January 15, 2021
De parte de La Haine
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Profunda tristeza. El 13 de enero muri贸 el compa帽ero Juan Luis Berterretche

Juan Luis Berterretche, [colaborador de La Haine], uruguayo, ten铆a 79 a帽os. El c谩ncer que le agred铆a result贸 insanable. Sus familiares m谩s queridos lo acompa帽aron hasta el final, en la ciudad de Florian贸polis, donde resid铆a.

Ensayemos un repaso de memoria. Su aventura militante comenz贸 por los a帽os ’60, en las filas de una generaci贸n temeraria, dotada de un coraje feroz, esperanzada en el cambio social radical, permanente. Que hab铆a borrado de su diccionario de vida revolucionaria la palabra prohibido.

En 1968, en Uruguay, junto a un n煤cleo de activistas del Magisterio y j贸venes sindicalistas combativos, organiz贸 el Partido Revolucionario de los Trabajadores (a帽os despu茅s Partido Socialista de los Trabajadores), que en 1971 estuvo entre los fundadores del Frente Amplio.

Ya por entonces se peleaba con las bandas fascistas y los aparatos estalinistas. Sin ofrecer ni reclamar tregua. Sosten铆a activamente las luchas del proletariado ca帽ero, mientras que polemizaba con la guerrilla tupamara y su opci贸n de lucha armada.

Recorr铆a f谩bricas y asambleas estudiantiles divulgando “Tendencia Revolucionaria”, el mensuario del partido hecho a mime贸grafo. Dialogaba, buscaba convencer. Esgrim铆a razones. En un piquete ma帽anero, en la puerta de Benas, la compa帽铆a metal煤rgica fabricante de tubos de ox铆geno y garrafas de gas, fue que nos conocimos.

Eran tiempos “pre-revolucionarios”. Violentos, insurgentes, represivos, peligrosos, de “todo o nada”. Sin embargo, no dud贸 un segundo cuando tuvo que acoger, en su casa de la 茅poca, en la calle Nueva Palmira en Montevideo, a Roberto Mario Santucho, el legendario dirigente del Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo (ERP, Argentina, guevarista), en un viaje clandestino a Uruguay. Nunca se vanaglori贸 de tal actitud. Al rev茅s, la consider贸 como “una tarea m谩s”, sencilla y habitual. En todo, asociada “al deber” solidario de un revolucionario internacionalista. Por encima de cualquier divergencia t谩ctica y estrat茅gica.

El golpe de Estado de 1973 lo encontr贸 en la trinchera de la resistencia popular a la dictadura militar. As铆 continu贸 hasta 1974, cuando por una resoluci贸n pol铆tica colectiva, pas贸 a residir en Argentina. No se fue a un exilio de refugio. Se integr贸 de inmediato al Partido Socialista de los Trabajadores (PST), la principal organizaci贸n trotskista de ese pa铆s. Fue miembro de su direcci贸n central poco despu茅s.

Vivi贸 en la ciudad de Rosario, anduvo por Villa Constituci贸n, en la c茅lebre huelga de los trabajadores metal煤rgicos. Salt贸 muros, atraves贸 matorrales, evadi贸 ratoneras policiales. Volvi贸 a Buenos Aires, mont贸 “oficinas” clandestinas para el funcionamiento del partido, gestion贸 campa帽as financieras, distribuy贸 en f谩bricas y centros de estudio el peri贸dico Opci贸n Socialista, bajo el r茅gimen genocida de los militares.

Pero no solo eso. Desde la otra orilla del R铆o de la Plata, junto a otros compa帽eros uruguayos, tambi茅n militantes del PST argentino, asegur贸 el apoyo a las familias de los presos pol铆ticos del PST uruguayo, detenidos en cuarteles primero y en los penales de Libertad y Punta Rieles despu茅s. De igual manera, fue parte de un equipo que dio un apoyo pol铆tico y material decisivo al pu帽ado de militantes que, en condiciones de extrema clandestinidad, reconstru铆an el partido en Uruguay, y resist铆an junto a otras fuerzas de la izquierda.

