楾irar del Hilo: Historias de mujeres migradas supervivientes de violencia machista鈥, elaborado por la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (Red Latinas) y la Asociaci贸n de Investigaci贸n y Especializaci贸n sobre Temas Iberoamericanos (AIETI). Una met谩fora, tirar del hilo, que implica analizar la compleja madeja que compone la violencia de g茅nero, una violencia que acecha a todas, como dice Luna, pero frente a la que las mujeres migrantes en Espa帽a se encuentran a煤n m谩s desprotegidas por el hecho de no tener la nacionalidad espa帽ola.

Estos 19 testimonios permiten profundizar en los obst谩culos que muchas mujeres migrantes encuentran a la hora de escapar de sus agresores: miedo a denunciar por no tener papeles, escasos recursos econ贸micos, soledad o la falta de una red de apoyo, son solo algunos de ellos. Seg煤n Silvina Monteros, coautora de la investigaci贸n, este tambi茅n 鈥渆s un trabajo sobre mujeres migrantes, hecho por mujeres migrantes鈥, algo trascendental a la hora de situar estas experiencias y para la construcci贸n de sus protagonistas como sujetas pol铆ticas.

En esta l铆nea, uno de los objetivos principales es huir de la revictimizaci贸n: 鈥淢i propuesta era el poder trabajar el no sentirnos v铆ctimas, el quitarnos ese papel de soy una v铆ctima, porque no solamente es ser v铆ctima ante a un hombre, ante a un agresor, es ser v铆ctima ante una sociedad鈥, explica Luna. Se antoja as铆 fundamental promover una narrativa propia cuando se habla de violencia de g茅nero y migraci贸n. Una narrativa que hable de los problemas concretos que atraviesan las vidas de las mujeres migrantes en Espa帽a, y que con frecuencia son analizados desde una perspectiva generalista y llena de estereotipos.

鈥楾irar del hilo鈥 pretende desafiar la concepci贸n en torno a la realidad de las mujeres migradas v铆ctimas y supervivientes de violencia machista, poniendo sobre la mesa experiencias pero tambi茅n datos. El 33 por ciento del total de mujeres asesinadas en Espa帽a desde 2003 -cuando se comienzan a recoger cifras de violencia de g茅nero- hasta 2019 eran extranjeras. Esta cifra contrasta con otra: solo el ocho por ciento de estas mujeres accede a las ayudas econ贸micas previstas para la lucha contra la violencia de g茅nero que ofrece el Estado espa帽ol. Adem谩s, el acceso a los sistemas de protecci贸n disponibles tambi茅n se ve afectado por la condici贸n de migrante, ya que del total de mujeres extranjeras asesinadas desde 2003 el 38 por ciento hab铆an denunciado, pero no recibieron la protecci贸n que necesitaban.

Irregularidad y miedo: factores determinantes para la desprotecci贸n

鈥淓n general las que est谩n en situaci贸n de irregularidad no denuncian, denuncian muy pocas, tienen miedo y no conocen la ley 鈥, explica Monteros. No saben, por ejemplo, que denunciando podr铆an obtener una autorizaci贸n de residencia, aunque para conseguirla primero deben obtener una orden de protecci贸n. Estas 贸rdenes son solicitadas en un 25 por ciento de las ocasiones, con un porcentaje de rechazo del 30 por ciento. Si al final del proceso de denuncia no se consigue esta orden, las mujeres quedan en una situaci贸n de desprotecci贸n total frente a sus agresores. El 鈥渧iacrucis administrativo鈥 para denunciar, como lo define Monteros, expone adem谩s a las mujeres a procesos duros e interminables en los que la condici贸n de migrante vuelve a determinar la resoluci贸n de los casos ya que, por ejemplo, las pruebas documentales de violencia en el pasado o en los pa铆ses de origen no son reconocidas por el sistema judicial espa帽ol.

鈥淗ay una debilidad en el acompa帽amiento de los servicios sociales. Para empezar no pueden atender a mujeres que no tienen la documentaci贸n鈥, a帽ade Monteros. Ante la imposibilidad de atenderlas, las mujeres migrantes v铆ctimas de violencia de g茅nero en situaci贸n irregular son derivadas a asociaciones que, como Red Latinas, trabajan en acompa帽amiento; pero se trata en su mayor铆a de organizaciones peque帽as que cuentan habitualmente con pocos recursos y cuyo trabajo se sostiene principalmente gracias a servicios de voluntariado.

Al miedo a tu agresor o al miedo a la expulsi贸n se a帽ade el miedo a que tu familia, tus hijas o tus hijos se vean afectados, adem谩s de por la violencia que ya sufren, por la decisi贸n de denunciar. En concreto la desprotecci贸n de las y los menores en situaci贸n irregular frente a la violencia machista y otras situaciones de extrema vulnerabilidad es injustificable y afecta a m谩s de 147.000 menores en Espa帽a, como denunciaba el informe 鈥楥recer sin papeles鈥, presentado este a帽o por la Fundaci贸n porCausa y Save the Children.

El c铆rculo interminable de la violencia

鈥淓s como si por ser inmigrante no tienes ciertas cosas, por ser pobre tampoco. Yo no ten铆a dinero para pagarme un abogado y entonces me dijeron: 鈥榁ete por uno de oficio鈥. Fui por una de oficio a la que vi 40 minutos, por decirte mucho, y me dijo: 鈥樎縌u茅 es lo que quieres?, 驴qu茅 es lo que te ha pasado?, pero resumido鈥. Apunt贸, luego me mand贸 un borrador y ya est谩鈥, explica Elis, otra de las mujeres protagonistas de este informe.