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En 1980, retorn贸 al pa铆s. Lo hizo desde Colombia, donde hab铆a estado en una conferencia internacional. Munido de su pasaporte argentino falso, al que bautiz贸 ir贸nicamente “libreta de almac茅n” (por su precariedad t茅cnica), desafi贸 aduanas siniestras: en cada cruce de frontera, sol铆a decir, “envejec铆a diez a帽os”. Se reintegr贸 a la direcci贸n del partido y a la redacci贸n de Unidad Socialista, el 贸rgano clandestino de prensa.

A principios de 1982, la represi贸n volvi贸 a golpear. Varios compa帽eros y compa帽eras cayeron presos. Otros tuvieron que exiliarse en Brasil. All铆 recibieron la solidaridad de la corriente Democracia Socialista (DS), integrante del Partido de los Trabajadores (PT).

De nuevo el apoyo a los camaradas que se mantuvieron en Uruguay, en su mayor铆a j贸venes trabajadores y estudiantes. Otra vez la militancia en un pa铆s extranjero, vuelta a los viajes impredecibles con su gastada “libreta de almac茅n”, muchas veces hac铆a Argentina, cuando la guerra de Malvinas y la restauraci贸n democr谩tica. En San Pablo organiz贸 “cursos de formaci贸n” y reuniones, elabor贸 documentos, hizo de conferencista. Mientras, hac铆a changas como pintor de brocha gruesa en distintos locales sindicales.

A mediados de 1984, poco antes de las elecciones presidenciales que marcar铆an el fin de la dictadura militar, pudo regresar a Uruguay. Se reintegr贸 al secretariado de un PST renovado en su composici贸n militante, fogueado en la lucha contra la dictadura y en el proceso de reorganizaci贸n sindical y estudiantil. Pas贸 a dirigir La Unidad, publicaci贸n mensual del partido.

En febrero de 1985, represent贸 como delegado al PST en el Congreso Mundial de la Cuarta Internacional- Secretariado Unificado. En 1987, asisti贸 a uno de los seminarios anuales del Instituto Ernest Mandel en 脕msterdam y a otras actividades.

En 1989, estuvo entre los fundadores del Movimiento de Participaci贸n Popular (MPP, bajo el liderazgo del cuestionado Pepe Mujica), un frente pol铆tico integrado entonces por el Movimiento de Liberaci贸n Nacional-Tupamaros (MLN), el Partido Por la Victoria del Pueblo (PVP), el Movimiento Revolucionario Oriental (MRO), el propio PST, y militantes independientes. Form贸 parte del equipo que elabor贸 los documentos centrales para el primer congreso, hizo de orador en varios actos p煤blicos, y hasta 1992, fue una referencia pol铆tica ineludible en la direcci贸n del MPP.

Sent铆a un orgullo militante por el PST, aunque en pocas ocasiones lo trascendiera. Reivindicaba su papel de “vanguardia” en temas decisivos de la lucha socialista: el feminismo, la cuesti贸n homosexual, la legalizaci贸n de la marihuana. Cuando el resto de la izquierda, miedosa y retr贸grada, los consideraba asuntos tab煤es o inocultables “operaciones distorsivas” montadas por la derecha y el imperialismo.

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A finales de 1990, comenz贸 a replegarse. Sin estridencias. Sin inventar diferencias artificiales. Daba por cerrada una larga etapa de su vida pol铆tica. Dej贸 de ser un “cuadro profesional”. Volvi贸 por un tiempo al trabajo asalariado. Para luego lanzarse en un desaf铆o que lo motivaba: investigador-militante. Con rasgos de periodista y escritor. Pas贸 meses estudiando y consultando archivos en la Biblioteca Nacional. Escribi贸 un libro referencial, fuente insoslayable para militantes, historiadores y documentalistas: “El comisario va en coche al muere”. Una magn铆fica novela hist贸rica sobre los anarquistas “expropiadores” en los a帽os 1920-1930, editada por Banda Oriental y prologada por Omar Prego Gadea.