La violencia econ贸mica y la precariedad son otros condicionantes importantes a los que las mujeres migrantes tienen que enfrentarse a la hora de poder escapar de una situaci贸n de violencia machista. La falta de recursos econ贸micos lastra la oportunidad de contar, como en el caso de Elis, con una representaci贸n legal adecuada: 鈥淧or no tener dinero 驴me tengo que quedar en esta vida?鈥, se pregunta.

Asimismo, la dificultad de convalidar t铆tulos de estudios profesionales -entre otras muchas- condena a un gran porcentaje de mujeres migrantes en el Estado espa帽ol a trabajar en sectores informales muy precarizados, como lo son el sector de los cuidados o del trabajo del hogar. Empleos en su mayor铆a mal pagados y sin reconocimiento legal, en los que es m谩s f谩cil vivir situaciones de violencia machista. Esta es la experiencia de Elisabeth, otra de las protagonistas de este informe, trabajadora del hogar en r茅gimen de interna. 鈥淎 los tres meses de estar ah铆 el se帽or me pidi贸 subirme a su habitaci贸n, me pidi贸 que le llevara un vaso de leche con unas cosas m谩s. Cuando sub铆 me dijo: 鈥楧eja ah铆 la bandeja y vente aqu铆鈥. Y yo le dije que no, que qu茅 quer铆a y 茅l me dice: 鈥楴o, que vente aqu铆, vente aqu铆鈥. Entonces, yo dije que no y me sub铆 a mi habitaci贸n y fue a tocarme la puerta y no le abr铆, pero como tiene llave pod铆a entrar y le dije: 鈥楴o s茅 qu茅 quieres, grito o no s茅 qu茅 hacer鈥, y 茅l respondi贸: 鈥楽i gritas, ya sabes, ah铆 hay una ventana grande鈥, cuenta. Elisabeth no denunci贸 y permaneci贸 en esa casa porque en ese momento se encontraba en situaci贸n irregular y sus opciones eran muy restringidas. Cuando finalmente pudo salir, lo hizo justificando su salida por otra raz贸n que no era la del acoso sufrido.

El informe adem谩s pone de manifiesto que la condici贸n de extranjer铆a conlleva una falta de acompa帽amiento y reconocimiento social, que se expresa de manera concreta en el racismo institucional experimentado por muchas de estas mujeres cuando por fin deciden denunciar. Se recogen frases textuales como: 鈥淢ira, t煤 no puedes vivir en el pasado, t煤 est谩s en Espa帽a aqu铆 nadie te va a violar, tienes que sacarte eso de la cabeza鈥 o 鈥溌縮abe cu谩ntos millones le cuestan al Estado personas como usted?鈥, dichas por un profesional de una organizaci贸n especializada en refugio y por un abogado de oficio, respectivamente.

Los salvavidas: redes de acompa帽amiento y comunidad

Desde que Red Latinas y AIETI comenzaron el trabajo de investigaci贸n conjunto en 2014 una de las l铆neas clave, que se antojaba como una necesidad urgente, era la de acompa帽amiento y creaci贸n de redes de apoyo. As铆 nace la Red de Promotoras Comunitarias por la Igualdad y Prevenci贸n de Violencias Machistas, integrada por la asociaci贸n de mujeres Amalgama o Mujeres Pa鈥檒ante, entre otras. Colaboradoras de esta red han sido las encargadas de realizar las 19 entrevistas que vertebran 鈥楾irar del hilo鈥, en un proceso que, seg煤n Bel茅n Frugoni, una de esas promotoras e integrante de la asociaci贸n Mujeres Pa鈥檒ante, se ha centrado 鈥渆n el cuidado mutuo y la escucha activa, ya que, m谩s all谩 de una entrevista cualitativa, se trataba de un encuentro鈥.

鈥淪eguir denunciando hacia afuera esas violencias pero tambi茅n traer de una manera 铆ntima y de acompa帽amiento los testimonios de todas las mujeres era fundamental鈥, contin煤a Frugoni. En este trabajo es clave reconocer los procesos 煤nicos que atraviesan a cada una de las mujeres en el momento de encontrarse, al mismo tiempo que se construyen procesos comunitarios de sanaci贸n. Una sanaci贸n que nace de todas las implicadas, a trav茅s del reconocimiento de la memoria de las violencias en la pluralidad de sus cuerpos y vidas. 鈥淒enunciar e indignarse sin perder la alegr铆a, como dice Lorena Cabnal, seguir acuerp谩ndose y sosteni茅ndose es fundamental para nosotras y desde ah铆 trabajamos鈥, concluye Frugoni.

Se entienden as铆 los cuidados y el acompa帽amiento como 鈥渦na apuesta que intenta cubrir los vac铆os en los compromisos del Estado en materia de lucha contra la violencia鈥, recalca el informe. A la espera de cambios y de pol铆ticas transversales que protejan de manera eficaz a todas las mujeres en el Estado espa帽ol contra la violencia de g茅nero, las autoras y protagonistas de este informe insisten: 芦No nos cansamos de repetir que no somos mujeres vulnerables sino vulnerabilizadas禄.


*NOTA DE LA AUTORA: los nombres de las mujeres que cuenta su experiencia son ficticios, para proteger sus identidades, por eso no se las nombra con apellidos.


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Fuente: Pikaramagazine.com