A inicios del 2000, decidi贸 radicarse en la ciudad de Florian贸polis, donde ya viv铆an dos de sus hijos: Gabriel y Cristian. Estuvo en los primeros intentos de organizar el PSOL (Partido Socialismo y Libertad, trotskista) en el estado de Santa Catarina, pero se hart贸 de los bur贸cratas y de sus burdas maniobras fraccionales. En 2007, particip贸 en la creaci贸n del portal Desacato, se volvi贸 uno de sus principales animadores. Lo asumi贸 con alegr铆a, volvi贸 a sentirse c贸modo y 煤til, desarrollando actividades socio-culturales, colaborando con entidades barriales y sindicales.

Sus innumerables notas, reportajes y an谩lisis han tenido amplia difusi贸n. Los temas abarcan pol铆tica, econom铆a, luchas sociales, medioambiente, historia, cultura. Diversas publicaciones y portales alternativos (Desacato, La Haine, Infoposta, Rebeli贸n, Sin Permiso, Viento Sur, A l麓encontre, Correspondencia de Prensa, entre muchos otros), han reproducido cantidad de sus trabajos.

Aunque si diera para elegir, ser铆an, justamente, los dos menos conocidos. “La dictadura financiera. Econom铆a del Uruguay 1973-1983”, un riguroso estudio -insuperado hasta hoy- de la pol铆tica econ贸mica durante el r茅gimen dictatorial: “hecho desde el campo de los trabajadores y para los trabajadores”. Lo firmaron Juan Robles (su nombre de guerra) y Jorge Vedia (seud贸nimo de Aldo Gili); fue escrito en las catacumbas e impreso por una fantasmal “editorial Letro” (en alusi贸n de Le贸n Trotsky). Y el todav铆a in茅dito “Vale Todo. El Uruguay de la posmodernidad”, una fenomenal mirada antropol贸gica de la sociedad de los a帽os ’90, en el contexto socio-pol铆tico de la contrarrevoluci贸n neoliberal y el derrumbe de la URSS.

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Culto, insaciable lector de la obra de Jorge Luis Borges, fan谩tico de la novela policial. Sabedor de arte, m煤sica, cine. Apasionado de los museos. Refinado en gustos de gastronom铆a.

Estudioso sistem谩tico de Marx, logr贸 entenderlo en su esencia misma: la de un cient铆fico “predictivo” y no como profeta doctrinario de una religi贸n salvadora. Fue un cr铆tico mordaz del in煤til “determinismo vulgar” que alimenta a buena parte de la izquierda.

En los 煤ltimos a帽os, (re)pens贸 antiguas certezas. “Descubri贸” nuevos autores: Istv谩n M茅sz谩ros, Robert Brenner, Zygmunt Bauman. Slavoj Zizek.

Se distanci贸 de los posicionamientos m谩s radicales, “vanguardistas y sectarios” dec铆a 茅l. Arrim谩ndose m谩s al campo antiimperialista, sobre todo a las experiencias progresistas, 鈥渘acional-populares鈥, de Venezuela y Bolivia.

Sin descartar el horizonte anticapitalista, agudiz贸 los cuestionamientos te贸ricos al leninismo. En su agenda ya no estaban el “partido de vanguardia” ni el cl谩sico “programa revolucionario”. Fue poniendo el 茅nfasis en los “movimientos sociales-pol铆ticos” como vectores de la transformaci贸n social.

Su transitar fue vigoroso, pedag贸gico, interpelante. Con los mismos chanfles humanos de cada uno de nosotros. Como militante e intelectual marxista de fuste, fue un diferente, con sobrados argumentos.

Nadie, cualquiera hayan sido las divergencias cercanas y lejanas con 茅l, podr铆a borrarlo de la foto. Recordaremos su coraje sin l铆mites y su opci贸n de vida: la apuesta incierta (y riesgosa) de los socialistas revolucionarios.

A sus hijos e hijas, las condolencias y el abrazo fraterno en este doloroso momento.

En todo caso, por donde andes, sigues con nosotros.

Montevideo, 14 de enero 2021.
Correspondencia de Prensa / La Haine




Fuente: Lahaine.org